Solapas principales

La deshumanización de los jugadores en la NBA

  • Kevin Love y DeMar DeRozan rompieron barreras muy importantes.
  • La NBA ha dado un gran paso con la aceptación de la salud mental en los deportistas.

"No se de qué se quejan, con lo que cobran tienen ya la vida resuelta" o "con el dinero que tienen no pueden estar mal" son frases que, a diario, suenan en todos los recovecos de las redes sociales, o de la cotidianidad de la gente de a pie, a la hora de referirse a los jugadores o deportistas de élite. Ya sean de fútbol, de baloncesto, de tenis... el deportista reconocido y famoso es elevado al Olimpo de lo mundano mientras se le otorga un tratamiento poco común, acorde a su fama social. Esto, algo bueno en principio, pues pone en valor lo que hacen y a lo que se exponen, no deja de ser un inconveniente para el famoso día a día de los jugadores, pues allá donde vayan tienen gente que les conoce o una cámara que les graba y les enjuicia por todo lo que hacen. Esto, malo por si solo, no es lo único que sucede, pues entra en funcionamiento el principal y verdadero problema de los deportistas; su deshumanización.

Expliquemos todo esto. Cuando hablamos de la deshumanización del deportista en general, del jugador de la NBA en particular, nos referimos al conflicto que viven con la sociedad al serles quitados parte de los "derechos", por así decirlo, con los que cuentan como seres humanos. La capacidad de protestar por su salario o por su trabajo, la posibilidad de que sufran malos momentos por no cumplir objetivos deportivos o personales, la tensión o ansiedad que pueden vivir a lo largo de la temporada... todo ello queda en ocasiones ninguneado y reducido a su mínima esencia por frases como las que encabezan el artículo. Y esto es algo que lleva sucediendo "toda la vida", pero que debe empezar a cambiar.

 

 

Porque antes que jugadores son personas, y aunque tengan fama, dinero y reconocimientos individuales o colectivos, pueden sufrir por lo mismo que por lo que sufre cualquier persona que no esté expuesta a todo esto. Pues es lógico que un jugador padezca depresión si no cumple los objetivos que se ha propuesto -o le han propuesto-, siendo esto mucho más difícil de solucionar que con un "el dinero da la felicidad", porque si la padecen ya se ha demostrado que esta frase se equivoca. Porque la ansiedad y los agobios están al orden del día en un conjunto de personas que se ve expuesto a la opinión y al juicio de millones de espectadores durante 82 noches, mínimo, sin contar ruedas de prensa o actos extra-deportivos. Y porque se les ha quitado la capacidad de equivocarse, de ser "perdonados" por algo que hacen o dicen -si merece perdón, claro-, en definitiva, de ser seres humanos.

Pero no solo en el ámbito de la salud mental es en donde se puede ver esta "desposesión" de atributos humanos, si no que también está muy latente en las emociones que muestra un jugador en función de una situación que le toca y le marca. Y uno de los ejemplos más claro de esto son las lágrimas. Porque el ser humano llora. Cuando está triste, cuando algo le duele, cuando no le gusta algo que ha sucedido o cuando no le sale otra cosa que hacer por culpa de la rabia o la impotencia ante una situación injusta o dolorosa. Y de esto, en los últimos meses, hemos tenido momentos más o menos clarificantes.

El primero de ellos, por así decirlo, fue la reacción de Rudy Gobert al ver que no era seleccionado para el All-Star, aunque las lágrimas iban más allá que por el propio fin de semana. Y recibió burlas, quejas... hasta de jugadores NBA, como Joel Embiid. Un Joel Embiid que acabó de la misma manera tras la eliminación de Philadelphia ante Toronto en las Semifinales de Conferencia, al que salió Gobert a defender cuando se le preguntó por el camerunés. Lo mismo que pasó con Giannis, también eliminado por Toronto. Pues la derrota es la parte más complicada del deporte.

Pero no se llora únicamente por lo negativo, si no que también se llora para celebrar, para reaccionar ante algo que te sucede. Lo hizo Durant al recordar lo que había hecho su madre por ella con aquel "You're the real MVP", y esas lágrimas eran de agradecimiento. Lo hizo Siakam al recordar a su difunto padre, y también llevaban la palabra gracias bordada en cada gota, y lo hizo "Anteto" al recordar todo el recorrido que le había traído hasta el momento en que al fin pudo levantar el MVP. Y lo hicieron Zion Williamson, Morant... el pasado 21 de junio al cumplir un sueño vital, un sueño de infancia, al llegar a donde se habían propuesto y por lo que habían trabajado tan duro.

