Grant Long, un gladiador en la sombra para los primeros Miami Heat

  • En 1994 fue protagonista de una de las peleas más duras en la que 15 jugadores fueron amonestados y en la que un asistente acabó con el brazo roto.
  • Charles Barkley es el jugador más duro al que se ha enfrentado: "Era un All Star, pero le faltaba actitud"
  • El icono Walt Frazier

“Nadie, es decir nadie, ha sido capaz de desgastarme en la NBA”

Miami Heat empezaba su andadura en la NBA en la temporada 88-89. La primera franquicia de Florida iniciaba unos duros primeros años con un roster compuesto por jugadores jóvenes y procedentes, en su mayoría, del draft de expansión. Entre los jugadores cedidos, el fiasco  Dwayne 'Pearl' Washington (Nets), que sería despedido aquella temporada, Rory Sparrow (Bulls), Pat Cummings (Knicks), Billy Thompson (Lakers), Scott Hastings (Hawks) o John Sundvold (Spurs). Otros jugadores como Hansi Gnad, John Stroeder, Darnell Valentine, Andre Turner (carne de ligas menores por entonces) o KevinWilliams no entraron en el roster por diferentes razones. Entre los drafteados, todo el foco se lo llevaba Rony Seikaly, pívot con un gran rendimiento en Syracuse y que llegó a alcanzar un buen nivel aunque no el esperado. Fueron sin embargo los secundarios Kevin Edwards y Gran Long los que más gustaron a público y crítica. Edwards (escolta) lideró al equipo en anotación gracias a sus escuetos 13.8ppp y Long finalizaba el curso con 11.9 puntos, 6.7 rebotes y 1.5 recuperaciones.Seikaly cumplió con 10.9 puntos y 7 rechaces y no lo hizo mal otro novato, Sylvester Gray (8ppp y 5rpp) quien sólo jugó una temporada en la NBA para iniciar un camino around the world que le llevaría hasta Filipinas, Turquía e Italia, donde hizo carrera.

Grant Long, con los Hurones de Eastern Michigan (Foto:geocities.ws).
Grant Long, con los Hurones de Eastern Michigan (Foto:geocities.ws).
De entre todos ellos fue Grant Long quien se ganó el respeto de todos por su defensa, rebote, intensidad y entrega. Era aquella una temporada propicia para que jugadores poco conocidos o con escaso cartel aprovecharan un puñado de minutos que no iban a tener en ninguna otra franquicia. El ala-pívot de Michigan no desaprovechó ninguno. No era algo nuevo. Ya se manifestaba de igual manera en la desconocida Eastern Michigan University (George Gervin, Earl Boykins son sus otros dos afamados basketball alumni), donde tuvo un último año espectacular que hacía presagiar una primera ronda. Su corta estatura para la posición con la que se iba a ganar el pan, y el hecho de venir de una universidad con poco tirón, retrasó su elección hasta el puesto 33. Fue un duro golpe porque él había sido el mejor jugador de la conferencia y Dan Majerle, que había quedado por detrás de él en méritos, fue elegido en la posición 14 por los Suns. Cabe reseñar que Long estuvo a punto de unir esfuerzos con Karl Malone en Louisiana Tech, pero su tío John Long -con el que compartiría alguna temporada en la liga- le hizo ver que Mr. Louisiana Basketball no le iba a dejar minutos de calidad. Tras meditar el consejo no dudó que la mejor opción era empezar a trabajar en casa.

La rápida consolidación

Un buen termómetro para evaluar a un novato es ver como se desenvuelve en su segundo año (e incluso en el tercero). Los dos afamados rookies, Edwards y Seikaly, no tuvieron una continuidad a la altura de las expectativas creadas. El escolta no alcanzó nunca el nivel del primer curso.  Llegó pronto Glen Rice para coger las riendas del ataque y Willie Burton (dos buenos primeros años) y Billy Thompson –cuando Rothstein jugaba con dos aleros- le desplazaron d ela titularidad. Por otro lado, los cinco años consecutivos del libanés computando dobles figuras en puntos y rebotes se 'premiaron' con un traspaso a los Warriors.

Grant Long, en su primer equipo NBA (Foto: nba card).
Grant Long, en su primer equipo NBA (Foto: nba card).

