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Valencia Basket: en busca de una luz para salir del túnel

  • El equipo taronja ha tenido un mal inicio de competición, aunque ahora encadena cuatro victorias que dan un respiro a Ponsarnau.

Valencia Basket se encuentra en el peor momento deportivo de las tres últimas temporadas. Pese a que acumula cuatro victorias consecutivas por primera vez en el ejercicio 2018-19, la primera parte del curso no ha sido ni mucho menos una balsa de aceite en la entidad taronja. Ni siquiera el año pasado, con la plaga de lesiones más grande que se recuerda en la historia del club, tuvieron una situación tan complicada ni un clima tan enrarecido dentro del vestuario y oficinas valencianistas. Jaume Ponsarnau tiene ante sí un reto enorme para revertir la dinámica, comenzar a practicar un juego reconocible y que dé resultados, y con ello, cambiar la percepción de proyecto inestable y caduco, aún con las últimas victorias cosechadas ante Partizan,  Delteco GBC, MoraBanc Andorra y Zenit.

Vamos a intentar diseccionar la situación, detectar las causas y analizar las posibilidades del club que presiden y comandan Juan Roig, Paco Raga y Chechu Mulero.

El contexto:

Hay que tener muy en cuenta de dónde venimos. La entidad valenciana pasaba por la época más gloriosa de sus 32 años de historia. Hace dos lograron por primera vez el título liguero en una temporada memorable, donde alcanzaron también las finales de Copa del Rey y Eurocup (de infausto recuerdo para ellos por la dolorosa derrota ante Unicaja). Consiguieron sacarse la espina de la forma menos esperada y más épica, venciendo a un fundido Real Madrid en cuatro partidos de la final (1-3), tras eliminar previamente a Barcelona y Baskonia.

El curso siguiente, con la ilusión del regreso a la Euroliga, comenzó inmejorablemente con el título de la Supercopa conquistado en tierras canarias. Pero de ahí en adelante todo fueron problemas, con las lesiones como monstruo indestructible que termina por engullirte, hasta acabar precisamente devorando al entrenador, Txus Vidorreta. El técnico bilbaíno ejerció de cabeza de turco de una terrible temporada, escenificada en la eliminación en primera ronda de playoffs en la Fonteta, ante Herbalife, que le arrebató un “barato” acceso de nuevo a la máxima categoría continental, que ahora disfrutan los canarios.

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celebración Granca (JM Casares)

Después de esto, llegaron los cambios. Vidorreta fue relegado y su lugar lo acabó ocupando Jaume Ponsarnau, pese a los rumores que apuntaban a Peñarroya o algún que otro candidato. La directiva se decidió por un técnico de "perfil bajo”, que llevaba dos años como segundo en el banquillo taronja a la sombra de Pedro Martínez y Vidorreta, pero que ya había tenido experiencia ACB en Manresa y San Sebastián. Su buena relación con la plantilla, el conocimiento de la misma, un carácter afable y sus buenos conceptos tácticos, le dieron la deseada oportunidad de pilotar la nave valenciana.

Pero esta no fue la única decisión “a la baja” que tomó la directiva. Desde el minuto uno tras la eliminación ante Granca, y tras quedarse fuera de la Euroliga, Roig, Raga y el resto de directivos redirigieron la composición de la plantilla hacia una que más bien se considerase “nivel Eurocup”, dando por finalizada la relación con las dos principales estrellas internacionales (Duby aparte) como eran Erick Green y Tibor Pleiss. Lo del primero estaba cantado por su floja segunda parte de la temporada y sus desavenencias con alguno de los pesos pesados de la plantilla (su relación con San Emeterio tuvo roces y altibajos), además de su alta ficha, pero el segundo, plenamente integrado en la ciudad, con el apoyo de la grada, y con ganas de continuar aún sin disputar la máxima competición continental, llamó más la atención. Predominó sin embargo el ajuste de fichas a una temporada en la que no habría ingresos televisivos ni publicitarios de una competición de mucha mayor repercusión que la larga y difícil Eurocup.

Esas bajas, junto a la de Latavious y Buva, más las cesiones de Puerto y Hlinason, fueron cubiertas por las tres altas veraniegas del club: Matt Thomas (Obradoiro), Mike Tobey (Tenerife) y Louis Labeyrie (Strasbourg).

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matt_thomas (foto @valenciabasket)

situación actual:

Transcurridas las once primeras jornadas el equipo valenciano se encuentra en séptima posición de la tabla clasificatoria (6-5),en medio del gran pelotón que pelea por las cuatro plazas que teóricamente dejarán tras de sí Barcelona, Baskonia, Real Madrid y Unicaja, máximos candidatos a las cuatro primeras posiciones a día de hoy. El pelotón es grande, con ocho equipos con una victoria de diferencia, y se augura una dura pelea para obtener el pasaporte para la Copa que se disputará en Madrid a mediados de febrero.

