Solapas principales

El fenómeno #RipCity is coming

  • Terry Stotts es considerado uno de los mejores entrenadores de la liga
  • Damian Lillard ha confirmado su condición de estrella en la NBA

29 de Abril de 2015. Portland Trail Blazers disputa su último partido esa temporada, a pesar de haber quedado cuartos en el duro Oeste, los Memphis Grizzlies de Marc Gasol y compañía les apeaban de las eliminatorias por el título por un contundente 4-1. Un resultado demasiado duro, y nada positivo, para un equipo, que si bien es cierto no era favorito, había demostrado que podía competir y poner en más aprietos de los que demostraron en aquella serie a los Grizzlies, y en realidad, a cualquier equipo en aquella NBA (de acuerdo, exceptuemos a los Warriors, como no).

Tiempos difíciles se avecinaban allá por Oregón, sólo que ellos no lo sabían. El equipo, había acusado la baja de Matthews en la postemporada, pero para la siguiente se contaba con el excelso escolta, además, se había fichado a Afflalo en los últimos días de febrero para dotar de calidad a la segunda unidad, y para la próxima temporada se contaba con traer buenos agentes libres que subieran el nivel de un equipo que con dos o tres arreglos tendría la etiqueta de contender bajo la manija de LaMarcus Aldridge y de Damian Lillard. Una de las mejores parejas interior-exterior de la liga sin cualquier atisbo de duda. Pero antes de todo eso, había un plan que seguir, una hoja de ruta marcada en rojo que pasaba por mantener a toda costa la dupla que les podía hacer candidatos a todo. Y es que LaMarcus era agente libre, y su renovación se antojaba fundamental. También lo eran Wesley Matthews, Aaron Afflalo y Robin Lopez, pero la que estaba marcada en rojo era la del ala-pívot, líder histórico de la franquicia en rebotes y segundo en anotación tras la leyenda de Clyde Drexler. La sombra de la salida de LaMarcus era alargada, y se había especulado mucho durante el año, era, junto a Marc Gasol, el gran agente libre del mercado, pero nada parecía separar el camino de los Blazers y su estrella, ¿o sí?

La primera sospecha se tuvo cuando el equipo traspasa a Nico Batum a cambio de Gerald Henderson y de Noah Vonleh, un ala-pívot joven que no había despuntado en los Hornets. Algo no olía bien en la franquicia y se confirmaba cuando, el 3 de Julio salta la noticia que durante el verano se había hecho más y más evidente. LaMarcus, texano de nacimiento, fichaba por San Antonio Spurs. Los Blazers empezaban la reconstrucción. Posteriormente se confirmaba la salida de Matthews rumbo a Dallas y de Afflalo y Lopez a los Knicks. Del quinteto titular y el sexto hombre sólo queda Damian Lillard.

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Damian Lillard (NBA TV)

La temporada empieza en Oregón con las ilusiones ahogadas. Es, por debajo incluso de los Sixers, el equipo con menor gasto en plantilla de la liga, unos $60.000.000 y sólo un jugador al que acogerse que parece estar demasiado sólo. Rodeado de jugadores jóvenes con proyección pero con un presente significativamente pobre, Lillard acepta el reto que se le viene encima. La temporada empieza como todos esperan, record negativo. Más partidos perdidos que ganados, pero aún así, la ‘regular season’ Blazer no es la peor de la NBA. Lakers, Nets, Pelicans, Sixers o los Timberwolves son peores que ellos y con bastante diferencia. Los de Terry Stotts (atención al nombre), consiguen ganar a varios buenos equipos de la competición: Clippers, Grizzlies, Cavaliers, Pacers o los Thunder. En la primera mitad de la temporada, es decir, hasta el parón del All Star, el balance es más que positivo y el equipo está en un 50% de victorias, y lo que es más importante, en puestos de playoffs.

Sin duda, la caída de nivel experimentada por la conferencia Oeste ayuda. Equipos como Houston o Memphis se han descolgado del grupo de ‘contenders’, Dallas no deja de ser un equipo corriente y Suns (lesiones mediante), Sacramento y Utah no acaban de dar el paso para convertirse en alternativas reales a los puestos de la postemporada. Los Trailblazers lo aprovechan, y ¡de qué manera! La bienvenida a la segunda mitad de la temporada nos dejó una sorpresa tan grande como la diferencia que separó a Portland y a Golden State en el partido que los Blazers les ganaron a los actuales campeones en el Moda Center. No sólo es que alguien había osado ganar a los Warriors (hasta entonces sólo habían perdido cuatro partidos en toda la temporada) sino que además, habían salido apalizados del otrora denominado Rose Garden, nada más y nada menos que 137 a 107 con un protagonista concreto; Damian Lillard había alcanzado los 50 puntos enfrente del mejor jugador de la Liga. Era la confirmación de que el equipo del estado de Washington iba enserio.  Se ponían 28-27.

Desde entonces, y al cierre del artículo, sólo han perdido seis partidos más colocándose con un cómodo 35-33. Sexta posición del Oeste y por delante de Rockets y Dallas. Pero, ¿cuáles son las claves de tal sorpresa?

