La aventura americana de Gonzalo Vázquez. La NBA a través de los ojos de uno de los mayores expertos de la mejor liga del mundo

  • Solobasket charla con Gonzalo Vázquez sobre las interioridades de la NBA

Gonzalo Vázquez con el skyline neoyorkino de fondo
Gonzalo Vázquez con el skyline neoyorkino de fondo
Gonzalo Vázquez es una de esas joyas escondidas en el mundo del periodismo. Fue conocido a través de sus clases magistrales en el foro de la ACB para, tiempo después, deleitarnos con sus artículos para ACB.com (memorable su serie sobre Las Leyendas del Playground). Desde aproximadamente un año vive su propia sueño americano, siguiendo desde EE.UU. su pasión Nº1: la NBA, liga de la que es, sin ningún género de dudas, uno de los mayores conocedores. Actualmente mantiene su blog El Punto G en ACB.com, además de trabajar para Eurosport con su serie de artículos La Unidad. Todos sus trabajos desbordan pasión por este deporte, meticulosidad y un nivel de conocimiento de la liga que raya la perfección.

Vas para el año y pico de tu aventura americana ¿Qué valoración realizas de tu actual experiencia tanto en lo personal como en lo profesional?

Para mí son la misma cosa. Cuando uno ha consagrado su vida a algo esa distinción desaparece. Aquí la experiencia lo colma todo. Y decir buena o mala sería demasiado simple. Por resumir, profesionalmente es el cielo, personalmente la soledad y económicamente el desastre. Depende del día, una toma el mando.

Posiblemente lo más absurdo de todo o lo que más fuerza tiene es el enorme contraste entre vivir todo esto desde dentro, compartir a diario taquilla con estrellas de la NBA y mesa con estrellas del periodismo y luchar al mismo tiempo, en silencio, por la supervivencia, por dilatar y dilatar una experiencia sin suelo.

En su momento, en una conversación privada que tuvimos me comentaste que conocer más de cerca el universo NBA te producía cierto miedo por el peligro que corrías de que la realidad desmitificase tu imagen que tenías de la liga… al final, parece que quedó aparcado ese miedo, ¿verdad?

Nunca tuve ese miedo. Otros tal vez pero ése precisamente no. La percepción puede engañar. Pero no tanto. No puedes sentirte profundamente hechizado durante treinta años por una Dulcinea que te enamoró en la distancia y el día que la tienes delante darte media vuelta decepcionado por un par de arrugas en la falda. Sería como descreer de Abdul-Jabbar o Shaq porque no metían triples.

Si una pasión es verdadera es inmune a las decepciones.

¿Cómo fue tu primera experiencia como periodista acreditado en un encuentro de la NBA? ¿Cuáles fueron tus sensaciones/emociones?

Ahora que lo sé, un cúmulo de despropósitos pero un desastre feliz. No sabía dónde ponía el pie ni dónde centrar la atención. No es que no supiera. Es que no podía. Todo era nuevo sin serlo. Era como esa primera euforia del alcohol que no conoce el reparo.

Cometí un montón de errores de forma que alguna amonestación me hizo ver que lo eran. Y no supe aprovechar la primera cita porque sentía un gran pudor a la cercanía. La mirada lo dominaba todo. No recuerdo oír nada. Todo eran ojos.

En el vestuario de los Clippers me quedé mirando con tanta fuerza a Baron Davis que acabó girando su cabeza hacia mí. Le sonreí. Esto me ha pasado con un montón de jugadores y todavía me ocurre. No hay lenguaje por medio. Son menores que yo y sin embargo me comporto como si fuera yo mucho menor que ellos. No me veo la cara o los ojos pero supongo que deben transmitir una especie de suplicante veneración, la misma que veo en los críos que aguardan con el papelito a que la estrella les firme. Todo eso lo he templado bastante. Pero sigue muy vivo cada noche.

