Adiós a Connie Hawkins, un haz de luz brillante desde el lado más oscuro

"Podría haber estado entre los 15 mejores jugadores en la historia de la NBA" (Jerry Colangelo)

Para todos los que conocieron la NBA gracias al afloramiento de revistas esepecializadas en nuestro país y, sobre todo, a la irrupción del programa 'Cerca de las Estrellas', cuya alma mater era Ramón Trecet, lo recordarán. Era una madrugada de viernes de un sofocante verando del 88. El aficionado tenía 'mono' de baloncesto. Las Olimpiadas de Seoul estaban al caer y había muchas ganas de ver si se repetía la final del Mundobasket'86 y el enfrentamiento Sabonis-Robinson. Trecet ofreció unas píldoras retro entre las que sobresalía un espigado jugador de estética setentera que hacía auténticas diabluras gracias a sus prodigiosas manos y una morfología estética que recordaba al condor desplegando las alas.

Connie Hawkins, ya retirado, se nos presentaba, además de como un prodigio físico, como un mago capaz de levantar al público de sus asientos; de encadenar expresiones de asombro en un bucle infinito; de desterrar el bostezo  hasta que sonara la bocina final en un partido tedioso.

"The Hawk revolucionó el baloncesto, sigue siendo un icono de este deporte y uno de los que lo revolucionó. Su combinación única de tamaño, gracia y atletismo estaba muy por delante de su tiempo y su estilo de juego exclusivo es ahora un sello distintivo del juego moderno", remarcaba el epitafio de los Suns, una de las tres franquicias que tuvieron el placer de acogerle en la NBA.

Pero el camino fue muy empinado e injusto para alguien con tanto que ofrecer.

"Someone said if I didn't break them (los aros), I was slow to obey them".

Connie, enseñando en un playground de Warrington, Pittsburgh.
Connie, enseñando en un playground de Warrington, Pittsburgh.
Nació y se crió en una zona poco acogedora de Brooklyn (Bedford-Stuyvesant), en1942, y cuenta la leyenda que a los 11 años -ya medía casi 1.90m- era todo un prodigio de los playgrounds del barrio, leyenda que agrandaría a lo largo de toda la geografía neoyorkina. Su capacidad para el mate y hacer 'cosas' distintas sobre la cancha le convirtió pronto en una figura, en alguien a quien imitar y adorar. Amaba el playground y nunca dudó en remarcar que algunos de los mejores partidos de baloncesto se habían desarrollado en aquellos patios neoyorkinos. Allí jugaron Alcindor, Chamberlain..."Aquello nos enseñó a ser muy competitivos porque sólo importaba ganar. Probablemente era más duro que la NBA. Si tú ibas a las 9 de la mañana de un sábado a jugar sabías que si perdías ya no volverías a poder hacerlo hasta las cinco o las seis de la tarde del día siguiente"

Una de las figuras que marcaron su forma de jugar fue Elgin Baylor, al que solía ver en el Madison Square Garden. "Una vez que aprendes a jugar en la escuela es fácil imitar el juego de alguien y cuando vi las habilidades de Elgin, añadí sus características a mi juego" , comentaba años atrás en una entrevista para Sports Illustrated. Para Connie -al que no le gusta hablar para nada de la marca 'old school'- "Baylor fue'The Man' antes que Julius Erving". Y hablando de habilidades, los fundamentos. Algo esencial en el estilo de Hawkins, desarrollados cuando jugaba en la Liga de Atletismo de la Policía: "El entrenador se aseguró de que supiera pasar, driblar, añadir fundamentos al juego...". Luego la historia consistía simplemente en aplicarlos a su juego y aquello fue una nota distintiva respecto a otros de su especie con los que compartió baloncesto.

Noticia implicando a Hawkins.
Noticia implicando a Hawkins.
En 1960, años de instituto (Boys & Girls High School), ya era considerado All American. Las ofertas universitarias llegaron por doquier aceptando finalmente la de la Universidad de Iowa, aunque nunca llegó a jugar ningún partido. Un segundo escándalo de apuestas salpicaba el programa de baloncesto. Algunos jugadores fueron acusados de recibir dinero de la mafia para amañar partidos. Uno de los señalados por las autoridades de New York fue Connie Hawkins aunque nunca se encontraron pruebas de su implicación -tampoco sería involucrado por los malechores-, fue vetado por la NCAA y la NBA. "Yo era inocente y estaba totalmente derrumbado. Nadie quiso escucharme. Además, como venía de una familia pobre nadie pensó en buscarme un abogado para defenderme"

