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30 Historias NBA: J.J. Barea, el pequeño gran mago

 

j.j. Barea, el pequeño gran mago

José Juan entró al pabellón y enfiló el tunel que llevaba hasta el vestuario de los Mavericks, el equipo local. A medio camino un guarda de seguridad le salió al paso, pidiéndole su acreditación. "¿Qué eres, de prensa?", le espetó. J.J. tenía entonces 24 años y apenas llegaba a los 175 centímetros, bastante menos que el tipo de seguridad por cierto, pero con toda la tranquilidad le contestó: "Soy jugador de los Mavs, voy al vestuario a cambiarme". Tuvieron que venir hasta dos miembros del staff técnico de Dallas antes de que a José Juan le dejasen seguir adelante.

Como esta, J.J. tiene decenas de anécdotas. Su altura y su forma de ser no son las de un jugador NBA y en caso de serlo, lo que no parece es que el puertoriqueño lleve ya más de una década en la mejor liga del mundo. Antes de llegar a la NBA fueron muchos los que le dijeron que con su tamaño nunca alcanzaría unas metas tas altas pero J.J. Barea nunca se dio por vencido. Tras 12 años en la liga y un anillo de campeón en su mano, pocos pueden cuestionar la valía de este pequeño gran mago.

el orgullo de puerto rico

José Juan 'J.J.' Barea Mora nació un 26 de junio de 1984 en Mayagüez, Puerto Rico. Hijo de Marta y Jaime Barea, J.J. pasó la mayor parte de su infancia en dicha ciudad de apenas 90,000 habitantes. Durante sus primeros años, Barea perteneció a los Boy Scouts de América, adquiriendo una sensibilidad social que muchos años después sigue luciendo orgulloso a la hora de ayudar a los más necesitados. El baloncesto no entró en su vida hasta bien entrada la adolescencia y es que el pequeño J.J. nunca destacó por su gran físico.

Una vez que hubo empezado a dedicarse al mundo de la pelota naranja, el resto vino seguido. Barea empezó a destacar por su increíble habilidad en el bote y por un sorprendente acierto en el lanzamiento exterior. Tanto era así que en 2001 disputó algunos encuentros con los Indios de Mayagüez, equipo de la liga de Baloncesto Superior Nacional (BSN) puertoriqueña. Fue ahí cuando se dio cuenta de que pese a su escasa estatura, podía tener cierto futuro en el baloncesto. Barea puso rumbo a Estados Unidos a Miami Christian School, en Florida para su año senior de High School.

Esa temporada (2001-2002), J.J. lideró a su equipo al campeonato estatal, consiguiendo un récord de 38 victorias y tan solo dos derrotas. En la pista todo el juego pasaba a través de Barea, que terminó el año promediando 20 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias por encuentro, certificando su impacto total sobre el parqué. Al término de la temporada, en abril de 2002, Barea anunció su compromiso con el programa universitario de Northeastern, un equipo de la NCA americana. Pese a ello, antes de iniciar su aventura en Boston, J.J. volvió a Puerto Rico para disputar los últimos 14 encuentros con el equipo de su ciudad en la BSN.

Miami y boston

Al mismo tiempo que se comprometía con los Huskies, Barea había empezado a debutar con las selecciones inferiores de su país. En 2003 participó en el Mundobasket sub-19 con Puerto Rico, consiguiendo el 3º puesto en las votaciones para MVP del torneo. Apenas un año después, compitiendo con la selección sub-21, Barea lideró a Puerto Rico al triunfo en el campeonato Centrobasket, logrando además el premio MVP tras haber sido el máximo anotador, asistente y ladrón del mismo. 

En Northeastern las cosas no empezaron fáciles. Barea, acostumbrado al clima de Puerto Rico, sufría con su nuevo hogar en Boston. Además se eso, su acento y un inglés que todavía no terminaba de dominar hacían que muchos compañeros se rieran de él. A pesar de todo esto, J.J. no tardó mucho en demostrar sobre la cancha que él había venido a jugar a baloncesto. En su temporada freshman Barea promedió 17 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias por partido, consiguiendo formar parte del 3º equipo y del mejor equipo rookie de su conferencia; J.J. Barea había llegado para quedarse.