Me gustaría conocer cómo es el trato que dispensa la NBA a los periodistas. Todas las voces que escucho me indican que las facilidades, dentro de los límites lógicos, son máximas ¿Es así?

Más que facilidades son obligaciones. Los jugadores conocen perfectamente su hoja de ruta. Tratar con la prensa, antes y después de los partidos, no difiere de la salida a calentar o la orden de volver al banquillo. El jugador NBA asume esto desde el primer día. La prensa cumple también su parte y se da entonces un respeto máximo entre ambas. Una cultura natural de transparencia. La NBA facilita esta relación porque sin ella no existe o lo haría en condiciones nocivas.

Un escenario tan abierto entre unos y otros favorece además un tratamiento más deportivo del deporte y menos dado a la anécdota y el chascarrillo. Cuantos más vacíos entre jugadores y prensa, cuanto mayor la distancia, más prolifera el chisme, la imaginería y hasta la mentira. Si en cambio unos y otros hablan continuamente, se relacionan y conocen, lo personal crece, el respeto pesa y la solución pasa por hablar, realmente, del juego.

Hay por supuesto quien a veces rompe la baraja. Pero cada uno se retrata como quiere.

Kevin Garnett
Kevin Garnett
Algo que choca mucho a este lado del Atlántico es esa posibilidad de poder acceder al vestuario de los jugadores para poder conocer sus opiniones poco tiempo después de acabar el encuentro. Todo se vivirá con una lógica naturalidad, pero debe ser realmente impactante la primera vez, ¿no?

Siempre lo es. Porque de tan acostumbrados no ocultan nada. Hay momentos en que no ven a la prensa. Les es invisible. Y tras una derrota pueden soltar allí mismo burradas porque son personas, no actores. Los actores, como me dijo con razón Varejao, son los más astutos. Los que saben fingir una imagen delante de la cámara para ser luego lo contrario sin ellas. En el lado opuesto están los inocentes, los más niños como Artest o los más brutalmente honestos como Stephen Jackson, los que cometen fechorías allí mismo delante de todos y alguna vez hasta contra algún compañero, sin ser conscientes de que los estamos viendo. Personalmente, ni me gusta ni me siento cómodo en destapar nada. Prefiero describir. Pero siento un íntimo orden en haber sabido adelantarme a lo que ocurrió, por ejemplo, con Michael Beasley. Porque era completamente cierto. Y era alucinante verlo.

La relación es también tan armónica que se tapan muchas cosas.

En tu experiencia como periodista acreditado, ¿qué jugador ha sido, en líneas generales, el que más te ha sorprendido por su amabilidad y/o cercanía?

La inmensa mayoría. Por no decir todos.

En el lado opuesto, recuerdo haberte leído que solamente habías observado una actitud negativa con la prensa (descortesía/poca consideración) en 2-3 jugadores de la liga… No sé si será mucha indiscreción preguntarte por su identidad.

Lo mismo soy muy benévolo. Pero no hablaría de jugadores. Hablaría de momentos.

Sí, he visto tres. Y al cabo termino por entenderlos. Si son personas para las alegrías también lo son para las penas, los enojos, los malos ratos. De esos he visto unos cuantos pero en tres casos digerí mal lo que vi. No tengo problema en enumerarlos. Sheed pasó de un chavalito alemán como quien se barre la caspa. No diría nada si no supiera que no se habría comportado así con un pez gordo local, tipo Ryan o Bulpett. Igual hizo Howard con un jovencito francés sólo que encima con cierta burla.

Nene hizo lo mismo con un compañero negro, de un medio minoritario, que profundiza siempre en cuestiones afroamericanas. Y lo mismo Amar’e con una pregunta inocente, musical, del compañero de Gigantes Antonio Gil. La debilidad de un inicio de frase, la extranjería de algunos novatos, no suele ser buena compañera en algunos casos.

