Solapas principales

Valencia Basket: del cielo al infierno y un futuro por (re)conquistar

Pretemporada con ilusión

La temporada 2017-18 de Valencia Basket comenzó a cocinarse bajo el impacto y la alegría que supuso el pasado título de Liga, el primero en los 30 años de historia del club valenciano. Con el olor a cava todavía en la Fonteta y restos de confeti por los pasillos y el parqué, Chechu Mulero, Paco Raga y Juan Roig empezaron a tomar decisiones sobre lo que sería el proyecto más ambicioso e ilusionante que se recuerda en la entidad valenciana, de cara a defender con honor el título doméstico y a pasear su nuevo estatus por la máxima competición europea.

Tras el cambio de entrenador, que trajo a Txus Vidorreta desde Tenerife y mandó a Pedro Martínez a Vitoria (previo descanso veraniego mientras Prigioni trataba sin éxito de hacerse con las riendas baskonistas), llegó la ambiciosa confección de la plantilla para los grandes retos que aguardaban. Lo primero que se garantizó fue la continuidad del núcleo duro del equipo campeón: Dubljevic, Diot, San Emeterio, Rafa Martínez y Guillem Vives firmaban su prórroga de contrato, mientras que a Tobey y Kravtsov, casi intrascendentes en la conquista del título, se les despedía con cariño. Curiosamente, el americano vuelve a estar ahora en el punto de mira tras su gran temporada en Iberostar Tenerife, y podría firmar su regreso a tierras valencianas de confirmarse los rumores.

Una vez garantizadas ciertas fichas en el tablero de 2018, la Dirección del club centró sus esfuerzos en traer otras piezas con que completar un gran plantel que ilusionara a la masa taronja, y permitiera competir de tú a tú con los mejores. Tras confirmar la llegada de Alberto Abalde después de dos años cedido en Badalona, Txus trajo del brazo a Doornekamp, una de las sensaciones del curso pasado, para reforzar la posición de alero fuerte (un tres-cuatro). Después de confirmarse la marcha de Luke Sikma (hombre fundamental en el trabajo oscuro que permitió el lucimiento de otros en el exitoso 2017), se cerraron las incorporaciones de Lataviuous Williams (el gran fiasco de esta temporada) y Tibor Pleiss, un ex ACB y NBA con talento, experiencia, proyección y 218 cm para la pintura. La guinda del pastel, al margen del techo alemán, fue la incorporación de Erick Green, escolta anotador de Olimpiacos, que cansado de la larga sombra de Spanoulis, llegó a Valencia con hambre de protagonismo.

dsc_1474.jpg

Pleiss tapona a McLean (foto JM Casares)

La vida puede ser maravillosa

La temporada no pudo comenzar mejor para el nuevo equipo de Vidorreta, con la victoria en la Supercopa en septiembre tras eliminar a Unicaja primero y a Gran Canaria, el anfitrión, en la final. En un mismo verano llegaban dos trofeos a las vitrinas valencianas, y se confirmaba una tendencia al alza que prometía muy felices a los aficionados del equipo taronja, para quienes además acababa de nacer un nuevo ídolo en la figura de Erick Green (MVP de la Supercopa).

El norteamericano comenzó la temporada como un tiro y era el referente absoluto de los valencianos, que habían visto como perdían en el torneo inaugural en tierras canarias a Antoine Diot (que no volvió a jugar en todo el curso) y a San Emeterio, tras una exhibición en la final, hasta que una lesión en el cuádriceps le dejó K.O. varias semanas. Llegó el debut en la Euroliga, y tras la derrota ante Khimki en el estreno, lograron tres victorias consecutivas que dispararon la euforia y les situaba en el grupo de cabeza, entre la élite del continente.

dsc_5949.jpg

De Colo y Rafa M. (JM Casares)

En la Liga Endesa las cosas también comenzaban bien: otros tres triunfos seguidos, una derrota ante el todopoderoso Madrid, y cuatro victorias seguidas más (balance 7-1), manteniendo a los de la capital del Turia también entre los mejores de la competición.

Siguiendo con Green, el de Inglewood fue elegido MVP de la segunda jornada de la Euroliga, y era una de las agradables sorpresas de entre las nuevas caras de la Liga Endesa: todo el mundo hablaba de él y lo hacía para bien, siendo uno de los máximos anotadores en las dos competiciones en juego.