Su segundo año fue mejor aún. Los problemas de adaptación habían terminado y Barea disfrutaba jugando con los Huskies. Ese año terminó siendo el 2º máximo anotador y asistente de toda su conferencia y fue incluido en el primer equipo de la AEC. Se convirtió además en el primer jugador en más de 20 años en promediar más de 20 puntos en una temporada desde Reggie Lewis. La importancia de Barea dentro de la plantilla de Northeastern iba creciendo pero el pequeño mercado en el que se movía la universidad hacía que pocos ojeadores se fijaran en los jugadores de los Huskies.

La temporada junior fue la de su explosión. Barea terminó 8º en el ranking de anotadores de todo Estados Unidos con 22.2 puntos por encuentro y volvió a formar parte del mejor equipo de su conferencia. Además, fue nominado como finalista para el Bob Cousy Award, el premio concedido en la universidad al mejor base de la nación. La NBA le dedicó una pieza con el primer análisis técnico de cara a una posible entrada al Draft, pero Barea confirmó que volvería para su año senior.

En su cuarto y último año con los Huskies, Barea recogió los honores de finalista de diversos premios nacionales y volvió a ser nominado para el Bob Cousy. Promediando más de 21 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias por partido, J.J. abandonaba Northeastern como una pieza clave en la historia de la universidad. Su carisma y personalidad serán siempre recordados por los Huskies que prometieron retirar su camiseta algún día.

Durante sus cuatro años en la universidad, Barea siguió formando parte del conjunto nacional puertoriqueño, participando en distintos torneos a lo largo del mundo. En 2006 debutó con la selección absoluta en los Central American and Caribbean Games, liderando a su país a la medalla de oro con un triple en los segundos finales del último encuentro. Puerto Rico terminó el campeonato invicto y Barea fue nombrado MVP del torneo una vez más. Durante los siguientes años, J.J. alternó la titularidad en la posición de base con el papel de PG suplente cada vez que jugaba con la selección.

el mundo nba

Terminado su periplo universitario, J.J. Barea decidió inscribir su nombre para el Draft de la NBA de 2006. En el año en el que un europeo fue elegido en primera posición (Andrea Bargnani) y el primer base elegido fue Rajon Rondo con el pick 21º de la noche, Barea no consiguió que ningún equipo se fijara en él y no fue seleccionado en el Draft. Los Golden State Warriors le dieron su primera oportunidad y Barea disputó la Summer League de Las Vegas con la franquicia de Oakland. En el mismo verano, Dallas también le ofreció formar parte de su plantilla veraniega, donde Barea promedió 12 puntos y casi 7 asistencias, convenciendo al staff técnico, que decidió firmar al jugador puertoriqueño. 

Barea debutó en la NBA el 4 de noviembre de 2006 pero fue asignado los Fort Worth Flyers de la D-League apenas dos meses más tarde. En la liga de desarrollo de la NBA, Barea dio muestra de todo su potencial. Pese a su corta estatura, sorprendió demostrando que podía tener un hueco en la liga y menos de 20 días después los Mavericks le repescaron tras ver sus promedios de 27-5-9 en la D-League. En Dallas consiguió un tope de anotación de 16 puntos e incluso fue titular en un encuentro de temporada regular en su temporada rookie.

Los Mavericks decidieron volver a firmar al base puertoriqueño de cara a la temporada 2007-2008 y Barea respondió a esa confianza con un partido de 25 puntos en Sacramento. Terminaría su segunda temporada jugando 9 encuentros como titular y una aparición en los Playoff donde anotó 8 puntos. En julio de ese verano, los Mavs decidieron ofrecerle un contrato de de 3 años de cara a la temporada 2008-2009. Esa temporada fue esencial para J.J. puesto que las lesiones de muchos de sus compañeros le abrieron las puertas de la titularidad. Rick Carlisle empezó a usar un quinteto con tres bases en pista (Barea, Kidd y Terry) para lanzar a los Mavs a una racha ofensiva sin precedentes.

