Solapas principales

Análisis del Pacers-Heat. ¿Es esto lo que todos esperábamos?

  • Los mejores Pacers podrían dar la campanada. La pregunta es: ¿siguen existiendo?

El plan de Indiana para ganar el Este no ha sido un secreto en ningún momento de la temporada, y constaba de tres sencillos pasos: 1) acabar la temporada regular con el “first seed” del Este, asegurando de ese modo el factor cancha en una hipotética final de conferencia contra Miami, 2) pasar las dos primeras rondas de Playoffs como sea, y 3) ganar la famosa final de conferencia a los Heat.

No ha sido bonito, pero los Pacers han hecho “check” en los dos primeros ítems de la lista. Algo hasta cierto punto increíble si tenemos en cuenta el volumen de drama y mal juego por el que la franquicia ha pasado durante los últimos meses. En particular:

  1. Desde el All-Star, los Pacers han tenido el segundo peor ataque de la NBA, sólo por encima de los históricamente horribles Sixers post All-Star plagados de jugadores de la D-League.

  2. Durante ese mismo periodo, su defensa de élite a nivel histórico fue simplemente la octava de toda la NBA en términos de eficiencia defensiva. Warriors, Bobcats y Clippers tuvieron más éxito defensivo que ellos.

  3. Ya en Playoffs, Indiana se las ha arreglado para perder el factor cancha en el primer partido tanto contra Atlanta como contra Washington. Más aún, también perdieron el generalmente crucial Game 5 en ambas series, de nuevo en casa.

  4. Indiana estuvo a un minuto de ser eliminada en 6 partidos por unos Atlanta Hawks que terminaron su temporada regular con 38 victorias y 44 derrotas, e incluso ese registro es engañoso pues una parte importante de las victorias llegó antes de la lesión de su jugador franquicia Al Horford.

No hay una explicación clara a esta transformación tipo Dr. Jekyll-Mr. Hyde, aunque todo apunta a una mezcla de problemas internos de vestuario y química entre los jugadores que ha acabado teniendo más impacto del que debería. Lo que sí parece es que en los últimos 5 partidos de la serie contra Washington, los Pacers han recuperado una parte de esa identidad que les hacía temibles: excelencia defensiva, determinación, lucha y una ejecución ofensiva regulera –aunque no lo parezca, esto último es un piropo para Indiana–.

Heat-Pacers: Round 5

Por su parte, Miami vive en una balsa de aceite en estos Playoffs. Ha ganado 8 de sus 9 partidos, y solventado cada final apretado con la aparición de algún secundario como Ray Allen o Chris Bosh complementando a un LeBron cuya excelencia está pasando curiosamente desapercibida. Y es que, día de los 49 puntos aparte, LeBron es algo así como la historia número 547 más interesante de estos Playoffs llenos de séptimos partidos, buzzer beaters, portadas desafortunadas del Oklahoman, bipolaridades de Westbrook, dinosaurios, dramas en Indiana, instant replays polémicas, despidos y contrataciones de entrenadores, discursos lacrimógenos de MVPs y expulsiones de propietarios racistas, entre otras cosas.

No obstante, a los Pacers les pone jugar contra Miami. Han tenido toda la temporada para visualizar mentalmente este momento, y a día de hoy parecen darse todos los factores que pueden curar lo que sea que esté pasando en el vestuario Pacer. O sea, a lo mejor. Digo yo. O algo.

E incluso si Indiana logra la complicidad necesaria para hacer de esto una serie competida, necesitará un nivel de ejecución de élite si quiere eliminar al único equipo del Este que ha pisado unas Finales NBA desde que Adam Morrison jugaba en los Lakers.

Lo que sigue son algunos de los aspectos sobre la pista que podrían decidir la serie.

1) El alcance y los límites del smallball

Pocas cosas provocan un mayor temor en la NBA a día de hoy que LeBron James jugando en un contexto smallball con Chris Bosh y tres exteriores. Nadie puede parar a LeBron al poste bajo ni en sus explosiones hacia el aro si las ayudas defensivas no pueden llegar a tiempo debido al espaciado producido por los tiradores. El quinteto bajito Chalmers-Allen-Wade-LeBron-Bosh ha sido especialmente destructor, anotando 123 puntos por 100 posesiones y recibiendo sólo 98. Pocos equipos NBA tienen los mimbres necesarios para parar este tipo de sistema ofensivo, y la única esperanza es hacerles pagar su falta de centímetros en defensa y en los tableros.

