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Los Thunder sin Durant: Un lugar para reencontrarse

  • Oklahoma City Thunder afronta una de las temporadas más importantes de su corta vida como franquicia
  • Los Thunder no podrán contar con Kevin Durant por una lesión en el pie. Se prevé que el actual MVP se pierda entre 11 y 20 partidos
  • ¿Siguen siendo los Thunder candidatos al anillo? ¿Qué pasará ahora? Lo desgranamos

Pasa el tiempo y no llueve. Hace calor. Mucho. Sabemos que algún día la condensación de agua hará que se formen nubes que lo dejen todo inundado. Pero ese día puede llegar cuando ya sea tarde. Cuando ya no haga falta agua porque la sed habrá acabado con aquellos que divagan por el desierto. Y es un camino que no ha hecho más que empezar.

Una lesión nunca llega en buen momento. Si es del mejor jugador de la pasada temporada, menos. Y si encima afecta a un equipo donde los sistemas se basan en él y en un escudero de primerísimo nivel (nada más), la sensación de peligro que generan los Oklahoma City Thunder se reduce considerablemente. Kevin Durant se perderá los primeros partidos de liga regular por una fractura del Jones de su pie derecho. Esta lesión le puede mantener alejado de los parqués entre 11 y 20 encuentros, y la temporada de los Thunder puede empezar a definirse desde el comienzo. Con Clippers y Spurs peleando por los mismos objetivos, cualquier victoria o derrota puede ser decisiva. No va a ser fácil tener que competir con jugadores mundanos para un equipo que está acostumbrado a ganar con solvencia. Por eso, vencer será más fácil si reparten la responsabilidad y empiezan a jugar en equipo. Simplemente por pura necesidad. Sustituir a Durant es “imposible”, así que entre todos deben conformar un nuevo Kevin Durant.

No cabe duda de que Russell Westbrook es, ahora que no está Durant, el que soportará una mayor presión. Para ello es considerado uno de los mejores jugadores de la competición. Sin embargo, siempre ha sido cuestionado como líder por haber permanecido durante toda su carrera bajo la sombra y el amparo de Kevin Durant. Sus números, jugando con él, han sido estratosféricos. Durante toda su carrera NBA ha estado al lado de KD, y ha promediado más de 20 puntos, casi 5 rebotes y 7 asistencias por noche. Poca broma con esto. Son números de estrella, pero ahora las cosas no serán tan fáciles.

Westbrook siempre ha sido un jugador muy impulsivo. Su juego, en ciertas ocasiones, roza la desesperación. Corre como pollo sin cabeza, busca directamente la canasta y en ocasiones sus tiros son demasiado forzados. Pero esos cambios de ritmo, esas decisiones tomadas a una velocidad vertiginosa y esos lanzamientos en transición hacen de él un hombre impredecible y especial. Pero Westbrook no sería uno de los mejores de la liga si solo tuviera defectos. El físico le hace superior a sus pares y por eso es uno de los aventajados de la clase. Sin embargo, el triple junto con el control de la pelota son, en general, sus mayores deficiencias. Ahí debe dar un salto de calidad ahora que tiene más responsabilidad.

Sin el actual MVP de la competición, las defensas se cerrarán mucho más sobre el base californiano. Todos los equipos saben que en los momentos importantes él debe ser decisivo. A lo largo de la pasada campaña fue capaz de decidir en finales apretados e incluso hubo algún que otro periodista que llegó a plantearse si los Thunder habían cambiado de cabeza visible. Sin embargo, en el equipo no hay duda: Kevin Durant es el líder. En la pista y espiritualmente tiene el respeto de todos sus compañeros. Y pese a que Westbrook y él siempre han formado un gran 'tándem', el 35 brilla por encima de su compañero y amigo.

La gran pregunta que se hacen en Oklahoma es cómo suplir la ausencia de Kevin Durant. Y la respuesta no es nada fácil. El primer mes de competición se antoja más que importante para el devenir del resto de la temporada. El oeste es una división más que feroz y un partido ganado o perdido te puede hacer besar la gloria o morder el polvo. Y sin 'Durantula' es más fácil perder que ganar. La gran pregunta todavía no tiene respuesta y probablemente no sea de 10, porque Scott Brooks no es precisamente un alumno aventajado en esto de los banquillos. Sin embargo, la contestación debe ser lo más precisa posible para paliar al máximo los daños que provoque la ausencia del mejor jugador de la pasada campaña.

Lo primero de todo es tratar de repartir la gran aportación ofensiva de Durant entre todos los compañeros. No es tarea fácil, pero tampoco se le puede tachar de imposible. La rotación de los Thunder cuenta con jugadores capaces de anotar sin ningún tipo de problemas. El principal atasco llega cuando siempre juegan los mismos. Scott Brooks nunca ha confiado demasiado en los jóvenes, pero ahora no tiene más remedio que hacerlo. Reggie Jackson ya se ha consagrado como el sexto hombre del equipo y todavía mantiene en su mente la idea de formar parte del quinteto titular. Se lo ganó a pulso supliendo a Westbrook como nadie cuando se lesionó durante aquellos playoffs contra Houston Rockets. El resto de jugadores de banquillo, pese a su corta edad, en algunos momentos de la pasada campaña quedaron obsoletos. Jeremy Lamb y Perry Jones III parecían invisibles a los ojos de Brooks desde el parón del All Star. Solo disputaban los 'minutos de la basura' cuando anteriormente habían sido hombres importantes tanto en ataque como en defensa. Su rango de tiro les permite abrir la pista y ser una amenaza desde el perímetro. No solo por su lanzamiento, sino por su velocidad para penetrar y la capacidad de anotar en contacto gracias a sus condiciones atléticas. Y ahora parece que por obligación tendrán que contar con minutos.

