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Jayson Tatum, el cielo es el límite

Entre el 15 y el 17 de mayo, los aficionados de los Celtics estuvieron de celebración continua. El lunes vencían a los Wizards en el séptimo de las semifinales de conferencia y el miércoles, otra vez en casa, volvían 5 años más tarde a jugar unas finales del Este. Pero en más de 70 años de historia, ha habido muchos séptimos partidos y muchas más finales de conferencia. Pero había un premio que nunca habían disfrutado: la primera elección del draft.

Con todavía beneficios de aquel trade con Brooklyn, el equipo de Danny Ainge recibía la noticia que llevaba esperando todo el año: Boston, con la ronda de los Nets, elegiría primero en el draft. Pero la alegría no duro mucho: tras perder la final del Este contra LeBron y Kyrie, el 19 de Junio Boston y Philadelphia acordaban intercambiar picks: Sixers recibía el 1, la joya de la corona, y Boston el 3 y otro futuro pick. Arriesgado, osado y difícil. Típico de Ainge

“Vamos a elegir en el número tres a quien queríamos en el uno” decía Danny. Philadelphia necesitaba un base y Fultz era el hombre, y lo de los Lakers y Lonzo fue el secreto peor guardado de la historia reciente. ¿Y con el tres? Jayson Tatum, de Duke. A un equipo lleno de forwards y que aspiraba por Hayward… quizá no era la mejor decisión. Dos meses más tarde, Crowder era historia, Hayward titular y Kyrie, también bluedevil, compañero de Tatum en Boston.

Otros dos meses después, ya en octubre y con la temporada NBA iniciada, Hayward sufría aquella traumática lesión, tan lejana hoy tras 16 victorias seguidas. De golpe, Tatum era titular. De pronto, no había tiempo de aclimatación: tocaba vivir el presente en un equipo candidato a todo. De improviso, Tatum explotó.

HISTORIA

Jayson Tatum (3 marzo 1998) nació solo unos meses antes que Solobasket. Y desde el principio, como la web, se vio que iba para estrella. Su madre fue su persona, y lo sigue siendo. El espejo, el referente, la imagen en la que reflejar cada acción de su vida. Su padre estuvo presente, pero siempre a cierta distancia; la madre lo fue todo.

En el baloncesto, ese rol lo ocupó Kobe Bryant. Para cuando Tatum nació, Kobe ya era sophomore. Para cuando empezó a ver baloncesto con sentido, Bryant ya tenía tres anillos y era dueño de la liga. Para cuando explotó en high-school, Kobe peleaba mano a mano con sus Celtics y Pierce por conseguir el quinto anillo y llenar la mano. El destino, gracioso, lo puso camino de Boston.

Antes, durante un año, fue la referencia de una Duke venida a menos tras el título nacional de 2015. Una ronda aguantaron en el baile de marzo, cayendo ante South Carolina, a la postre participante en la Final Four. Si ganaron el torneo de conferencia con 22 puntos y 7.5 rebotes de media para Jayson. Pero los tres mejores jugadores del equipo, Giles, Kennad y el propio Tatum decidieron dar el salto al baloncesto profesional. Era la hora de dar el paso adelante.

JUEGO

Tatum es un arma de destrucción masiva en manos el mayor pirómano que existe en el baloncesto NBA actual. Lo que puede hacer Brad Stevens con el rookie de Duke es magia. Por ahora, en poco más de un mes de competición, ha conseguido que ejerza de referencia en ataque y como influencia en defensa. Tirador excelente (48.1% en triples, quinto de la liga), penetrador muy difícil de detener y jugador de clutch, sus tres firmas.

El rookie promedia un muy aceptable 49.4% en tiros de campo con 14.2 puntos por noche (quinto más alto entre los elegidos este verano). Pero si miramos únicamente estadísticas en el último cuarto, el porcentaje se dispara a un 65.9% con un 63.6% en triples. Una barbaridad a la que sumar el 89% en tiros libres. Sobrio, sereno y pidiendo el balón cuando más quema. Y es clave en cada victoria de Boston. Suma .205 win-shares por 48 minutos, el 15° de la liga y solo por detrás de Kyrie en los Celtics. 

Pero sorprende que a la hora que escribo estas líneas, Tatum está siendo más importante en defensa que en ataque: tercero en defensive win-shares, quinto en defensive rating y 14° en defensive box plus/minus. En la mejor defensa de la liga, es uno de los jugadores que destaca del engranaje dibujado por Stevens, pese a no ser un gran defensor. Sus brazos y su inteligencia suplen las capacidades hasta hoy, muy mejorables. 

PROYECCIÓN

El cielo es el límite. Simmons tiene todo para comerse el mundo, a Lonzo le acompaña un hype más grande que el ego de LaVar y Fultz copa todas las miradas, para bien o para mal. Pero por donde cayó, por quién le dirige y por sus capacidades, el límite de Tatum es tener la mano repleta de anillos que cuelguen del techo del TD Garden junto a su número 0.

Desde el día uno ha tenido a la ciudad a sus pies y ha conseguido algo que no había logrado nadie: que Stevens hable bien de él desde el primer día, sin miedo a que se crezca, a que se crea demasiado. Una cabeza bien amueblada, la base de cualquier jugador. Y la de Tatum está asentada como la de muy pocos. Algo de culpa tiene Jaylen Brown.

COMPARACIÓN

Partimos de la base que Tatum forma parte de una nueva camada de jugadores. Si los Embiid, KAT o Porzingis se permiten anotar triples y conducir el balón desde los siete pies, Jayson también es un prodigio, físico y técnico. Tiene cosas de Carmelo Anthony, sin tener tantos puntos en las manos como el jugador de los Thunder, pero si un físico mejor para la NBA actual (brazos largos, juego de pies, envergadura…).

Una mezcla entre el juego de Carmelo Anthony, el físico de Paul George, mucho menos explosivo pero con años para trabajar esa evolución, y algunas virtudes de Kevin Durant, especialmente por envergadura y juego de brazos. No estoy diciendo para nada que vaya a ser una mezcla perfecta de los tres all-stars, pero si podemos ver detalles de todos ellos en el #0 de los Celtics.

Pero desde su llegada a Massachussets, la comparación por excelencia ha sido con Paul Pierce. Por números, por situación y por la ilusión que ha generado en Boston. El propio Pierce firmó la comparativa: “Se parece a una versión veterana de mi cuando era rookie, cuando empecé a hacer el step-back y todo el arsenal en ataque. Como más maduro, un veterano de sexto o séptimo año. Ve la defensa y sabe qué hacer. Y tiene un juego de pies increíble. El cielo es el límite para Jayson”.

Futuro dorado y todas las esperanzas en él, que por suerte tendrá al lado a Kyrie y Jaylen Brown, y no a Antoine Walker y Ron Mercer. Y así podrá ganar más de un anillo para la franquicia de Boston.

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