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La historia de Kristaps Porzingis: El Mañana no existe

  • Su padre trabajó de conductor de autobús, su madre hizo carrera como entrenadora y sus dos hermanos también jugaron. Con 15 años cambió su Liepaja natal por Sevilla

Corría la tarde del 2 de agosto de 1.996 y la familia Porzingis se disponía a celebrar el primer cumpleaños del pequeño de la casa.

-       ¡Felicidades Kristaps!- dijo su madre Ingrida al llegar al salón.

-       ¡Sopla la vela!- eran sus dos hermanos.

-       Dame bola, bola, bola- respondió Kristaps.

-       Dásela y pon esa pequeña canasta en la pared- propuso su padre Tallis y el menor de los Porzingis comenzó de inmediato a jugar con su primer balón de baloncesto.

Una familia de baloncesto.

Liepaja es una ciudad situada al oeste de Letonia. Se encuentra a las orillas del Mar Báltico. Es conocida en todo el país como “la ciudad donde nace el viento” debido a su continua brisa marina.

Jumala Park es un parque con playas de arena blanca que se encuentra en la parte occidental de la ciudad. Al final de la calle Peldu se encuentra el monumento que nos recuerda que Liepaja es la capital de la música de Letonia. Sus numerosas iglesias del centro de la ciudad salpicadas con sus casas típicas de madera de estilo Art Nouveau hacen de ella, una de los lugares más turísticos del país.

Este fue el entorno donde nació y creció Kristaps Porzingis. Pero si hay un lugar que fue el epicentro de la vida de la familia Porzingis, este fue la vetusta cancha de los Liepajas Metalurgs.

Allí, los tres hermanos Porzingis comenzaron a amar este deporte de la pelota naranja.

El mayor de ellos, Janis, tuvo una larga carrera profesional durante catorce años que le llevó a recorrer Europa. Ha jugado en Letonia, Austria, Suecia, Italia, España y Croacia. En 2.004 se presentó al Draft de la NBA pero no fue seleccionado por ninguna franquicia. Se retiró en 2.014 y al año siguiente se convirtió en agente de su hermano pequeño Kristaps.

Martins, el segundo de la saga Porzingis tuvo una carrera más modesta. Llegó a jugar en el equipo de su ciudad, BK Liepajas Lauvas hasta 2.007, año en el que también se presentó como elegible al Draft de la NBA, pero al igual que su hermano, no fue llamado por ningún equipo. Continuó dos años más jugando en el Latvijas Universitate de Letonia hasta 2.009 que decidió poner fin a su carrera como jugador de baloncesto.

Pero todo esto no fue producto de la casualidad.

Su padre, Tellis, llegó a jugar como semiprofesional en la antigua Unión Soviética hasta que tuvo que dejarlo. La madre llegó a jugar con la selección juvenil de su país y más adelante, cambió la pista por los banquillos donde hizo una importante carrera como entrenadora.

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Foto: BK Liepajas Lauvas

La temporada 2.001/02, Janis jugó, ya como profesional, con el equipo de su ciudad natal. Ese mismo año, Martins jugaba con los juveniles y a su vez, un niño de 6 años llamado Kristaps Porzingis comenzó su andadura en el mismo equipo; el BK Liepajas Lauva.

Mientras sus dos hermanos se iban haciendo un hueco en el mundo de la canasta, Kristaps no paraba de crecer. Con 10 años era el más alto de su equipo y en ese momento, pensamos que algún día podría llegar a jugar al baloncesto. Pero no a un nivel tan alto como la NBA- afirma Tallis con cierto orgullo de padre.

Pero todo en la vida no es sólo baloncesto. A esa corta edad, y al igual que sus hermanos, Kristaps comienza a clases particulares de inglés. Kristaps seguía creciendo de manera constante, hablaba perfectamente inglés y entró a jugar con los juveniles del Liepaja Lauva. Su primer entrenador, Edvins Sprude, lo vio claro enseguida: El primer día, Kristaps estaba pálido y no sabía qué hacer. Después de seis meses de entrenamiento, estaba claro que sería un buen tirador.

De Liepaja a Sevilla.

En el verano de 2.010, Kristaps Porzingis abandona su fría Liepaja natal para llegar a las calurosas tierras sevillanas. Su historia de cómo llega allí está llena de curiosidades y carambolas varias.

Un representante letón, septuagenario y ya retirado, se fijó en el joven Kristaps y le estuvo grabando durante varios años. Montó un vídeo con sus mejores jugadas que distribuyó por Europa, en especial a equipos de la ACB y de la LEGA.

En Sevilla se fijaron en él y se pusieron en contacto con el agente jubilado. Kristaps llegó a Sevilla con su hermano Janis para hacer una prueba con el equipo. Arturo Montequi y Juan Llaneza vieron todo lo que guardaba ese chico letón en su interior y desde ese momento, el joven Kristaps superó la prueba y enseguida formó parte del Baloncesto Sevilla.