Erick Green: el pistolero exigente encuentra su media naranja

El dulce comienza a hacerse amargo

A partir de ahí, el cuento, el sueño, comenzó a tornarse poco a poco en pesadilla. Las lesiones iniciales de Diot y San Emeterio no fueron las únicas. De hecho, tampoco fueron las primeras, porque Latavious Williams, el poderoso y saltarín pívot contratado para surcar los cielos de la Fonteta y levantar a la afición, quedó fuera de juego por una lesión por estrés en la tibia a mediados de agosto, y tras un diagnóstico desacertado, fue alargando eternamente los plazos de recuperación, hasta llegar a debutar en la fase final de este curso, para acabar recayendo de nuevo disputando sólo una decena de partidos. Su recambio inicial, tras intentar esperarlo durante varios meses, fue un Damjan Rudez que en nada recordó al que se vio en Zaragoza, y dejó un pobre sabor de boca, no sólo por su pobre rendimiento, sino también por su implicación. El croata no renovó y se marchó a Mónaco con más pena que gloria.

Pero no nos adelantemos, porque antes de esto llegó la interminable racha de derrotas en la Euroliga: diez partidos seguidos estuvo el equipo (con numerosas bajas) sin conocer la victoria, incluyendo algún doloroso traspié como la victoria que se escapó en Bamberg (Alemania) cayendo ante Brose después desaprovechar 16 puntos de ventaja al inicio del último cuarto. Pudo haber sido el punto de inflexión, el típico “tocar fondo”, pero no fue más que la confirmación de una mala sensación que se arrastraba, y que advertía de que el viejo anhelo de la Euroliga podía acabar suponiendo un sobreesfuerzo insuperable para una plantilla tan mermada físicamente. No sólo eran las bajas, era la sobrecarga a la que se estaba sometiendo a los jugadores que se mantenían sanos (pocos, ya que uno a uno fueron cayendo todos, salvo Will Thomas y Doornekamp, excepciones que confirmaron la regla). Y así, como fichas de dominó, fueron cayendo (y recayendo): Van Rossom, Vives, Sastre, Rafa M., Abalde, de nuevo Saneme, Dubljevic, y casi al final, Tibor Pleiss, que tras estar forzando durante muchos meses, acabó rompiéndose en el último tramo de liga regular, sin poder disputar un solo minuto en la serie de Playoffs ante Gran canaria.

sastre_lesion.jpg

Sastre lesionado en Euroliga

Precisamente, en la liga doméstica las cosas también cambiaron drásticamente después del gran arranque. A partir de la décima jornada, con un balance 8-2, la fiabilidad de Valencia Basket se vio reducida a sus partidos como local, donde solía ganar cómodamente (venció con grandes márgenes a rivales de la zona baja como Delteco GBC, Joventut, Tecnyconta o Real Betis), pero las cosas lejos de Valencia se complicaban sobremanera, y cedían seis partidos de forma consecutiva (Barcelona, Estudiantes, Unicaja, Baskonia y Obradoiro).

Coincidiendo con el grueso de la plaga de lesiones, Vidorreta tenía que completar las convocatorias con hasta cuatro jugadores del equipo filial (Hlinason, Puerto, Ferrando y Vera), e incluso llegaron a viajar en un partido de Euroliga con sólo siete jugadores de la primera plantilla, despidiéndose pronto de cualquier posibilidad de disputar los playoffs europeos (terminaron en la decimoprimera posición tras un buen final).

El juego del equipo dejaba dudas, y basaba todas sus esperanzas en el acierto exterior, que fue la principal arma de los valencianos gran parte de la temporada, hasta acabar como el mejor equipo de la Liga Endesa tanto en número de triples convertidos como en porcentaje de acierto en esta faceta. Lo malo de esta dependencia era que, cuando no salía el día bueno en los triples, no había nada que hacer. Dubljevic y Pleiss andaban con molestias, Doornekamp no aportaba por dentro lo que hacen los pívots clásicos, y Will Thomas no era suficiente pese a jugar muchos minutos de cinco. Además, el joven Hlinason no acababa de contar con los minutos necesarios para terminar de explotar su presumible talento.

mate_will.jpg

Mate Will Thomas (JM Casares)

La Copa indigesta

A mediados de febrero, sumidos en un mar de dudas, pero con la esperanza de comenzar a recuperar lesionados, llegó la Copa del Rey de Gran Canaria. Con la sombra de la huelga de jugadores, llegó el primer partido ante Iberostar Tenerife. El exequipo de Vidorreta, gracias a la superioridad interior con Tobey, Vázquez y Abromaitis, y el acierto de Ponitka por fuera, eliminó contra pronóstico a los taronja, que regresaron a casa con más dudas de las que traían, y ya con único objetivo por delante: la Liga Endesa.

