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Radiografía de la Conferencia Este

  • Primera parte de la radiografía a la NBA; ¿cómo hemos llegado hasta aquí? (Foto: Bleacher Report)

Cuando uno observa la imagen de la NBA, en un momento concreto, parece una imagen estática. Con cada equipo en un lugar, en un rol específico, y asemejando tranquilidad y regularidad. Pero a medida que el espectro temporal que se observa se amplía la locura se apodera de la clasificación, pudiendo provocar que en una fecha exacta idéntica, variando el año, no haya un equipo de los 30 en la misma situación que se encuentra en el momento en que se mira. Porque así es la NBA, y así son sus integrantes.

Volátiles, de gatillo fácil, y con una conocida predisposición para apostar por el riesgo y el cambio más radical sin pensar en absoluto en las consecuencias ya no a largo plazo, si no en cuestión de dos años. El "ganar ya" ha acabado con la paciencia de muchos proyectos que estaban llamados a florecer y fueron apisoteados hasta la desintegración cuando aún eran semilla. Y otros, en cambio, han conseguido alcanzar las copas más altas del bosque debido a momentos, decisiones, lances del juego... en los que la suerte les sonrió de cara, y decidió acompañarles en el camino.

Y como suele ser habitual, uno es siempre consciente de qué es lo que le ha llevado a dónde está, ya sea la victoria o la derrota, siempre y cuando sea capaz de mirar de forma crítica y objetiva el pasado. Saber en dónde, exactamente, perdió la pieza que hacía funcionar todo el engranaje, o dónde la encontraron. Y cada conjunto, como es normal, tiene diferentes "episodios" que han provocado que su temporada, a estas alturas, sean de una u otra manera. Y estos episodios pueden haber sido al principio del proyecto, como si del Piloto de una serie se hubiese tratado, o hubiese venido con un cambio de personajes de forma abrupta en la mitad de la trama.

Por ello, cada franquicia tiene un episodio distinto, y esto será una serie de 30 episodios. Dividiéndolo en dos, analizando primero la Conferencia Este y posteriormente la Conferencia Oeste.

Atlanta Hawks

La temporada 2014/15 fue una de las más importantes a nivel histórico en la NBA para muchas franquicias. Por lo que supuso el curso de los Warriors para los propios Warriors, por lo que supuso en términos de modernidad y juego para el resto de franquicias, y por la vuelta de LeBron James a los Cavs y su paso por la Conferencia Este de la NBA. Y, en este último punto, los danmificados fueron los Atlanta Hawks. Que aquel año, el 26 de mayo de 2015, vieron como su próximo lustro se vería trastocado de forma irremediable.

Habían tenido un año espectacular. 60 victorias, 4 de sus 5 titulares en el All-Star Game, un Jugador del Mes del Este para su quinteto completo, y una Regular Season en la que no escatimaron esfuerzos. Y así fueron los mejores. Y así pasaron con sendos 4-2 ante Brooklyn y Washington en Primera Ronda y Semifinales. Llegando en la Final de Conferencia ante el trono de LeBron, que empezaba un nuevo reto en Ohio. Un trono que no consiguieron siquiera arañar, sin rasguños, salvo en los tres primeros partidos de la serie. Pero el 4º, con un 0-3 en contra que ya parecía imposible de levantar, los de Cleveland se impusieron a los de Georgia con un tremendo 118 a 88, es decir, creando 30 puntos de ventaja en el último de la serie. Y, tras eso, todo es historia.

Sucesivamente DeMarre Carroll, Jeff Teague, Paul Millsap y, finalmente, Al Horford, fueron dejando el equipo, finalizando así con la marcha de Budenholzer a Milwaukee un proyecto que se transformaría en Trae Young, John Collins, el recién llegado Capela, y una nueva directiva, que intenta imitar lo que los Warriors comenzaron en el año que fue su muerte, pero que puede ser también su resurrección.

