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30 Historias NBA: Donovan Mitchell, el relevo en Salt Lake City

Donovan mitchell, el relevo en salt lake city

Aquellos que disfrutaron viendo a Darrell Griffith jugar con los Jazz en la década de los ochenta seguro que no esperaban que el relato de uno de los grandes jugadores de la historia de Utah se repitiera en la actualidad. Griffith jugó en la Universidad de Louisville y en el Draft de la NBA en 1980 fue selecciona en segunda posición por la franquicia de Salt Lake City. Su impacto fue inmediato y Griffith se hizo con el premio al Rookie del Año, promediando más de 20 puntos por encuentro y ofreciendo espectáculo a la afición de los Jazz. Donovan no había nacido cuando Darrell Grifith se retiró, siempre con la camiseta de Utah, en 1991 ni tampoco cuando los Jazz colgaron su número 35 en diciembre del 1993 en lo más alto del Delta Center.

Casi 25 años más tarde, en la noche del Draft de 2017, Donovan recibió una llamada de Griffith: "Tienes que tener paciencia, no todo van a ser sueños de colores. Vas a tener bajones y decepciones, pero no te rindas", le dijo él. Esa misma noche, Donovan Mitchell había sido elegido en 13º posición por los Nuggets proveniente de Louisville y traspasado a la franquicia de Utah. Apenas seis meses después, Mitchell anotaba 41 puntos ante los Pelicans y superaba la máxima anotación de un rookie de los Jazz, marca que ostentaba hasta ese día Darrell Griffith. Con los números de la temporada 2017-2018 en mano, Mitchell ha demostrado ser, hasta ahora, un digno sucesor de Griffith.

el béisbol como prioridad

Donovan Mitchell Jr (1.91m) nació el 7 de septiembre de 1996 en Elmsford, NY y desde niño quedó patente la influencia que sus padres, Nicole y Donovan Sr., tendrían en su vida personal y profesional. Su padre había sido jugador en las Minor Leagues de béisbol y trabaja desde finales de los noventa como Director de Relaciones de Jugadores de los New York Mets. Su madre, profesora, siempre se aseguró de ayudar a su hijo a tomar las mejores decisiones y corregir el camino del joven Donovan cuando este se encontraba ante una encrucijada.

Viendo su habilidad para el baloncesto, así como su facilidad a la hora de jugar, uno puede pensar que el deporte de la pelota naranja siempre fue la primera opción para Mitchell pero la realidad es bien distinta. Si, cuando Mitchell entró en High School, su idea era la de convertirse en profesional pero el baloncesto no era el elegido, sino el béisbol. La carrera de su padre, pese a no ser muy exitosa, le llevó a pasar largas horas en partidos de béisbol y a cogerle un cariño especial a ese deporte. El hecho de que encima se le diera bien y fuese un gran pitcher auguraba a Mitchell una más que posible carrera en la MLB. Estos sueños se vieron truncados en su año sophomore de High School, cuando Donovan se rompió la muñeca en un inesperado encontronazo.

La lesión obligó a Mitchell a perderse toda la temporada y, lo que es peor, los circuitos de ligas AAU del verano donde se reclutaban las futuras promesas del país. En ese momento Mitchell tuvo que tomar una decisión vital; había compaginado baloncesto y béisbol toda su vida y, ayudado por su madre, decidió centrarse en las canastas en vez de los bates y los guantes. Cambió de escuela y se inscribió a Brewster Acadamy, en New Hampshire, donde sus notas en clase subieron y su entrenamiento de baloncesto se intensificó. Con su trabajo y resultados durante los dos últimos años de High School, Mitchell se presentó a la universidad como un top-30 de la nación y el compromiso alcanzado con Louisville.

Louisville y un largo verano

El primer año en Louisville fue el más duro pero Donovan aprovechó para centrarse en su juego y seguir mejorando. El base contaba con la confianza de su enterenador, Rick Pitino, y promedió más de 7 puntos y 3 rebotes en su primera temporada con los Cardinals. Por su cabeza nunca había pasado la posibilidad de jugar un año de college y dar el salto a la NBA, por lo que al finalizar el primer año Donovan dedicó el verano a atacar cada debilidad de su juego, cada fallo en las tomas de decisiones y sobre todo, su mecánica de tiro. Nada más dar comienzo la temporada 2016-2017, Mitchell dejó claras muestras de su trabajo durante el verano.