Unas fechas antes, ante la total ausencia de bases en la plantilla por la coincidencia de las lesiones de Diot, Van Rossom y Vives, el club presidido por Juan Roig tuvo que tirar de chequera y traerse desde Zaragoza a una de las jóvenes promesas del basket nacional, Sergi García. El joven balear, que también llegó lesionado, dejó buenas sensaciones en su debut (con triple en su primera acción ante Fenerbahce) y en los primeros minutos que disputó. Sin embargo, más tarde se fue diluyendo, quizá influenciado por la recaída de su lesión y por la poca confianza que le dio el míster una vez se recuperaron los bases habituales del equipo.

Situados ya en el tramo decisivo de la temporada, Valencia Basket trataba de reencontrarse en la fase final de la liga regular, y en los partidos ya intrascendentes que quedaban de Euroliga. En la competición europea se dieron el placer de ofrecer a su parroquia una serie de victorias de prestigio, ante rivales poderosos como CSKA, Panathinaikos o Estrella Roja, que a su vez daban muestra del potencial de una plantilla confeccionada para estas lides. Esto sembraba un hilo de esperanza para el aficionado taronja, que también veía como casi la totalidad de la plantilla estaba a disposición de su técnico, aunque fuera sólo durante un par semanas.

abalde.jpg

Abalde (foto: @euroleague)

Lo que bien empieza… mal acaba

Tras el optimismo y esperanza inicial, este tramo final de temporada se encaraba más bien con escepticismo y poca convicción de éxito. La plantilla volvía a recibir golpes en forma de lesiones continuas, que dejaban fuera de la rotación nuevamente a Van Rossom, Vives, San Emeterio, Green, Rafa Martínez y Tibor Pleiss. Además, el puntal en la zona y máximo baluarte del pasado título liguero (Bojan Dubljevic) seguía arrastrando molestias que limitaban mucho su rendimiento, dejando todavía más huérfana la pintura taronja. El club volvió a moverse en el mercado y trajo al croata Buva, ex de Bilbao Basket, quien pese a su buen debut (13 puntos en 13 minutos) no ofreció lo que necesitaba el equipo en esos momentos delicados previos y durante los playoffs.

La recta final de temporada regular serviría para calibrar el estado físico y anímico de la plantilla, y el objetivo era intentar conseguir la segunda plaza, tras el intocable Real Madrid. La pelea iba a ser dura contra Baskonia y FC Barcelona Lassa, y tras aguantar hasta la penúltima jornada, todo se decidió con la victoria de los de Pesic en la Fonteta (70-71). Esto supuso afrontar las eliminatorias por el título como último cabeza de serie (4º), comenzando ante Herbalife (5º), que adelantó a Unicaja en la última y extraña jornada de liga regular.

1718_vbc-fcb_2.jpg

Green rodeado (ACB Photo/MA.Polo)

Lo peor de la cuarta plaza era que suponía ir por el lado del cuadro del Real Madrid, gran favorito para el título junto a Baskonia, el outsider. Pero antes había que librar una pelea ante los canarios, dirigidos por el extaronja Luis Casimiro, y donde parecía que el factor pista podría ser determinante, y permitiría, en función del resultado de Unicaja ante los vitorianos, acceder directamente a la próxima edición de la Euroliga.

La eliminatoria comenzaba en la Fonteta en un partido igualado hasta el tercer periodo, cuando Valencia Basket abrió las primeras brechas que acabaron siendo decisivas, pese a que los canarios no tiraron la toalla hasta los últimos instantes. Con 1-0 viajaron a las Islas, y allí la afición pío-pío esperaba con muchas ganas el partido, tratando de aportar su granito de arena para forzar el tercero, como así sucedió: partidazo de los amarillos con una sensacional actuación de Xavi Rabaseda, y paliza de Granca a un Valencia desdibujado (97-70). De nuevo la Fonteta dictaría sentencia, y además, se confirmaba el premio gordo para el vencedor de la serie: participar en la próxima Euroliga (Unicaja y Andorra, los otros dos aspirantes sin wild card, habían quedado apeados por Baskonia y Barcelona).

Los pronósticos se iban cumpliendo y ambos equipos se imponían en su domicilio, motivo por el cual el favoritismo recaía en Valencia Basket, pese a las sensaciones ofrecidas en el último partido. El choque fue tremendo; un partidazo que mantuvo en vilo a miles de seguidores grancanarios y valencianos, así como a muchísimos aficionados neutrales. Todos disfrutaron de uno de los mejores partidos del curso, con remontada incluida por parte de Granca en los últimos segundos, para forzar la prórroga con dos tiros libres de Mekel, y decidir en el tiempo extra gracias al espectacular acierto de Marcus Erikson. El sueco autor de seis triples y el principal causante de la victoria de Herbalife, con el correspondiente acceso al top de las competiciones en Europa. Notición para Gran Canaria, y enorme decepción para Valencia Basket y su ciudad.

dsc_1530.jpg

celebración Granca (JM Casares)

El futuro empieza hoy

Desde el mismo momento de la eliminación, los mecanismos del club se activaron en clave de futuro. Acababa de terminar una temporada que, lesiones a parte, ha sido una decepción. Si se compara con la anterior, la diferencia es abismal en cuanto a los resultados competición por competición:

Competición

Resultado 2016-17

Resultado 2017-18

Liga regular

Playoffs

Campeón

1ª ronda (1/4 final)

Copa del Rey

Finalista

1ª ronda (1/4 final)

Eurocup/Euroliga

Finalista

Fase de grupos (11º)

 

*A esta temporada hay que añadir la victoria en la Supercopa, que no disputó en la anterior.