En el extremo opuesto mi admirado D’Alessandro, que no tiene ningún reparo en pegarse a LeBron con un café en la mano cuando los demás esperan a que se tape sus vergüenzas. Le pone la barriga a la altura de la cara y espolea así al resto a encerrarlo allí sin más esperas. La otra noche le soltó una pregunta de un minuto a Popovich, a un palmo de su cara, y al terminarla se pegó un tragazo a su café como si fuera su café más importante que la respuesta de Popovich.

Eso lo dan los años. Precisamente lo que no traen los chavales que se han cruzado algún océano por estar aquí. Sólo los peores jugadores, los más inmaduros o crueles, pasan de esos corderos. Afortunadamente he visto muy pocos. Pero todos los casos coinciden en esa aparente debilidad extranjera del que se acerca a hacer una pregunta.

Yo no puedo recomendar nada porque esas cosas pasan en vivo. Pero si pudiera simplemente diría que si ese jugador está a solas es por algo.

Siguiendo en esta línea, Kevin Garnett lleva el estigma de ser es uno de los jugadores más odiados de toda la NBA. Pero, en las distancias cortas, ¿cómo es Kevin Garnett?

Impone. Primero porque es él. Y no puedes estar delante de Kevin Garnett sin estremecerte. Pero sobre todo porque es muy intenso. Antes de los partidos olvídate de hablar con él. Ya después le llega la calma. Pero nunca es total. Tiene una tendencia natural a la teatralidad, al exceso, al aislamiento. No sólo en lo que hace. También en lo que dice y cómo. Mientras se le pregunta mira hacia abajo. Y al responder levanta un poco la cabeza pero le resulta difícil mirar a los ojos a los periodistas porque sus ojos queman. Los partidos elevan su temperatura al rojo, lo que significa que cuando le rodeamos todavía no ha enfriado. Y se nota mucho.

De todas formas veo con Garnett que no sólo han cambiado los jugadores. Mucho más la percepción que hay sobre ellos. Ciertas maniobras de Garnett habrían pasado desapercibidas en esos ochenta que tanto admiramos. Si lo que se pretende es borrar de la faz del juego a tipos como Garnett desnaturalizamos completamente eso que luego vendemos como batallas.

Déjame contar algo: estábamos a unos metros de él en New Jersey cuando un dos más uno le hizo girarse hacia todos nosotros berreando entre sudor y babas un terrible ‘fuck’ que resonó en todo el pabellón mientras se golpeaba el pecho a lo animal. Nunca me voy a quitar esa imagen de la cabeza. Y yo he venido a eso. A seguir sumando escenas inolvidables. Porque lo demás es todo igual.

Te leí que Pau Gasol era uno de los jugadores más inaccesibles para la prensa de la NBA antes de jugar. ¿Qué otros jugadores tienen ese status?

Todos los que sean estrellas. Lo que dije es que Pau Gasol, por él y por el equipo donde juega, recibe ese tratamiento. No le verás ni a Kobe ni a él antes de empezar un partido. Desaparecen, como Pierce o Garnett. Son veteranos a quienes eso se les permite y no pasa nada.

Ya después, para sacarle unas palabras la montonera es enorme y todo se complica. Pero al final siempre aparece. Y aguanta. Y se porta. La última vez en Newark le llegué a registrar doce minutos de grabación. Eso es impensable en otros.

LeBron James ya es la estrella de los Heat (nba.com).
LeBron James ya es la estrella de los Heat (nba.com).
Se aprecia en tus comentarios una especie de "militancia pro-LeBron James", ¿se debe a que lo consideras capaz de entrar en la historia como uno de los mejores de siempre, es una especie de "acción-reacción" ante las críticas desmesuradas, o quizás una combinación de ambas?

Para empezar hace tiempo que LeBron James ha entrado en la historia. Eso atiende a realidad. Lo demás, a fabulaciones de teclado y dormitorio que se necesitan unas a otras para dormir en paz.

Por lo visto la militancia es lo que se opone a aprobar una campaña de masas completamente orquestada con intereses que han rentado muchísimo. Desde algún punto que se multiplica a ciegas se dice qué es lo malo y quiénes son los malos de la película. Lo siento. Que no cuenten conmigo.