En ese segundo año en Louisville, Mitchell tenía ganado a Pitino y no paró de hacer subir su nombre en las previsiones de cara al siguiente Draft. Promedió más de 15 puntos, 2 asistencias y 5 rebotes a lo largo del año además de mejorar su porcentaje de triples de 25% a 35%, números que le valieron formar parte del mejor quinteto de la AAC y mejor quinteto defensivo de la conferencia. El final de temporada, a pesar de todo, no fue el esperado para Mitchell y los Cardinals, un equipo que aspiraba a todo en el March Madness.

Lousiville se presentaba al torneo como segundo cabeza de serie pero se encontró en segunda ronda con unos Michigan Wolverines que destrozaron a los Cardinals desde la línea de 3 puntos. Los de Pitino buscaban su quinta aparición en el Sweet Sixteen en los últimos 6 años pero chocaron contra los Wolverines en un encuentro de mucha tensión. Tras terminar el partido, Donovan estaba destrozado. Ante los rumores que afirmaban que daría el salto a la NBA ese mismo verano, el joven declaró que su intención seguía siendo la de volver a Louisville y prepararse para un tercer año con los Cardinals.

Cuando volvió al campus universitario, Mitchell encontró el coche de alquiler de su madre en el aparcamiento de la residencia. Nicole había viajado hasta Louisville para apoyar a su hijo y asegurarse de que no tomara ninguna decisión en caliente en cuanto a su futuro; finalmente le convenció para irse a dormir antes de decidir nada. Apenas unas semanas después Mitchell seguía teniendo claro que el verano iba a emplearlo en mejorar y volver a la universidad y para ello decidió pagarse el viaje y la inscripción al Creative Artists Agency, un campus de verano pre-draft en California para los jóvenes que querían probarse ante rivales de su talla.

Mitchell tenía claro cual era su plan en California: enfrentarse a jugadores de su nivel y su edad, descubrir cuales eran sus debilidades y volver a trabajar a la universidad. Tanto era así, que dejó todo en sus armarios de la residencia, toda su ropa y todos sus objetos personales, con la idea de volver a finales de agosto. Fue en California donde Mitchell se dio cuenta de su potencial y de que, si quería, podía dar el salto ese mismo verano. Pese a ello necesitaba otra confirmación, una confirmación que vendría de Chris Paul y Paul George, dos estrellas NBA que pasaron por el campus para probarse junto a aquellas futuras promesas. Al término de una de las sesiones de entrenamiento, Chris Paul cogió a Donovan y le dijo que cualquier decisión más allá de presentarse al Draft sería absurda.

confiar en dar el salto

La bendición de Paul y George fue suficiente para terminar de convencer a Mitchell. El base llamó inmediatamente a su madre que se alegró enormemente de que su hijo hubiera llegado finalmente a la conclusión de presentarse al Draft. Pero la noche en cuestión resultó ser un mar de nervios para Donovan. Él había trabajado en distintos entrenamientos con Miami, Utah y Detroit, entre otros y los mocks le ponían entre los 15-20 primeros picks de la noche. Utah había sido su visita preferida por la ciudad y la franquicia, pero a los Jazz no les tocaba elegir hasta el turno 24.

A medida que pasaban las rondas, Mitchell fantaseaba con qué equipo podría escogerle y le sorprendió mucho escuchar su nombre con la 13º elección, proveniente de los Denver Nuggets. Le sorprendió, sobre todo, porque él no había trabajado con la franquicia de Denver ese verano y no pensaba caer ahí. Sus dudas desaparecieron cuando, camino al escenario, le dijeron que Denver había llegado a un acuerdo con Utah para mandar los derechos de Donovan a la franquicia de Salt Lake City. Entonces fue cuando recibió la llamada de Griffith y la confirmación de que los Jazz contaban con él para seguir creciendo como franquicia con Gordon Hayward a la cabeza.

Pero los planes rara vez salen como se piensan y Gordon Hayward decidió abandonar Utah camino a Boston en verano. Los Jazz perdían también a su base titular, George Hill, que firmaba con los Kings y se quedaban con varios huecos importantes en la plantilla, al año siguiente de alcanzar las semifinales de la Conferencia Oeste. Tras las actuaciones de Mitchell en la Summer League y las bajas del equipo de Snyder, Donovan Mitchell adquiría una importancia enorme e inesperada dentro de los planes de los Jazz. Donovan cogería nuevamente el dorsal número 45, en honor al número que utilizó Michael Jordan cuando jugó a béisbol en una de sus retiradas.