El tema es que Indiana es uno de los pocos equipos capaces de lograr ambas cosas a la vez. Esto es, de relativizar el impacto anotador de las alineaciones smallball de Miami y al tiempo castigarlos cerca del aro. La defensa de los Pacers está enfocada a cerrar su canasta propia y evitar triples abiertos del rival. Y como todo no se puede conseguir, como contrapartida Indiana suele conceder con frecuencia tiros de media distancia abiertos, y evita jugársela a la hora de robar balones.

Paul George es uno de los emparejamientos defensivos más incómodos para LeBron. Es capaz de aguantarle decentemente al poste, tiene la velocidad lateral necesaria para evitar que penetre con facilidad y su longitud de brazos siempre incomoda al atacante a la hora de driblar o tirar en suspensión. Además, Hibbert es quizás el mejor jugador NBA defendiendo las inmediaciones de su propia canasta. Si los Pacers consiguen que LeBron no obtenga ventajas claras cerca del aro, el número de triples cómodos que este esquema genera a sus compañeros disminuirá considerablemente.

Por otra parte, el problema en defender en plan smallball para Miami tiene dos nombres propios: David West y Roy Hibbert. West está considerado uno de los emparejamientos interiores más duros de la NBA, y por lo general Miami intenta evitar que sea LeBron quien lo marque por el desgaste que eso lleva consigo. Bosh directamente carece de los recursos físicos para lidiar con el gigante de Hibbert, en caso de que a este le dé por jugar al nivel que suele contra los Heat. La solución estándar (poner a Battier junto a LeBron) tiene sus riesgos ante el claro declive en que Battier se encuentra.

Nada de esto es especialmente nuevo, y Miami también ha hecho sus deberes a lo largo de la temporada pensando en este emparejamiento. Spoelstra ha puesto muchos minutos sobre la pista a alineaciones en las que Bosh está acompañado de otro grande como Chris Andersen o Haslem, y los resultados han sido buenos. Estos quintetos son capaces de acoplarse bien al quinteto titular de Indiana, y aunque no anoten al mismo nivel de élite quizás si puedan hacerlo con más frecuencia que el limitado ataque Pacer.

Spoelstra es muy de desempolvar en el momento menos esperado a jugadores que llevan sin jugar semanas en función del emparejamiento. Así, es probable que veamos un incremento considerable en los minutos de Haslem. Greg Oden fue fichado para este momento exacto de la temporada, pero el papel que pueda tener es una incógnita total. A fin de cuentas, en teoría Bynum también fue fichado justo para este momento de la temporada, y las cosas salieron... lo contrario de bien.

2) Las pérdidas de balón de Indiana

Si hay algo más devastador que la estrategia smallball de Miami con LeBron como eje es, justamente, la transición ofensiva de los Heat. Una transición que, y ahí está el quid del asunto, proviene de cómo los defensores Heat presionan al rival que lleva el balón y asaltan las líneas de pase en busca del robo o el tiro rival precipitado.

Esta estrategia defensiva suele ser una apuesta “all in” constante. Cualquier desajuste en las rotaciones acaba con un tirador solo en algún sitio de la pista, o con alguna autopista abierta hacia el aro, y hay muchos equipos por ahí con la capacidad suficiente para superar el trap defensivo, encontrar al tirador abierto y clavar el triple (hola, San Antonio Spurs).

¿El problema? A Indiana se le da fatal todo esto. Los Pacers no son especialmente brillantes desde la línea de tres, pero son desastrosos en lo que se refiere a no perder el balón. Esto viene en cierto modo de un esquema de juego donde tanto jugadores como balón deben moverse de modo constante para generar tiros, y no es fácil. Es lo que ocurre con Memphis, Chicago y otros muchos equipos que carecen de jugadores desequilibrantes en el uno contra uno y necesitan otros caminos para anotar.

Los Pacers perdieron el balón el 15.8% de las posesiones que tuvieron en temporada regular, el quinto peor de toda la liga en esto. Un número que subió hasta el 18% en sus 4 enfrentamientos previos con Miami. De media, los Heat robaron 10 balones por partido a Indiana, y si consideramos que dichos robos suelen acabar en mates o triples en la otra canasta, el tema está claro.