Boston Celtics

El verano de 2017 fue un verano de todo o nada para la franquicia de Massachussetts. El traspaso de Isaiah Thomas y Kyrie Irving, la llegada de Gordon Hayward, la apuesta por Jaylen Brown y la aparición de Jayson Tatum. Había mucho riesgo, mucho asunto que no tenía ningún tipo de confirmación, pero las expectativas estaban por todo lo alto. El quinteto que habían conseguido formar Danny Ainge y Brad Stevens, junto con sus armas de banquillo, tenía muy buena pinta, y parecía estar preparado para plantar la más álgida de las batallas ante LeBron James y su soledad en Cleveland. Una batalla que duró 5 minutos del primer cuarto de la Temporada Regular, hasta que Gordon Hayward se partió el tobillo en una lesión muy aparatosa.

Desde ese momento, el 17 de octubre de 2017, el resto de piezas empezaron a fallar. Kyrie Irving comenzó también a sufrir lesiones, perdiéndose todo el final de la Regular Season, cayeron en una disputadísima Final de Conferencia compitiendo como los "Baby Celtics" ante los Cavs, y el curso siguiente fue la química lo que se rompió, provocando la marcha de Al Horford y el propio Irving a nuevos y diferentes destinos. Pasando de esta manera el testigo a Tatum, que ha sido All-Star este curso, a Jaylen Brown, que lo ha merecido, y a Marcus Smart, que siempre tendrá un nuevo arma con el que sorprendernos. Estando, además, esperando a ver qué sucede con Hayward, al que envuelven cada día más rumores de traspaso.

Brooklyn Nets

A Brooklyn Mijaíl Prójorov, allá por 2013, cuando el peor traspaso de su historia fue realizado, le había prometido ganar el anillo, y ser de los mejores equipos de la NBA. O viceversa. Y, al final, acabó arruinando la imagen de su equipo, consiguiendo entrar en una ocasión en PlayOffs en el siguiente lustro y colgándole la etiqueta a los Nets de equipo perdedor sin solución. Entonces, en enero de 2016, cuando todo estaba perdido, decide cortar por lo sano y deshacerse de entrenador -al igual que han hecho nuevamente hace poco- y General Manager. Y el que sustituyó a Billy King fue Sean Marks.

 

 

Desde su llegada ha conseguido entrar en PlayOffs, hacerse con jugadores del calibre de D'Angelo Russell, moverse inteligentemente al acercar a Brooklyn a Caris LeVert, Joe Harris o Spencer Dinwiddie y, este pasado verano, la guinda del pastel. Al atar en corto -y en medio/largo- a Kyrie Irving y Kevin Durant. La KK que debe dominar el Estado de Nueva York y, ya puestos, toda la competición. Eso sí, antes deben superar el bache que suponen sus problemas físicos, algo complicado a lo que deben hacer frente. Especialmente el base, que cuando "sale de una" se "mete en otra".

Charlotte Hornets

La historia de los Hornets, o de Charlotte, es una historia partida en dos. Una historia que empieza en Charlotte, se mudó a New Orleans y, súbitamente, continúa en la ciudad de North Carolina. Y es que los de Louisiana, ahora Pelicans, renegaron de ellos. Pero los Hornets, antes de retomar este nombre, fueron los Bobcats. Un equipo llevado por un Michael Jordan al que los despachos no se le dan especialmente bien que siempre era el peor conjunto de la NBA. Pero entonces llegó Kemba Walker, y empezaron a retomar el vuelo, acercándose a los PlayOffs, y en alguna ocasión participando en ellos. Pero como suele ser habitual, cuando las cosas empiezan a ir bien siempre hay algo que lo tira todo abajo.

Como fue el verano de 2016. Un verano en el que trataron de reforzar el equipo que el curso anterior había quedado 6º de Conferencia con 48 victorias, dándole 120 millones en 5 años a Nicolas Batum -todavía está cobrandolos- y 54 millones en 4 cursos a Marvin Williams. Un Williams que ha cobrado 15 millones esta 19/20 y ha sido cortado en febrero. Y que no ha superado los 12 puntos por noche desde 2009. Desde esta decisión, los Hornets encadenaron 3 temporadas de 36, 36 y 39 victorias, y este año llevan 21 victorias en 62 partidos, a ritmo de 28 victorias, la cifra más baja desde 2012. Y habiendo perdido a Kemba Walker por el camino.