La llegada a Utah fue ajetreada pero bastante plácida para Mitchell, sobre todo comparada con el impacto que ha conseguido en sus primeros tres meses en la liga. La noche del Draft no quiso contar con nadie más que su familia más cercana, sus padres y su hermana Jordan, y desde ese momento ha querido hacerles partícipes de sus exitos. Nicole pasó de conducir ese coche alquilado a tener su propio Audi, regalado por su hijo y Jordan vio como su hermano disputaba los partidos con su nombre cosido en la parte trasera de sus zapatillas.

"Recuerdo estar en Louisville a las 2 de la mañana después de un entrenamiento y escribirte para decirte que me iba a asegurar de que nunca tuvieras que volver a trabajar en tu vida. Gracias por todo lo que has hecho por mi, esto es solo el principio, te quiero", le escribía Donovan a su madre junto al coche regalado. Para sus compañeros, Mitchell ha resultado ser igual de sorprendente en la cancha como fuera de ella. Todos desde Rudy Gobert hasta Ricky Rubio, pasando por Jerebko o Favors han alabado al rookie y han destacado su gran compañerismo y caracter en el vestuario. Esta claro, que Donovan se ha ganado ya a la organización de los Jazz y sus increíbles fans.

En la cancha el impacto ha sido inmediato. Si bien parecía que el Rookie del Año estaba ya vendido esta temporada para Ben Simmons o Jayson Tatum, Mitchell se ha asegurado de que le incluyan en el debate. En 31 minutos sobre el parqué, Donovan está promediando 18 puntos y más de 3 asistencias y rebotes. Es, sin lugar a dudas, una de las grandes sorpresas del inicio de temporada. Su partido de 41 puntos en diciembre antes New Orleans fue la gota que terminó de inundar los medios de comunicación estadounidenses. Desde entonces no ha dejado de asombrar con actuaciones estelares y mates de concurso. Tanto es así, que Mitchell ha declarado que le encantaría recibir la invitación de la NBA para participar durante el All-Star.

Donovan Mitchell sigue siendo un chico normal. Las primeras noches que jugó en la liga subía vídeos a sus redes sociales asombrado aún de haber jugado contra algunos de los que hasta tres años antes eran sus ídolos. Sigue centrando sus esfuerzos en aprender y mejorar los puntos débiles de su juego y como dice su entrenador, pese a las actuaciones de estrella, el éxito no se le ha subido a la cabeza. "Donovan es un gran chico, trabajador. Queremos que mantenga los pies en el suelo porque sabemos cuánto puede dar a la franquicia de Utah en los próximos años; estamos muy contentos de tenerle con nosotros", afirmaba Quin Snyder tras un encuentro de los Jazz en enero. De lo que no hay duda es de que Donovan Mitchell ha cogido a la NBA por sorpresa con su juego y su intensidad y está claro que dará muchas noches de espectáculo tanto en el presente como en el futuro.

Notas de autor:

Las declaraciones de Quin Snyder y de Griffith están cogidas de dos piezas en ESPN NBA.

Este artículo pertenece a la serie de 30 Jugadores - 30 Semanas - 30 Historias que se publica cada lunes en Solobasket:

 

También puedes leer la serie de 18 Historias ACB en Solobasket.

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Comentarios

Buena vista en los Jazz para hacerse con un pick apostando por un jugador que estaba fuera del radar de los top del año pasado.
A ver si tiene suerte y las lesiones le respetan en sus primeros años, si es así, hay un jugador franquicia para unos años.
Es curioso como en la NBA las lesiones en los primeros años de carrera cada vez son más frecuentes, hemos asistido a multiples lesionados en los puestos altos de draft, ¿será porque se les exige demasiado para la edad que llegan, sobre todo en lo físico?
En mi opinión, el draft ya nunca se apuesta sobre seguro (estilo Tim Duncan) en jugadores ya formados físicamente como mentalmente, sino sobre lo que "puede llegar a ser", algo que con exteriores es mucho más fácil de vislumbrar con 19 años, no tanto con los interiores. Pero en cualquier caso, es preocupante como multitud de números uno o picks altos van cayendo como moscas año tras año, algunos arruinando sus carreras definitivamente; Oden, Bynum, Embiid, Noel, Griffin, Randle, Fultz, Simmons, Parker, Exum, Gordon que se han lesionado el primer año, o que van de lesión en lesión por no tener paciencia con el desarrollo físico natural de estos jugadores, ni los propios jugadores ni los equipos.
Resulta curioso como los grandes pivots de los 80 y 90, en general, padecían menos lesiones graves, quizás por llegar más tarde a la NBA.