The Human Vitamin – uno de los apodos de Long- jugó por espacio de seis temporadas en Miami donde se convirtió en un jugador fundamental para el equipo. La figura del recientemente renovado Udonis Haslem podría contemplarse como una extensión de lo que significaba este atleta Jugador fortísimo de 2.03, jugó todos los partidos (82) de su temporada rookie siendo el novato con más minutos jugados y fue, además, el jugador con más faltas personales cometidas en aquella temporada (337, 4.1 por partido). Inalcanzables hasta para el repartidor Bruce Bowen, que en el 2000-01, en el inicio de su segunda etapa en Miami, promedió 3.3 'mantecados' por partido. Su constante brega le obligó a utilizar gafas protectoras, convirtiéndose en un elemento identificativo. El jugador, que no entró dentro de los dos mejores quintetos rookies (el ROY fue para Mitch Richmond), fue mejorando y creciendo como jugador. En su cuarto año consiguió su mejores medias con 14.8 puntos y 8.4 rebotes y 1.7 recuperaciones, jugando más minutos que nunca (38mpp). El premio de los playoffs llegarían en esta cuarta sesión NBA (91-92), después de que en sus dos primeros cursos Miami fuera el peor equipo de la liga. Los buenos números de Long, pero sobre todo los 22 de media de Glen Rice y el impacto del rookie Steve Smith, les llevaron hasta la segunda fase pese a tener balance negativo. Los Bulls certificaron por la vía rápida (3-0) el debut en PO. Long -que jugó 40 minutos por partido en aquella eliminatoria- no estuvo nada vino y el protagonismo, sin recompensa, sería para Seikaly y Rice, ambos con licencia para todo. El exceso de minutaje durante la regular season pasó factura al bueno de nuestro protagonista, a pesar de la imagen de jugador incansable que transmitía. Horace Grant le ganó claramente la partida.

 

Dos temporadas después Miami volvería a disputar la segunda parte de la temporada. Grant Long se convertía en protagonista, pero no de la manera que le hubiera gustado. O sí. Siempre hay que contemplar la caída de alguien cuya intensidad siempre funambulea en el límite.

The brawl

“Para mí, los Playoffs son lo que dan sentido a la NBA”.

La intensidad que se vive en los Playoffs poco tiene que ver con la experimentada en la temporada regular, salvo en contados duelos marcados por alguna condición especial. Antes de lo acontecido en 1994 había habido conatos de violencia destacados como el combate de boxeo improvisado entre Mo Lucas y Darryl Dawkins (1977), el asalto de Cedric Maxwell (Celtics) a un espectador de Philadelphia en las finales de conferencia del Este del 81,  el trancazo de Kevin McHale a Kurt Rambis en el 84, la de Ralph Sampson (Rockets) sobre Jerry Sitching (Celtics) en la final del 86, la pelea entre Olajuwon y Mitch Kupach, en la final del Oeste del mismo año o los continuos enfrentamientos de Bill Laimbeer con toda la plantila de los Celtics.

Atlanta y Miami se enfrentaban en primera ronda de los playoffs del 94.

Era la segunda comparecencia de los Heat en su corta historia. En el tercer cuarto del segundo partido -el primero significó el primer triunfo para Miami en Playoffs-, Craigh Ehlo fallaba un lanzamiento lateral y el rebote ofensivo lo atrapaba Duane Farrell. Éste conesguía materializarlo en canasta pese a la dura oposición de Grant Long. Al escolta de los Hawks no le hizo demasiada gracia el exceso de agresividad exhibido por parte del ala-pívot de Miami y en vez de apagar la mecha decidió avivar el fuego. La tangana acabó con 15.000 euros de multa para Keith Askins (Heat), 10.000 para el propio Long y Doug Edwards (Hawks) y castigo de 2.500 dólares para 12 jugadores más. Askins sería amonestado, además, con tres partidos de sanción y a Edwards y Long les caerían dos y un encuentro de descanso obligado, respectivamente. La multitudinaria pelea también causó daños físicos a un asistente de los Heat, quien se rompió un brazo al intentar apartar a Long. No fue demasiado castigo para el jugador en quien residía el origen de todo aquello. La serie se la llevó Atlanta pese al gran partido de 'G' en el quinto de la serie, quien consiguió sus mejores marcas en PO en puntos y rebotes (20+10). Por los Hawks, Mookie Blaylock alcanzaría su tope de 18 pases ganadores.


Atlanta Hawks vs Miami Heat Fight (1994... por kevin-garnett123

Curiosamente en la siguiente temporada, Long sería enviado a Atlanta junto con Steve Smith. A cambio llegaría Kevin Willis y una primera ronda que enviarían a NYK en el 'traspaso' de Pat Riley, quien dejaría el Madion para empezar a hacer historia en el Miami Arena, primero como coach y luego como ejecutivo. Miami estaba en venta y necesitaba aliviar cargas.