En ciertas fases de sus partidos en Regular Season vimos a los Pacers evitando realizar bloqueos directos dependiendo de quién estuviese en pista. Estos bloqueos directos son justo el momento en que Miami suele realizar su trap defensivo contra quien lleve el balón, y dichos traps parecen especialmente efectivos en los primeros segundos de posesión, cuando el resto de la defensa está en posición y pueden cerrar las líneas de pase de modo más efectivo.

Hay, no obstante, un motivo de esperanza para Indiana. La defensa de Washington era de las más efectivas de la NBA forzando pérdidas de balón rival, y los Pacers hicieron un gran trabajo a la hora de no pasarles el balón a ellos; tan solo un 13.2% de sus posesiones contra los Wizards acabaron en pérdida. En una serie igualada, estos detalles son importantes.

De cómo Indiana logre equilibrar un movimiento de balón suficiente para encontrar buenas posiciones de tiro con las pérdidas de balón que a buen seguro cometerá en el proceso depende una gran parte de esta serie.

3) Los tíos que se sientan en el banquillo de Indiana

Una de las partes de la paulatina recuperación de la identidad de Indiana a lo largo de las últimas dos semanas ha sido la vuelta a su regularidad habitual de su quinteto titular, y la vuelta a su habitual desplome del banquillo Pacer.

Su fichaje estrella este verano, un Luis Scola por el que dieron a Phoenix a Gerald Green, Miles Plumlee y una primera ronda de draft, apenas juega 14 minutos por partido. Su fichaje estrella de este febrero, un Evan Turner por el que dieron a su antiguo jugador franquicia Danny Granger, promedió en semifinales de conferencia 2.2 puntos por partido en casi 14 minutos, con un 33% en tiros de campo.

Con Paul George o David West descansando los Pacers anotan sobre 17 puntos menos que el rival por cada 100 posesiones en estos Playoffs. Como diría Homer Simpson, ouch!  Mientras, con ellos en pista, Indiana anota entre 6 y 8 puntos más que el rival en esas mismas 100 posesiones.

En resumen, destellos de los Pacers de siempre. Fantásticos cuando juegan sus titulares, pero para grabarlos, editarlos y ponerlos en bucle continuo en una casa de los horrores cuando juegan sus suplentes.

Vogel hizo jugar en la eliminatoria anterior a todo su quinteto titular salvo Hibbert más de 35 minutos por partido, y al gigantón lo puso unos 30 minutos por encuentro que tampoco son broma, dado su físico. Es decir, Vogel no se hace ilusiones al respecto y tratará de que los tíos del banquillo se queden en el banquillo cuanto más tiempo posible.

Cómo aproveche Miami esos escasos minutos donde George y West se tomen un respiro puede ser una de las grandes armas de Miami. Incluso si estos minutos pillan a LeBron también en el banquillo

4) La capacidad de enfoque de Miami

Una teoría bastante extendida es que la falta de concentración que a menudo se le ve a Miami se debe simplemente a que se dejan llevar por ir sobrados, y que en los momentos clave se pondrán las pilas.

LeBron's OT buzzer-beating game-winner vs Pacers!

Pues bien, si nos fijamos en lo que hemos visto a nivel histórico, esto no es cierto. En 2012 Miami vio cómo unos Celtics mermadísimos les ganaban tres partidos seguidos en Finales de Conferencia para ponerse 3-2 con la posibilidad de cerrar la eliminatoria en el Garden. Miami necesitó de una de las actuaciones más brutales de la historia de los Playoffs por parte de LeBron para pasar de serie. En 2013 Indiana forzó un séptimo partido en las Finales de Conferencia pese a perder el Game 1 en la famosa bandeja de LeBron en el último segundo. Y unas semanas más tarde, Miami necesitó de un milagro de la mano de Ray Allen y un par de tiros libres fallados por San Antonio para evitar que el anillo fuese a San Antonio. Dos días después, el Game 7 se decidió de nuevo en el último minuto.

Ninguna de estas situaciones es “ir sobrado” precisamente, aunque el brillo de los dos anillos Heat a veces nos deslumbren lo suficiente como para evitar que lo veamos.