Valencia basket tuvo un inicio complicado. En las siete primeras jornadas ya se había enfrentado a estos cuatro equipos que ahora encabezan la tabla, con cuatro derrotas en su zurrón como resultado, y tras la novena, se ubicaban en la 10ª posición con un balance 4-5, muy pobre para las aspiraciones de un club en teórico crecimiento.  

En Eurocup las sensaciones son mejores (también los rivales han sido más flojos) y con la victoria ante Zenit junto a la derrota de Asvel en la penúltima jornada, ya tienen garantizada la primera plaza del grupo C y su pase al Top16. El objetivo aún está muy lejos; el camino hacia una nueva final europea es largo y complejo y es todavía muy pronto para saber si el equipo valenciano podrá competir ante las potentes escuadras que aspiran a conquistar la segunda competición continental: Mónaco, Lokomotiv Kuban, Alba Berlin, Unicaja y Cedevita serán los principales oponentes de la vía número uno de regreso a la Euroliga.

7DAYS EuroCup Regular Season Round 9 Top 10 Plays

Pero más allá de la situación deportiva están las sensaciones y el rendimiento ofrecido por los jugadores. Que el equipo de Ponsarnau tiene mimbres más que suficientes para cuajar una gran temporada y alcanzar sus objetivos es una certeza, casi una obviedad. La mayor parte de la plantilla fue campeona de liga hace un año y medio (Diot, Vives, Van Rossom, Martínez, Sastre, San Emeterio, Dubljevic y Will Thomas), y ante el envejecimiento de algunos de estos, cuentan con la juventud y el talento de alguna de las nuevas piezas en el tablero de la Fonteta: Abalde (22 años), Sergi García (21), Mike Tobey(24)… A priori, suficiente para pelear por hacerse de nuevo un hueco entre los cuatro mejores equipos españoles y por una plaza en la final de Eurocup.

las cosas no funcionan:

La realidad no ha correspondido hasta la fecha con las expectativas iniciales. Ninguno de los jugadores del plantel ha estado siquiera cerca de su mejor nivel. Probablemente escogiendo a los mejores, estos no hayan alcanzado ni el 80% de su máximo potencial. Sólo tres de ellos estarían a salvo de la “quema”: Van Rossom, Will Thomas y Bojan Dubljevic, y sólo el base belga ha rayado a un nivel de notable (Will y Duby han tenido grandes actuaciones individuales en partidos sueltos, pero tampoco se aproximan a su nivel más alto).

Del núcleo duro campeón de liga, los más alejados de aquel magnífico rendimiento que les llevó a la cima son probablemente San Emeterio y Joan Sastre. Ambos comenzaron el curso con problemas físicos y a estas alturas todavía no están al 100%, al menos de ritmo y “feeling” sobre la pista. El Santo se va entonando y se le espera a tope en la recta final, aunque sus 34 años (cumplirá 35 en año nuevo) pueden pesarle físicamente cuando lleguen los momentos decisivos. Su talento y la raza de campeón están fuera de toda duda, por lo que es más que probable que, pese a su veteranía, acabe siendo uno de los hombres más importantes del equipo y tire siempre del carro; Saneme nunca se borra.

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Triple de Rabaseda (JM Casares)

Otro de los problemas más significativos está siendo el rendimiento de los fichajes de esta temporada. Fueron tres: Matt Thomas, Tobey y Labeyrie, y solamente el escolta ex de la universidad de Iowa está cumpliendo, pero únicamente en la faceta ofensiva: 11’7 puntos, con un 48% en T2 y un gran 58% en T3, en tan solo 22 minutos de juego. El principal motivo de este escaso volumen de minutos es su acusada endeblez defensiva. Pese a intentar ser protegido por el esquema colectivo, si el equipo rival logra emparejar a un buen atacante con el norteamericano, supone un problema seguro para los de Ponsarnau. Respecto a Tobey y Labeyrie, poco que llevarse a la boca los aficionados taronja: 15 minutos de promedio para ambos, puntuaciones casi idénticas (5’7 y 5’5), y algo mejor en el rebote el norteamericano (5’2 Vs 3 por partido). Sin embargo, y pese a sus 213 cm, no es un jugador que le guste el contacto, que se faje en la pintura y que aporte energía a sus equipos. Tobey es un cinco poco habitual y su carácter más bien frío no le ayuda a congeniar con la grada, que se desespera con su fragilidad defensiva. El francés parece que va (muy) poco a poco mejorando, entrando en dinámica y aportando algo más al equipo. Sus cualidades, poco vistas, son la capacidad para intimidar por su envergadura y movilidad, su dinamismo y agilidad ofensiva, y una mano más que aceptable para un jugador de 2’08m (por ahora en Liga Endesa no se ha prodigado en exceso, con 5 de 13 lanzamientos triples, un 38%).

aspectos tácticos:

El siguiente aspecto a analizar es el funcionamiento colectivo del equipo taronja: con un entrenador nuevo se esperaba algún cambio en el juego que mostrara una evolución hacia algún lugar, pero lo cierto es que, transcurrido el primer tercio de competición, todavía no hemos podido reconocer prácticamente ningún aspecto plausible o característico con que relacionar a Valencia Basket. Se le presupone una continuidad de los rasgos más característicos del pasado reciente, esto es, una circulación rápida de balón, pívots móviles que permitan espacios para las penetraciones de los exteriores, y búsqueda de la mejor opción de tiro (generalmente exterior), encaminado hacia el extra-pass, que deje liberado al jugador en óptima posición. Todo ello apoyado en una gran defensa que permita las salidas rápidas de unos jugadores con facilidad para atacar a campo abierto (Van Rossom, Sergi García, Sastre, Abalde o San Emeterio, son grandes contragolpeadores, pudiendo citar también a jugadores altos pero rápidos como Labeyrie, Doornekamp o Tobey).