En su primera temporada completa en Atlanta, Long promedió su mejor marca en rebotes (9.6). Se mostró encantado por ser entrenado por Lenny Wilkens: “Es un entrenador que te trata como un profesional algo que no les gusta a muchos jugadores jóvenes que prefieren a alguien que se los dé todo hecho”.  Su segundo momento dulce a nivel profesional duró poco. Los Hawks aprovecharon sus condiciones y buenas estadísticas –el chico todavía vale- para enviarlo a Detroit junto a Stacey Augmon a cambio de rondas de draft poco fructíferas. El dinero se entrometía de nuevo en la trayectoria deportiva del mercurial ala-pívot. Los Hawks necesitaban espacio salarial para Dikembe Mutombo (al que ficharon como agente libre por 56 millones de dólares) y Steve Smith (su renovación costó 48 millones de dólares) y para ello 'regalaron' a Long y Augmon, jugadores básicos en el sistema defensivo de la franquicia de Georgia.  La noticia se les comunicó mientras viajaban en avión en pleno desplazamiento.

En 'casa' coincidiría con su primo Terry Mills, pero también con Otis Thorpe -quien ocupaba las posiciones de cuatro y cinco-,Theo Rattlif, y después Brian Willians (Bison Dele). Los problemas, sin embargo, no venían más por la competencia sino por sus desavenencias con el entrador Doug Collins, quien ya se las tuvo con Michael Jordan en Chicago. Collins, entrenador con mucho carácter, tuvo relaciones tensas con algunos jugadores, entre ellos Otis Thorpe (jugador de carácter difícil) y Grant Long, al que tuvo mucho tiempo en el banquillo (pasó de los 37mpp de Atlanta a los 17pp en Detroit). Long se convirtió en una especie de topo de la prensa de Miami explicando más de una vez que algunos jugadores querían a Collins fuera de Detroit. Mientras jugadores como Joe Dumars o Gran Hill intentaban dejar en buen lugar en público a su entrenador, otros ‘le hacían la cama’. Sucedió en la temporada 97-98, segunda campaña de Long en la Motor City, cuando fue despedido tras un balance de 21-24. Long no vertió ni una sola lágrima. En aquellas dos malas temporadas también se les unieron percances físicos: un esguince de tobillo en el primer curso y una fractura en el pie que le dejó en el dique seco a partir de febrero de 1997.

La vendetta contra los Pistons (Foto:captura tv).
La vendetta contra los Pistons (Foto:captura tv).
La situación irregular del equipo -en busca de una identidad perdida- y el inicio de su ocaso le llevó a jugar para cuatro franquicias en sus últimas campañas. Volvió a Atlanta como agente libre por espacio de una temporada donde tuvo el placer de saborear una vendetta ante su ex equipo. El curso 98-99, marcado por el lockout que redujo la regular season a 50 partidos fue menos exigente en lo físico para Long y llegó fresco como una rosa a los Playoffs. En primera ronda esperaba Detroit, que se había impuesto por (2-1) en la temporada regular. La eliminatoria se alargó hasta el quinto encuentro y fue allí donde Long –carne de Playoffs- ejecutó su venganza tras liderar la victoria con 26 puntos y 11 rebotes. Ya en segunda ronda los Knicks les pasaron como un rodillo (4-0), pero el de Michigan llegó a los 11 rebotes en tres de los cuatro partidos.

Las tres siguientes temporadas las pasaría en los Grizzlies (dos en Vancouver y una en Memphis). En su primer año, pese a las lesiones, mejoró considerablemente los números conseguidos en Detroit. En el curso 2002-03 fichó por los Celtics donde colgó las botas. Volvió a disputar Playoffs, llegando hasta la segunda ronda (donde se cayó con contundencia ante los Nets), pero su participación se redujo a 5 minutos por partido. Tuvo la oportunidad de reengancharse a la liga tras una llamada de Larry Brown (Sixers). Él estaba todavía en forma, pero temió ser cortado y optó por otra salida profesional, la de comentarista deportivo.

Preguntado por los jugadores más duros a los que se enfrentó menciona dos nombres: Charles Barkley y Dennis Rodman. Del primero ha dicho que ha sido el jugador “más duro” al que se ha enfrentado nunca: “Era un All Star, pero le faltó actitud”. Respecto al segundo, le encantaba su energía, el pelear en cada rebote por el que combatían. “Siempre pudo con Alzonzo Mourning o Karl Malone, pero no conmigo”.

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
9 años 1 mes
#contenidos: 
1,133
#Comentarios: 
11,677
Total lecturas: 
8,075,591

Comentarios

Grant Long, Horace Grant, Art Long, Gary Grant, Brian Grant, Andrew Lang, Harvey Grant.

Me lo has puesto fácil Sanchis ;-)