 

 

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Kristaps Porzingis apunto de machacar el aro/ACB Photo

La temporada 2.010-11 entró a formar parte del equipo cadete donde enseguida comenzó a destacar. Pero el inicio en la capital hispalense no fue nada fácil para él. No sabía el idioma y echaba de menos mi casa. Pero cuando comencé a entender algo, fui a la escuela y en Sevilla me encontraba muy cómodo. Recuerdo que paseaba por la calle y la gente me llamaba “quillo”. Yo me reía porque no sabía qué quería decir.

También en sus comienzos tuvo serios problemas de salud. Tenía 15 años, medía 2,01 metros y pesaba tan sólo 71 kilos. Tenía sueño a todas horas. Comía, pero apenas tenía hambre ni fuerzas. Me hicieron una analítica y me faltaba hierro y ácido fólico. Al principio en los entrenamientos con Rocky Jarana no podía lanzar 10 tiros seguidos, me dolía el brazo de lo débil que estaba por la anemia. La nutricionista del Caja, Inmaculada Avivar, fue quien dio con la tecla y empecé a engondar hasta los 100 kilos con una altura de 2,16.

Las dos siguientes campañas pasó a los juveniles del Baloncesto Sevilla, pero se le quedaba pequeño, motivo por el cual también tuvo tiempo y categoría para debutar en la liga EBA. En Enero de 2.012 jugó el Torneo juvenil de Hospitalet que es el torneo más importante de la categoría. Promedió 9 puntos, 5 rebotes y más de 2 tapones. Pero Porzingis no terminó el torneo conforme con su rendimiento.

Yo sabía que era un torneo de prestigio y tenía que hacerlo bien. Creo que podía haberlo hecho mejor, pero no me encontraba al cien por cien. Me hubiese gustado haberme mostrado más agresivo.

Pero como todo en la vida, esta mala experiencia le ayudó aún con más fuerza para el año siguiente. Promedió casi 17 puntos, 8 rebotes, más de 2 tapones y casi un 50% en porcentaje de triples. El Baloncesto Sevilla llegó hasta las semifinales, perdiendo ante el R. Madrid, al igual que la final de consolación, esta vez ante el Barcelona. Kristpas fue el máximo taponeador del torneo y el que mejor porcentaje realizó desde más allá de la línea de tres puntos, razones más que sobradas para entrar en el quinteto ideal del torneo.

Para entonces ya había debutado en la ACB. Había sido en la jornada 1, frente al Murcia y en el San Pablo. En un minuto le dio tiempo a coger un rebote ofensivo. Pero fue después de su actuación en el Torneo de Hospitalet cuando Aíto, “Don Alejandro” requirió de sus servicios.

 

Con Aíto mucho mejor.

Todo entrenador busca de sus chicos lo mejor que cada uno tiene para poder ayudar al equipo. Pero si ese entrenador es el más laureado de la ACB, ha entrenado a históricos de la liga como Barcelona, Joventut y Unicaja; por sus manos y conocimientos han pasado gente como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro o Ricky Rubio entre otros muchos y por si fuera poco tiene una medalla olímpica de plata; sus enseñanzas pasan de ser consejos a dogmas de un doctorado en baloncesto.

Las lecciones de Aíto no te sirven sólo para los partidos. Lo que quiere es que juegues con intensidad y luego te recalca detalles del juego que puedes mejorar. A los jóvenes nos insistía en estudiar y en pensar en cosas diferentes al baloncesto. En los partidos no hay problema si fallas, pero en los entrenamientos sí te pide más, si cree que lo puedes hacer mejor.

 

 

Kristaps Porzingis

(Foto: Juan Carlos García Mate ©)

En enero de 2.013 debuta en Eurocup y es a partir de marzo, en el tramo final de la liga, cuando Aíto cuenta con él para que vaya haciendo el rodaje en lo que va a ser su hábitat natural en las dos siguientes temporadas: la ACB.

Todavía no tenía edad para sacarse el carnet de conducir y ya había cogido la autopista con dirección a la ACB, a la mejor liga de Europa. Acabó la temporada con 7 partidos disputados, promediando 3 puntos y casi 1 rebote en 7 minutos de juego.

En las dos siguientes temporadas, Porzingis va a tener una evolución brutal dentro de la ACB. Ya como fijo en la plantilla, elige dorsal. Será el #6 y no es casualidad. Elegí este dorsal por mi hermano mayor Janis. Siempre ha jugado con ese número. Es un espejo para mí.

La temporada 13.14 disputó 35 partidos, incluyendo los 3 de Play Off, promediando casi 7 puntos, 3 rebotes, 5 de valoración en 15 minutos de juego. La segunda temporada, que a la postre sería la última en ACB, llegó a los 11 puntos, 5 rebotes, 11 de valoración en más de 21 minutos de juego por partido.

Como no podía ser de otra manera, ambos cursos fue incluido en el Mejor Quinteto Joven de la ACB. El paso siguiente era más que lógico: presentarse al Draft de la NBA.

