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Ricky Rubio Minnesota Timberwolves

Ricky Rubio, lo que le espera en su regreso a los Wolves

“…what a business”. De esta forma tan clara y concisa expresaba Ricky Rubio su sorpresa tras conocer que los Phoenix Suns habían prescindido de él para hacer aterrizar a Chris Paul en ‘The Valley’. Lo que no sabía el base catalán es que este movimiento, que parecía obligarle a vivir en una nueva ciudad y firmar con el tercer equipo en tres años, le llevaría de vuelta a sus orígenes. Minnesota Timberwolves, el equipo que le drafteó y en el que pasó sus primeros seis años en la NBA, había llegado a un acuerdo con los Oklahoma City Thunder, entidad que lo acababa de adquirir. Los rumores de un posible segundo traspaso se hicieron oír al comienzo de la velada del Draft y, una vez ya inmersos en el pleno ajetreo y la maraña de operaciones a la que acostumbran las franquicias esta noche, se confirmó la vuelta a la ciudad que lo vio crecer en el panorama norteamericano.

¿Por qué todos estos movimientos?

Colocando las fichas sobre el tablero, la incorporación del base de El Masnou a la plantilla de los Timberwolves vino acompañada de dos elecciones de segunda ronda a cambio del pick 17 de la primera, con el que los Thunder escogieron Aleksej Pokusevski y, al día siguiente, incorporaron a James Johnson al traspaso-con sus 16 millones de salario bajo el brazo-. Previamente, la operación que le hacía abandonar Arizona empaquetó a Kelly Oubre, Ty Jerome, Jalen Lecque y un pick de primera ronda de 2022 en dirección a Oklahoma, a cambio de Chris Paul y Abdel Nader. Los Suns quieren ser ya un equipo a tener en cuenta y la llegada del diez veces All-Star lo evidencia. A pesar de sus 35 años, la directiva de Phoenix quiere plantar inmediatamente a jugadores como Devin Booker y Deandre Ayton en el más alto nivel competitivo y comenzar una cultura ganadora en la franquicia, pero deberán pagar el precio de algunas desventajas que pueda traer CP3 consigo: salvo novedades, el salario más caro de la temporada que viene (85 millones en dos años) y el timing del proyecto de la franquicia respecto a su carrera como jugador.

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Ricky firmó la segunda mejor marca en asistencias por partido en Phoenix

Tweets aparte, Rubio tuvo la oportunidad de compartir sus primeras impresiones sobre la noticia del 16 de noviembre: “Fue una sorpresa, especialmente por la comunicación que había. Cuando surgieron los rumores sobre mi traspaso, llamé a mi gente y me dijeron que mi nombre no estaba sobre la mesa”, confesó Rubio para ‘La Ventana’.

Sam Presti es, en parte, culpable del trajín que ha llevado Ricky estos días. El General Manager de OKC, el más activo de la liga en esta ‘offseason’, ha traído consigo una revolución a la hora de darle forma a su proyecto de reconstrucción de la franquicia. Por su parte, los 17.8 millones del contrato de Ricky Rubio para la temporada 20-21 encajaban dentro de los límites salariales de los Timberwolves y, a cambio de lo que puede llegar a aportar, se convirtió en una pieza más que atractiva para Scott Layden y Gersson Rosas al conocer la disponibilidad del base en el mercado.

La importancia de Ricky en el juego

Rubio encara su noveno año en la NBA y vestirá una camiseta con distintos colores por tercera vez en tres temporadas, pero en esta ocasión, los colores ya están interiorizados, intrínsecos en él. Pocos jugadores en activo conocen mejor la cultura de una ciudad y una franquicia que, desde la marcha de Kevin Garnett y más recientemente de Kevin Love, no acaba de creerse que en un futuro próximo su equipo pueda aspirar, por lo menos, a Playoffs. Desde los últimos trece años, los Wolves poseen el peor récord acumulado de toda la NBA. A ello se le suma que el Target Center fuera el penúltimo pabellón en la lista de afluencia de aficionados la pasada campaña. No es casualidad que esto último ocurra si hasta el momento no había un horizonte en el que asomara un poquito el sol. Hasta nueva orden, los Wolves no podrán mejorar esa marca, pero sí resarcirse del fiasco de la temporada pasada y hacer borrón y cuenta nueva. En Minnesota, Rubio promedió 10.3 puntos y 8.2 asistencias por partido. La aportación de frescura en ataque y de una genial y eficaz defensa sobre balón fueron las bases sobre las que moldeó su reputación de base capaz de aportar en ambos lados de la pista. El catalán fue traspasado en el verano de 2017 por una primera ronda de 2018. Como sustituto, los Wolves apostaron por Jeff Teague, pero no acabó de cuajar una buena temporada bajo las directrices de Tom Thibodeau. Sin embargo, esa misma campaña en la que Ricky ya no estaba, se clasificaron para Playoffs, pero quedaron eliminados en primera ronda.