No soy muy dado a las condenas. Parece que otros muchos sí. Pues nada, que las disfruten.

Además, ni te imaginas lo que es venir aquí y comprobar con tus propios ojos cómo se comportan los que condenan y cómo el condenado. Menuda metáfora bíblica sale.

Hilando la referencia a Lebron James con la actualidad de la liga, los Heat, ¿hacen mucho ruido y pocas nueces? ¿Crees que podrán con los Celtics en playoffs?

Los dos equipos que han jugado otra liga desde que esto empezó son Boston y San Antonio. Dallas al completo incluso alcanzó ese nivel y hasta los Lakers al principio. Pero esos otros dos son la cosa más madura como bloques de toda la NBA. Ahora bien, dejemos una puerta abierta a la sorpresa. Y que Miami llegara a las Finales este año lo sería de verdad.

Matizando un poco la pregunta ellos no hacen mucho ruido. O no pretenden. De hecho están prácticamente en silencio desde que arrancaron. La presión y el 9-8 inicial los reprimió duramente. El vocerío que se montó en torno a ellos logró lo que siempre se pretende en estos casos: escándalo, audiencia, rentabilidad. Que alguien en un despacho se frote las manos con las cifras. Aun a costa de la verdad. ¿No se quería cargar James a su entrenador? ¿No estaba ese vestuario roto? ¿Dónde está la lucha de egos que con tanto regocijo y seguridad anunciaban?

El vocerío se ha montado en torno a un equipo que no ha hecho más que trabajar para sortear lo que tienen, que no es poco. Quiero decir, están jugando y punto. Y son los primeros que saben lo jodido que va a ser ganar a los Celtics. A unos Celtics inolvidables.

Sin dejar a la franquicia de Florida, LeBron y Bosh decidieron irse a Miami, Stoudemire a los Knicks, Boozer a los Bulls, se ha rumoreado que si Dwight Howard no gana el titulo con los Magic le gustaría irse a los Lakers... ¿Crees que se está instalando en la NBA entre los free agents una "moda peligrosa" de elegir un gran mercado para continuar sus carreras?

Es que no es una moda. Siempre fue así. La concentración de los mejores jugadores en pocos equipos es un fenómeno que data del origen mismo de la NBA. Los Lakers de Minneapolis concentran lo mejor de una liga escasa. Los Celtics hasta 1969 era como un Hall of Fame en vivo, algo así como la unión de West, Baylor, Chamberlain y Goodrich en los Lakers o el ramillete de jugadores en los mejores Knicks de la historia. Los Celtics y Lakers de los ochenta no difieren de la intención que vemos hoy. Y equipos como los Bulls de la segunda trilogía o los Lakers de la primera son directamente Dream Teams.

El año de Detroit y el dominio de San Antonio trajeron precisamente una moderación estelar en los equipos campeones, al modo de la segunda mitad de los setenta. Hasta que Ainge y los Celtics vuelven a jugar al viejo estilo. Al órdago. En realidad son muy pocos los grandes jugadores para un reparto general. Digo los grandes, los que de verdad pueden cambiar las cosas.

Lo que quiero decir es que esto de moda tiene muy poco si entendemos moda por novedad.

Por cierto, viviendo en NY, ¿que ha supuesto la llegada de Amar’e Stoudemire a los Knicks después de tantos años viviendo en el ostracismo de la NBA?

Una exageración a todos los niveles. Pero se entiende. Es una ciudad a la que se ha privado del éxito durante muchos años. Por una gestión desastrosa. Mientras muchos con poco hacían mucho éstos con mucho hacían poco. Por eso ahora, con poco, se flipan mucho. Y yo también. Ven la luz cerca. Y eso motiva mucho a una ciudad que tiene mil veces más canastas que rascacielos.