Lamb y Jones, los defenestrados, siempre han tenido cartel de buenos anotadores. Sobre todo el primero sin la presión de ser el suplente de Kevin Durant. El ex de UConn debe aprovechar las ventajas que obtengan los demás para emplearse al máximo en la técnica del 'catch&shoot'. Es un más que fiable triplista (35,6% la pasada campaña) para acompañar a una batería exterior que cada vez debe entrar más en juego y que tiene que exigir a Westbrook más balones. Jones, sin Durant, tendrá esos minutos que a lo largo de su carrera le han faltado. Podrá demostrar que es un fiable lanzador, que sus habilidades defensivas son más que dignas (que se lo digan a LeBron James en el encuentro disputado en Miami entre los dos equipos la pasada campaña con victoria de los Thunder) y que Durant es muy bueno, pero que si él está en la plantilla es porque está capacitado para jugar.

Anthony Morrow, el flamante fichaje de la franquicia como agente libre durante el verano, llega también para ser un peligroso lanzador exterior, pero puede aportar muchas más cosas. Probablemente sea el tirador que ha estado buscando la franquicia desde siempre. Con la marcha de James Harden, sus principales amenazas desde la larga distancia se personificaban Durant y Westbrook, que rara vez lanzaban liberados. Su peligro exterior (42,8% en triples a lo largo de su carrera) abrirá todavía más la zona defensiva de los equipos rivales para las penetraciones en forma de embestida de Russell Westbrook y Reggie Jackson. Además, durante la pretemporada ha demostrado que le gusta correr al contraataque y que puede finalizar desde cualquier parte de la pista. Para su misma posición también ha cogido relativa importancia Andre Roberson. Un jugador tan versátil en la pista como cargante en lo defensivo. Desde que llegó a la plantilla han buscado que fuera el futuro Thabo Sefolosha, y ahora ha llegado su turno con la salida del suizo. Parece haber cogido consistencia en el lanzamiento y que no va a limitarse a ser solo efectivo a la hora de 'agachar el culo', que es a lo que se había limitado Sefolosha en sus últimos años, y cada vez con menos intensidad.

Hasta ahora el triple ha recibido una importancia vital, pero es que en Oklahoma acaba la temporada y se acuerdan siempre de este aspecto. En los playoffs solo hubo 5 equipos que anotaron menos triples por encuentro que ellos. Además, fueron el conjunto que más lanzamientos de 3 puntos intentó hasta las Finales de la NBA con un total de 443 y solo 143 acertados por los, por ejemplo, 378 intentos y 148 anotados por los San Antonio Spurs, los 139/366 de Indiana Pacers o los 140/354 de Miami Heat. Sin embargo, este no es el único asunto a resolver para que olvidar a Durant en los primeros partidos de temporada se haga menos complicado.

Porque el baloncesto es un juego de equipo, donde todos deben participar del juego, y el naranja se mueve más rápido que las personas.

La circulación de balón siempre ha sido un grave problema en la plantilla de los Thunder. Básicamente porque cualquier jugador que no se llame Durant o Westbrook, y en menor medida Serge Ibaka, rara vez toca el esférico. Cuando los suplentes llegan a pista la cosa cambia, pero no deja de ser algo que se trabaja poco o nada. De hecho, Oklahoma City Thunder es uno de los equipos que menos pases realiza por posesión. Pero parece que este año los Thunder han decidido botar menos el balón y hacerlo circular más para una mayor velocidad en la ejecución. Ahora esta versión de juego de equipo debe elevarse exponencialmente para suplir la ausencia de una de los dos estandartes del equipo. Las defensas tienen menos hombres importantes en los que poner especial fijación y jugadores como Lamb, Jackson o Roberson tendrán más efectivos frente a ellos para evitar que perforen el aro con sus tiros.

El mejor ejemplo de entender la circulación de balón está en los San Antonio Spurs, apabullantes campeones de la NBA. El equipo que mejor ha pasado la pelota ha acabado anotando más triples y obteniendo más lanzamientos liberados para facilitar las tareas a sus jugadores. No es fácil imitar el modelo de Popovich, pero es menos complejo comprender que, ahora mismo, es el método más efectivo para llegar a la canasta. Porque el esférico va más rápido que los jugadores. Pura física. Un cuerpo se mueve más rápido cuanta más fuerza le imprimes. Y es más fácil dársela a un peso de algo más de medio kilo que a casi un centenar.