Chicago Bulls

Cuando los Bulls decidieron que era buena idea traspasar a Jimmy Butler a Minnesota se encontraban en "punto muerto". Desde el año 2011 no pisaban una Final de Conferencia, y desde su último anillo no habían vuelto a pisar unas Finales de la NBA. Además, desde esa 2010-11 habían perdido en Primera Ronda en 3 de los 6 años, quedando fuera de la post-temporada en la temporada anterior, 2015-16. Y había que buscar culpables. Y aunque Jimmy venía de su mejor curso -24 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias- algo no acababa de funcionar. Y antes que despedir a Fred Hoiberg -lo acabarían haciendo de todas formas-, o entender que tu 3º máximo anotador había sido Taj Gibson, decidieron apostarlo todo. Traspasar aquello que tenía más valor, y sacar lo mejor posible a cambio. Y, principalmente por su cultura, les ha salido mal.

Zach LaVine es ya una súper-estrella. Así lo ha demostrado este curso, aunque no haya sido escogido para ir al All-Star de la NBA, que este año se celebró en Chicago. Lauri Markkanen ha sido más bien una decepción, aunque no toda la culpa es suya. Entre las lesiones -170 partidos jugados en 3 temporadas- y que sus entrenadores no saben cómo usarlo ni cuándo darle o quitarle el balón, no ha conseguido demostrar todo su potencial. Y Kris Dunn es la tercera opción en el puesto de base en un equipo que va 11º en su Conferencia. Lo recibido no ha cumplido, por ahora, con lo que se esperaba conseguir a corto plazo.

 

 

El problema es que lo que se debe buscar a corto plazo, quizá, es que Gar Forman y John Paxson dejen de tomar las decisiones. Así puede que se consiga mejorar.

Cleveland Cavaliers

La situación de los Cavs debería ser prometedora. Con varios jóvenes muy interesantes, con un pick alto en el próximo Draft -y, posiblemente, en alguno más de los que venga- y con espacio salarial para ir a por algún Agente Libre Restringido, como puede ser Bogdan Bogdanovic. Y decimos debería, porque la esperanza es una palabra que desde hace dos años se ha esfumado de todos los calendarios de Ohio. Desde que se fue LeBron. Pero ese no es el punto que lo ha cambiado todo, no. El momento que lo determinó todo sucedió el 30 de agosto de 2017, 306 días antes de la marcha del "rey". Cuando Kyrie decidió abandonarlos.

Todo el mundo habrá visto ya, si no antes después de su traspaso, el famoso vídeo en el que un niño le pregunta a Irving si se quedará mucho tiempo y Kyrie le confirma que sí, que Cleveland es su casa para siempre. Y antes del final de su contrato, Cleveland no era su casa nunca más. Por problemas con LeBron James, o por su imperiosa necesidad de ser siempre la primera opción, se quiso ir. Y se fue a Boston. A cambio de Isaiah Thomas -que llegó lesionado y jugó 15 partidos antes de ser traspasado-, Jae Crowder -53 partidos, malas palabras y traspaso- y Ante Zizic -32 partidos, más 15 en G-League-. Junto a un pick que se acabaría convirtiendo en Colin Sexton, que parece que empieza a rendir a buen nivel.

De todas formas, el futuro y las expectativas de los Cavs es incierto desde el día que Kyrie Irving los condenó a quedarse sin líder, adelantando un año la confirmación de la marcha de LeBron James.

Detroit Pistons

Cuando Stan Van Gundy llega a Detroit en 2014, los Pistons habían completado su 5ª temporada consecutiva sin alcanzar los PlayOffs, la mayor sequía de la franquicia desde los años 70. Por ello, fichan a un entrenador que ya sabe lo que es entrenar a un conjunto competitivo -lleva a Orlando a las Finales de 2009- y le dan, además, libertad de acción, nombrándolo también director deportivo del equipo de Michigan. En mayo de 2018, y con una única aparición en la post-temporada en 4 campañas, es destituido a cambio de Dwane Casey.

