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Los Phoenix Suns vuelven a PlayOffs llamando a la puerta de la élite

  • La franquicia de Arizona regresa a la postemporada una década después
  • Se han colocado como uno de los equipos más firmes de la competición
  • La llegada de Chris Paul, el trabajo de Monty Williams y la aportación de los secundarios son algunas de las claves

El sol vuelve a alumbrar a los Suns después de más de una década. Phoenix disputará los PlayOffs de la NBA por primera vez desde la temporada 2009/2010, la última en la que el plantel liderado por Steve Nash se posicionó como aspirante al título. De esta manera se corta la segunda racha en activo más larga para una franquicia sin entrar en postemporada (los Sacramento Kings no lo hacen desde el curso 2005/2006), algo que los Suns han conseguido no solo clasificándose, sino haciéndolo con uno de los mejores balances de la competición y batallando, todavía, por hacerse con la primera posición de la Conferencia Oeste.

En las cinco temporadas previas a la actual, Phoenix había sumado 23, 24, 21, 19 y 34 victorias. ¿Cómo se pasa de registros tan bajos a los 49 triunfos que acumulan a falta de dos partidos para terminar la temporada regular? En el caso de los Suns, a través de un cambio de cultura, retoques de personal, aciertos en el Draft y la llegada de uno de los mejores point guards de la historia. Quizás el reto más difícil no era colarse entre los puestos de PlayOffs, sino hacerlo a partir de haber encontrado una identidad propia.

Para analizar el éxito de los Suns es fundamental comprender qué ha supuesto la llegada de Chris Paul. Cambiar a Ricky Rubio por Paul no solo supone cambiar a un base de perfil bajo por uno de perfil alto, sino pasar de tener una estrella -Devin Booker- a tener dos. Tras relanzar su juego y su figura en Oklahoma el año pasado, el futuro Hall of Famer ha traído consigo una veteranía y una experiencia necesarias para transformar la esencia del equipo entrenado por Monty Williams. La preparación física ha sido clave: Paul ha dejado atrás sus problemas de lesiones y ha pasado de disputar 58 partidos en sus dos temporadas con los Rockets a 70 y 69 -de nuevo, faltan aún dos encuentros- en el curso pasado y en el actual, respectivamente. Los 41 millones de dólares que figuran en su contrato están plenamente justificados atendiendo a lo que ha aportado en los últimos meses y a lo que aportará cuando lleguen los PlayOffs.

Los números brutos son buenos (16.4 puntos con casi un 40% en triples, 8.9 asistencias y 1.4 robos por noche), pero el boxscore nunca ha reflejado su verdadero impacto. Paul ha modificado el juego de los Suns, que han pasado, por ejemplo, de ser 9º en pace (número de posesiones por partido) la temporada pasada a 26º en esta, con un registro de 97,81, que refleja el ritmo al que le gusta operar al ex de los Clippers. Su papel es actuar como integrador, como director de orquesta, pero CP3 también es efectivo cuando se ha requerido que dé un paso adelante de cara al aro. Además de su magnífico acierto en triples, el base anota 1.05 puntos por posesión en situaciones de isolation (aclarados), el 16º mejor entre los 53 jugadores que se juegan al menos 1.5 de estas posesiones por partido.

Booker, por su parte, sigue siendo la principal opción ofensiva de los Suns (usage de 31.9), pero la llegada de Paul ha hecho que no necesite cargar con tanto peso a sus espaldas. El escolta está en cifras similares a las del año pasado, anotando 25.5 puntos y lanzando algo más de 19 tiros por partido; su principal evolución, tras la que ya ha completado como creador de juego para sus compañeros, se ha dado en el costado defensivo, donde sin ser un gran defensor ha dejado de ser tan vulnerable como antes, y en su integración en un sistema que difiere mucho del estilo que los Suns empleaban antes de la llegada de Chris Paul. 

El backcourt formado por Paul y Booker es uno de los mejores y más completos de toda la competición y lo es aún más al tener en cuenta lo que aporta el base también en el costado defensivo. Las dos estrellas son el motor que mueve a los Suns, pero la fantástica temporada que están realizando en Arizona se fundamenta también en un conjunto de secundarios y jugadores de rol que está rindiendo muy por encima de lo que se esperaba antes de comenzar el curso. Ese grupo lo encabezan dos nombres que han sabido ajustarse a las necesidades del equipo y cuyo desarrollo invita a pensar en la producción que pueden llegar a tener en un futuro de estar en una franquicia que necesite más de ellos ofensivamente: DeAndre Ayton y Mikal Bridges.