Los Thunder crean jugadores. Ibaka y Reggie Jackson salieron de elecciones muy bajas de primera ronda y se han desarrollado poco a poco individualmente hasta convertirse en talentosos jugadores. Sin embargo, se quedan en eso, en jugadores individualmente muy buenos pero que no sabemos cómo lo pueden hacer en un sistema basado en la solidaridad y con un juego más dirigido hacia la victoria y menos al lucimiento personal. ¿Quién hubiera dicho, cuando Splitter estaba en ACB, que algún día sería campeón de la NBA? Yo no.

Todavía no hemos hablado de los interiores. Serge Ibaka ha sido el tercero en discordia desde la marcha de Harden, pero ahora está ante uno de los momentos decisivos de su corta carrera. Quedó retratada la importancia tanto defensiva como ofensiva del hispano-congoleño en las finales de conferencia ante los Spurs. En el primer tramo de temporada regular se juegan mucho y las defensas no son tan férreas como a final de año, por lo que su aportación en ataque debe seguir creciendo para que la ausencia de Durant sea menos dolorosa para el equipo. Y después de conseguirlo, estabilizarse para dar ese salto de calidad. Sus recursos ofensivos de cara al aro son inmensos, y no rehuye el contacto en la pintura con tal de acabar celebrando la canasta, pero debe trabajar su juego de espaldas para poder mirar de cara a sus compañeros y tener la posibilidad de atacar o pasar. Su tiro de tres, poco habitual pero efectivo, se antoja como un regalo. Todo lo que llegue, bienvenido.

Y precisamente en la posición de pívot, la que todavía no hemos tocado, se ha sumado un efectivo que tendrá la titularidad y que ha demostrado que no es solo defensa. Steven Adams, el jugador neozelandés de segundo año, quiere dejar de ser solo una roca en la retaguardia y poder ayudar a su equipo en las tareas ofensivas. Con menos deficiencias que Perkins en el ataque, su gran salto ha llegado en pretemporada. Promete mucho tras el cambio de un primer año promediando 3,3 puntos en temporada regular a los 13,3 en la actual 'preseason' con un acierto del 75% en tiros de campo en 48 intentos. Números estratosféricos pese a que hablemos de pretemporada y que hacen esbozar una sonrisa a Sam Presti cuando se acuerda de la gente que calificaba la elección #12 en el pasado 'draft' como un error.

En defensa, el impacto de Durant es menor. El principal baluarte del equipo en la zaga es Ibaka y entre el resto de jugadores forman una araña solo franqueable para ciertos rivales (véase Spurs). Además, un jugador de perfil físico similar al de KD, Perry Jones, será el que ocupe su puesto en las tareas defensivas. El joven alero ya ha dejado partidos donde se ha visto que su trabajo defensivo es encomiable. Tiene unas condiciones físicas similares al de Seat Pleasant que le hacen ser un todoterreno. Aquí Durant es algo más prescindible, pero su simple ausencia en la cancha ya provoca un menor miedo de los rivales y un mayor pavor en los suyos a errar.

Son muchas las cosas a cambiar, muy difíciles de conseguir y en muy poco tiempo, pero la recompensa no es solo mantener los resultados, sino tratar de cambiar un estilo de juego que ya se había quedado anticuado y una forma de entender el baloncesto que los rivales están más acostumbrados a ver en equipos NBA. La 'isolation' cada vez se lleva menos y los resultados están ahí. Una jugada aislada puede funcionar. Un partido y una temporada entera se antoja imposible.

Un cambio a tiempo para hacer de un equipo ganador un equipo campeón. Y no hay mejor momento que ahora.

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Comentarios

Entonces... lo que tienen que hacer los Thunder para ganar mientras no esté Durant es jugar como los Spurs.... jejeje claro, los Thunder y todos los equipos... el problema es que Duncan y Diaw tienen un 'poquito' más de IQ que Ibaka y Adams, porque si seguimos comparando a Reggie con Ginobili, Perry con Leonard, Lamb con Bellinelli.... esto puede ser muy doloroso, los Spurs tienen la plantilla con jugadores con más IQ de la liga, súmenle a otro gran robo del draft de este año con el IQ por las nubes, Kyle Anderson. Los Thunder tienen el equipo que tienen, un equipo joven y físico para jugar posesiones rápidas a campo abierto, donde los interiores se dedican a defender, poner bloqueos y machacar cuando les dejan solos, su misión será parecida a la de los Grizzlies la temporada pasada durante la lesión de Marc, aguantar rondando el 50% de victorias/derrotas hasta la llegada de Kevin.

Espero que ahora haya más balones a Ibaka, y que empiece a haber un equilibrio interior-exterior. Más balones a Ibaka equivalen a más cortes de Russ, y más espacios para Lamb y Jones. A ver qué tardan en destituir a Brooks xD

Gran artículo Alejandro, me gustaría ver muchos más minutos en pista a Perry Jones porque es un jugador que seguí en su etapa en NCAA y me parece un diamante por pulir, como en su día resultaron ser Ibaka y Reggie Jackson.
Brooks tampoco es santo de mi devoción, simplemente estaba en el sitio indicado en el momento adecuado.
Un saludo