Por ello, el momento actual de los Pistons se ve claramente influenciado por su -mala- gestión a lo largo de esos 4 años. Una gestión en la que destaca el traspaso que llevó a cabo por Blake Griffin, por dejar escapar a Spencer Dinwiddie, o su gran compendio de elecciones en el Draft de la NBA. Escogiendo a Stanley Johnson antes que a Devin Booker; a Henry Ellenson antes que Caris LeVert o Pascal Siakam; y, ya la gota que colma el vaso, escoger a Luke Kennard una posición antes que Donovan Mitchell y dos antes que Bam Adebayo. Al final, sólo Kennard continúa en la franquicia, y Johnson y Ellenson acumularon 66 titularidades en el total de sus campañas con los Pistons.

Indiana Pacers

Hay momentos evidentes en la historia de la NBA que cambiaron el rumbo de una franquicia, y el traspaso de Paul George a Oklahoma es uno de ellos. Pero no por ser evidente debe ser obviado, pues toda la situación actual de los Pacers viene determinada de el momento en que decidió marcharse de Indiana a Oklahoma, aunque su idea inicial fuera recalar en los Lakers. Y con este movimiento, Indiana se puso en un "modo reconstrucción" que, sorpresivamente, duró muy poco.

Y es que a cambio de PG llegaron Victor Oladipo y Domantas Sabonis. Dos jugadores que juntos no alcanzaban a superar siquiera la veintena de puntos, y que daban a entender que Oklahoma había robado a Indiana a punta de pistola. A día de hoy sabemos que el resultado fue bien distinto, pues Victor Oladipo disparó su promedio anotador en 8 puntos, y Sabonis se ha acabado convirtiendo en uno de los mejores interiores de la competición -y All-Star de la NBA-. Además, el proyecto parece estar todavía empezando, y si no fuera por las lesiones, la historia a corto plazo de la NBA podría ser muy diferente -o, quién sabe, lo será-.

First Take debates which team won Paul George-Victor Oladipo trade | First Take | ESPN

Miami Heat

Cuando Dwyane Wade retornó a Miami en febrero de 2018 todo volvió a la normalidad. Pat Riley volvió a hacerse con su hijo pródigo, el equipo de Florida volvió a estar en boca de todos y, además, aseguraron una nueva participación en PlayOffs, rehaciendo el año en blanco anterior. Poniéndole las cosas difíciles a los Philadelphia 76ers. Pero dejó en claro una cosa. Miami tenía que renovarse. Así fue como al año siguiente, en la 18-19, no entraron en la post-temporada pero construyeron las bases para que el éxito de este curso tuviera lugar.

Bam Adebayo comenzó a aparecer en la dinámica del equipo -y a ser titular-, Duncan Robinson asomó la cabeza en algún encuentro para avisar de lo que podía tener Spoelstra entre manos, y se hicieron con contratos abultados pero poco duraderos -como Ryan Anderson- para hacer hueco al siguiente gran gen competitivo que tendría Miami: Jimmy Butler. Además de vivir la retirada de Wade, en lo que fue una perfecta cesión del testigo a su sucesor en el cargo. Y que tan buenos resultados ha acabado dejando, aunque todavía sea algo pronto para juzgarlo.

Milwaukee Bucks

Cuando se trata de dilucidar qué ha provocado que un equipo se encuentre en la situación en la que está, ver la pieza presente que más aporte o determine tu estado de forma es lo más sencillo de hacer. Pero ir un paso más allá, y ver cuándo se decidieron presentar las segundas, terceras, cuartas espadas, es quizá incluso más determinante. Por eso, cuando los Bucks decidieron draftear a Giannis Antetokounmpo su historia, evidentemente, cambió por completo. Pero cuando dieron el paso de despedir a Jason Kidd, aunque pudiera ser "íntimo" con el griego, ahí es cuando se acercaron definitivamente a la gloria.

Porque Budenholzer -top 5 entrenadores en la última media década- no habría llegado si Jon Horst no hubiera decidido deshacerse de él en enero desde 2018. Lo que provocó que Joe Prunty tomara el cargo de entrenador interino, dando pie a que al final del curso, tras caer 4 a 3 ante unos Celtics sin Kyrie o Gordon Hayward, el ex-entrenador de los Hawks llegara a Wisconsin. Y estableciera un sistema, y una cultura, más que ganadora. Que ha llevado a los Bucks -y al propio Giannis- un paso más allá. Y que, si la temporada consigue continuar y finalizarse, podría acabar con el primer anillo de Budenholzer como preparador en solitario.