En estático, además del tiro exterior, los pívots poseen buenas cualidades técnicas para poder combinar entre ellos (Will, Dubljevic, Doornekamp de cuatro), pero comenzando por este aspecto, es precisamente uno de los que peor está funcionando: en los momentos en que alguno de ellos está más inspirado (como sucedía con Thomas en los primeros partidos), los rivales ponían en marcha rápidamente un 2x1 defensivo sobre el jugador de Baltimore, y por ahí se ahogaban fácilmente las aspiraciones ofensivas valencianas; no hay plan B para salir del atolladero, del mismo modo que sucedía el año pasado con Erick Green durante la primera mitad del ejercicio.

Si analizamos el lanzamiento exterior, las dos últimas temporadas Valencia Basket ha sido uno de los mejores equipos (siempre en el top3 y muchas veces liderándolo) en el apartado estadístico triplista, tanto en intentos como en porcentaje de acierto. Este año hay un cambio significativo: tras la jornada 11, siguen siendo de los que más tiran de tres (3º con 28’7 intentos por partido), pero caen muchísimo en lo fundamental, el acierto (8º con un 35’4%). Mejoran sin embargo en los T2, donde son cuartos con un 57’1% de éxito, pero insuficiente, dado que son el tercer equipo que menos tiros de dos puntos intenta por partido (32).

Siguiendo con las estadísticas, nos fijamos ahora en los aspectos más globales: Valencia Basket es el 14º equipo en la tabla de anotación (77’3 ppp. Sólo cuatro anotan menos). Y defensivamente se sitúan sextos (78’18). De “su liga”, sólo a Unicaja le anotan más (82’27). En Valoración caen a la séptima posición (86’7), muy lejos del top4 de la liga, donde todos superan los 102 créditos.

En los datos sobre los rebotes, tampoco aparecen en la parte buena de la “foto”: 9º en los defensivos, 13º en los ofensivos, y 9º en el ranking total.Y otro aspecto doloroso y que señala la defensa taronja son las recuperaciones y los tapones: se sitúan 15º en el primer apartado (sólo roban/recuperan 5’7 bolas por encuentro), y son el equipo menos taponador de la liga, con 1’5 tapones en cada partido (Poirier, Tavares o Alec Brown ponen más gorros que todo Valencia Basket por partido). Son además el segundo equipo que menos personales comete (17’9 ppp) y al que menos “le pegan” de toda la competición, con solo 19 faltas en contra por noche.

el futuro:

Las estadísticas son platos fríos con los que tratar de comprender la realidad de los equipos (o jugadores), pero a menudo no tienen porqué reflejar la situación verdadera de un club. Sin embargo, esta vez parece evidente que sí coinciden con los resultados del conjunto valenciano. Son muchos los aspectos a mejorar, y es posible que con el paso del tiempo, y la recuperación física de algunos jugadores importantes (Sastre o Saneme, más Diot y Rafa Martínez recién reaparecidos, a los que ahora habrá que añadir el regreso de Dubljevic tras las tres semanas que se perderá por su reciente lesión en el tobillo), progresen en algunos de estos apartados estadísticos donde ahora aparecen fuera de lugar. Pero más allá de esto, o precisamente para poder lograrlo, el equipo debe mejorar en su química interna, en su búsqueda de una identidad propia, y en la propia relación entre jugadores para que aumente su confianza entre ellos, y al mismo tiempo el nivel de implicación “por el compañero”, que en algunos momentos ha parecido bastante alicaída en los primeros meses de competición.

Si Ponsarnau logra aumentar la autoconfianza, la implicación, el carácter del conjunto, con un sello particular cuya base sea el esfuerzo (el eslogan de su camiseta se lo recuerda a diario), y además el talento logra hacerse un hueco entre tanto problema físico, los chicos de La Fonteta comenzarán a dar los pasos que los hagan avanzar hacia su objetivo. La reciente victoria en Eurocup y una aparentemente sencilla visita a Burgos en Liga, deben ser dos baldosas más situadas en el camino de una racha que puede comenzar a ser seria de llegar a seis victorias consecutivas. Y todo camino se recorre paso a paso, poco a poco, hasta llegar a los peldaños más altos con los que poder alcanzar la cima, al final del viaje. No se les puede haber olvidado.

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