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El impacto inmediato de Zion Williamson

  • Ha transformado a los Pelicans habiendo jugado menos de 20 partidos

Es probable que tengamos que remontarnos hasta 2003 para encontrar a un novato cuyo debut haya generado las expectativas del de Zion Williamson. Ese año LeBron James aterrizó en Cleveland directamente desde el instituto y todos conocemos la retahíla de éxitos que ha acompañado a ese nombre y apellido, tanto en su ciudad natal como en sus etapas en Florida y California. La historia de Zion apenas ha empezado a escribirse y solo cuenta con 19 páginas en forma de 19 partidos; pocos, insuficientes para dibujar comparaciones con criterio, pero bastan para constatar que el revuelo que se había formado a su alrededor no era en absoluto exagerado. Cada año se estrenan en la NBA decenas de jóvenes talentos y solo unos pocos en décadas alteran el destino de un equipo nada más pisar el parquet. En el escaso mes y medio en el que se ha calzado las botas, el ex de la Universidad de Duke ha demostrado que pertenece a ese selecto grupo. 

Lo primero que llama la atención al ver las cifras de Williamson en la temporada 2019/20 es su promedio de anotación. 23.6 puntos por noche en algo menos de 30 minutos no es solo un dato fantástico; es el más alto para un rookie desde un tal David Robinson en el curso 1989/1990. Si ampliamos la clasificación a la historia completa de la liga Zion estaría en el puesto 17 de la lista, justo por delante de Allen Iverson; para poner en contexto la diferencia, esa lista incluye también unos tiempos prehistóricos en los que, por ejemplo, Wilt Chamberlain anotó sin despeinarse casi 38 puntos por partido en su año de novato. Volviendo al momento actual, no deja de ser sorprendente que esos 23.6 puntos del jugador de los New Orleans Pelicans hayan llegado exclusivamente a través de lanzamientos de dos puntos y de tiros libres -es decir, en la era del triple, alguien que directamente no tira triples es uno de los máximos anotadores de la liga. 

ÉLITE EN LA PINTURA

El periplo universitario de Zion Williamson nos mostró a un jugador con un perfil físico sin precedentes, aunando fuerza bruta, potencia en la zancada y una capacidad de salto absurda para alguien de esas dimensiones. Este año ha sido el jugador más pesado de la NBA con 129 kilos solo por detrás de Tacko Fall y Boban Marjanovic, dos gigantes de los que no se espera precisamente que se eleven para rematar un alley-oop. Zion es una anomalía porque, con el papel en la mano, no debería poder mover esa cantidad de kilos con tal rapidez y velocidad, pero lo hace: fueron sus vuelos sin motor y su contundencia en las finalizaciones las que le pusieron en primera plana de los medios durante todo el curso 2018/19 y le hicieron ser considerado prácticamente de manera unánime el número 1 del Draft del año pasado. Y lo más fascinante no es el hecho de que en sus primeros pasos en el mundo profesional esté utilizando las ventajas de su físico de la misma manera en la que lo hacía en Duke, sino cómo lo está haciendo. 

Tras perderse la mitad de la temporada Williamson se ha saltado el periodo de adaptación y ha tenido impacto en el juego desde el primer día. Su influencia en el ataque de su equipo se manifiesta esencialmente a través de su incidencia en la pintura, donde ha demostrado moverse como pez en el agua; ha intentado 13.4 tiros por partido en el área restringida, casi tres intentos más que una fuerza de la naturaleza en distancias cortas como Giannis Antetokounmpo. Su porcentaje de acierto desde ahí es del 63.1%, muy por debajo de jugadores como LeBron James, Ben Simmons o el propio Giannis, pero la cifra tiene truco: Zion está en el top-15 de la liga en rebotes ofensivos con casi tres por noche, así que muchos de los lanzamientos que falla cerca del aro acaban siendo recogidos -y anotados- por él mismo por pura potencia e insistencia. A pesar de que aún le falte el toque necesario para terminar de pulir sus tiros cerca del aro, algo entendible cuando no lleva ni veinte partidos a sus espaldas, tiene la fuerza y el instinto posicional necesarios para convertirse en un jugador de élite absoluta en la pintura.