Por un lado, Terry Stotts, técnico de los Blazers desde 2012, ha dotado al equipo de una identidad propia. Portland sabe a lo que tiene que jugar y entiende cómo hacerlo. El ex de Atlanta y de Bucks ha sabido leer a la perfección la transición a la que se ha enfrentado su equipo y conseguido manejar el cambio de la mejor manera posible. No sólo es que ha dado minutos y liderazgo a jugadores con capacidad para ello (Lillard y McCollum), sino que además, jugadores sin oportunidades en otros equipos han encontrado su hueco en los Blazers de la mano del entrenador de Iowa ejerciendo un rol clave para el equipo. Aminu, Plumlee, Leonard o Crabbe dan buena prueba de ello. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo ejecuta maravillosamente bien. No hay que olvidar que son un equipo joven con mucho futuro, y precisamente Stotts les ha dado el presente. Les ha convencido de que no hace falta esperar tres o cuatro años a que entren en su madurez baloncestística para ganar y que pueden empezar ya. Es un caso parecido, salvando las distancias, a Stevens y sus Celtics. Les ha proporcionado de hambre de victoria desde el minuto cero.

A quienes no hace falta dotar de ansia de victoria es a la pareja exterior. De Lillard ya sabíamos todo lo que puede dar a la liga. Con LaMarcus al lado debía compartir responsabilidades y volumen de tiros, ahora como única estrella, hace las delicias de los aficionados de los Blazers. Es el líder del equipo, en puntos (25,7) y en tiros por partido (20.2), además tiene uno de los mejores PER (Player Efficiency Rating) de la liga, 23.4, concretamente el decimotercero por encima de Gasol, Wall, DeRozan, Carmelo o su ex compañero LaMarcus Aldridge. El que ha sorprendido, y personifica a la perfección el fenómeno de Rip City es CJ McCollum.  En sus primeros años en la liga, debido a la falta de consistencia por culpa de las lesiones, no pudo demostrar lo que a día de hoy es el escolta titular de los Blazers. El premio al Most Improve Player (Jugados más mejorado) tiene su nombre y apellidos, con unas medias de 20.7 puntos por partido (44% de acierto), 4.1 asistencias y 3.4 rebotes se ha convertido en la pareja de baile predilecta para Damian Lillard. Ambos forman una de las parejas exteriores más consistentes de Liga, sólo por detrás de los Splash Brothers, nivel ciertamente marciano. El de Ohio ha dado un salto cualitativo espectacular convirtiéndose en uno de los mejores escoltas de la liga y augurando un futuro más que prometedor al ‘backourt’ blazer.

De la mano de Damian Lillard y de CJ McCollum los Blazers se  han convertido en la grata sorpresa de la temporada en la NBA. Lejos de los focos de otras plazas, el Moda Center ha vuelto a vestirse de gala, se ha acicalado y ha recuperado la posición, por méritos propios, en las listas de las canchas más difíciles de liga. No es que los Blazers ataquen bien y defiendan mejor; la diferencia entre ambos conceptos es más bien pequeña; anotan 103’8 puntos por partido (el octavo mejor equipo de la NBA) por los 102,9 puntos por partido que encajan, es que creen en lo que hacen y en sus virtudes. Llevan un récord de 23-16 con los equipos de su conferencia y un 9-3 con los de su misma división, no obstante son el segundo mejor equipo tras los Thunder.

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Lillard y McCollum (NBA TV)

Pero todo esto adquiere una dimensión todavía más grande cuando adviertes que la media de edad del equipo es de 24.3 años,  que Lillard ya ha firmado su mega contrato y que tienen suficiente ‘salary cap’ como para empezar a firmar agentes libres con el único objetivo de aumentar el nivel de la calidad del equipo, que presumiblemente, crecerá debido a la juventud de la gran mayoría de sus integrantes (exceptuando a Kaman y Henderson) y de su entrenador, que por otra parte, está considerado uno de los entrenadores con más futuro de la liga. Poca broma, aparentemente.

Parece pues, que la reconstrucción del otrora equipo de Walton, Drexler o Brandon Roy vuelve a tener un futuro esperanzador justo un año después de la debacle. Cuando todo pintaba oscuro y la esperanza cotizaba a la baja, los Blazers han armado un proyecto de futuro consistente y atractivo para cualquier jugador que busque la gloria en un futuro no muy lejano. ¿El debe? Llegar a ella. Los últimos proyectos no han pasado de un equipo fuerte, robusto, difícil pero que a la larga acaba claudicando a base de golpes, ya sea por las lesiones de sus mejores hombres (Oden o Roy los más recientes) o de salidas en el mercado de agentes libres cansados de no subir un escalón más (LaMarcus Aldridge). De momento, la base la tienen, falta saber si el futuro es tan prolífico como de verdad de intuye en la franquicia de Oregon. 

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Comentarios

Reconozco que soy uno de los muchos que no daba un duro por estos Blazers desmantelados, y que me ha callado la boca. De todos modos, lo veo complicado que avancen en las rondas.

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