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Ricky y los Cavaliers, uno de los equipos más interesantes de la NBA

Puede que no sea tú equipo favorito, que desde la marcha de LeBron no tenga ni un décimo del impacto mediático que tenía antes, que pareciera un proyecto inmerso en una reconstrucción larga y con dudas...pero ahí están. Con un récord de 9-6, en la quinta posición de la Conferencia Este y con victorias antes equipos como los Clippers, Hawks o Celtics. Por sus últimos partidos se puede pensar que están perdiendo fuelle, pero las lesiones no le han dado descanso a J.B. Bickerstaff: Collin Sexton -menisco roto-, Kevin Love, Lauri Markkanen y, ahora, Jarrett Allen y Evan Mobley se han perdido algún partido. Si te gusta el baloncesto, es más que recomendable ver jugar a los Cavs o, por lo menos, seguirles la pista por los siguientes motivos.

RICKY RUBIO: NEVER TOO HIGH, NEVER TOO LOW

El máximo exponente de nuestro baloncesto ha vuelto a coger al toro por los cuernos y no podemos dejar pasar la ocasión de ser testigos de ello. Muchos preveían una decadencia en la carrera de Ricky desde su vuelta a Minnesota y la confirmación de que la temporada pasada iba a ser otro fracaso para los Timberwolves. Su fichaje por los Cavaliers no mejoraba la situación, pero la realidad es que ha tomado un proyecto en el que, apriori, no encajaba para ser un líder tanto en lo baloncestostico como en los vestuarios. En más de un partido, Bickerstaff ha recurrido a Rubio para solucionar los partidos o reconducirlos -cualidad que no es ningún secreto para nosotros viéndolo en la Selección- y tras la lesión de larga duración de Sexton, todo indica que Ricky recuperará la titularidad, dejando ese papel de Sexto Hombre.
 
Sin ánimo de exagerar, no es que Ricky se haya resistido a dejarse llevar por su 'mala suerte' en sus destinaciones para jugar y haya bajado su rendimiento, sino que se han dado encuentros con picos de rendimiento nunca vistos en el base. En el choque ante los Knicks en el Madison Square Garden, el mejor escenario para lucirse, nos regaló su mejor carta de tiro en su carrera: 8 de 9 triples y un 13 de 19 en tiros de campo. En la primera parte metió sus tiros y en la segunda, explotó con tiros de tres sobre bote, a una pierna, con finalizaciones mágicas bajo el aro... para irse con una victoria y su career high en anotación: 37 puntos. De esta forma, se convirtió en el primer jugador de la historia en sumar al menos, 30 piuntos, 10 asistencias y 8 triples saliendo desde el banquillo. En más de un partido, como el que lo enfrentaba a los Atlanta Hawks o a los Boston Celtics, Ricky ha liderado los últimos minutos, asumiendo los tiros calientes y gestionando la ofensiva de los Cavaliers. Se encuentra en un estado de confianza total desde el perímetro. Desde su llegada a los Utah Jazz, el catalán mejoró sus porcentajes y esta temporada puede ser la consolidación de su tiro, rozando el 40% de acierto.
 
 
Lo mejor no son sus exhibiciones, más sorprendentes por el momento y lugar de su carrera que por su capacidad de hacerlas. Lo mejor es lo que viene después de ellas, el Ricky que se sienta, sereno, a hablar con los medios a dar su punto de vista e impregnarnos con unas declaraciones dignas de enseñar en escuelas de baloncesto. Perspectiva y el 'Never to high, never too low' que lleva por bandera.

EVAN MOBLEY, ¿ROOKIE DEL AÑO?

Un rookie siempre es una bocanada de aire fresco y más si es buen jugador. Trae ilusión a la franquicia y, si además ha sido un tercer pick como el caso de Evan Mobley, casi todas las miradas estarán dirigidas a él. En la historia reciente de la liga, Cleveland ha gozado de picks muy tempraneros en el draft y queda en el recuerdo más de uno que salió horrosamente mal, como es el caso del número uno de Anthony Bennett.
 