Williamson ha recibido casi cinco balones al poste por partido, séptimo dato más alto de la liga, y está sabiendo capitalizar esas situaciones mediante un poderío físico que hace retrodecer al defensor y un juego de pies más que aceptable para un jugador aún inexperto. La ya estrella de los Pelicans anota más puntos por posesión al poste (0.98) y con mejores porcentajes que especialistas de espaldas a canasta como Anthony Davis, LaMarcus Aldridge o Carmelo Anthony. En este vídeo vemos dos ejemplos de cómo es capaz de anotar con facilidad cerca del aro a pesar de no alcanzar los dos metros de altura: 

Zion Williamson finishing at the rim

Podemos decir sin ningún tipo de duda que el ataque de los New Orleans Pelicans cambió en el momento en el que Zion se calzó por primera vez las zapatillas. Con él en pista el equipo ha registrado un rating ofensivo de 113.5, mejor dato de la plantilla y que, de mantenerse en el tiempo, figuraría como el segundo mejor ataque de la competición en el global de la temporada. Williamson abre nuevas vías de anotación, demanda la atención del rival creandos espacios y líneas de pase para sus compañeros y es un ciclón a campo abierto -1.20 puntos por posesión en transición con un 71.7% de acierto en unos tiros que con frecuencia acaban en mate o, en su defecto, en una cómoda bandeja. Con él en pista los Pelicans anotan 13.8 puntos al contraataque por partido, un dato que, de nuevo, es el más alto de la plantilla. Y también en defensa mejoran sus prestaciones: 103.1 en defensive rating con él jugando, casi cinco puntos por encima que el siguiente mejor dato de su equipo. 

su conexión especial con lonzo ball 

Antes de encontrar su sitio en los Pelicans Lonzo Ball había sido puesto bajo la lupa continuamente, con dudas relacionadas principalmente con sus problemas en el tiro, pero si hay algo que ni sus más acérrimos detractores pueden negar es que hace mejores a sus compañeros. Además de acoplarse a la perfección junto a un perfil tan diferente como el de Jrue Holiday el ex de los Lakers ha encontrado a su socio perfecto en Zion Williamson: es su arma más valiosa al contraataque y el habitual receptor de sus pases por encima del aro. Es la pareja con el segundo net rating más alto del equipo entre las alineaciones de dos jugadores que han disputado juntos al menos 100 minutos. Lonzo siempre ha destacado por su rápida lectura del juego y por tomar decisiones rápidas y sabe aprovechar la buena colocación de Zion cerca del aro para obtener canastas fáciles. 

En este vídeo vemos dos ejemplos de la fantástica asociación entre los dos jugadores. En el primero Lonzo reconoce al instante que Zion ha quedado emparejado con un jugador más pequeño, así que pide el balón y conecta rápidamente con el rookie en el poste; en el segundo el base reconoce un nuevo mismatch y lanza un alley-oop milimétrico; y en el tercero Williamson intenta ganarle la espalda a su defensor y recibir un pase en la pintura, pero al no conseguirlo sale a jugar un pick and roll con Lonzo que es ejecutado a la perfección en una secuencia que da buena cuenta de cómo ambos saben interpretar con velocidad distintas situaciones en el dos contra dos.

Lonzo Ball Zion Williamson connection

Como novato que aún es, y por mucho que esté cumpliendo con creces las expectativas, Zion tiene aspectos que mejorar. Sus números defensivos son notables, pero en ocasiones su atacante se marcha de él por velocidad con demasiada facilidad; sus porcentajes de acierto cerca del aro, a pesar de su facilidad para atrapar el rechace posterior, son mejorables; y tiene potencial para involucrar a sus compañeros y ser un foco de juego para los demás más allá de las 2.2 asistencias que ha promediado por noche en sus 19 partidos, algo en lo que sin duda mejorará conforme vaya jugando más y se acabe de acomodar al equipo. También tiene que desarrollar su lanzamiento para, al menos, presentar una amenaza desde fuera -los cuatro triples sin fallo que anotó en su debut fueron obviamente un espejismo, pues el tiro de tres es un recurso que desde entonces casi no ha utilizado. Pero con las ganas y el hambre que muestra en cada jugada, con sus maneras más propias de un jugador en su prime que de un novato de 19 años, es complicado imaginar un escenario en el que no vaya a progresar y a convertirse en una de las caras visibles de la competición. De momento, y con una muestra casi insignificante de partidos a sus espaldas, ya se ha presentado entre la élite. 

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