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Erick Green: el pistolero exigente encuentra su media naranja

  • Repasamos la trayectoria y estilo de juego de una de las sensaciones de la Liga Endesa y Euroliga 2017

Tesón, confianza, esfuerzo, trabajo e inconformismo. Cinco palabras que podrían formar parte de una fórmula, la del éxito, a la que tan solo habría que añadir dos ingredientes más para hallarlo: talento y suerte. Les “presento” (es un decir, lo conocen de sobra) a uno de los máximos exponentes del laboratorio donde se cocina esta prestigiosa fórmula dentro del panorama europeo del mundo de la canasta: Erick Green.

SUS ORÍGENES

Nacido en mayo del 91 en Inglewood, una localidad al sur de Los Ángeles (California), e hijo de dos deportistas natos: su padre (Erick) jugador de fútbol americano, y su madre (Tamara), le dio a la pelota naranja hasta edad universitaria. Papá Green trató de llevárselo al campo que se mide en yardas, y mamá al parqué, pero la dureza física que se emplea en el deporte de la Super-Bowl hizo que su madre le prohibiera seguir haciendo touch downs, por lo que se dedicó 100% a meter canastas desde entonces.

Hablaba de Inglewood, esa ciudad a mitad de camino entre L.A. y su aeropuerto, que cuenta aproximadamente con 115.000 habitantes, poco menos que Getafe o Leganés, y similar a Mataró o Santa Coloma, por hacer un símil con nuestra geografía. Allí nació y se crio una de las mayores estrellas de la NBA en la última década, el mítico Paul Pierce, y allí reside también una de las más famosas jugadoras de la historia del baloncesto femenino, la legendaria Lisa Leslie (ex jugadora de la WNBA, campeona de dos anillos y cuatro oros olímpicos, y quien ostenta el honor de ser la primera jugadora en realizar un mate en la liga femenina, fundada en 1997).

Lisa Leslie Dunks! First woman in WNBA History to Dunk!

Dedicado ya en cuerpo y alma al baloncesto, el joven Erick pasó con éxito su etapa del instituto, primero en las filas del de Millbrook y luego en el Paul VI, antes de escoger Virginia Tech para su andadura universitaria. Allí comenzó a forjar su carrera, pero los comienzos no fueron sencillos, ya que en su primer año firmó unas insignificantes estadísticas que le hicieron dudar de su talento. Sin embargo, tiró de trabajo y esfuerzo en esos meses de dudas. Se tomó mucho más en serio los entrenamientos, y comenzó poner en práctica una de las costumbres que mantiene desde entonces, la de tomarse los veranos entre-temporadas como una época de mejora continua, con unos entrenamientos particulares basados en el tiro y la fortaleza física. Además, su orgullo y tesón le dieron la idea de imprimir y colgarse en la habitación las “vergonzosas” estadísticas cosechadas en ese primer y doloroso curso: “2’6 points, 29’3 %FG, 12’6 mins” debía rezar el folio colgado. Ya en el segundo año comenzó a encontrar los frutos de ese esfuerzo y mejoró notablemente sus prestaciones, para convertirse en el tercer curso universitario en un jugador importante y valorado (elegido en el 2º mejor quinteto de la Conferencia). Y en su año senior llegó la explosión: 25’4 puntos, 4 rebotes y casi 4 asistencias, además de un más que notable porcentaje de tiro (47’5%). Se convirtió ex aequo, junto al ilustre Shane Larkin (Universidad de Miami, ahora en los Celtics tras pasar por Baskonia) en el Mejor Jugador del Año de la Coast Conference, siendo el primero en lograr tal éxito pese a que el balance de victorias de su equipo fuera negativo.

PASO A PROFESIONALES

Llegaba la hora. Sus esperanzas e ilusión se ponían en la NBA, y el draft de 2013 le iba a indicar su próximo destino. Aquí os dejamos su video de presentación para el draft con alguna de sus jugadas de su último año con los Hokies:

Official Highlights - 2013 NBA Draft | Erick Green - Virginia Tech | ACCDigitalNetwork

 Y aquí una entrevista previa a ese momento decisivo, donde explica sus características de juego, sus motivaciones, sus sensaciones de cara al draft, y qué entrenamiento le llevó a mejorar tanto en su paso de junior a senior:

https://www.youtube.com/watch?v=3f9zcNbu6gQ

Utah Jazz fue la franquicia encargada de escogerle en la posición 46, pero rápidamente lo mandó a Denver, donde jugó la liga de verano, pero que finalmente decidió no contar con sus servicios para esa temporada. Fueron momentos duros, pero la frustración fue asimilada más pronto que tarde, se lo tomó nuevamente como una oportunidad de mejora, y decidió dar el salto a Europa, concretamente a Italia, para tratar de convertirse en un mejor jugador en las filas del Montepaschi de Siena. Allí disputó la Euroliga en un equipo que contaba con otros ilustres jugadores como Daniel Hackett, Otello Hunter o Taylor Rochestie. La propia Euroliga le hizo esta entrevista antes de comenzar el año en Italia:

