Solapas principales

Los problemas de dirección de Fuenlabrada contra Burgos

  • Sin Novak, su único base puro sano, Fuenlabrada mostró una versión ofensiva muy pobre.
  • La acción de Guardia y la descalificación de Raventós, clave del partido en la segunda mitad.

Se marchó del Fernando Martín Hereda San Pablo Burgos con una voctoria bajo el brazo de esas que pueden ser decisivas al final del curso ante un Fuenlabrada que se mostró desdibujado en mucha parte del partido el pasado sábado. A los de Raventós empieza a hacérseles larga de más la baja de Ziga Samar. Todo o casi todo el peso de la dirección está recayendo en estos últimos encuentros sobre un Jovan Novak que también ha atravesado fases de molestias tras recibir un golpe en su mano izquierda unas semanas atrás.

Con el serbio sobre el parqué se vio a un Fuenlabrada competitivo, pero sin él comenzaron a aparecer carencias en las ofensivas, especialmente en estático, que ni Álex López ni Sean Armand pudieron paliar. Esa fue la principal piedra en el camino en lo deportivo para Fuenlabrada en la derrota ante Burgos: los problemas en la dirección cuando su único base puro y sano se tomaba un respiro. Con él en el banquillo arranca aquel 0-14 del segundo cuarto con el que Burgos inclinó tanto la balanza de su lado.

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Novak levanta un triple (ACB Photo / A. Pacheco).

Los últimos clavos en el ataúd local llegaron mediado el tercer período. Braimoh protagonizaba un vistoso y prolongado agarrón sobre Bagayoko en un contraataque local que el trío arbitral decidía no amonestar y en ese momento todo cambió en el partido: Guardia lanzó la americana de su traje mientras alzaba su protesta en una acción que podía ser tan visceral como tener su punto estratégico. El valenciano intentaba defender la figura del jugador de 15 años, pero por el camino podía levantar una reacción en sus jugadores y en la grada.

Respaldó esa protesta en la rueda de prensa posterior al partido un Josep María Raventós que, como Guardia, también acabó descalificado en esa misma acción y que puso el foco sobre las faltas: “los equipos que juegan contra Fuenlabrada nunca llegan al bonus, defiendan fuerte o no (…) me gustaría poder centrarme en el juego y no en cosas que deberían ser externas al partido”. Fuenlabrada es, tras cinco jornadas, el decimotercero en la tabla en faltas recibidas (19,6) siendo el cuarto que más viaja a la línea (21,4) y el octavo que más tiros de 2 intenta (38,8). Es también el segundo equipo con peor diferencia entre las faltas a favor y en contra (-2,4) sólo por detrás del recién ascendido Breogán (-4,4).

Sea como fuere en esa acción terminó de sepultar sus oportunidades de partido Fuenlabrada porque apareció el otro problema de dirección: el emocional. Hubo una reacción a corto plazo con la que Fuenlabrada, sí, consiguió recortar la distancia unos cuantos puntos. Pero Burgos, de la mano de un Benite con la sangre helada (13 de sus 16 puntos, en la segunda mitad) consiguió anotar unos cuantos de esos triples que cortan reacciones. Los visitantes se volvieron a colocar cómodamente sobre la quincena de tantos y ahí a Fuenlabrada le costó horrores encontrar un referente anímico tanto en el banquillo como en el parqué. Apareció Emegano (11 puntos en la segunda mitad), lo siguió intentando Novak (otros 12) y lo levantaron un poco Meindl y Armand (16 puntos en el último período) hacia el final, pero la sensación final fue de desgobierno, de un equipo al que, de manera evidente, esa acción le costó más de lo que le granjeó.

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Comentarios

Es un equipo sin cara ni ojos. Se han deshecho de jugadores reconocibles y que eran (o debían ser, aunque no les hayan dejado) la columna vertebral del equipo: Bellas, García, etc ... La cancha fuenlabreña es la mejor acreedora de la música del Equipo A en las salidas a pista: un grupo de mercenarios, pero perdedores en este caso.

¿Dirección?? ¿En la cancha? ¿Desde el banquillo?
Desde el inicio de la competición, Fuenlabrada aparece y desaparece en los partidos jugando a base de arreones emocionales. Su juego transmite ser de una previsible improvisación que dependiendo del momento del partido les puede llevar a ganar aunque en la mayoría de los casos a perder. Así llevan los últimos tres años.