Solapas principales

Las claves del asombroso rendimiento de los New York Knicks

  • Los Knicks se encuentran con un balance positivo tras 35 partidos jugados por tercera vez en veinte años
  • Julius Randle ha pasado de no formar parte del Top100 de la ESPN a ser nombrado All-Star
  • Tom Thibodeau ha convertido al equipo en una de las mayores fuerzas defensivas de la liga

Una de las sorpresas más gratas de la temporada tiene color naranja. Una sorpresa más sonada por quién la da, que por los resultados en sí. Los New York Knicks parecen haber dejado atrás los fantasmas que le han perseguido durante esta última década. Nadie hubiera imaginado que, llegados al ecuador de la ‘Regular Season’, la franquicia neoyorquina registraría un balance positivo (18-17), dando la sensación de que sus prestaciones pueden mantenerse en el tiempo e, incluso, mejorar. Menos se predijo aún que solamente estarían, a estas alturas, con Philadelphia, Brooklyn y Milwaukee por delante de ellos en la clasificación, aunque con una ventaja mínima sobre sus competidores más directos en la tabla.

Y es que esta es la tercera vez en veinte años que se sitúan por encima del 50% en partidos ganados habiendo jugado más de 35 partidos. Desde la temporada 2012/13, los Knicks no entraban al mes de marzo con un balance positivo. Desde aquel equipo comandando por Carmelo Anthony Y Amar’e Stoudemire que llegó a Playoffs -para no hacerlo nunca más- y que cayó derrotado por los Indiana Pacers en las semifinales del Este, se comenzó a tomar un cúmulo de malas decisiones que no dejaron ver la luz al final del túnel. Hasta ahora.

En New York existen, por primera vez en mucho tiempo, los cimientos que cualquier equipo necesita para construir una identidad, un proyecto serio y competitivo: roles definidos de sus jugadores, regularidad, solidez defensiva, un bloque de joven, un líder y, sobre todo, un entrenador que haga todo esto posible.

ROLES DEFINIDOS

En términos generales, el juego coral está predominando en la Gran Manzana. Como ocurre en todos los equipos, siempre hay algún nombre que reluce más que el resto, como es el caso de Julius Randle, pero en este caso, el equilibrio y la variedad de opciones dentro de la rotación está sirviendo para sacar adelante partidos que, no hace mucho tiempo, se hubieran perdido. Sin ir más lejos, en su último partido en el que ganaron a los Detroit Pistons, hasta cinco jugadores alcanzaron dobles figuras en anotación.Todo esto pasa por tener una buena asignación de roles y que sean llevados a cabo como corresponde.

Randle es la piedra angular sobre la que gira el equipo. Ha adaptado su juego a las necesidades que acusan cada partido y es el jugador que más minutos ha disputado en la liga, seguido de RJ Barrett, que se sitúa séptimo en esta lista. Como es normal en Tom Thibodeau, cada uno debe conocer bien su función y, seguramente, dicha ocupación junto a su reparto de minutos no vaya a cambiar durante la temporada, salvo imprevistos. El técnico utiliza un quinteto titular totalmente fijo, pero una rotación que no se queda nada corta. Sin contar con Austin Rivers tras la llegada de Derrick Rose, hasta trece jugadores promedian más de 12 minutos por partido. La segunda unidad, liderada por el propio rose, el rookie Immanuel Quickley y Alec Burks, está siendo clave, dándole una interesante profundidad anotadora a la plantilla.

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A falta de Robinson por lesión, el quinteto titular de Nueva York

ENCONTRANDO LA REGULARIDAD

Una de las premisas fundamentales para demostrar la seriedad de un proyecto es la consistencia, el sobreponerse a los altibajos e imprevistos que se dan durante la temporada, situación que en la NBA ocurre más de lo deseado, sobre todo en un equipo que está creciendo, con derecho de equivocarse y aprender de ello.

El caso es que en Nueva York están ganando a la vez que aprenden. Es cierto que los de Thibodeau enlazaron varias derrotas seguidas en los primeros compases de la temporada, pero este mes de febrero (9-5) puede ser un punto de inflexión para que la lucha por el balance positivo y los Playoffs sean una realidad: en los últimos diez partidos han sumado siete triunfos.

