Solapas principales

¿Cómo funcionarán los Mavericks en el primer año post-Nowitzki?

  • Comienza una nueva era en Dallas
  • La asociación entre Doncic y Porzingis será clave

 

No es fácil sobreponerse a la retirada de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Cuando una leyenda se baja del barco provoca, a partes iguales, desazón por no volverla a ver sobre una cancha de baloncesto e incertidumbre al pensar en una franquicia que debe recomponerse. Estos últimos meses hemos visto desfilar por la borda a un buen puñado de referentes -el Big Three de San Antonio, Dwyane Wade o Dirk Nowitzki- y debemos fijarnos, más allá de la nostalgia, en cuáles son los siguientes pasos de sus equipos. En El Álamo siguen compitiendo, como siempre; en Miami, Pat Riley ha orquestado la llegada de Jimmy Butler y alcanzar la postemporada es una obligación; en Dallas reina la incertidumbre, pero también la esperanza.

 

Los Mavericks tienen delante un futuro tan prometedor como plagado de dudas. Han conseguido una base joven única en la liga juntando a Luka Doncic y Kristaps Porzingis, pero mientras que el primero es un valor seguro el segundo lleva veinte meses sin calzarse las zapatillas para disputar un partido oficial. Si nos ponemos en la mejor de las situaciones -Porzingis regresando a su nivel pre-rotura del ligamento cruzado anterior- encontramos a una pareja que debe complementarse a la perfección. Si somos algo más pesimistas y no creemos en una perfecta recuperación del letón, Dallas podría quedarse con una estrella en ciernes como Doncic, pero sin nada alrededor. Esta dicotomía y la incertidumbre que provoca marcará la hoja de ruta de la franquicia, aunque para poder analizarla es necesario creer en que Kristaps volverá a un nivel notable; una vez tomada esa licencia podemos especular, juzgar y, por qué no, soñar con los Dallas Mavericks post-Nowitzki. 

 

desarrollando a doncic

Los primeros compases de la temporada 2018/19 fueron un campo de pruebas en el que Rick Carlisle intentó diversas propuestas para Luka Doncic en cancha. Primero convivió con un Dennis Smith Jr. que asumió las funciones de base relegando al esloveno a un papel de generador secundario hasta que el veterano entrenador decidió cambiar paulatinamente el rol de sus dos pupilos; así, Doncic fue ganando, como muchos aficionados rogaban, más potestad en la creación de juego, convirtiéndose desde la llegada del nuevo año en el amo y señor del equipo. Su usage demuestra esta evolución, pasando del 24.6% en el mes de octubre al 28.6% en diciembre y alcanzando datos superiores al 33% durante marzo y abril (solo James Harden ha superado ese porcentaje teniendo en cuenta la temporada completa). Por el contrario, Smith Jr. manejó un 25.8% durante el primer mes de competición, cifra que descendió hasta el 17.7% de enero. 

 

Doncic es un maestro a la hora de poner a sus compañeros en buenas situaciones de tiro, por lo que como compañero de backcourt no necesita a un mini Russell Westbrook en potencia, sino a un jugador fiable en el lanzamiento y que no requiera amasar balón. Jalen Brunson no ha completado un curso especialmente brillante desde el perímetro (34.8% de acierto), pero tanto él como el incombustible J.J. Barea firmaron un mejor offensive rating al compartir pista con Doncic que cuando era Dennis Smith Jr. el elegido para acompañar al esloveno: 115.4 con Barea, 108.2 con Brunson, y 102.5 con Smith.

 

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Dirk Nowitzki en uno de sus últimos partidos / NBA.com

 

La influencia del esloveno en el juego de la franquicia texana ha sido absoluta esta temporada, entrando en el top 15 de la liga en porcentaje de asistencias con un 31.7% (porcentaje de asistencias del equipo que el jugador reparte mientras está en pista) y, a pesar de sus discretas cifras de acierto en el lanzamiento -no llega al 50% en el porcentaje de tiro efectivo-, manejando al equipo haciendo uso de la completa libertad creativa que le ha regalado Carlisle. A nadie se le escapa que su fuerte no son los números brutos, sino su IQ y su inteligencia para captar qué está ocurriendo sobre la cancha antes que los demás. El acierto en el tiro mejorará con el entrenamiento y con su asentamiento en la liga; el talento que le hace especial o se tiene o no se tiene, y Doncic no solo cuenta con él, sino que sabe utilizarlo en beneficio propio y ajeno. 

 

pocas caras nuevas, muchos roles por asignar

En Dallas han vivido una Agencia Libre tranquila, pues solo destacan las incorporaciones de Seth Curry y Boban Marjanovic. El primero se ha destapado en Portland como uno de los mejores tiradores de la NBA, alcanzando el 45% de acierto sobre 3.4 intentos por encuentro. Debe encajar a la perfección con Luka Doncic, pues su mejor baza son los lanzamientos tras recepción (casi el 90% de los triples que ha intentado este año han sido en catch and shoot) y ha demostrado usar muy bien los espacios para buscar buenas opciones de lanzamiento. El problema de esa pareja exterior será la defensa, por lo que Carlile tendrá que aprovechar a jugadores como Kleber o Finney-Smith para compensar las debilidades en ese costado.

