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Miki Vukovic, contigo empezó todo

  • Repasamos la trayectoria y la huella dejada por el técnico serbio en Valencia

El mundo del baloncesto en general y la ciudad de Valencia en particular lloran la pérdida de una de esas personas que dejan huella sin pretenderlo, y que marcan a una o varias generaciones por su manera de trabajar y competir, pero sobre todo, por la manera en que se relaciona con el entorno de una entidad deportiva de máximo nivel y la ciudad que la acogeQue si bien no era la suya de origen, acabó siéndola de facto y de sentimiento (recíproco).

Miki Vukovic nació Kraljevo, en la antigua Yugoslavia (actualmente Serbia), y tras triunfar en el Jedintsvo Tuzla bosnio, donde conquistó la Copa de Europa femenina, aterrizó en Valencia en 1990 para hacerse cargo del extinto Dorna GodellaRevolucionó al equipo, al club y la competición española, y no tardó en encontrar el camino del éxito: liga y copa la primera temporada, allanando el camino para alcanzar la cima europea (hecho sin precedentes para un equipo español), que se logró en 1992 y 1993 de manera consecutiva. La primera fue en Bari y la segunda el Llíria, al ladito de casa, con un pabellón con más de 4000 personas entregadas a sus jugadoras y a ese técnico afable de habla extraña y talento innegable para sacar lo mejor de sus chicas.

Por aquel equipo pasaron míticas jugadoras como Razija Mujanovic, Natalia ZassoulskayaKatrina McClain, o referentes nacionales como Piluca Alonso, Ana JunyerWonny Geuer (mamá de los Hernangómez), Pilar Valero, Laura Grande, Rosa Castillo, Paloma Sánchez, Ana Belén Álvaro o Amaya Valdemoro, precursoras de nuestras actuales campeonas, y que también saborearon la gloria con el combinado nacional en el Eurobasket de Italia en 1993.

el paso al basket masculino: de pionero a pionero

Miki, asentado totalmente en Valencia y habiéndose reconocido su talento y capacidad para gestionar grandes equipos, finalizó su etapa en Godella en 1995 para cambiar y probar con el baloncesto masculino: estaba creciendo un nuevo club que todavía no tenía 10 años y que aspiraba a asentarse en la élite del basket nacional, el Pamesa Valencia.

La temporada anterior había supuesto el primer descenso del conjunto valenciano desde que debutara en ACB en 1988, y Vukovic asumió y cumplió el reto de regresar a la máxima categoría un año después (quedaron segundos en EBA y compraron la plaza del Zaragoza).  La semilla había cuajado y comenzaban a nacer los brotes de lo que hoy conocemos como Valencia Basket

En su tercer curso llegó su gran obra, el bombazo de Miki y su Pamesa, con la conquista del primer título de la entidad, la Copa del Rey de Valladolid en 1998, donde dejaron en la cuneta al TAU Cerámica (Baskonia)Fórum Valladolid y Festina Joventut para alzarse con la gloria y dejar para la posteridad una plantilla que es y será siempre recordada en Valencia, y que un año después repitió final copera ante Estudiantes, que en esa ocasión aguó la fiesta valenciana.

Valencia Basket celebra el 20 aniversario de su primer título (Febrero de 2018)

Aquella plantilla contaba con Aaron Swinson, Nacho Rodilla, Víctor Luengo, Berni Álvarez, JL Maluenda, César Alonso, Iñaki Zubizarreta o Sasa Radunovic, por citar unos cuantos. Historia de nuestro Baloncesto e ídolos de una generación de niños y adultos valencianos que crecieron a la vez que un equipo adolescente que se iba haciendo mayor, de la mano de un entrenador llegado de fuera pero que siempre fue tan cercano como un padre para todos ellos.

El club y Miki separaron sus caminos en el año 2000, en el inicio de una época de despegue del conjunto taronja, que precisamente eligió esa temporada como la primera en vestir de naranja. El técnico regresó a Godella para ser Director Deportivo del Ros Casares, y en 2005 volvió a la entidad de Juan Roig para formar parte de la Dirección Deportiva. Como entrenador, todavía perduran sus récords como el de temporadas (5) y partidos (231).

EL legado de miki

Sin embargo, no son los registros lo mejor que dejó el entrenador serbio como legado. Él fue el precursor, el pionero, el maestro de muchos otros que vinieron detrás. Empezando por Luis Casimiro, que fue el primero, seguido de Paco Olmos, y acabando por Jaume Ponsarnau, que dio en rueda de prensa una muestra del respeto y admiración que cualquiera que pase por el club siente por la figura de Miki Vukovic.

Por no hablar de los jugadores y jugadoras a las que entrenó, en los que la huella de Miki quedó marcada para siempre, como así han atestiguado, como han podido, en redes sociales estas últimas horas. El técnico era una persona especial, afable y cercano hasta el extremo, siempre dispuesto a escuchar y dar un consejo, y que marcaba mucho a quienes le tocaban de cerca por esta bondad y cercanía que desprendía. Hay pocas personas en la vida que dejan ese rastro de que “nadie pueda decir algo malo de él”. Cuando nos vamos, todos parecemos buenos a ojos de los que se quedan, pero en este caso, su huella no puede ser fingida.

Con Miki empezó todo. Él “enseñó a ganar” a una entidad que todavía no se había encontrado, que quería ser pero no sabía cómo, y que de las manos del genio de Kraljevo halló el camino para empezar a ser grande. Hoy es una referencia a nivel nacional y europeo tanto por sus éxitos deportivos (1 Liga, 1 Supercopa, y 4 Eurocup que se han añadido a aquella Copa del 98) como por la modélica gestión de un club que es la envidia de Europa por sus instalaciones y cantera. Además de un ejemplo por la manera en la que han igualado a las secciones femenina y masculina, fomentando la necesaria igualdad que, paradójicamente, “practicó” Vukovic siendo uno de los pocos entrenadores que ha triunfado entrenando a ambos sexos y siendo reconocido de igual manera. Miki Vukovic abrió el camino y Godella y Valencia Basket crecieron con él. Hoy, en esta ciudad, nada sería igual si no hubiera pasado por aquí Miki, y nadie concibe el baloncesto valenciano sin la importancia de su figura. Descansa en paz, Miki, y gracias por todo lo que nos dejaste.

 

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Comentarios

Una pequeña precisión: después del título del 98 Pamesa organizó la Copa del Rey al año siguiente pero se quedaron en cuartos, fue en Vitoria 2000 cuando volvieron a llegar a la final, perdida ante Estudiantes. Posiblemente te hayas confundido con la final de la Saporta del 99 en Zaragoza que perdieron ante la Bennetton. Una cosa que si recuerdo de ese grupo, es que Miki era poco amante de las rotaciones y los 5 titulares se pegaban minutadas a lo largo de esas temporadas, apenas confiaba en 2/3 del banquillo.