Solapas principales

Las lesiones en Valencia Basket: una historia interminable

  • Sam Van Rossom, el último en (volver a) caer
  • Diot, Latavious y Rafa Martínez siguen de baja

El club valenciano anunciaba ayer la nueva lesión de su base belga Sam Van Rossom en los isquiotibiales de la pierna izquierda, contratiempo que se produjo en el entrenamiento vespertino del pasado martes, y que hoy se ha confirmado tras las pruebas realizadas. Van Rossom estaba en el mejor momento de la temporada, después de superar con éxito su grave lesión en las vértebras lumbares, y siendo una de las piezas claves de cara a la pelea por la segunda plaza de la liga regular. Se pierde por lo pronto el partido de esta jornada ante Estudiantes, y en función de su evolución, probablemente también el choque decisivo ante el FC Barcelona de la penúltima jornada.

El belga se suma a las bajas de larga duración de Antoine Diot y Latavious Williams, que se han perdido prácticamente toda la temporada, y a la del capitán Rafa Martínez, que se encuentra inmerso en medio de un tratamiento conservador en su rodilla derecha, cruzando los dedos para que desaparezca el líquido acumulado y que la cosa no vaya a más. Se teme, sin embargo, que la lesión sea más grave y tenga que pasar por el quirófano, perdiéndose probablemente lo que resta de temporada.

La situación no es nada nueva, y durante toda la temporada se han repetido constantemente las lesiones semana sí y otra también, lo que ha hecho pensar en un mal fario, un gafe, brujería… o en malas prácticas dentro del club valenciano. La problemática con las lesiones, y sobre todo con sus diagnósticos erróneos (o a menudo poco acertados, por usar un término menos doloroso) es un asunto recurrente y candente en el seno del club, donde el exentrenador Pedro Martínez, durante su etapa como míster taronja, tuvo que morderse más de una vez la lengua de puertas para afuera para no expresar su contrariada opinión. El entrenador llegado esta temporada, Txus Vidorreta, se ha encontrado un panorama extraño, y no sólo por las múltiples lesiones, sino por tener que ejercer semana tras semana de portavoz médico, a la vez que deportivo, ya que el club no ha ofrecido otra figura para explicar las sucesivas lesiones de sus jugadores, y sobre todo, los empeoramientos de las previsiones iniciales de varias de ellas, como sucedió con Diot, con Latavious, con Vives…

No vamos a enumerar todas las lesiones sufridas, porque no es necesario aburrir al lector, pero sobra con decir que, a día de hoy, únicamente dos jugadores no han sufrido ninguna lesión que les haya apartado más de un partido de las canchas: se trata de Aaron Doornekamp y Will Thomas, dos titanes físicos y bendecidos hasta ahora por la diosa Fortuna.

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Doornekamp, autor de un triple sobre la bocina del descanso (ACB Photo / Emilio Cobos).

El equipo de Vidorreta parecía ver a luz al final del túnel hace ahora cosa de mes y medio, cuando el retorno de Latavious, Vives y Van Rossom estaba cercano, y hasta el técnico bromeaba con una “promesa” que ofreció a los medios que siguen diariamente la actualidad taronja: “el día que tenga que hacer un descarte -de las 14 fichas del primer equipo- os invitaré a una botella de cava para celebrarlo”. Ese día llegó, y Guillem Vives, recién incorporado tras “superar” su lesión de tobillo, fue el elegido… Pero la alegría duró poco, y desde entonces, ha vuelto la tormenta al club valenciano, y ya han caído como fichas de dominó Tibor Pleiss, Fernando San Emeterio, Rafa Martínez, el propio Vives, y ahora Sam Van Rossom.

La problemática con las lesiones y con las diferencias entre el entrenador y el equipo médico no es nueva, y se puede decir que viene desde bastante lejos, conretamente desde la época del técnico Velimir Perasovic, cuando el equipo sufría también una ola de lesiones musculares. Se achacaba entonces el problema a la exigencia física del míster croata, que se las tuvo tiesas con el jefe de médicos del club, Miguel Frasquet, incluso una vez en pleno partido.

Luego llegó Carles Durán y el mencionado Pedro Martínez, para quien estas diferencias sumaron también a la hora de acabar decidiendo, por una u otra parte, el futuro del entrenador catalán. Ahora le ha tocado a Txus, que probablemente hastiado ya por la situación, decidió la pasada semana que no hablaría más de temas médicos, en una conferencia tensa que ponía de manifiesto el malestar del bilbaíno.

El mecenas, Juan Roig, parece haber tomado nota definitivamente, y parece ser que este verano habrá un cambio, al menos, en el protocolo de actuación del equipo médico, si bien no ha trascendido si los cambios afectará en sí a las personas que lo forman, o simplemente a los métodos de trabajo y comunicación.

Veremos como finaliza la temporada, pero todo parece indicar que la plantilla valencianista no estará, como se esperaba, al 100% para afrontar la recta final y decisiva del curso, donde el equipo se disputará en primer lugar la posición de cara a las cruces (actualmente es cuarto a una victoria de Baskonia y FC Barcelona Lassa) y, ya en los playoffs, la posibilidad de regresar a la tan deseada Euroliga. Una Euroliga que, esta temporada, más que disfrutarse, ha sido por momentos un calvario y un gigante al que tener que ir a combatir con medio escuadrón ausente o mermado, como sucedió en la visita a Anadolu Efes el pasado 1 de febrero, cuando tuvieron que viajar con únicamente siete jugadores del primer equipo. Así, ni contra el último equipo de la competición, se puede pretender ganar. Ni con brujas, magia o buena suerte. Sin soldados, no hay victoria posible.

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Valencia venció al FCB (Foto: Euroleague)

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