UNA GRAN DEFENSA ES EL MEJOR ATAQUE

No hay discusión en que la mano de Tom Thibodeau en el esquema defensivo de los Knicks es más que evidente a la par que efectiva. Al cierre de estas líneas, los Knicks son el equipo que menos puntos recibe por partido (104) de toda la NBA. El tempo pausado que propone ‘Thibs’, el buen sistema de ayudas y la prioridad de negar canastas fáciles en la pintura están siendo fundamentales en este apartado. Solo hay que ver la defensa sobre Domantas Sabonis en la pasada victoria ante los Indiana Pacers (110-107), en la que pudimos ver hasta 3 contra 1 cuando el lituano recibía en el poste: de los 15 tiros que promedia, bajó a los 10 intentos y de los 15 puntos que anotó, sólo tres canastas fueron de dos.

No solo encajan menos puntos por ser uno de los equipos que más ralentiza el juego. Su eficiencia defensiva es de élite, colocándose en segundo lugar, permitiendo tan solo 108.1 puntos por cada 100 posesiones. Los Knicks se han convertido en un equipo molesto al que enfrentarse, uno contra el que hay sudar para ganarse los puntos. Los porcentajes de los rivales se desploman al 43% de acierto en tiros de campo y al 33% en triples -RJ Barret es el tercer jugador que más triples puntea por partido, con 4.3-. Cómo no, asegurar los tableros a base de rebotear todo lo posible también es imprescindible para Thibodeau, y así lo muestra la tercera posición del equipo en capturas por partido (46.6).

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RJ Barret sigue aumentando sus prestaciones defensivas

Buena culpa de ello la tienen jugadores como Mitchell Robinson y Nerlens Noel. El segundo de ellos ha tenido que dar un paso adelante tras lesión del primero, operado de su mano derecha. Robinson seguía demostrando que era un pívot ilusionante de cara al futuro, por su presencia bajo el aro, taponando y aumentando sus rebotes por partido, además de ser el segundo que más ‘box outs’ (cierres de rebote) estaba haciendo esta temporada, llevando sin jugar desde principios de febrero.  En cuanto a Noel, su protagonismo también es más de corte defensivo, siendo el cuarto en tapones por partido (2) y un gran activo en defensa en cuanto ayudas e intercepciones de balón en las líneas de pase.

SAVIA NUEVA

A los proyectos de RJ Barret y Mitchell Robinson se ha sumado un fenómeno que se está ganando la admiración de los aficionados de los Knicks y un puesto en la pelea por el Rookie del Año: Immanuel Quickley. El pick 25 del último Draft está resultando ser una gran apuesta por parte de la directiva neoyorquina. Su desparpajo a la hora de jugar, los recursos que utiliza, como esa característica ‘bomba’ para finalizar sus penetraciones y la alegría que aporta sobre la cancha le están haciendo ganar minutos y ser uno de los líderes de la segunda unidad. En lo que llevamos de temporada, promedia 12.2 puntos, 2.4 asistencias y 2.3 rebotes en 18.6 minutos -importante el minutaje al tener la cuenta estos números-. Además, es el rookie con más partidos anotando más de 25 puntos, haciéndolo en cuatro ocasiones. Por su parte, el octavo pick del Draft, Obi Toppin, no está gozando de demasiados minutos, en gran parte debido a la explosión de un Randle que debe jugar con obligatoriedad.

 

UN ALL-STAR EN NUEVA YORK

Los Knicks tienen a un All-Star de 26 años en sus filas. Y quién iba a decir que se trataría de Julius Randle en su séptimo año como profesional y jugando en su tercer equipo. Sus 23.7 puntos, 10.9 rebotes y 5.5 asistencias abalan la grandísima temporada que está cuajando el ala-pívot, que se sitúa entre los mejores de su posición. Su último partido fue el décimo firmando, por lo menos, más de 20 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias -sólo Antetokounmpo y Jokic le superan-, marca que ningún ‘knick’ había alcanzado desde David Lee en la 09-10 y un claro reflejo del solar que ha habido en la capital mundial desde hace demasiados años.

