Solapas principales

Penny Hardaway, gloria arrebatada (II): De la cima a la nada, triste y súbita decadencia

  • La travesía NBA de Penny Hardaway
  • De la cima a la nada, una triste y súbita decadencia

Los inicios de Hardaway en la ciudad de Disney fueron algo complicados. La afición de los Magic no le perdonaba a la directiva que hubieran dejado escapar a Chris Webber, en lo que ellos entendían como una oportunidad inmejorable para dominar la competición, y pagaban esa enorme frustración, en forma de silbidos, con el novato Penny. El colosal base debía jugar bajo una presión asfixiante cada vez que pisaba el suelo del viejo Orlando Arena, en un intento por probar a sus críticos que estaban completamente equivocados, y hacerse un hueco en el corazón de la ciudad.

Esa conquista de la opinión pública fue ganando terreno conforme se sucedían los partidos y la magia del jugador se volvía tan pegadiza que era imposible oponerse a ella. El conjunto de Florida, que emprendía algunos cambios importantes como la destitución del entrenador Matt Guokas, sustituido por Brian Hill, terminó aquella temporada 1993-1994 con un muy buen sabor de boca. Sin embargo, una pronta y repentina barrida en la primera ronda de los Playoffs ante los Pacers de Indiana, cortó en seco el sueño del equipo, que aún debía madurar como la buena fruta, antes de poder ofrecer un bocado exquisito y definitivo.

En cualquier caso, el primer año de Hardaway en la NBA estuvo rodeado de éxito y fue como insuflar una bocanada de aire fresco y saludable en una liga que se veía profundamente afectada por la primera retirada de Michael Jordan. Algunos ya se atrevían a remarcar que Penny era el elegido para cubrir esa inabarcable vacante.

penny-hardaway-si2.jpg

Penny Hardaway en Sports Illustrated

Al acabar la temporada, el jugador de los Magic fue seleccionado para el mejor quinteto de rookies y premiado con el MVP del partido entre novatos, disputado el fin de semana del All-Star Game. Con un estilo de juego espectacular y propenso a copar todos los highlights, fue tornándose en el jugador favorito de toda una generación de jóvenes, que dibujaban una mirada de asombro y melancólica inocencia cada vez que observaban a su joven héroe planear por el aire o cabalgar en contrataque. Incluso los medios se hacían eco de esta "Pennymania", como muestra el hecho de que la prestigiosa revista deportiva, Sports Illustrated, sacara a nuestro protagonista en su portada de Febrero de 1993. Presidía la edición un artículo que se titulaba: "A Touch of Magic", y que dedicaba párrafos tan contundentes como el siguiente:

"Al ser un base de 6 pies y 7 pulgadas (2,01 metros), se le ha comparado con Magic Johnson durante la mayor parte de su joven vida, y su visión de juego y espectacular capacidad de pase hacen válidas esas comparaciones. Pero también hay algo de George Gervin en su juego, con esos brazos largos hechos para anotar, un poco de Julius Erving en la gracia y el estilo con el que se desenvuelve, una intensidad defensiva parecida a la de Scottie Pippen y el espectáculo típico de Pete Maravich".

El propio Hardaway apostillaba en las líneas siguientes:

"Por encima de todo, me gusta ganar, pero cuando hago algo especial, puedo sentir la vibración de la afición. Yo vivo para los ohh y los ahh".

La siguiente temporada, ya en la 1994-1995, seguirían aumentando todos estos elogios conforme el juego del base se liberaba en todo su esplendor. Aquellos Magic, que habían completado un quinteto inicial de lujo con la llegada de Horace Grant procedente de los Chicago Bulls, ganarían 57 partidos y completarían el mejor año en la corta historia de la franquicia. Los dos pilares maestros del equipo, Shaq y Penny, que formaban un dúo imparable con una complicidad etérea en la cancha, serían nombrados para el primer quinteto ideal de la temporada, y Orlando alcanzaría las Finales, a disputar contra los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon y Clyde Drexler, vigentes campeones.