New York Knicks

Echando la vista atrás ver el momento en que se torció todo puede ser complicado. Especialmente si eres los New York Knicks y llevas, literalmente, más de 20 años sin pisar unas Finales de Conferencia. Habiendo estado 5 veces en los PlayOffs en las últimas 20 temporadas. Y de esas 5, 3 llegaron con Carmelo Anthony en "La Gran Manzana". Y por eso su momento de ruptura definitivo fue su traspaso a Oklahoma. Comprensible por una parte, erróneo una vez se pone la lupa del futuro sobre él.

Carmelo Anthony's tumultuous tenure in New York | ESPN

Ese curso, cuando lo traspasan a los Thunder en el verano de 2017, los Knicks acaban con 2 victorias menos que el curso anterior. Y lo recibido a cambio del alero en su traspaso no era nada en comparación con lo que él había aportado a la franquicia de Manhattan. Doug McDermott -55 partidos antes de ser traspasado en el Deadline-, Enes Kanter -115 partidos hasta ser cortado al curso siguiente- y Mitchell Robinson, el único que conserva algo de valor. El traspaso de Carmelo abrió la puerta hacia una reconstrucción que aparentaba ser difícil, y que la marcha de Porzingis -una consecuencia- ha convertido también en muy larga.

Orlando Magic

Cuando Dwight Howard fue traspasado a Los Ángeles Lakers los Magic recibieron mucho -y muchas incógnitas- a cambio. Pero parecía que los Lakers habían ganado. Un año después de su traspaso, la cosa no parecía tan clara, y 8 años después... no parece que nadie haya ganado en el canje. Ni con 8 años vista. Y es que Orlando, desde 2012, ha vuelto a entrar en PlayOffs por primera vez desde entonces esta pasada campaña, y puede que este curso lo vuelva a hacer. Porque ha arrastrado durante más de un lustro las consecuencias de lo recibido -y perdido- en ese traspaso.

Lo que más les sirvió fue Arron Afflalo, que fue el mejor de Orlando los dos cursos posteriores, pero acabó marchándose y ya no está en la NBA; el All-Star Nikola Vucevic, que no tiene un claro encaje de futuro en el proyecto joven de Orlando; y Mo Harkless y Wesley Iwundu, que no han destacado mucho. También recibieron a Al Harrington, Christian Eyenga, un pick que sería Romero Osby -no ha pisado la NBA- el pick que sería Dario Saric, devuelto junto al de De'Aaron Fox -sí, Orlando tuvo el pick de De'Aaron Fox-, a cambio de Elfrid Payton. Ninguno de ellos continúa en Orlando.

Pero de esas 6 malas -muy malas- temporadas han conseguido sacar piezas importantes de futuro, como Aaron Gordon, Jonathan Isaac, Mo Bamba, Evan Fournier o, la mayor de sus esperanzas, Markelle Fultz.

Philadelphia 76ers

El momento en que los Sixers decidieron traspasar su 3ª elección en el Draft de 2017 a cambio de la 1ª de los Celtics su historia a corto -y largo- plazo se vio muy trastocada. Porque decidieron hacerse con Markelle Fultz, a pesar de contar ya con Ben Simmons como previsible futuro base del equipo, dejando pasar a Jayson Tatum y, a largo plazo, otro pick de lotería en 2019 -que sería Romeo Langford-. Lo que les ha afectado mucho, primero por la lesión de Fultz, y segundo por la bajada de marcha que ha causado el tener que buscar piezas en otras partes, teniendo que deshacerse de jugadores de proyecto muy valiosos.