Vayamos a otra franquicia que está ofreciendo una buena imagen, los Blazers. Creo que el futuro de los Blazers de Portland podría estar bien encarrilado con jugadores como LaMarcus Aldridge, Wes Matthews o Rudy Fernández. ¿Traspasarías a Brandon Roy? Si es sí, ¿por qué tipo de jugador?

Para empezar Roy me despierta un gran respeto. Y el trabajo de McMillan es incuestionable. Sólido como una roca. Ahí están los resultados del hospital. Pero a mi modo de ver los Blazers han venido hipotecados por un estilo de juego que cotiza seguridad a la baja. Creo que jugadores como LaMarcus, que es la versión interior de Durant, Nicolas Batum, Wesley o Rudy, están hechos para prosperar en un sistema menos rígido, más alegre y ventilado, más fulminante y menos regulado. Y por supuesto, con un Brandon Roy mucho menos excesivo.

Roy es, sobre el papel, un jugador para aquellos Pacers de Carlisle o los pasados Bobcats de Brown que alimenta la llamada “Ewing Theory”. Porque mientras escribo esto los Blazers firman sin Roy un espléndido 21-11 con momentos de soltura y velocidad. Simplemente da que pensar. Pero yo no soy McMillan. Sólo asisto como testigo a la escisión de opiniones en Oregon entre los que siguen creyendo en la fortaleza de Roy y los que quieren soltar amarras sin él.

De todas formas no es buen momento para cuestionar a Roy ni yo quisiera. Atraviesa el momento más delicado de una carrera que ahora mismo está en el aire. Técnicamente me ha atraído como jugador elegante, erecto y totémico, como una mezcla impresionista entre Dave Bing y Drazen Petrovic. Pero es difícil abstraerse a la idea de que su baloncesto ha sido un abuso. Gobernado y consentido.

Ahora pasemos a hablar de los nuestros. Sobre Ricky, ¿consideras que tiene sitio en la NBA y, personalmente, crees que irá? En este sentido, ¿crees que la temporada de Kevin Love puede tener "gancho" para la llegada de Ricky Rubio a los T’Wolves?

A Ricky sólo puede salvarle ya la NBA. Y lo digo en serio. Es un doble o nada. Soy el primero que ha creído en lo mejor que ha dado. Pero visto el colapso, que lo es, tal vez un reto superior le despierte el talento dormido, le ponga las pilas. Tal vez es que creo que el escenario de libertad que concede un equipo joven sin grandes represiones consiga lo que no están consiguiendo ni él ni su entorno. Además el Barcelona, como entidad, está por encima del chaval. Y mientras la organización gane, el chaval no importa lo que desde luego hemos creído que importaba.

Creo en Rubio por lo que me ha dado. O de otro modo, no creo que sea mentira. Yo he visto esos resplandores como todo el mundo. Y no, no eran de un jugador convencional.

Respecto a Sergio Rodríguez, ¿dónde crees que radicó el problema de su fracaso? Estuvo con entrenadores de distinto perfil, y tuvo varias ocasiones para demostrar que podía ser válido para la NBA, sobre todo en los Knicks.

Para mí fracaso es quien no lo intenta o toda esa parásita masa mediocre que se apuesta en la grada a señalar al que lo hace. Sergio se fue pronto. Ahora lo sabemos con total seguridad. Y también creo que cayó siendo un niño en un sistema de juego muy rígido. A partir de ahí cierto bucle sin solución.

Sergio ganó miedo en ser el libertino creador que había sido en Estudiantes. Y sin eso era un bebé. Reprimió sus luces pero también ganó cosas bajo McMillan. Y lo que ganó lo vimos en el Sergio de los Kings, un base más que correcto que cumplía con lo suyo como Barea en los Mavs. Esto mismo me lo confió Westphal, del que aprendí el significado de ‘feast or famine’ en relación al chaval.