nike penny hardaway.jpg

Hardaway con 'Lil Penny'

Pero antes de llegar a ese punto, el genio de Memphis había recorrido un camino brillante y vivía un romance adolescente con la liga y su idiosincrasia. El impacto mediático de la imberbe estrella era tal, que incluso daba nombre a una línea de calzado para el baloncesto, las Penny Hardaway sneakers, cortesía de la compañía Nike. El éxito de las deportivas fue rotundo, coronado por campañas de merchandising tales como los famosos anuncios de televisión caracterizados por la figura de "Lil Penny", una marioneta que reproducía a pequeña escala el aspecto físico del propio Hardaway, y que se unía a él para protagonizar divertidas y rocambolescas situaciones de todo tipo. Anuncios que cautivaban a chavales de todo el globo, que corrieron prestos a sus padres exigiendo unas nuevas deportivas como las que portaba su ídolo. Algunos nombres famosos, como el de Spike Lee o Tyra Banks, se relacionaban con estos spots publicitarios, lo que da una idea de la enorme popularidad que gozaba el joven crack.

Lil Penny Hardaway Commercial featuring Tyra Banks

Pero volviendo a lo estrictamente deportivo, antes de poder alcanzar las tan ansiadas Finales, Orlando tuvo que vérselas con los todopoderosos y dinásticos Chicago Bulls, que volvían a recuperar ese aura de imbatibilidad tras la sorprendente vuelta de Michael Jordan para disputar los Playoffs de 1995.

Orlando y Chicago se cruzaban en las Semi-Finales de Conferencia, lo que deparaba un duelo espectacular, anunciado como el choque entre la vieja y la nueva guardia. Ese enfrentamiento marcó un punto de inflexión que sirvió para entronizar a los Orlando Magic como el equipo del futuro, tras derrotar a los Bulls por un global de 4-2 en la eliminatoria. Esa sería, a posteriori, la única serie de Playoffs perdida por Michael Jordan vistiendo la indumentaria roja de Chicago en la década de los 90. En ese momento, parecía que el futuro estaba escrito, y que el heredero natural de His Airness era Penny, en lo que los americanos denominan como "passing of the torch”" (pasar la antorcha), y que el propio Jordan validaba al decir que de haber algún sucesor para su legado, este debía ser por carisma y cualidades, Anfernee Hardaway.

Toda la liga se rendía a su inconmensurable calidad, con un recital mayúsculo de declaraciones grandilocuentes:

"Es el mejor base de la NBA". Gary Payton

"Penny Hardaway es el mejor jugador al que se ha enfrentado Jordan en Playoffs". Bill Walton

"Tiene más talento del que yo haya tenido jamás". Magic Johnson

"Penny es uno de los mejores. Está ahí con Michael Jordan, Grant Hill y Scottie Pippen, jugadores que poseen la habilidad de controlar el juego desde el perímetro, pero también en el poste". Pat Riley

El inesperado y sorprendente barrido en las Finales sufrido a manos de Houston, deparó un final agridulce para la temporada. Aunque lejos de caer en el pesimismo y el derrotismo insalvable, Hardaway, Shaq y los Orlando Magic sabían que aún iban a gozar de más oportunidades en el futuro, y preparaban la 1995-1996 con ganas e ilusiones renovadas.

El cinco titular recorría de memoria las mentes de los aficionados. Una potentísima escuadra donde se alineaban: Penny Hardaway, Nick Anderson, Dennis Scott, Horace Grant y Shaquille O`Neal. Un equipo que, por otro lado, se vió ensombrecido por la inhumana actuación de los Bulls, que habían adquirido al díscolo Dennis Rodman ese verano, y que se plantaron en Abril con el mejor record en la historia de la NBA: 72 victorias y solo 10 derrotas. Insuperable.