 

De New York al cielo.

-       ¿Por qué lloras hijo?

-       ¡Porque no quería que Porzingis viniera a los Knicks!- contestó el niño entre sollozos.

-       No pasa nada. Verás como al final te terminará gustando- intentaba tranquilizarle sin éxito su padre.

Cuando Adam Silver, comisionado de la NBA, anunció que la opción de los Knicks en el Draft era el letón Kristaps Porzingis, lo que se oyeron fueron abucheos hacia la decisión del equipo de la Gran Manzana. En primer lugar a su presidente de operaciones, Phil Jackson y en segundo al propio jugador. Fue el mismo Jackson, el que días atrás avisó a los propietarios de los Lakers que si no elegían a Porzingis se iban a arrepentir. Después de más de un año, el tiempo, ese juez implacable que da y quita razones, le ha dado la razón.

Sabía que podía trabajar muy fuerte en beneficio del equipo y de mi propio desarrollo dentro de la NBA. Sentía que enseguida la afición de los Knicks estarían conmigo. Entiendo que la gente pueda ser un poco dura al principio, pero sólo quería entrar en los Knicks. Yo sabía que podía lograrlo y me sentía más que preparado para aceptar y superar ese reto.

 

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Porzingis entrando a canasta/Elsa-Getty Images
   

Porzingis enseguida logró acallar esas críticas. En el tercer partido que disputó con el #6 en honor a su hermano, lideró los highlights de la jornada. El 17 de noviembre logró su tope de anotación frente a los Charlotte, con 29 puntos. Fue el rookie de su conferencia los meses de octubre/noviembre, diciembre y enero. Y el niño que había llorado el día de su incorporación a los Knicks, ya era su fan número 1 y por supuesto, ya se había comprado su camiseta.

Las lógicas consecuencias de todo esto no podrían haber sido otras. Fue convocado para el All Star de Toronto, donde jugó el partido de rookies o Rising Stars con la selección del Resto del Mundo que perdió frente a la de EE.UU. por 154-157. El otro logro individual que conquistó fue el haber sido la cuarta camiseta más vendida de toda la liga. En cabeza de esta clasificación estaban Curry, Lebron, Bryant y después él. Detrás quedaban jugadores como su propio compañero Carmelo, o Durant y Rose.

Después del All Star, llegaron más buenas noticias para él. Repitió tope de anotación, esta vez ante su público, otro buen puñado de buenas actuaciones y como no podía ser de otra manera, su inclusión en el Quinteto Ideal de Rookies NBA'16.

Finalizó la temporada con una media de 14 puntos, 7 rebotes y 2 tapones en 28 minutos de juego por partido en los 72 encuentros disputados.

 

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Porzingis hace historia.

 

En lo colectivo, a Kristaps no le fue tan bien. Los Knicks terminaron con 32 victorias y 50 derrotas a 12 partidos del Play Off. Calderón, Carmelo y el propio Kristaps terminaron fuera de lo que podía haber sido la guinda del pastel para redondear una temporada soñada por el letón; debutar en la NBA, llegar a lo más alto y poder disputar uno de los momentos únicos en la carrera de cualquier jugador de baloncesto, unos Play Off por el título de la NBA.

Esta próxima temporada, el objetivo de los de la Gran Manzana no puede ser otro que entrar en el Play Off. Carmelo, Porzingis y la nueva incorporación Rose, son motivos más que de sobra para lograr este objetivo. Además Kristaps cuenta con un amigo muy especial; Willy Hernangómez que se conocieron en el Baloncesto Sevilla.

Al final de la inminente temporada que está a punto de empezar, los Knicks activarán con toda seguridad el derecho que les permitirá seguir contando con Porzingis, dos temporadas más. Su salario será de 4,5 y 5,7 millones de dólares respectivamente. Un sueldo muy por debajo de una auténtica estrella de la liga que ya sin duda lo es.

Vivir en New York es una maravilla. Poder ir a ver un partido de los Giants o de los Yankees. Visitar la Estatua de la Libertad o pasear por Central Park es un privilegio que está al alcance de muy pocos deportistas en el mundo. Pero todo esto no me tiene que deslumbrar. Vivo en un apartamento con mis padres llevando una vida tranquila. Ellos son muy importantes para mí. Mis hermanos también se acercan a New York cada vez que pueden.

Kristaps Porzingis deja claro allá por donde va que lo único que quiere hacer es vivir ese sueño que todo niño tiene cuando empieza a practicar un deporte, vivir de él y para él. Sin pensar en el mañana. Sólo existe hoy. Cada momento es único, aprovecharlo para aprender cada día un poco más. El mañana no existe.

 

 

 

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Comentarios

esa aventura sevillana en Eba, digna de ser recordada, aun en una inmensa debilidad, muchos ya podíamos apreciar un diamante por pulir. Enhorabuena crack!