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Los #18AñosdeBasket de Baloncesto Fuenlabrada: la resistencia de la pequeña aldea

  • Con motivo del decimoctavo aniversario de Solobasket ponemos al espejo al Baloncesto Fuenlabrada de 1998 con el de 2016.

Hace 18 años, el Montakit Fuenlabrada y ahora…

Hace 18 años, temporada 98/99…

En Fuenlabrada volvía a sobrevolar la ilusión de ACB después de un retorno a la máxima competición del baloncesto nacional por el camino corto, tan sólo un año después de perder la categoría en su primera experiencia ACB. El nuevo proyecto alcanzaba nuevas cotas de ilusión entre la afición del sur de Madrid, que había vivido por primera vez en su historia un ascenso ganado en las canchas y que afrontaba esta segunda aventura en ACB con una plantilla mejor preparada que la de su anterior incursión.

Ya al proyecto en LEB se habían unido dos nombres a la postre capitales tanto para la temporada que afrontaban como por el legado que terminarían dejando en el club por entonces azul: Ferrán López y Velimir Perasovic. El primero de ellos, el base catalán, ya contaba con cinco temporadas de buena participación en ACB en Vitoria, Manresa y Cáceres, pero el paso atrás a LEB le había permitido relanzar una carrera que comenzaba a describir ahora una trayectoria ascendente y que daría con el '10' en el combinado nacional por primera vez para él durante esa misma temporada. Del segundo, Velimir Perasovic, poco más queda por decir. Venía de todo un recorrido en Vitoria y la Jugoplastika. Con 33 años, al alero le quedaban pocos retos que asumir. Ascender al Fuenlabrada de vuelta a ACB fue el primero de los que pudo plantearse y cumplir en las tierras del sur de Madrid. Trascender y convertirse en emblema del club, vino en su ADN.

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Nate Huffman echa el balón al suelo para deshacerse de un rival.

Después de un año de bagaje en la competición, la dirección deportiva decidió tirar por una plantilla algo más corta, pero de mayor garantía para afrontar el nuevo reto. Se sumaron dos norteamericanos que formarían una importante sociedad en la pintura: Rico Hill y Nate Huffman. Aunque del primero, un '4' con estatura de '3' que, por sus características, complementaba perfectamente al gigante de Michigan, no se pueda dedicar ninguna mala palabra de su paso por Fuenlabrada (pese a que una lesión le hizo salir antes de tiempo), fue el segundo que el dejó su nombre impregnado en una afición que aún a día de hoy le recuerda y que hace poco más de un año tenía que llorar su pérdida. Nate Huffman fue, de hecho, el primero en dejar su nombre estampado en la amplia trayectoria amplia de buenos pívots en ACB de Fuenlabrada: David Wood, Tom Wideman, Antonio Bueno, Esteban Batista, Gustavo Ayón, el fugaz Biyombo, Moussa Diagné...

Completaban la pintura el laborioso Ime Oduok, que llegaba al equipo tras la lesión de Hill después de haber jugado ya con el equipo madrileño en LEB, y Salva Guardia, otro clásico de Fuenlabra que ya formaba parte del núcleo duro de Fuenlabrada entonces, después de ser el único superviviente, junto a José Quintana, del anterior paso del club por ACB. En el exterior, Carlos Cazorla volvía a recorrer el trayecto Vitoria-Fuenlabrada que a Ferrán y Perasovic tan bien les había funcionado un año antes y completaba la rotación Paco Martín y David Brabender. El combo norteamericano, después de una dilatada experiencia ACB que le había llevado por Valladolid, Cáceres y hasta, fugazmente, por el Real Madrid Teka, llegaba precisamente para dar descanso a Ferrán y para complementarlo durante varios minutos desde la posición de '2'.

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Plantilla del Baloncesto Fuenlabrada en la 98-99.

En el banquillo se sentaba Óscar Quintana, que aterrizaba en Fuenlabrada un año antes con toda una polémica alrededor de su figura (hermano del por entonces alcalde de Fuenlabrada) y que conseguiría cumplir con su objetivo deportivo y no dejar a nadie indeferente con su agresivo estilo desde el banco. Fuenlabrada arrancaría su segunda andadura en ACB con buen pie y con una dinámica ganadora que le llevó, primero, a Copa del Rey, después de acabar quinto en la clasificación con un balance de 10 victorias y 7 derrotas y, al final de curso, tras cerrar otras 8 victorias en la segunda vuelta, al Playoff. Allí caería eliminado en la primera ronda de las manos del Real Madrid, segundo clasificado, por un contundente 3-0 que no terminaba de reflejar todas las dificultades que el conjunto blanco atravesó para llevarse sus victorias como local (77-72 y 88-89).

Actualidad…

Aunque en las últimas semanas atraviesa quizás su fase más complicada desde que se embarcó en el nuevo proyecto, los aires de cambio le sentaron bien a un Fuenlabrada que en verano de 2015 se veía obligado a dar un golpe de timón, tras certificar sobre la cancha un descenso que no se culminaría en los despachos y que les permitió disfrutar de otra temporada en la máxima categoría del baloncesto español, la duodécima consecutiva. Para recuperar la ilusión de una grada que había perdido la conexión con el grupo de jugadores, Ferrán López, ahora director deportivo de la entidad madrileña, decidía dar las llaves del banquillo a un Zan Tabak que confiaría su puesto de segundo a Jota Cuspinera, a posteriori nombre capital en el devenir del conjunto que estos días viste naranja.

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Paunic recibe órdenes de Cuspinera (ACB Photo/B.Pérez)

Entre el técnico corata y el vizcaíno, con un presupuesto ajustado, el nuevo Fuenlabrada montaba una plantilla de perfil bajo, con la palabra "equipo" por delante a la que, una semana antes del arranque de competición, se incorporaba Marko Popovic. El croata pronto pasó a ser uno de los jugadores más importantes de la plantilla tanto por talento como por galones en el vestuario. Tras la salida, con la competición echando a andar, de Tabak rumbo a Maccabbi, el nuevo Fuenlabrada quedaría en las manos de un Jota Cuspinera que hoy comparte con Popovic, actual capitán, la figura de referente y cara visible de la entidad madrileña. A la receta se sumaron hombres de cantera (Smits, Chema González) y nombres con experiencia en ligas europeas (Tabu, Paunic, Urtasun, Stevic o Scott).

Con algunos retoques a un grupo de jugadores basado en la continuidad, esta temporada los de Cuspinera tendrán que hacer frente a su propia sombra, una muy alargada que había vuelto a conseguir un hito: la participación en Copa del Rey y Playoff en la misma temporada, algo que no había logrado ninguna de las plantillas fuenlabreñas desde 2001 y que nunca se había vuelto a repetir desde el segundo ascenso deportivo, en 2005. Y sobre sus hombros cae ahora la presión, cuando las cosas están viniendo peor dadas otra vez. ¿Se consolidará este nuevo proyecto? ¿Volverá a sobrevolar sobre Fuenlabrada la sombra de un descenso que no se ha vuelto a producir en los últimos 11 años?

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