Así las cosas, es momento de planificar la temporada que viene, y muchas son las decisiones por tomar, teniendo en cuenta que hay con una plantilla con muchas finalizaciones de contrato. Comenzando por la del entrenador, de quien hoy se ha conocido lo que era un secreto a voces: Txus Vidorreta abandona la disciplina de Valencia Basket, y entra en el baile de sillones en que se ha convertido el puesto de entrenador en nuestra liga de cara a este verano. Se rumora de forma seria que el técnico bilbaíno puede ser el principal candidato para ocupar el teórico hueco que pueda dejar Sergio Scariolo al frente de la selección nacional, con una más que interesante oferta para cruzar el charco, destino Charlotte. Su silla en Valencia cuenta con varios aspirantes con los que ya se ha estado especulando, desde el Che García, pasando por el segundo de Txus, Jaume Ponsarnau, hasta Joan Peñarroya, recientemente desvinculado de Morabanc Andorra, y que cuenta con más números que nadie para ser el prómimo entrenador taronja. Precisamente Ponsarnau podría ser su relevo en el Principado.

Respecto a los jugadores, ocho son los que tienen (contractualmente) garantizada la continuidad para el próximo año:

Antoine Diot - Sergi García

Joan Sastre - Alberto Abalde - Fernando San Emeterio

Aaron Doornekamp - Bojan Dubljevic - Tibor Pleiss

Y seis los que termina su actual contrato:

 Sam Van Rossom - Guillem Vives

Erick Green - Rafa Martínez

Will Thomas - Latavious Williams – Ivan Buva

Parece ser que tanto Van Rossom como Martínez (recién operado de su rodilla derecha y que regresaría hacia el mes de noviembre) ya tienen una oferta de renovación por parte del club, y todo hace indicar que seguirán una temporada más. El catalán es con diferencia el jugador que más tiempo lleva en la plantilla (será la 11ª la próxima temporada) y el belga el tercero, tras Dubljevic, y sería la sexta vistiendo la camiseta taronja.

Todo parece indicar que ni Erick Green, ni Vives, ni Latavious ni Buva van a continuar, mientras que Will Thomas, con diferentes ofertas, cuenta también con opciones de seguir en Valencia.

Por otro lado, ha comenzado ya la rumorología de posibles fichajes del equipo que dirige en los despachos Chechu Mulero. Los principales nombres son Matt Thomas, escolta tirador de Obradoiro y que parece que será el primero en aterrizar; Landesberg, el anotador del Estu, podría ser otra opción para el rol de killer que dejaría Green. Y para el juego interior, suenan Mike Tobey, que con escasa participación por lesión estuvo en la plantilla campeona de 2017, y por quien también pujará Unicaja. Caloiaro, ex ala-pívot de Obradoiro que ha jugado este curso en el Banvit turco, y James Augustine, otro ex de Valencia Basket, quien pronto recibirá la nacionalidad española, lo que lo convierte en un jugador más interesante, y por quien parece ser que Unicaja también tiene interés en renovar.

Con todas estas incógnitas y las sorpresas que pueda deparar el verano ha de afrontar el aficionado valencianista este final de curso y próxima pretemporada. Ha sido un año que se comenzaba con muchísima ilusión y que ha concluido con grandes decepciones. De ellas deberán aprender los jugadores que se queden para devolver el prestigio conseguido el año pasado a un club que pretende instaurarse en la élite nacional y europea, y para lo que su mecenas Roig lleva años trabajando. Con la nueva Fonteta en el horizonte, y con la ilusión de albergar allí próximamente una Final Four de Euroliga, el club seguirá poniendo toda la energía en construir una plantilla sólida, con talento y ambición, para que el tropezón de esta temporada sea un pasito atrás para dar mayor impulso, puesto que el objetivo está aún más arriba, hasta volver a teñir el cielo de naranja.

20170616_2230540.jpg

Celebración Liga (R.Alcaide)

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
1 año 6 meses
#contenidos: 
146
#Comentarios: 
581
Total lecturas: 
327,638