 

La llegada de Marjanovic, además de romper la relación amorosa más bonita de la liga, ofrece algo de profundidad a un juego interior que cuenta con Dwight Powell, Maxi Kleber o el mencionado Kristaps Porzingis. Más allá del atractivo que pueda tener ver al gigante serbio junto al unicornio letón en pista, la aportación de Marjanovic será ejercer como revulsivo desde el banquillo en determinados partidos después de la notable temporada que ha tenido en Philadelphia. Además de Boban y Curry, la franquicia cuenta con un puñado de jugadores que aún deben encontrar su sitio en la dinámica del equipo como Tim Hardaway Jr., Courtney Lee o Delon Wright, la última incorporación que llegó desde Memphis. En total los Mavericks tienen hasta siete activos para las posiciones de base y escolta, por lo que será interesante ver qué ajustes se hacen y quién se verá obligado a operar fuera de su demarcación natural. 

 

la asociación doncic-porzingis

Como hemos dicho, Doncic ha gozado de una libertad creativa absoluta para llevar las riendas de su equipo, algo que se refleja en la presencia del pick and roll en su juego. El esloveno ha estado en el top-10 de jugadores que más han usado el bloqueo y continuación como hombre con balón este año (8.7 veces por encuentro), anotando 0.90 puntos por posesión con porcentajes superiores al 50% de acierto en estas situaciones, ambas cifras por encima de jugadores como D’Angelo Russell, Trae Young o Chris Paul. Su porcentaje de balones perdidos es bastante alto -19.3%-, pero se entiende por la gran cantidad de decisiones que debe tomar por partido en esta situación; con el tiempo irá mejorando tanto la lectura del juego después del bloqueo como su capacidad a la hora de asistir al bloqueador.

 

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Una buena sintonía entre Doncic y Porzingis será fundamental / NBA.com

 

¿Por qué recalcamos la importancia del pick and roll? Porque seguramente sea donde más se ponga de manifiesto la conexión entre Doncic y Kristaps Porzingis. En la temporada 2017-18, la última que disputó, el letón realizó 3.8 situaciones de pick and roll por partido donde él era el bloqueador o roll man (dentro del top-10 de la liga ese año). Porzingis puede finalizar tanto continuando hacia la pintura como abriéndose para hacer el pick and pop y castigar desde fuera: en la mencionada temporada lanzó 4.4 triples en catch and shoot por noche, dato superior a especialistas consumados como Kyle Korver o JJ Redick. Contar con Luka Doncic a su lado puede potenciar este tipo de jugadas, pues el ex del Real Madrid sabe posicionar a sus compañeros y aprovechar los huecos que deja la defensa; además, otros jugadores de la plantilla como Dwight Powell también se desempeñan bien en el bloqueo y continuación, por lo que Doncic podrá alternar entre pick and roll y pick and pop dependiendo del interior que haga el bloqueo y de las características del partido. 

 

Salvando las kilométricas distancias, se ha hablado de que Porzingis, por estilo de juego y capacidades técnicas, es lo más parecido a un sucesor que Dirk Nowitzki puede tener en Dallas. En los balones al poste es donde más se aprecia esta semejanza, pues el letón ha hecho de estas situaciones una de sus señas de identidad. En el curso 2017/18 Porzingis recibió ocho veces por partido al poste -sexto dato más alto de la NBA-, casi siempre para que finalizara él y recibiendo una falta del rival casi en el 10% de las ocasiones. El peligro que supone al poste bajo añade otra variante más al juego de unos Mavericks cuya única certeza es que todo éxito en la próxima temporada dependerá de la labor conjunta de sus dos estrellas. 

 

¿Qué pueden hacer en el oeste?

Ya cansa y suena a tópico, pero la Conferencia Oeste está armada hasta los dientes. Prácticamente todos los equipos, salvo quizás la perenne excepción de Phoenix Suns y unos Grizzlies con muchas incógnitas, tienen opciones de entrar en PlayOffs. La temporada pasada Dallas también partía como aspirante a seguir jugando pasado el mes de abril, pero con el paso de los meses fueron dejándose llevar para acabar dedicando el año al desarrollo de Doncic y del resto de jugadores jóvenes. 

 

Ahora, repetimos, todo depende de en qué estado regrese Kristaps Porzingis. La franquicia ha ligado su futuro a que la apuesta por el jugador letón salga bien y lo mismo ocurre con sus opciones de entrar en postemporada. Los Mavs tienen mimbres suficientes para pelear por una de las últimas plazas que dan acceso a PlayOffs, aunque el verdadero objetivo no es ese, sino conseguir que las caras nuevas remen en la misma dirección para que el equipo se asiente de cara al futuro. Como siempre en estos casos, la clave será ver cuándo acaba el desarrollo y cuándo comienza la verdadera competitividad.

 

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Comentarios

Interesantes datos proyectando en Porzingis un estilo similar al que desarrolló en Big Apple. Y bajo la batuta europea en aras de asentar esa identidad que indudablemente llevará el sello de Rick Carlisle. Les quedó un poco coja la rotación en el alero, sin reforzarse lo suficiente ahí -no pudieron mover a Lee- mortal ante la pujanza del resto de outsiders por la postseason. Tendrán que esperar a Enero o a lo mejor al próximo verano para cerrar el circulo. Encaje de bolillos con pequeños: las buenas maneras de Brunson, la progresión de Seth (interesante por lo mucho que produce para lo poco que acapara) Curry, y Wright en su misión de restarle minutos a Barea (no lo tendrá fácil). Pendientes de que Tim justifique su salario, estabilice su rol "x"en la NBA, le cubrirá super glue DFS. Por dentro, grandes dosis de intimidación y versatilidad en el letón y "kliba", quizá la mejor pareja en esos menesteres de la liga (en Kristaps más potencial que real, su impacto defensivo será su definitivo paso en el transito al estrellato). A juntar con Powell y Marjanovic.

Lo dicho a falta del recambio de Harrison Barnes...listos para incordiar.