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Kevin Durant atendió a los medios en el House of Hoops de Barcelona

Kevin Durant: el príncipe del trueno

  • El MVP confirma a Durant como leyenda viva de la liga

Hace unos 2800 años, el célebre poeta Homero escribía dos de las obras más fantásticas y arquetípicas de la literatura occidental: la Ilíada y la Odisea. A grandes rasgos, y entre otros muchos acontecimientos, en ellos se narra la legendaria guerra entre helenos y troyanos, una épica majestuosa en el que se entremezclan batallas, traiciones, intrigas amorosas y destinos trágicos.

En la NBA actual también estamos asistiendo a una escenificación moderna de dicho pasaje literario, a la concatenación de episodios históricos y apasionantes cuya traca final aún está por dilucidarse, y que a buen seguro dibujará una historia mágica, deseosa de ser transmitida de padres a hijos para que jamás se pierda su esencia.

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Batalla de Troya

Desde Miami, hace estragos un feroz guerrero hijo de dioses, que no conoce la derrota, y que demuestra una arrogancia temible y al mismo tiempo admirable, diseñada para congelar el corazón de sus enemigos. Es el más fuerte, el más rápido, el más agil y el más listo. Su aventajada genética le permite pasar por encima de sus rivales con una facilidad pasmosa. Ya ha ganado dos campeonatos, cuatro MVPs y dos MVPs de las finales. A priori, no parece que nadie pueda hacerle sombra, y su condición de semi-dios le aguarda un destino grandioso.

¿Pero es eso cierto? ¿Es verdad que nadie puede hacerle frente y que las posibilidades de la liga están totalmente perdidas? Desde las murallas de Oklahoma, un hombre de ascendencia real,  se niega a aceptar dicho guión. Su porte majestuoso, unido a la calma y nobleza de sus gestos, hacen de él un líder verdadero, la última esperanza del mundo civilizado. Su nombre es Kevin Durant, príncipe del trueno.

Natural de Washington, con tan solo 25 años, ya ha ganado su primer reconocimiento individual que le confirma, con permiso de Lebron "Aquiles" James, como el mejor jugador de la NBA en la temporada 2013-2014.

Durant ha impactado a la competición por entremezclar el juego típico de bailarina, de fino poeta, con unas cualidades físicas que destacan por su maravillosa excepcionalidad. Mide 2,06 metros y pesa 109 kilogramos. Es un cuerpo alargado pero fibrado, de una fineza puramente atlética. Con una envergadura de brazos (lo que los americanos llaman "wingspan") que alcanza los impresionantes 2.28 metros, asistimos  a unas características anatómicas más propias de un pívot que de un alero. Pareciera haber sido cocinado en laboratorio para la práctica del baloncesto. Si a esto le unimos una habilidad de francotirador puro, que te mata desde la media y larga distancia, más la agilidad y la potencia -ejemplificada en sus poderosos mates- propia de un escolta moderno (Jordan, Kobe, Carter…etc), nos queda un jugador único, distinto a todos los demás.

Su estilo en la cancha puede pasar por el de un híbrido perfeccionado entre varios grandes jugadores, albergando las mejores cualidades de Nowitzki, Gervin y Mcgrady. Además, lejos de ser tan solo un anotador puro, hace gala de un gran capacidad reboteadora, buenos instintos defensivos (esos brazos son una pesadilla para el rival), y un manejo de balón mejorado a base de esfuerzo. Incluso ha trabajado en su capacidad para crear e involucrar a los demás, acercándose ya si al perfil de superestrella completa.

La temporada 2013-2014 ha significado para él, su confirmación como jugador de panteón, rompiendo todo tipo de records y regalando actuaciones espectaculares. Desde que lo lograra Allen Iverson en 2001, ningún otro jugador había conseguido, al mismo tiempo, ganar el MVP y ser el máximo anotador de la competición (con un promedio de 32 puntos por partido). Durant no solo anota, sino que gana y hace ganar a su equipo. Una máquina de producir puntos con gran eficiencia, siempre al servicio del objetivo grupal. Su porcentaje final de tiro ha rozado el perseguido y selecto "50/40/90", un hito que por cierto, ya alcanzó el año pasado.