Hawkins sobrevivió gracias al talento. Tuvo que ganarse el respeto, la admiración y el pan de cada día jugando en los playgrounds, ligas menores y haciendo giras con los Harlem Globetrotters hasta que pudo desembarcar en la ABA, una liga de colores, alternativa, innovadora, desafiante, irreverente, que contaba con auténticos iconos, mitos muchos de ellos, y uno de ellos fue Cornelius, a pesar de la brevedad. Así, a los 19 años jugó en los Pittsburgh Rens, de la ABL. En su única temporada en esta liga -que duró temporada y media- fue el MVP de la competición. Lo mejor, decía Hawkins, "es que tenía un equipo en Hawaii". Otra de sus particularidades es que fue la primera en contemplar el lanzamiento de 3 puntos. En la temporada 62-63 la liga -que era fruto de una rabieta al quedarse su creador sin una franquicia en la NBA- desapareció por problemas económicos y 'The Hawk' se enroló con los Globetrotters en una experiencia que se extendió por espacio de dos años. Compartió vivencias con Meadowland Lemon, Curly o Geese Ausby, bajo la batuta de Abe Sapirstein. Cabe recordar que otro grande del baloncesto, Wilt Chamberlain, también fue un Globetrotter. Ambos están en el Salón de la Fama de este particular equipo. "Existía la posibilidad de no haber encontrado ningún trabajo", recordaba en 1990. Hawkins tenía claro que lo tenía crudo para encontrar trabajo relacionado con el baloncesto y estas giras le aseguraban seguir viviendo.

Y por qué no, seguir soñando.

La supremacía de Hawkins era total.
La supremacía de Hawkins era total.
La visibilidad para él llegó en la temporada 67-68. Aquel curso debutaba en la también inaugural ABA con los colores de los Pittsburgh Pipers. Jugaba 70 partidos proclamándose campeón. Su producción, además, no podía ser mejor:26.8 puntos, 13.5 rebotes y 4.6 asistencias. MVP de la temporada, máximo anotador, segundo mejor reboteador tras Mel Daniels y mejor jugador de las series finales. Los Pipers se llevaron el título tras ganar a New Orleans Buccaneers (Doug Moe, Red Robbins, Larry Brown) por un apretado 4-3. Hawkins pasaría de los 40 puntos en dos ocasiones. Los Pipers consiguieron dar la vuelta a un 2-3 adverso y en casa, en el Civic Arena, ante más de 11.000 espectadores, devolvieron la gloria una ciudad que no atravesaba por su mejor momento deportivo. En aquel partido 'The Hawk', que promedió 30 puntos en los PO, sumó 20 puntos, 16 rebotes y 9 asistenciasMoe, rival en estas finales, diría a Sports Illustrated: "Fue el primer jugador en elcanzar el nivel de Michel Jordan. Grandes zancadas. Dominio del balón con una mano. Giros. Nadie podía igualarlo". Mientras Chilt Chamberlain ganaba su único anillo con los Sixers, Connie hacía lo propio en liga rival.

'The Hawk' resultaba imparable en situaciones de uno contra uno gracias a su agilidad, velocidad, cualidades físicas y manera de encarar y superar al rival. No tenía un gran lanzamiento, pero lo subsanaba gracias a su gran repertorio. Su combinación de tamaño, atleticismo y elegancia le convertían en un avanzado a su tiempo. El impacto en esta liga fue el mismo que Julius Erving, George McGinnis, David Thompson o Artis Gilmore.

La temporada siguiente la franquicia se trasladó a Minnesota y Hawkins elevó su anotación hasta los 30 puntos por encuentro (segundo tras Rick Barry), a los que añadió algo más de 11 rebotes. Repetiría mejor quinteto ABA. El baloón tricolor volvería a botar de nuevo en Pittsburgh una temporada después,. La franquicia se rebautizó como Condors, pero sin el atractivo de Hawkins la experiencia fue un fracaso.

Se alza el veto

Un periodista del prestigioso magazine Live, David Wolf, tuvo mucho que ver en la redención. En su artículo "La evidencia, recientemente al descubierto" hablaba sobre la inocencia de Connie, de cómo el propio se había autoinvolucrado por miedo a no entrar en la cárcel, medio de complicada subsistencia para un chico de su procedencia social. Connía, en su declaración, dijo  haber recibido 200 dólares de un hombre, Jack Molinas, implicado en el escándalo de apuestas, pero también señaló a su hermano como parte contratante de aquel turbio asunto.