Y de pronto lo calzan en los Knicks cuando los Knicks eran un desparrame táctico que en breve tiran la temporada. Sergio se ahoga entonces en pista. No sabe si dirigir, parar, correr o qué hacer. Y tampoco supo o pudo levantar nada porque no había nada que levantar. Fue poco egoísta cuando Duhon era un cadáver y lo acabó pagando. Tuvo algún momento. Le recuerdo la segunda parte ante los Wizards como algo que D’Antoni, su hermano, Weber y Atkinson compraron para quedárselo. Como ‘backup’ porque Douglas no es un director. Y cuando le llegaba esa oportunidad, fuera buena o mala, se largó al Real Madrid. Otra vez a medias.

Sergio ha sido un interruptus desde que nació como jugador. Las culpas o acusaciones se las dejo a otros.

Desde aquí le deseo la mayor suerte del mundo. Porque llegó a cuestionar seriamente el sentido de mi profesión cuando estaba naciendo un amigo.

Para ir acabando, ¿tu apuesta por el favorito para el anillo y el MVP de la temporada?

No lo sé. Y si lo dijera sonaría fatal.

Por cierto, con todo lo que se ha dicho en los últimos meses y a la espera de la reunión de propietarios en el próximo fin de semana en L.A, ¿habrá cierre patronal?

Me es un tema incómodo. A mí me gusta el baloncesto y no los negocios. De los negocios sé muy poco. Sólo creo que hay una inflación salarial muy grande en la NBA. Y que ahí reside un problema que no puede ser pasado por alto en una situación de recesión como la actual. Stern habla de igualdad en la competición. Y eso no es cierto. Es el recorte de los beneficios lo que le quita el sueño, lo que también es entendible.

Siguiendo con el hilo de la última pregunta y con las pérdidas millonarias de muchos equipos en la liga, ¿crees que sobran equipos (y por ende, jugadores) en la NBA?

No.

Para finalizar. ¿Puedes ofrecer tu visión acerca de las diferencias clave que hacen que la NBA venda el producto como nadie y aquí nos las vemos y deseemos para conseguir que pongan un partido ACB en directo por delante de los octavos del conde de Godó?

Yo sólo sé que aquí es impensable un escenario informativo dominado por un solo deporte. Forma parte de principios intocables la existencia, la presencia diaria en pequeños y grandes medios de una información deportiva plural y bastante más generalista de lo que parece. La ‘bunkerización’ del deporte no es posible en los Estados Unidos, un país donde los propietarios y directivos de los grandes medios también quieren ganar dinero. Pero no a costa de vulnerar lo que se conoce por democracia, también en la información.

Esto se traduce en que no sólo más deportes gozan de buena salud. También su tratamiento, lo que se conoce por periodismo deportivo.

Muchas gracias por tu amabilidad, Gonzalo. Y suerte en tu apasionante aventura norteamericana.
 

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Comentarios

comparto la excelente entrevista, pero no sus opiniones en mayoria, y creo que el tampoco, pero es politicamente correcto, en cuanto a riki y sergio dice lo que el 90% de los aficionados piensa.

Excelente entrevista y buenas respuestas, salvo una en la que nos estoy de acuerdo. Sobran equipos en la NBA, por que existen muchos jugadores "mediocres" y el 70% de los partidos de fase regular normalmente se hacen eternos y no por el tiempo de juego si no por lo tediosos y aburrido que resultan. Saludos.

simplemente espectacular gonzalo vazquez,"leyendas del playground"me cautivo,y espero k tenga suerte y le vaya bien en su aventura americana un cordial saludo

Gran entrevista.Soy un fan de la gestión del deporte espéctáculo USA.Urgen canvios en Europa.Estamos en pleno sXXI . Depotivamente hemos mejorado mucho respecto a 30a atras,però el contexto competitivo no sirve ya.La NBA es pese a todo ,un mundo maravilloso,muy bien organizad;,quiero ser parte de él como espectador de forma más directa.La única salida viable al baloncesto profesional europeo-espectáculo es la alianza con el monstruo.Creación de una división europea NBA.Lo de ahora en el viejo continente no se aguanta.