En los Playoffs de 2009, Barea resultó ser indispensable, convirtiéndose en titular ante San Antonio para poder contener a su base Tony Parker. Con 13 puntos y 7 asistencias en ese encuentro, Barea demostró que los pequeños también podían jugar a esto. Ese verano J.J. participó con Puerto Rico en el Centrobasket de 2008. Pese a jugar como suplente, entró a la fase final del torneo como el máximo anotador del campeonato y el entrenador le otorgó la titularidad durante los últimos dos encuentros. Tras conseguir la medalla de oro, Barea fue nombrado MVP del torneo e ídolo de Puerto Rico.

Al término de la temporada 2009-2010, los Mavericks decidieron ejercer su opción de equipo sobre el contrato de Barea, asegurando su vuelta a Dallas para una temporada más. Ese año Barea disputó 81 encuentros de temporada regular y se convirtió en una pieza importantísima del sistema de juego de los Mavs. Los Playoffs de 2011 fueron para ellos algo histórico y Barea desempeñó un papel fundamental en el triunfo de Dallas. En segunda ronda, tras apear a los vigentes campeones, los Lakers, Kobe Bryant declaró que más allá de Nowitzki, había sido Barea quien les había "pateado el culo". En esa serie ante Los Angeles, Barea fue el segundo máximo anotador de su equipo.

Las NBA Finals las disputaron ante los Heat de LeBron, Wade y Bosh. Tras seis encuentros, Dallas se alzó con el título de campeón por primera vez en su historia y Barea se convirtió en el segundo puertoriqueño con un anillo tras Butch Lee en 1980. J.J. disputó los 21 encuentros de Playoff de Dallas, incluyendo tres titularidades y casi 20 minutos en pista por partido. A pesar del triunfo colectivo, las negociaciones con los Mavericks fracasaron y Barea puso rumbo a Minnesota como agente libre al finalizar la temporada.

El periplo de Barea en los Wolves duró tres temporadas en las que J.J. consiguió su primer triple-doble en la NBA y afianzó su estatus como jugador despetado dentro de la liga. Pese a su altura, Barea demostró que los bajitos también tenían hueco en la mejor liga del mundo, dejando acciones para el recuerdo como sus carreras entre jugadores o el intento de pasar por debajo de las piernas de Thabeet.:

JJ Barea Invincibility Music via Steve McPherson

Sus compañeros dan fe de Barea y su valía: "Es un pequeño competidor. Siempre está ahí para nosotros, siempre nos da esa chispa como titular o desde el banquillo. Viene a jugar para nosotros cada noche", declaraba su mejor amigo en Dallas, Dirk Nowitzki. Precisamente a Dallas volvió Barea en 2014, para una segunda etapa con los Mavericks. Tras su primera temporada de vuelta, los Mavs decidieron firmarle un contrato de 4 años y 16 millones de dólares para un jugador que ya es un town-favourite en la ciudad tejana.

Barea falls between Thabeet's legs!

Paul Mokeski, su entrenador durante su periodo en la D-League, destaca de Barea una cualidad que todos los coaches admiran: "Tiene una enorme capacidad de tomar decisiones de forma increíblemente rápida. Eso nos gusta". La altura no ha sido un problema y pese a que la NBA le tiene inscrito como 1.82m, Nowitzki bromea diciendo que "si su cabeza tuviera un tamaño normal, no pasaría de 1,70m". 

Esta temporada, Barea está promediando 11.5 puntos por encuentro, tope de su carrera, y está resultando ser una de las pocas facetas positivas de Dallas en un año para olvidar. Además, tras finalizar la temporada pasada, J.J. aceptó el puesto de entrenador principal con los Indios de Mayagüez, el equipo donde debutó como jugador, para dirigir las últimas jornadas del campeonato puertoriqueño. "Siempre he tenido claro que tras retirarme quiero ser entrenador, amo el baloncesto", declaraba Barea en una entrevista. Sin planes para el futuro próximo, lo que está claro es que al pequeño gran mago de Mayagüez aún le queda cuerda en la NBA.

Notas de autor:

Este artículo pertenece a la serie de 30 Jugadores - 30 Semanas - 30 Historias que se publica cada lunes en Solobasket:

 

También puedes leer la serie de 18 Historias ACB en Solobasket.

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Comentarios

Aunque Barea es de Puerto Rico y yo de Bilbao su abuelo y mis abuelos son de Leon y de pueblos cercanos. Grande J. J. Je,je... con ese fisico y en NBA . Animo y cuando quieras visitar Ribota es tu pueblo.