Foul, de David Wolf.
Ese soplo de aire fresco ganaba peso con la irrupción de la activista social Roslyn Litman, su marido y socio David Litman y el abogado Howard Spencer.Entre los argumentos de peso, el privar a un pobre chico de "ganarse la vida" jugando a baloncesto. El comisionado Walter Kennedy levantó y veto y la NBA le recompensó con 1.3 millones de dólares. David Wolf relataría el caso con el libro 'Foul!, the Connie Hawkins story'. Aquel libro fue todo un best seller y se convirtió en lectura obligada en muchas aulas neoyorkinas. Desde el New York Times Book Rewiew, Jonnathn Seagal escribía sobre como "un chico negro desvalido había sido víctima de un stablishment insensible". El racismo era todavía una masa muy viscosa que se extendía por todos los recovecos e instituciones de la sociedad estadounidense.

El sol de los Suns

En marzo de 1969 los Suns perdieron por una cara la posibilidad de llevarse a Lew Alcindor. Como segundo plato se tuvieron que conformar con Neal Walk, un sólido pívot con sólo ocho años de recorrido NBA, pero nada comparable a la leyenda. 

"Era el hombre más feliz del mundo. Una vez que pude entrar en la NBA ya no quise mirar atrás".

Ante esta pérdida el consuelo llegó en la figura de Connie Hawkins, quien respondió con creces en sus casi cuatro temporadas en las filas de la franquicia del sol intermitente. Debutaba en la NBA a los 27 años y contaba con poco tiempo para recuperar el tiempo perdido. En su primer curso se fue hasta los 24 puntos, 10.4 rebotes y casi 5 asistencias, superando a Gail Goodrich, Paul Silas y Nick Van Ardsale, primeras espadas. Ídolo de primeras en el Arizona Veterans Memoriam Coliseum. El equipo consiguió entrar en Playoffs, cayendo por 3-4 ante los Lakers. Jerry Colangelo se haría con las riendas del banquillo tras despedir a Red Kerr

Hawkins supera a  Chamberlain.
Su enfrentamiento contra Wilt Chamberlain en Playoffs fue de lo más interesante que recuerda de su carrera en la NBA. En uno de los partidos disputados en Los Angeles, en una acción ofensiva, Connie consiguió esquivar el que se presumía iba a ser un tapón monumental de Wilt, acabando la jugada con un sutil 'finger roll' a tablero. Fue una jugada muy recordada entonces. Aquello no sentó nada bien al pívot de 2.16 y la vendetta se tradujo en una serie sinfín de mates sobre la maltratada canasta de los Suns. Por cierto, este tipo de jugada, depositando el balón suavemente tras un sutil movimiento de dedos siempre ha estado asociado a George Gervin, cuando es un recurso marca Hawkins. De hecho, entre risas, Hawkins siempre le había derechos a Gervin cuando la exhibió en un anuncio para Nike.

Ya en la temporada siguiente, con Cotton Fitzsimmons no entrarían en PO aunque el equipo mejoró bastante. Hawkins alivió medias (20 puntos y 9 rebotes) y Paul Silas y Neal Walk se encargaron de dominar la zona. Hawkins empezaba a tener algún problema en las rodillas que le impedían ser tan dominte. El nivel se mantendría en su tercer año, pero ya en el cuarto curso, con el equipo de nuevo metido en la mediocridad, sería traspasado a los Lakers, que ya no contaban con Wilt Chamberlain y tenían a Jerry West lastrado por lesiones. Allí jugaría por espacio de dos cursos más, para acabar retirándose en 1976 tras jugar en Atlanta (traspasado en agosto del 75 por una tercera ronda de draft).

Vuela alto, Hawk.
Vuela alto, Hawk.
Hawkins fue All Star en la NBA y forma parte del Hall of Fame desde 1992. Su #42 cuelga en el Talking Stick Resort Arena. Estuvo involucrado en muchas campañas de sensibilización y de trabajo con la comunidad.

Aunque los Suns no especificaron la causa de la muerte, en el 2007 se le diagnosticaba un cáncer de colon. La salud no le estaba acompañando en estos últimos años. Fallecía la madrugada del viernes al sábado 7 de octubre. 'The Hawk' fue uno de los primeros en colorear el basket, precursor de aquellos vuelos sin motor, con el balón pegado a la mano que inmortalizara Julius Erving. Connie siempre ha considerado a 'The Doc' y a Michael Jordan como las personas que recogieron su forma de jugar y la elevaron hasta el enésimo exponente.

Porque Connie saltaba mucho. Y tenía las manos muy grandes. Como su bondad. Vuela alto, cóndor.

Personajes de baloncesto fallecidos

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Comentarios

Puede que en el imaginario, esten nombres mas rumbosos, pero "finger roll" Hawkins hizo quitarse el sombrero a los mas grandes.

La patente se la llevaron otros y así luce hoy en el imaginario colectivo. Neal Walk, otra historia sugerente que desentrañar.