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Kevin Durant.
Kevin Durant luciendo la camiseta de los Sonics (Foto: nba.com).

En el imaginario colectivo de esta pasada liga regular, queda grabado para siempre su record de más partidos consecutivos anotando al menos 25 puntos. Un hito que le arrebató al mismísimo Michael Jordan. Y es que superar a "Air" te concede ese respeto eterno en el juicio popular y mediático, algo que Durant merece con creces. Su recital de calidad desbordante se ha traducido en trece partidos consiguiendo 40 puntos o más, y dos partidos alcanzando la cifra de los 50. Brutal. Coronado, de forma adyacente, con una frialdad inigualable en los momentos decisivos: la crítica ya le sitúa, con permiso del lesionado Kobe Bryant, como el jugador "clutch", por antonomasia, de la NBA.

Es la templanza de Hector, la que le permite mirar al miedo a la cara y desafiarle con todas sus consecuencias.

El #35 de los Thunder ha ido quemando etapas de forma lineal pero constante, sin permitirse el lujo de dar un solo paso atrás, y acelerando el ciclo evolutivo natural que experimenta un jugador profesional. Desde su año de novato en la desaparecida franquicia de Seattle Supersonics, pasando por su confirmación como superestrella del panorama mundial en 2010 (máximo anotador y oro en el Mundial con USA), sus primeras finales NBA y olímpicas en 2012, hasta llegar a la cúspide de su trayectoria en en este 2014, con el MVP. Todavía le queda ese paso final, el último escalón que le aupe definitivamente a la gloria: hacerse con un campeonato de la NBA.

Lebron James ya sale a su búsqueda, y confiesa echarle un ojo, todas las noches, a las estadísticas que registra su homólogo en Oklahoma. Esa invitación al combate ha sido aceptada y recogida con firmeza por Durant. Todo hacía indicar que el superhombre moderno no tendría rival en los estertores del siglo XXI, pero un chico humilde, trabajador y larguirucho, nacido al calor de una madre compasiva, está dispuesto a modificar el curso de la historia.

Durant vs Lebron

Durant vs Lebron

Aquiles llama a la puerta y grita enfurecido: “¡Hectooor! ¡Hectoooor!”. El príncipe Troyano, sabedor de que se encamina hacia las fauces de la muerte, no duda en dirigirse a la arena, y enarbolar el orgullo de Troya. Camina como un heróico caballero, guardando en su espada el aliento y el espíritu de todos sus compatriotas. Es preciso honrar la valentía de este joven príncipe, hijo mayor del rey Príamo.

Las espadas en alto y los escudos firmes, reflejando en su metal la poderosa luz del sol, más brillante que nunca.

Esta batalla dirimirá  el destino de todos los mortales.

Sobre el autor

 
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Comentarios

Muy original el enfoque, puede gustar o no pero seguro que no dejas indiferente.
Lo unico que no estoy de acuerdo contigo y con mas gente que escribe sobre LeBron es la frasecita esta de "la aventajada genética" . Medir 2,06 y tener una envergadura de 2,28 tampoco es para quejarse de la dotación genética que uno ha recibido para jugar a baloncesto.
Y que conste que en esta película soy mas de Héctor, pero a la final llegan los spurs que siguiendo las comparaciones con la antigua Grecia pasada por Hollywood serian los espartanos del rey Leonidas para pasar habria que matarlos a todos por que este es su oficio ganar partidos de playoffs.

Hola jcm70, ante todo gracias por tu comentario. Respecto a lo que comentas, con esa frase no pretendía despreciar, en absoluto, las impresionantes cualidades técnicas de Lebron. Es un jugador privilegiado en todos los sentidos, fisicamente también, esto es innegable (quizás estemos hablando de la anatomía más perfecta que se ha visto jamás en una cancha de baloncesto, aunque está sujeto a debate). Por supuesto que Durant también cuenta con un físico de laboratorio (lo menciono en el texto), entre otras cosas, una envergadura de brazos que supera en más del 7 % su altura real, algo verdaderamente impresionante. Sin estar al nivel de Lebron, fisicamente hablando, (¿quién lo está?), no deja de ser otro elegido en este aspecto. Y estoy de acuerdo con tu apreciación sobre los Spurs, jaja. Un saludo compañero.