Porque llorar es humano, mostrar emociones lo es, ya sean negativas o positivas, y porque a veces los estigmas hacen que creamos que no deben o pueden hacerlo, porque si ya tienen la vida resuelta deberían estar conformes con todo lo que les pasa. Y no es así. Y a veces ni los medios los representamos a su manera, a la más correcta y fidedigna, si no que tergiversamos lo que hacen para que entre en nuestro discurso, en lo que "interesa" contar, incluso sin intentarlo, pues el rumbo y el funcionamiento de la sociedad ha hecho que creamos que esto es así. Y por esto un espacio, una plataforma, como The Players Tribune es tan importante.

Este medio, que ya se denomina a sí mismo como "The Voice of the Game", representa la seguridad del "hogar", de la confianza, para los deportistas, pues lo que se dice es lo que ellos quieran decir, y lo que sale es lo que ellos quieran publicar. Porque al fin y al cabo ellos son los que firman los artículos, y son los dueños de las palabras que emplean y de lo que cuentan con ellas. Y así ellos pueden mostrar su visión, o la verdadera versión de una historia. Además de alzar el grito al cielo por algo que sucede y ser la voz, como TPT, pero esta vez del cambio.

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Kevin Love rompe barreras extra-deportivas. (Foto: The Players Tribune)

Kevin Love en solitario, acompañado por Channing Frye, Kyle Lowry, Kris Humphries, Chandler Parsons... todos saliendo a decir lo que no suele ser publicado. Que sufren, que tienen ataques de pánico, que no se sienten ellos mismos, o que llevan en una dinámica de contradicciones prácticamente toda la vida. Es decir, se abren con el público, cuentan sus historias, sus miedos más profundos, su oscuridad. En definitiva, hablan sobre la salud mental.

Y esto es algo que comentábamos ya al principio, pues es de extrema importancia, y no ha de ser tratado a la ligera. Y precisamente por esto, la NBA con Silver a la cabeza ha decidido obligar -sí, la palabra es obligar- a las 30 franquicias a que tengan en nómina a una figura encargada únicamente para tratar estas cuestiones, es decir, una presencia especializada en el ámbito de la psicología médica. Y si esto se hace es porque es necesario, porque ha habido más casos de los que han saltado al conocimiento público, y porque la asociación de jugadores -NBPA- ha decidido presionar y mover cartas en el asunto, ya que los testimonios de DeRozan o del propio Kevin Love fueron descorazonadores, y reales "como la vida misma".

Algo que decíamos también al principio era la presión de los jugadores, y cómo les afecta, aunque haya figuras como Dame Lillard o Kyle Lowry que traten dirigir el foco de atención lejos de los jugadores. Y menciono a los dos bases pues ambos han sido preguntados por la presión que sienten, y ambos han dicho que la verdadera presión la sienten las familias que sufren por llegar a fin de mes, una madre soltera con varios hijos que alimentar o los estudiantes que tienen dificultades para seguir con su carrera o con los proyectos que tengan entre manos.

Y aunque es una reflexión acertada, me da la sensación que tampoco ayuda a aliviar el peso de sus cargados hombros, por lo comentado anteriormente, y porque esto puede provocar que aquellos que llevan por bandera algunas de las frases que hemos entrecomillado en este artículo las empleen con todavía más seguridad y confianza en lo que defienden, y se vuelva en contra de ellos cuando pasen por una mala racha, algo muy habitual en el deporte de más alto nivel.

Fe de ello pueden dar Carmelo Anthony, Dwight Howard o Jeremy Lin, que después de una carrera longeva y exitosa no han encontrado un equipo que les acoja todavía, y puede ser hasta comprensible. No porque no queramos que encuentren un nuevo uniforme que llevar para el próximo curso, pero igual porque los equipos han estudiado la posibilidad de firmarlos pero puede no encajarles por cuestiones salariales, químicas, por su pasado o por lo que quieran lograr estos equipos este próximo curso. Y sí, lo decía Melo, 15 jugadores por plantilla por 30 franquicias sale a 450 puestos que ocupar, pero entre el Draft, la Summer League, la Agencia Libre y lo que ya tenían en plantilla... pocos equipos tienen puestos libres a estas alturas del verano.

Jeremy Lin breaks down over NBA free agency: 'it just keeps getting more rock bottom'

Y esto es una lección de lo importante que es que tengan la cabeza fría y sin resentimientos, sin conflictos, para poder afrontar que te cierren la puerta sin haberlo visto venir y no te destrozen emocional y mentalmente. Y para que tengan apoyo externo, aún sin contar para un equipo, y cuenten con la posibilidad de ser escuchados. Porque, en ocasiones, esto es lo único que se necesita.

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