Pero, precisamente, una de esas derrotas llegadas con cuenta-gotas vino de la mano de Orlando, en la que fue, con toda seguridad, una de las mejores actuaciones individuales de Penny en toda su carrera. Un 14 de Noviembre de 1995 que estuvo subrayado por los 36 puntos (con 12 de 18 en tiros de campo) de Hardaway, que despachó a los intratables Bulls de Jordan y compañía. Tal vez solo fue un espejismo, una manida excepción a la regla, pero a todas luces palpable. Aquel día, los enfurecidos toros rojos parecieron de este mundo.

Penny Hardaway 36pts vs. Bulls (11.14.1995)- FG: 12/18

La franquicia terminó la temporada con otro record que volvía a superar al anterior (60 victorias y 22 derrotas), como en una escalada ascendente en busca de la excelencia, que no tenía parangón. De nuevo se cruzaban con Chicago en las Finales de Conferencia, rememorando lo ocurrido solo un año antes. En esta ocasión, el general pretoriano Jordan y sus comandantes jefes, Pippen y Rodman, no dejaron lugar para la duda, cobrándose una brutal venganza y barriendo a los Magic con un contundente 4-0, absolutamente faltos de piedad. Una serie marcada por la lesión de Horace Grant, que dejó ávido de piezas y oportunidades al conjunto de Florida. Es difícil determinar que hubiera pasado de contar ambos equipos con todos sus efectivos.

En cualquier caso, ese fue el punto de no retorno para Hardaway y los suyos. El inicio del fin. A partir de ahí, el efervescente sueño de la “Magia” se empezó a difuminar, y la plantilla se vino abajo. Solo unos meses después, Shaquille O`Neal confirmaba su traspaso a los Lakers, lo que dejaba huérfano y desamparado a su pareja de baile, el desolado Penny. Fue una ruptura que traumatizó a todo el país, incapaces de comprender como algo tan fabuloso podía tener un final tan triste. La dulce luna de miel daba paso a una amargura producida por el adiós repentino. Años después, el lenguaraz Shaq haría unas declaraciones que se podían interpretar como una fría e inmerecida puñalada al que fuera su compañero:

"La diferencia entre los tres (refiriéndose a Penny, Kobe y Wade) lo representa la trilogía de El Padrino. Uno es Fredo, que nunca estuvo realmente preparado para que yo le cediera el testigo. El otro es Sonny, dispuesto a hacer lo que sea necesario para ser el líder. Y el otro es Michael, que si has visto la trilogía, es el que hereda el estatus del padrino. Así que no tengo problemas con delegar en Wade".

Hardaway, a su vez, también contemplaba una opinión al respecto, como se deduce de unas palabras concedidas en una entrevista de 1999:

"En aquel entonces yo estaba enfadado con él (refiriéndose a Shaq), porque podría haber venido a mí y decir: 'Hey, estoy teniendo algunos problemas, no me dan el dinero o el respeto que merezco, ayúdame a solucionar esto'. Y si después de decirme eso, se hubiera marchado igual, lo habría entendido mejor...pero nunca vino a hablar conmigo. Él ya tenía decidido largarse independientemente de lo que los Magic dijeran, así que eso me cabreó bastante".

 

Pero el mayor jarro de agua fría no iba a ser ese, sino uno mucho peor, un hecho que nos arrebataría toda la frescura y la chispa del jugador más espectacular, con permiso del 23, de la NBA. Hablo de las malditas lesiones, condenables pero exentas de culpables reales, condicionadas por el trágico y aleatorio devenir del destino. A partir de 1997, Anfernee Hardaway experimentaría un rosario interminable de lesiones, que se retroalimentaban unas a otras, y que mermaron en gran medida las condiciones privilegiadas del jugador. Un bucle perverso, de difícil salida, y que acabaría por enterrar para siempre las esperanzas de verle marcar una época.

23979_0.jpg

Zapatilla de baloncesto que se han agotado más rápido en la historia de Nike. Penny Hardaway asociaba su imagen
Zapatilla de baloncesto que se han agotado más rápido en la historia de Nike. Penny Hardaway asociaba su imagen

Fueron seis operaciones en total, todas en la rodilla izquierda. Tal fue la gravedad del asunto, que Penny gozó del dudoso honor de ser uno de los primeros jugadores en la historia de la competición en ser sometido a cirugía de microfractura. Pero nada se pudo hacer. La magistral capacidad de salto del jugador se había esfumado para siempre. Algunos medios, en un ejercicio de especulación irresponsable, sugirieron que las recurrentes lesiones de Hardaway estaban directamente relacionadas con aquel tiroteo de 1991. Ignorando por completo, que el punto de focalización de la bala estaba más próximo a la zona del tobillo, no en la rodilla.

