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Rodrigo San Miguel o la madurez disfrutando como timón del líder

  • Clave desde la defensa en la gran temporada de Iberostar Tenerife

Él mismo lo confiesa siempre que se le pregunta; nunca se había visto en una de estas. No, al menos, como el base titular, mediando el mes de marzo, del equipo líder de la Liga ACB. Rodrigo San Miguel, en su tercer año como jugador de Iberostar Tenerife vive la mejor de sus temporadas, consolidado como uno de los referentes más importantes del equipo de moda en España.

Con 32 años y más de 350 partidos en Liga ACB a sus espaldas, el “doble cero” aurinegro muestra en sus declaraciones esa misma cara de niño bueno que atesora y que parece que no rompe un plato, pero que, al mismo tiempo, asfixia hasta la pérdida o al lanzamiento errado a la estrella del equipo contrario.

Y es que a día de hoy, ese jugador maño con cara de niño se ha convertido ya en el perro de presa oficial del equipo con la mejor defensa del campeonato. Ese al que Txus Vidorreta encomienda la punta de lanza de la presión al base rival o al escolta enchufado. Con él, tanto en pista delantera como trasera, comienza todo de lo bueno que le está pasando a Iberostar Tenerife en las canchas de baloncesto de España y Europa en esta temporada.  

La cuota de éxito de San Miguel en el devenir canarista es indudable. Sólo Aaron Doornekamp juega más minutos que él. Su influencia en el juego que quiere Vidorreta en cada partido es meridiana y así lo demuestran las cifras. Y para muestra, algunos botones en forma de datos estadísticos:

Con una media de 24 minutos por partido, inicia el partido en el quinteto titular (sólo en cinco partidos ha comenzado desde el banquillo), para ser sustituido finalizando el primer cuarto por su compañero Ferrán Bassas. Con la rotación habitual de un jugador importante, vuelve al campo para finalizar el segundo cuarto e iniciar el tercero, viendo los últimos minutos del mismo desde el banquillo para descansar y jugar casi todos los minutos del último cuarto, allá donde se juegan las habichuelas del encuentro y los jugadores más importantes del adversario asumen posesiones a mansalva. Con esos condicionantes, San Miguel ostenta un increíble +/- acumulado de 106 a la finalización de la actual jornada de liga, sólo superado en su equipo por el citado Doornekamp y por el jugón Davin White.

Especial y mal recuerdo de él y de su defensa tienen jugadores de la talla de Tyrese Rice, quien anotara la friolera de 3 puntos en la derrota de su equipo en el Santiago Martín de La Laguna, firmando un 1/9 en tiros de campo. Algo parecido le ocurrió al mismísimo Sergio Llull, cuyo equipo también mordió el polvo en el recinto aurinegro, en el que el base menorquín firmó un pobre 30% acumulado, muy alejado del 43% que presenta de media el hombre de moda del basket nacional.

Pero no sólo en la competición doméstica demuestra San Miguel su capacidad defensiva. Aún con pesadillas duerme el máximo anotador del PAOK de Salónica, el escolta Thaddus Mcfadden, quien antes de enfrentarse a Iberostar Tenerife en la eliminatoria de octavos de final de la Basketball Champions League, acumulaba una media de 20 puntos por partido en la competición. En sus dos enfrentamientos directos, en los que San Miguel se encargó de su marca, el bueno de Mcfadden lanzó un horripilante 3/19 en tiros de campo, quedándose incluso sin anotar en el partido de vuelta.

Otro máximo anotador, en este caso de nuestra liga doméstica, sufrió el pasado domingo los rigores defensivos de San Miguel y su tropa. Edwin Jackson, acostumbrado este año a repartir exhibiciones allá por donde juega, se quedó en unos pobres 13 puntos y 8 pérdidas, muy alejado de los casi 23 puntos que promedia el escolta francés. Cierto es que en esta ocasión la responsabilidad se la repartieron entre varios compañeros, pero fue el chico maño con cara de niño el que comenzó a desquiciar, con sus desplazamientos defensivos, su lectura y anticipación, al líder en puntos de esta nuestra liga ACB.

Pero no sólo de cifras vive San Miguel. Sin lugar a dudas, por su peso específico, por sus años en la isla y por su rol dentro y fuera de la cancha, se ha convertido en uno de los líderes del equipo. Ese pegamento que más anima cuando las cosas van mal dadas, como en aquel partido en Salónica cuando su equipo perdía por 11 puntos y peligraba la clasificación. Ahí estaba el bueno de Rodrigo para insuflar por partes iguales, la calma y el ánimo necesarios para subvertir aquella situación. O como cuando las lesiones de Beirán o Richotti perturbaron la fulgurante trayectoria del equipo y asumió un papel más activo en ataque, personalizado en las victorias en Manresa, Sevilla o Santiago y sus triples decisivos.

Gran actuación ofensiva de San Miguel, coincidiendo con las bajas del equipo

En definitiva, aquel buen jugador con cara de niño bueno y rizos de cuento que se iniciara en Valladolid, despuntara en Manresa, se consolidara en Valencia y brillara nuevamente en Murcia, vive el mejor momento de su carrera, convirtiéndose en pieza fundamental de este Iberostar Tenerife que tanto revuelo está generando con sus 18 victorias terminando el mes de marzo.

Es lo que tiene esto del deporte y la élite profesional. Rodrigo San Miguel ha ido forjando una trayectoria alejada de los focos y el glamour baloncestístico. Ahora, a sus 32 años, ese bagaje le reporta, al fin, los éxitos de un trabajo continuado y sobrio, desde esa cara de niño bueno y rizos de cuento, que le permiten ostentar el timón de mando del equipo líder de la Liga ACB. Veremos cómo sigue ese cuento. También en verano. 

 

DATOS GRACIAS A LA INESTIMABLE COLABORACIÓN DE STATS LI

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El propio Vidorreta reconocía en una entrevista (creo que en este mismo medio) que tiene "algo especial" con los bases. No es Sanmiguel el primero que bajo su batuta crece y crece. J. Salgado, o Pedro Llompart pueden dar buena fe de ello.

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