Por ello, el hecho de que Fultz deslumbre en Orlando y los Sixers tengan dificultades para saber en qué punto se quedó el proyecto no sorprende. Porque desde que aquel movimiento les salió mal han intentado solventar las diferentes decisiones que les han ido saliendo mal a lo largo de los años. Tomando más malas decisiones, o al menos es lo que parece. Traspasar por Butler para dejarlo ir medio año más tarde. La firma de Tobias Harris y su mega-renovación en verano. El contratazo ofrecido a un Al Horford que estaba ya en horas bajas. Y no saber decidir qué hacer con la dinámica Simmons-Embiid o con el puesto de entrenador de Brett Brown. Todo, incluso que Elton Brand sea el actual GM del equipo, viene de ese fatídico momento en que su "all-in" les salió mal.

Toronto Raptors

Los Raptors llevaban tratando de ganar a LeBron, a su fantasma, desde que el de Akron volviera a los Cavs en 2015. Eliminados 4-2 en la Final de Conferencia de 2016, tras haber sido el 2º mejor del Este. Eliminados 4-0 en las Semifinales de Conferencia al año siguiente, en 2017. Y en 2018, habiendo sido el segundo mejor conjunto de toda la NBA, volvieron a enfrentarse en Semifinales. Unos en teoría débiles Cavs, que habían sufrido para eliminar a los sorprendentes Pacers de Oladipo contra unos Raptors llegaba mucho más reforzado que Cleveland. Por ello, cuando la primera derrota cayó de su lado, las alarmas no saltaron, porque era algo que podía pasar. Además, solamente se habían quedado a un tanto. Y cuando cayeron estrepitosamente varios días después, encarando un 0-2 antes de viajar a Cleveland, ya empezó a haber rostros de preocupación.

Pero la motivación para vencerle estaba más encendida que nunca. Lo que provocó que en el Game 3 saltaran chispas, especialmente al final del partido. Toronto había comenzado perdiendo, pero había conseguido remontar, hasta colocarse 98 a 101 por debajo a falta de 50 segundos. Momento en el que VanVleet erra un triple y LeBron y Green anotan dos libres más, equilibrando así la bandeja posterior de Kyle Lowry. 100-103, y 13 segundos por delante. Balón para Anunoby, y triple que empata el encuentro. Y, entonces, la magia sucede. James, en el último suspiro del encuentro, realiza un "bank shot" que coloca el 3-0 a su favor, y acaba definitivamente con el proyecto de los Raptors.

Casey es despedido, DeRozan traspasado, y Leonard llega a la ciudad canadiense. Y, como se suele decir, el resto es historia. Por tanto, podemos decir y afirmar que LeBron, a pesar de todo, acabó "dándole" a los Raptors un anillo de campeón en cierta medida.

Washington Wizards

La historia de los Washington Wizards, por lo menos a corto plazo, es una historia de infortunios. Y es que, cuando algo parece que va bien, todo se tuerce. Todo, desde que John Wall firmara en verano de 2017 una extensión de contrato que empezaba a contar esta misma temporada de 4 años y 170 millones de dólares.

Tras esto debe operarse en enero de la rodilla izquierda, perdiéndose dos meses de competición. Vuelve para jugar PlayOffs y son eliminados en Primera Ronda. En 2018 Wall vuelve a recuperar el ritmo del curso anterior, haciendo números de All-Star, hasta que se opera del talón izquierdo a finales de diciembre, perdiéndose de 6 a 8 meses. Tras eso, un mes más tarde, sufre una infección por culpa de la cirugía y se rompe el talón de aquiles mientras se rehabilita en su casa. Lo que provoca que no sólo se pierda todo lo que resta de 2019, si no también la primera mitad de 2020. Algo que ha frenado todos los planes de Washington de golpe.

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John Wall, cayendo en una antes de salir de otra (Foto: AP News)

Y es que los de la capital estaban llevando a cabo una evolución, apoyándose mucho en sus dos estrellas exteriores y tratendo de moverse en el mercado de agentes libres con el poco dinero que sus elevados contratos les permitía. Así habían empezado a entrar en PlayOffs y a pelear por pasar de ronda. Pero su lesión, y la incógnita de cómo estará cuando vuelva, han puesto todo en "stand-by", provocando que Bradley Beal, aunque ha renovado, piense en continuar con su carrera en otro lugar. Una opción que los Wizards tampoco descartan. Porque estar en tierra de nadie, y tener el 50% de tu salario maniatado por dos jugadores, no gusta a nadie.

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