Una de las figuras más prestigiosas en el tratamiento de lesiones producto de la alta actividad deportiva, el doctor James Andrews, explicaba recientemente que fue lo que sucedió con Penny:

"Es muy difícil explicar lo que fue mal con Hardaway. Era un gran tipo, un tipo muy competitivo, pero tenía una lesión en el cartílago de la articulación, una lesión en el fino recubrimiento de la junta que permitía deslizarse a la articulación. En aquel entonces no teníamos IRMs (Imagen por Resonancia Magnética) para hacer un diagnóstico. Hoy en día puedes verlo en un IRM. Aún así sigue siendo un problema gordo y la cosa más difícil de tratar ya que no hay forma de que el cuerpo pueda regenerar ese tejido. La madre naturaleza no puede arreglar eso. Ese es el siguiente paso, lo biológico, donde determinamos como impulsar ese proceso de curación y dejamos que sea el cuerpo, no el procedimiento, el que haga el trabajo".

Al final, los Orlando Magic terminaron desistiendo con una recuperación que nunca se produjo, y acabarían traspasándole a los Phoenix Suns en el verano de 1999. Llegaba a la ciudad del sol para formar un perímetro de lujo con la estrella de aquel conjunto, Jason Kidd, en lo que se promocionó como el "Backcourt 2000", un experimento fugaz que no tuvo mucho éxito debido principalmente a las rodillas de Hardaway.

Tras años intentándolo con todas sus fuerzas en entrenamientos y partidos, con un fracasado periplo por la Gran Manzana como jugador de los Knicks, decidía anunciar su retirada en 2007, después de disputar unos pocos encuentros con los Miami Heat y ser cortado por estos. Era un final injusto para un jugador irrepetible, hecho de otra pasta.

La carrera de Anfernee ejemplificó a la perfección el viejo dicho de "pudo ser y no fue". Fue el representante máximo de un talento desaprovechado por la mala suerte y la injusticia que a veces nos depara la alta actividad deportiva, que tanto se ceba con unos, como largos respiros concede a otros.

Pero Penny Hardaway sí marcó una época, a su manera, ya que aún resuena con mucha fuerza en los vivos corazones de los aficionados al baloncesto, que recuerdan con nostalgia y cariño la excelsa aportación de un hombre, que más allá de campeonatos o legado, supo dejar su huella en el terreno más puro y primario del juego: la diversión.

Un epíteto que definirá para siempre su paso por la NBA:

Las estrellas que brillan con el doble de intensidad, lo hacen durante la mitad de tiempo.

Penny Hardaway's Top 10 Plays on the Magic

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
7 años 2 meses
#contenidos: 
52
#Comentarios: 
184
Total lecturas: 
388,788

Comentarios

gran calidad individual. una lastra sus lesiones. podria haber sido una gran estrella en la nba. me recuerda mucho a danny manning, podrian haber sido mvp de la liga sin problemas. me ha encantado este articulo.

El que no lo haya visto jugar ya tiene algo importante que hacer hoy. Para mí, lo digo sin titubear, era el único jugador junto a Tracy McGrady que he visto con un talento similar a Michael Jordan y no tengo dudas que Penny podía coger esa antorcha, con un Kobe todavía en pañales y una liga huérfana de jugadores totales. Una pena, muy triste, mucha rabia.

Me ha gustado mucho este artículo , recordando a uno de los jugadores que irrumpieron con más fuerza en la liga.y que las lesiones no nos dejaron disfrutar en su total plenitud Como otro de mis favoritos de su época , Grant Hill pese a que pudo alargar con muchísima dignidad su carrera.