Como cada año, la ESPN publica una lista con los 100 mejores jugadores que estarán presentes en la próxima campaña, y en este caso, Randle no se encontraba en ninguno de esos cien puestos. Él y su equipo serán, probablemente y con permiso de los Utah Jazz, la mayor sorpresa de esta temporada.

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Randle se ha convertido en uno de los jugadores que más uso hace del 'fadeaway'

LA MANO DE TOM THIBODEAU

El técnico tiene mucho baloncesto en su carrera y sabe perfectamente cuál es el ‘carácter knickerbocker’ que caracterizaba a la franquicia a finales de los años 90. Filosofía que él puede llevar de vuelta a su máxima expresión gracias a su manera de entender el baloncesto: trabajo defensivo y control del partido. "Crecí como fan de los Knicks, no había otro lugar mejor en el que estar que en el Madison Square Garden. Amo, los retos, la ciudad, el estadio, a los fans y estoy ilusionado con el equipo", declaró Thibodeau sobre su llegada a Nueva York. Otro factor que impulsa este gran arranque es la presencia de Mike Woodson en el staff técnico, quien conoce la casa y entrenó en aquel 2012 a Carmelo y compañía.

Ritmo lento, posesiones largas y cocinadas hasta buscar la mejor opción posible, la cual es casi siempre bajo el aro o en la pintura. Los Knicks son el equipo con menos triples anotados de la liga, con poco más de diez por partido, pero no por ello su acierto es malo: Quickley, Randle, Burks y Reggie Bullock no bajan del 38% desde más allá del arco. Nueva York es el equipo con el juego más lento de toda la NBA, con tan solo 96.2 posesiones por partido. La plantilla es la que es y, aunque se trate de posesiones pensadas, la eficiencia ofensiva no es el mejor dato esta temporada (109.1, vigesimoterceros), pero, por lo menos, no lleva a la precipitación y fomenta la buena toma de decisiones de los más jóvenes. Pese a ello, hemos visto partidos en la ofensiva ha sido espectacular, como fue el partido ante unos Sacramento Kings que también pusieron de su parte. 140 puntos, anotación lograda hasta en veinticinco ocasiones su historia, pero la primera vez que ocurrió con más de un 60% y 50% de acierto en tiros de campo y tiros de tres respectivamente.

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Tom Thibodeau, el precursor de la revolución en NY

La química del equipo se que ha formado es algo poco antes visto en la historia reciente de Nueva York, franquicia a la que muchos comparaban con un “cementerio de jugadores” durante los últimos años.  El entendimiento de los novatos con el entrenador también está siendo bueno, así lo ha reflejado Thibodeau en varias ocasiones, confesando estar muy contento con su trabajo. Su relación con Taj Gibson y Derrick Rose va más allá de lo profesional y son dos jugadores que cuentan con su total confianza, estando bajo sus mandos en Chicago, Minnesota y ahora en Nueva York. Gibson es el jugador que más partidos ha disputado para Thibodeau. En el mismo saco está Rose, su activo más preciado durante su trayectoria en los banquillos: con él en su plantilla, Thibodeau registra un 63% de partidos ganados, mientras que sin él, baja al 46% de victorias. Una sinergia macerada durante muchos años, con un MVP de por medio y que ahora, en condiciones distintas, sigue reflejando un entendimiento perfecto entre ambos.

Desde este mismo verano hemos visto una mentalidad distinta por parte de los jugadores, ejemplo de ello son Austin Rivers, el neoyorquino Obi Toppin o el propio Julius Randle, que afirmaba querer formar un proyecto ganador en el Madison Square Garden: “Sabía del reto que tenía que cuando firmé aquí. Llegué aquí con la esperanza de estar por un largo tiempo. Quiero ser parte de este equipo y, quizás, estar compitiendo por ganar campeonatos. Ese en mi sueño. Un escenario perfecto para mí”.

Veremos hasta dónde llegan estos Knicks, de los que nadie esperaba nada, con poco que perder, pero con mucho que ganar y con enorme margen de mejora, sobre todo a largo plazo.

 

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