Pre-season interview: Erick Green, Montepaschi Siena

 Allí completó la temporada con unos correctos 10’8 puntos y trató de volver a la mejor liga del mundo, donde intermitentemente pasó los dos siguientes cursos con escasa relevancia: 46 partidos en total, pocos minutos y baja trascendencia. Así que volvió a plantearse el salto a Europa para volver a sentirse importante en competiciones de máxima exigencia, llegando al Olympiacos para afrontar la 2016-17. Su peso específico no fue quizá todo lo esperado ya que, para el míster griego, la baza de Green la tenía más que bien cubierta por un tal Vasilis Spanoulis, ahí es nada, pero aun así encontró hueco para disputar más de 20 minutos por partido en Euroliga y promediar casi 10 puntos. Y sobre todo, para dar muestras de un gran potencial que siempre atesoró y al que alguien debía darle lustre. Su inconformismo le pedía nuevas aventuras.

LLEGADA A VALENCIA

Así que llegó el verano de 2017. Erick Green ya tenía en Europa el suficiente caché como para ser una pieza más que codiciada, toda vez que se sabía que junto al genio griego hacía buen tándem, pero al mismo tiempo limitaba su protagonismo en la pista. Normalmente era su relevo, y él quería más. Si había dejado su país natal no era para ser aquí “uno más”, sino para convertirse en una referencia, así que de entre las ofertas que manejaba sobre la mesa decidió aceptar la del reciente campeón español, Valencia Basket.

Además del clima, el salario o el estatus de campeón, seguro que Erick Green y su representante debieron hacer un profundo análisis de las características deportivas de los equipos a los que aspiraba a ir, y en el club taronja encontró lo que buscaba: protagonismo en un equipo en crecimiento. Valencia Basket acababa de ganar su primera liga. Cuenta con un proyecto serio y firme. Vuelve a la Euroliga y lo quiere hacer con ambición. Y sobre todo, necesitaba potenciar su perímetro para acometer esta empresa con un sumapuntos de máxima fiabilidad, así que debía buscar un tirador exterior que compartiera el peso anotador del equipo de jugadores como Dubljevic, Diot o San Emeterio, excelentes jugadores los tres, pero cuya principal característica no es la de ser anotadores insaciables, aunque El Santo a veces sí lo parezca. (Este aspecto, el análisis de lo que necesitaba el equipo valenciano y lo que podía aportar Erick, lo retomaremos más adelante). Pleno de confianza en sí mismo, aceptó la propuesta de Chechu Mulero y Txus Vidorreta, que le convencieron con un ambicioso proyecto: mantenerse en la cúspide española y alcanzar la europea, siendo una de las piezas más importantes del puzle.

El dos de septiembre se vistió por primera vez la camiseta taronja (aunque fuera negra el día de su estreno), en el primer partido de pretemporada de los valencianos ante Fuenlabrada, en lo que supuso la primera victoria antes de una mini racha de tres derrotas, y los primeros 15 puntos del californiano. Su adaptación fue meteórica: en su cuarto encuentro alcanzó los 25 puntos, y en el último choque antes de la Super Copa llegó a 27. Estas son las imágenes de su debut ante los fuenlabreños:

Erick Green se gusta en su debut con el Valencia Basket

Llegó la Super Copa en las Islas Canarias y allí comprobó que su nuevo equipo iba en serio. El primer partido, debut oficial de Green, fue ante Unicaja, al que vencieron 83-78 con 18 puntos y tres asistencias del norteamericano (máximo anotador de su equipo). La final, ante Herbalife Gran Canaria, fue su consagración como estrella mediática. Pese a los 18 puntos y la exhibición de Fernando San Emeterio, nuestro protagonista fue elegido como MVP del torneo (13 puntos en el partido decisivo, 15’5 de promedio). Había llegado una nueva estrella a la Liga. Una Liga Endesa que estaba a punto de empezar...

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Green mvp vía @valenciabasket

¡Y cómo la empezó! Primer partido, en Sevilla, ante el Betis: 27 puntos y 29 de valoración. Segundo, ante Obradoiro: 19 y 25. Viaje a Tenerife: 18 y 19, y el cuarto, ante el Madrid, en la primera derrota: 14 puntos y 3 asistencias. Eso supuso una media en el primer mes de competición de 20 puntos y 25 dígitos de valoración, confirmando el presagio que mencionábamos: nueva temporada, nueva estrella.

Para terminar con los méritos del pistolero de Inglewood en este principio de temporada faltaría mencionar los méritos hechos en la competición más fuerte del continente. En la Euroliga, su estreno no fue menos impactante que en la competición doméstica: en los cuatro primeros partidos, tres victorias y una derrota, con los siguientes dígitos de anotación y valoración: 22-29 ante Khimki, 24-33 y MVP de la jornada ante Anadolu Efes en la primera victoria del curso europeo, 15-17 en Vitoria y 19-18 en el festival de Valencia Basket ante Unicaja de Málaga. Esto supone 20 puntos y casi 22 de valoración en estos cuatro primeros partidos, situándolo en el top de ambas clasificaciones, en compañía de otras mega-estrellas como Doncic, Shved o De Colo. Poco después, la euforia se vio rebajada por las dos claras derrotas en las pistas de los dos últimos campeones de Europa (Fenerbahce y CSKA), donde los sistemas defensivos de ambos equipos se centraron en frenar con ayudas al escolta valencianista, dejándolo en tan solo 4 y 8 puntos respectivamente. Encontrar la solución a esos dos contra uno será su principal caballo de batalla durante la temporada si quiere aspirar a estar entre los que compitan por el MVP.