El papel de ambos es muy claro: ser el soporte de la defensa. Ayton se ha desempeñado bien como protector de aro, permitiendo un 54.3% de acierto a los rivales en tiros a 6 pies o menos del aro (1,83 metros), buen dato a pesar de estar lejos del registro de especialistas como Rudy Gobert (48.1%) o Jakob Poeltl (50.1%). Bridges, por su parte, ha dado un salto cualitativo enorme y está haciendo una campaña digna de colocarle dentro de uno de los Mejores Quintetos Defensivos. Su capacidad de defender cada noche al mejor jugador forward o incluso guard rival, su combinación de envergadura y rapidez lateral y su buenos instintos sin balón le han convertido en un stopper multiusos a la disposición de Monty Williams.

Esos instintos sin balón también se trasladan al costado ofensivo, donde Bridges se las está arreglando para promediar 13.5 puntos gracias, en gran parte, a sus pertinentes cortes al aro y a un fantástico 42.1% de acierto desde el perímetro (dentro del top-20 de la NBA). El desarrollo de Ayton puede ser más complicado de valorar, pues el pivot bahameño está lanzando (10 tiros) y anotando (14.4 puntos) menos que nunca en su tercera temporada en la liga. La presencia de Chris Paul y la evolución de otras opciones ofensivas como Bridges ha hecho que los Suns no necesiten crear juego a partir de Ayton, sino que lo usen como finalizador cerca del aro, donde aún tiene que desarrollar sus recursos de espaldas a canasta, y generando segundas oportunidades a partir de rebotes ofensivos. 

Un vistazo a la plantilla de los Suns nos revela que prácticamente todos los miembros de la rotación aportan, y cada uno a su manera: Jae Crowder como veterano que aporta consistencia defensiva y ocasionales estallidos desde la línea de tres puntos, Dario Saric como generador ofensivo desde el banquillo, el renacido Cameron Payne como microondas de cara al aro, el versátil Cameron Johnson demostrando en su segundo año por qué su elección en el Draft de 2019 fue un acierto... La plantilla de los de Arizona es profunda -se echa en falta quizás un relevo interior de más garantías que Frank Kaminsky- y hasta Torrey Craig, llegado en el trade deadline, está aportando como refuerzo de la línea defensiva. Todos suman para hacer de Phoenix un equipo con un juego coral (séptimos con más asistencias) y que puede superar al rival desde el triple, donde son los séptimos con mejor porcentaje, al mismo tiempo que corta las opciones ofensivas del rival con un sistema de rotaciones perfectamente engrasado - y cuando la situación lo requiera, siempre pueden echar mano de sus dos estrellas.

Los Suns afrontan su ansiado regreso a la postemporada pendientes de los últimos días de la regular season y de lo que depare un Play-In en el que los vigentes campeones, Los Angeles Lakers, tienen medio pie dentro. Del enfrentamiento que les toque puede depender lo largo que sea su periplo en los PlayOffs, pero el hecho de que hayan entrado como uno de los equipos más firmes de la NBA es un triunfo mayor que el que la mayoría de los fans de la franquicia podían esperar. Monty Williams tiene a su equipo compitiendo al más alto nivel en ambos lados de la cancha (7º tanto en offensive como defensive rating) y todos sus jugadores reman en la misma dirección. En un año en el que el anillo parece al alcance de varios y hasta siete u ocho equipos se postulan como candidatos a llegar a las Finales, los Phoenix Suns se han ganado estar en ese grupo de élite por derecho propio. 

 

 

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Comentarios

Lo cierto que Paul sigue siendo quien corta el bacalao en la NBA, es increíble su capacidad de gobernar los partidos, al margen de mister Clutch en este tramo final de la regular. Luego Monty ha encontrado en Bridges y Johnson a dos multiusos fundamentales en la era del switch. Ayton, tal como indicas Fede, en su misión de remate a bocajarro, con parecidas limitaciones a las de Valanciunas en su día. Sus datos como rim protector pueden ser buenos pero no convincentes. La sensación actual con este jugador es que va a acabar como un "ni fu ni fa". Compensados y liderados. De su duelo con Utah pueden saltar chispas.