Lo anterior sugiere que las faltas de concentración de Miami parecen más una debilidad estructural crónica del equipo que un interruptor que puedan encender o apagar a voluntad. Es fácil predecir que Miami va a tener al menos un par de partidos donde acabarán metidos en problemas por, simplemente, no ser capaces de alcanzar el máximo enfoque en su juego. Cuando esto ocurra, un pelín de suerte con un par de posesiones clave (esa suerte que nunca tuvo Brooklyn) podrían hacer que Indiana meta a los Heat en problemas.

Por otro lado, estos Pacers nunca han jugado 3 encuentros ofensivos seguidos buenos en Playoffs, y parece seguro que se dejarán al menos un par de partidos en el camino por, simplemente, no meter la pelotita por el aro con cierta consistencia.

En resumen. Indiana tiene todo lo necesario para dar problemas serios y reales a Miami, pero para ello varias cosas deben acabar venciéndose de su lado. En particular, que el espíritu competitivo de la plantilla sobrepase cualquier rencilla interna ante la presencia de LeBron y sus Heat enfrente, y que Miami les deje un par de puertas abiertas.

Desde la serie contra Boston en 2012 no pierden los Heat dos partidos de Playoffs seguidos. Es por esto que el Game 1 de estas Finales de Conferencia es absolutamente vital para las esperanzas Pacers. Sobre todo a la vista de que ya perdieron ese primer partido en las dos eliminatorias de Playoffs que llevamos este año.

Game 1. Domingo. 21:30h. Por esto llevamos salivando meses. Ahora viene la parte de disfrutar.

 

 

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
8 años 2 meses
#contenidos: 
31
#Comentarios: 
244
Total lecturas: 
282,372

Comentarios

Bueno, la primera victoria de Indiana ha llegado, y muchas de las conclusiones aquí relatadas, se han producido.
Coincido en que George es el jugador de la liga más capacitado en defensa y potencial físico para, no parar, sino minimizar el daño que provoca. También coincido con que West es el 4 más incómodo en ataque y defensa de la liga, sin ser el jugador más espectacular, en algunos momentos me recuerda a Larry Johnson.
Los secundarios son fundamentales en esta eliminatoria, los Allen, Chalmers, o incluso Haslem o Oden pueden marcar la eliminatoria, lo mismo que el daño que puede hacer Scola si juega ratos con West como falso 5 en lugar de ser suplente de West, y que además de jugar, le permitan algún tiro (3 este partido). Es irreal que Indiana, con un 5 suplente formado por Watson, Turner, Butler, Scola, Mahimmi el mejor sea Cj.

¿Como han ido sus duelos en la regular season esta temporada? aunque viendo lo de los Nets no creo que importe mucho.... intrigado por ver si Oden y Beasley tienen minutos.

Impresionante el desglose de este artículo. Por eso vale la pena seguir entrando en Solobasket.
Yo también apuesto por el 4-2 e incluso 4-1 si Miami logra la primera victoria en Indianápolis. Creo que Lebron podrá ser menguado (que no parado) en uno o dos partidos, pero también hay mucho perro viejo que sabe mantener el temple en los momentos calientes. También todo dependerá de qué versión de los Pacers se vea, si la pre-sables o la de las guerras de Juan Palomos. Aun así, me huele a threepeat.

Un análisis brillante. Miami es un buen equipo, pero creo se exagera un poco su potencial. En mi opinión han tenido la grandísima suerte de no tener ninguna competencia que pueda hacerles sombra durante casi 4 años, los Mav´s se deshicieron, los Pacers son un "buen equipo" pero sin más y los Spurs son un tremendo equipo, pero a nadie se le escapa que han sido mejores.

Un segundo factor es que son los reyes del "small-ball" en la era del "small-ball" en la NBA, o lo que es lo miso, no hay ni un solo pívot determinante en una liga que vive su peor crisis de perros grandes en toda su historia. El baloncesto se ha llenado de gente de más de 2,10 que se dedica a tirar de media distancia y no sabe postear, y jugando a eso, Miami no tiene rival. Es más, cualquier equipo con alguien como O´Neal o Karl Malone haría pedazos a estos Heat. El problema es que no hay ni uno.

Estamos en la era de los Heat, salvo que los viejos Spurs puedan remediarlo. En esta serie pronostico un 4-2 para Miami. Veremos.