INFORME: La Final de la NBA a la luz de las estadísticas avanzadas

  • Son dos de los mejores equipos en ataque de la historia.

Pocas personas se atrevían a dudar a principio de temporada de un tercer enfrentamiento consecutivo entre Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors en las Finales de esta temporada. Y bien que hicieron, porque los dos últimos campeones de la temporada se han vuelto a retar en la batalla final por el anillo tras unos playoffs de auténtico dominio. Una cita con la historia que ya ha entrado en los grandes libros de la NBA sin haber siquiera, empezado. Porque los dos equipos han alcanzado cifras únicas en la historia o números que casi un siglo después se han vuelto a repetir. Por primera vez en la historia se encuentran dos equipos tres temporadas consecutivas en la lucha por el anillo, y durante el camino, han dominado de manera abusiva a sus rivales. Una dictacura que avala también la estadística. 

 

El camino a The Finals

Hablar de dominio en los Playoffs por parte de los Golden State y de Cleveland se queda incluso corto para lo que han hecho ambos durante la postemporada. Un sometimiento total a sus rivales, que tan sólo han podido rascar una victoria; la de Boston con un triple en la última posesión del partido. 24-1 es el aparatoso récord que acumulan los dos campeones hasta ahora. De hecho, los Warriors, se han convertido en el primer equipo en la historia en llegar a las Finales con un récord de 12-0. 

Y es que ambos equipos han exhibido unos números de leyenda. Históricos se mire por donde se mire. Entre ambos copan el primer y segundo puesto en puntos por partido, en porcentaje de tiro y en porcentaje efectivo de tiro. También en el +/- de los partidos, en el rating ofensivo y en el net rating. Además, Cleveland ocupa el primer puesto en el porcentaje de triples (los Warriors son cuartos), mientras que los de Oakland lideran el rating defensivo (los Cavs son terceros). Mientras que sólo Boston Celtics tiene mejores números que los dos finalistas en el ratio de asistencias, siendo los Warriors segundos y los Cavs terceros. Datos que describen una barbaridad sin precedente alguno. 

De hecho, si nos fijamos en el rating de ambos equipos descubrimos cifras no vistas en la historia. Los Cavaliers tienen el mejor rating ofensivo en más de cuarenta años (120'7 puntos por 100 posesiones) mientras que la marca de los Warriors (115'8) está entre las cinco mejores en ese mismo espacio de tiempo. Mientras que la marca de los Warriors en el rating defensivo es mejor que la de los varios de los últimos campeones: Ni Boston Celtics, ni San Antonio Spurs, ni Dallas Mavericks, ni los Cavaliers el año pasado, ni los Lakers, llegan a los 99'1 puntos por cien posesiones que encajan los actuales Warriors. Tan sólo los Miami Heat de 2011, en un contexto de ritmo mucho más lento, y los propios Warriors en 2015 tienen un mejor rating a nivel defensivo.  Una auténtica salvajada que prueba el nivel de un equipo que parece ser excelente sólo en ataque. Y es que la defensa de los californianos es un arma todavía más mortal que un ataque de leyenda. 

No parece fácil, pues vislumbrar un escenario claro en la eliminatoria final. Es cierto que a Cleveland le interesará crear un contexto de pocos puntos, evitando cualquier síntoma de fluidez en los Warriors. Al fin y al cabo, su escenario ideal se basa en los desequilibrios creados en el ataque estático por Irving y James, pero aunque la teoría parezca fácil, no lo resultará llevarlo a la práctica con una defensa como la de Warriors, inmune a los cambios de asignación y con un entramado táctico digno de un laboratorio. Por su parte, los californianos buscarán ejercer el máximo castigo posible a los de Ohio a base de transiciones a la velocidad de la luz: de hecho, los Warriors anotan el 20% de sus lanzamientos en los primeros seis segundos de la posesión. Monstruoso. De ahí la importancia máxima del rebote y de Tristan Thompson y Kevin Love en Cleveland. 

Pero hablando de rebote, ¿cómo lanzan los dos equipos en estos playoffs? Pues, por si existía alguna duda, las cifras siguen siendo históricas. 

Ya hemos dicho que entre ambos registran posiciones punteras en los porcentajes de tiro. Unos porcentajes, que en el caso de los Cavaliers, alcanzan cifras nunca antes vistas. Y es que el porcentaje de tiro efectivo, 59'8%, es el mayor visto jamás en la historia de la NBA. Una cifra escandalosa a la que los Warriors no llegan por poco. Los de Kerr se quedan en un atroz 57'3%. Unas cifras que reflejan la importancia de anotar bien en ambos equipos. Quien baje los porcentajes del otro tendrá, por tanto, gran parte de la batalla ganada. Algo que parece lógico, pero que no será nada fácil visto la facilidad de ambas escuadras en encontrar tiros liberados. 

 

Los grandes protagonistas: 

Si tenemos en cuenta la estadística de los jugadores en estos playoffs, no podemos evidenciar el dominio de uno de los protagonistas absolutos de estas Finales. LeBron James ha vuelto a demostrar que la postemporada es su terreno y sus estadísticas vuelen a ser las mejores de un jugador participante en las Finales. De hecho, esa salvajada númerica es la clave para unos Cavs que son 20 puntos mejores que su rival con James en pista y 10 puntos peores que sus rivales sin el '23'. Auténtica lebrondependencia a pesar de tener a Kyrie Irving a un nivel estelar y al mejor Love de siempre. Un factor clave que, sin embargo los Warriors no tienen. Stephen Curry es el mejor jugador del equipo en estos playoffs, seguido de cerca por Kevin Durant, sin embargo, pueden permitirse el lujo de tener a Draymond Green y a Klay Thompson por debajo de los 15 puntos por partido. Algo parecido a lo que ya pasó la temporada pasada, cuando los Cavaliers eran mucho más dependientes de su Big Three. Sin embargo, acabaron llevándose el anillo. 

 

La aportación del banquillo volverá a ser crucial pues, para dos equipos que abusarán del minutaje de sus estrellas. Parece claro que los quintetos Curry-Thompson-Iguodala-Durant-Green por parte de los Warriors y el compuesto por Irving-Smith-LeBron-Love-Thompson en Cleveland, aglutinarán el grueso de los minutos en cancha. Sin embargo, se antoja fundamental que los minutos que jueguen los secundarios sean de oro para que el rival no note la ausencia de los más importantes. De igual manera será clave el big-ball en los de la bahía, cómo Zaza Pachulia sea ese rim-protector que era Bogut y a la vez sea suficientemente ágil para no perderse en los cambios de asignación ante Irving. En los Cavs, Tyronn Lue deberá estar totalmente atento a su particular death line, aquella compuesta por Irving-Deron-Korver-LeBron-Love, si el físico y la defensa de Korver y Deron pueden aguantar a Durant, Thompson o Curry será recurrente verlo funcionar. 

Estadísicas y datos vía NBA.com y basketball-reference.com

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