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Green y Jenkins (foto: Euroleague.com)

 

SU JUEGO

En las entrevistas que hemos podido ver de Erick Green, hay una frase que se ha repetido a la hora de describir su juego y las cosas que puede aportar a su equipo: “I can lead” (yo puedo liderar). Así se siente él, un líder.

Desde pequeño aprendió a jugar pendiente de los demás, y sobre todo, siendo consciente de que sus compañeros estaban pendientes de él. En la universidad le costó un poco más canalizar esa presión, pero una vez se acostumbró al nuevo entorno, a sus compañeros, y por qué no, a la dura competencia, volvió a encontrar el líder que llevaba dentro. Y desde entonces, no quiere ser otra cosa. Su paso por Grecia fue positivo, pero allí ya sabemos que no era la referencia. Aprendió mucho junto a Spaniulis, mejoró su faceta defensiva y cargó su maleta de nuevos conceptos tácticos. Pero decidió probar una nueva aventura en Valencia con un objetivo, seguir liderando y seguir ganando.

Pese a ser un anotador consumado, Green no basa su juego únicamente en el tiro. De hecho, es un jugador que compagina mucho más los tiros y las penetraciones que otras metralletas del continente. Ambas cosas están apoyadas en una fortaleza física del tren inferior envidiable. Sus tiros son siempre en suspensión, y su mecánica de brazos es poco habitual. Tiene un grandísmo step-back, también favorecido por la potencia y flexibilidad de piernas. Sus penetraciones, habitualmente terminan en una suspensión cerca del aro que intenta alejarse del defensor que le acompaña en carrera, y frecuentemente encuentra el contacto, lo que le genera bastantes 2+1.

Consumado especialista también del pick&Roll, ha encontrado en Dubljevic y Pleiss dos buenos argumentos para seguir practicando esta jugada, por su tamaño y su capacidad para poner buenos bloqueos, que son aprovechados bien por el lado bloqueado, o con una salida rápida por el otro. Ésa es precisamente otra de sus principales habilidades, su rápido paso de salida tanto para correr al contrataque como en jugadas en estático; se lanza muy bien la pelota y su primera zancada es rápida y larguísima, hecho que le permite salir rápidamente a la contra y aprovechar sus condiciones para el uno contra uno en velocidad.

Aquí va otro vídeo, de su año en Olympiacos, para entender visualmente estos conceptos:

Así juega... Erick Green

Si se analiza detalladamente la plantilla de Valencia Basket de la temporada pasada, podemos comprobar que no había en ella un solo jugador que se pareciera prácticamente en nada al jugón de Inglewood. El juego exterior de los taronja lo componían: Diot, Van Rossom y Vives como bases (los mismos que ahora), y Rafa Martínez, Joan Sastre, Fernando San Emeterio y Romain Sato como alas. Descartando los bases, cuya función es otra, nos quedamos con el resto de exteriores: ni haciendo una combinación de ellos resultaría algo similar a Green. Ninguno tiene la capacidad para aunar bote+tiro+velocidad que sí tiene el norteamericano. El año de El Santo fue espectacular. La explosión de Sastre, una de las mejores noticias de la liga. El veterano capitán siguió aportando desde su tiro exterior, y Sato fue muy importante también aportando garra, defensa y su letal tiro de tres. Todo ello junto al resto de valores de la plantilla les permitió alcanzar un éxito que ni el más optimista (exceptuando al loco Duby) podía imaginar. Sin embargo, todos sabían que para afrontar una nueva temporada con un mínimo de 30 partidos de Euroliga debían reforzarse bien, y comenzando por el juego exterior.

Y con estas premisas, surgió “el amor”. Valencia Basket, necesitado de una nueva arma ofensiva, con experiencia en Euroliga, y que se le cayeran los puntos de las manos (expresión tan de moda en los últimos tiempos). Green, necesitado de “cariño”, si entendemos cariño por minutos y protagonismo en pista. Así pues, como si de un first dates se tratase (confieso que no he visto ni un minuto, pero comprendo la mecánica), estaban destinados a encontrarse y entenderse, y hasta la fecha, la relación no puede ir mejor. Él, Erick, la sensación de la temporada y uno de los máximos anotadores. Ella, la entidad taronja, viviendo una preciosa luna de miel, paseando con orgullo su corona del Reino Español por las lejanas tierras del centro y norte de Europa. Pero cuidado, “paseando” es una expresión. Los chicos de Vidorreta, con su nuevo y condecorado tirador, no tienen intención de hacer turismo ni prisioneros: irán a por todas, y Green portará el armamento pesado.

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Lanzamiento de Erick Green (Foto: Luis Fernando Boo).

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