Seis años pasó macerando su juego en los Timberwolves, un proyecto que prometía más de lo que consiguió -no alcanzó ningún récord de victorias positivo durante su estancia-. Otros dos años en Utah, en los que, además de sentirse importante en el equipo, Ricky recaló en un conjunto con buen juego colectivo y las expectativas suficientemente altas para plantearse un asentamiento por una larga temporada, aunque después no fuera así. El camino recorrido y su experiencia provocaron que en Phoenix alcanzara, posiblemente, el punto álgido de su carrera. Bajo los mandos de Monty Williams y al lado de Devin Booker, el catalán ha aumentado en cifras exponenciales -respecto al Ricky de Utah- lo que es su especialidad en el juego: las asistencias. De las 5.3 y 6.1 asistencias por partido que firmó como compañero de Donovan Mitchell, Rubio llega a los Wolves como segundo mejor asistente de la temporada pasada, con 8.1 por partido, tan solo por detrás de LeBron James. Además, el estado de forma de su tiro exterior -su Talón de Aquiles desde su llegada a la liga- fue el mejor en su carrera, con un 36.1% de acierto.

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En su estancia en Utah, Ricky pudo saborear los Playoffs dos veces

Con la elección de Anthony Edwards como número uno del Draft, la figura de un ya viejo rockero de la liga y conocedor de la casa, que ha conseguido potenciar sus cualidades a su mejor nivel, podría ser una reincorporación fundamental para el desarrollo de su flamante rookie y del resto de jugadores jóvenes del equipo. Muestra de ello es que Ricky haya sido el mejor compañero de Devin Booker cuando ambos compartían minutos. Con este ‘backcourt’, Phoenix firmó un +6.3 en net rating (117.4 en Rating Ofensivo y 111.1 en Rating Defensivo). Por otro lado, mientras Booker se quedaba en pista a solas, el net rating se desplomaba a un -6.3, empeorando las cifras en ataque y defensa. En esta ocasión, deberá complementarse con D’Angello Russell. De máxima importancia será la manera en la que se entiendan ambos ‘guards’. Cuando estén sobre la pista al mismo tiempo, Russell se desprenderá, en gran medida, de la responsabilidad de dirigir el juego de su equipo y podrá centrarse más en sí mismo, la anotación y el juego sin balón.

Proyecto e ilusiones renovadas

Rubio se une a nombres que son sinónimos de juventud y que designan un futuro con más claros que oscuros: Russell (24), Beasly -por el que ahora mismo la franquicia está dispuesta a escuchar ofertas- (24), Edwards (19), Culver (21), Okogie (22) y Karl Anthony Towns (25). Junto a sus actores secundarios y a la espera de los movimientos que pueda haber durante el mercado para terminar de perfilar la plantilla, los mimbres en Minneapolis quedan establecidos. Otro nombre que nos atañe es el de Juancho Hernangómez, que compartirá por primera vez -en la NBA- vestuario con el vigente MVP del Mundial.

El madrileño porta con él unas sensaciones inmejorables tras el paso adelante que dio en cuanto a minutos y su capacidad para aportar desde la línea de tres al llegar transferido desde Denver. El parón de la liga y el no jugar en Orlando provocan que lleve fuera de dinámica de competición desde el 10 de marzo. En aquel partido que se saldó con una derrota ante los Houston Rockets, Juancho fue el segundo máximo anotador de su equipo, con 18 puntos. La falta de acción en jugadores aún con margen de mejora, que se encuentran en pleno desarrollo, puede traer consecuencias fatales, por lo que habrá que observar con lupa su retorno, junto al de su equipo, que vive la misma situación.

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Ricky y Juancho se reencontrarán después de ganar un Mundial juntos

Es verdad que la temporada pasada (récord de 19-45) no cumplió para nada con las expectativas, pero en las circunstancias que vivimos, la anterior ‘Regular Season’ ya queda lejos. Ilusiones más que renovadas en el equipo de Minnesota que, tras la elección de Edwards y la vuelta de uno de los jugadores más queridos de la franquicia, espera salir más pronto que tarde de la situación de ‘stand by’ que rodea a los Wolves durante los últimos quince años.

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Comentarios

A mi no me parece que funcionara nada bien cuando compartía pista con Dinwidee. Russell es diferente a Mitchell y Booker, más escoltas creadores desde el segundo plano. Supongo que saldrá más a menudo off the bench, puesto que las llaves ya se las dieron a D'Angelo con el beneplácito de Towns. Una segunda unidad junto a Cullver, Okogee, Juantxo y... Baynes? no pinta nada mal.

Poner a D'Angelo de escolta podría quitarle mucha magia a su juego, pero Ricky a su vez le aportará todo lo que le falta, y es que son supercomplementarios