Mobley ha entrado dando una patada a la puerta de la NBA. Y es que ya ha demostrado tener una versatilidad atípica para un novato, hace de todo en el cancha. El californiano solo ha jugado quince partidos en como profesional, pero ya ha dejado algunas cartas estadísticas intersantes. Desde su debut, ha promediado 14.6 puntos, 8 rebotes, 1.2 tapones y 1 robo por partido. Por lo que se ha podido ver, el punto a mejorar sería el porcentaje de tres, con un 30.8% de eficacia, aunque tampoco hay prisa. La ausencia de de Jarrett Allen por enfermedad contra los Boston Celtics desplazó a Mobley a ocupar la posición de pívot en el quinteto titular y nos dio la peor versión en su fantástica y extremadamente corta carrera. Ante el mismo equipo, pasó de sumar 19 puntos en el primer partido a anotar tan solo 1 punto con un 0 de 11 en tiros de campo. La envergadura y mobilidad del novato le permiten tener siempre algún tipo de ventaja ante emparejamientos más toscos o pequeños, lo que le hace destacar desde las alas, y más cuando se combina con Markkanen y Allen en pista.
Hasta el momento de su lesión -un esguince en el codo ante los Celtics-, no había demasiadas dudas, con el permiso de Scottie Barnes y la futura progresión Jalen Green y Cade Cunningham, de que Mobley encabezaba la carrera por el premio al Rookie del Año. De dos a cuatro semanas de baja, su visibilidad bajará hasta que vuelva a las canchas, pero si los Cavs continúan con esta dinámica y él aumentando sus números con el techo tan alto que tiene, es muy posible que se corone como mejor novato de la temporada.

UN QUINTETO TITULAR NO CONVENCIONAL

El año pasado y antes del comienzo de esta temporada, los Cavaliers tenían una sobrepoblación de jugadores interiores o altos en su plantilla. Al inicio de esta campaña, la propuesta de juego que nos ofrecía Bickerstaff con las piezas que tenía era sorprendente. En ningún caso, hubieramos imaginado, en el baloncesto actual, que tres hombres grandes como Evan Mobey, Lauri Markkanen y Jarrett Allen compartieran quinteto titular y un buen trecho de minutos sobre la pista. La pareja exterior, obligatoria, formada por Collin Sexton y Darius Garland, estaba destinada a proporcionar ese manejo de balón, creación sobre bote y anotación eléctrica en las transiciones para alimentar a este trío alto de jugadores, menos móviles que ellos, pero con trazas de aleros móviles muy interesantes -Lauri y Mobley-. En un baloncesto rápido y tan alejado de la canasta como el que estamos viviendo, no parecía la mejor opción, pero ha dado resultados más que decentes.
 

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Markkanen, Allen y Mobley compartiendo pista
 
Los planes han tenido que cambiar con la baja de Sexton, donde Ricky, tras demostrar estar en gran estado de forma mental y físico, acaparará el tempo y, sorprendentemente, en muchos partidos el porcentaje de uso. Las bajas puntuales del rookie y del finlandés han movido las fichas del tablero y el sophomore Isaac Okoro ha vuelto a ser titular y, como bonus, un tipo llamado D. Wade ya ha estado en 7 de 14 partidos cómo titular. Imperdible. El ala-pívot se metió con asiduidad en la rotación y deberá aprovechar sus opciones en un año mucho más competitivo. Tras el aluvión de bajas los buenos resultados no han cesado y el juego sólido de un equipo que parecía destinado a vivir en el barro de la Conferencia Este no ha aflojado. Con una corta pero fiable rotación con jugadores que no debemos olvidar, como Kevin Love, que aún puede aportar si está sano, los Cavaliers suman 6 victorias en los últimos 8 choques. Esto es un claro indicador de que, en este momento, no importan tanto los jugadores disponibles, sino la química y el entendimiento que hay dentro del vestuario, la conexión que mete siempre a los Cavaliers dentro de los highlights del día y las declaraciones que dan los jugadores sobre los otrso compañeros. Recuerdos de los Charlotte Hornets 2020-21.

UN EQUIPO CON MUCHO TALENTO

La química está siendo la principal clave de esta buena dinámica, pero es evidente que los Cavaliers llevan años construyendo y acumulando jugadores con un futurible calibre de All-Star. No hay duda de que si Collin Sexton vuelve sano y sigue creciendo puede coquetear con serlo. Darius Garland debería reforzar algunas de sus carencias, dar una segunda explosión en anotación y afianzarse como jugador regular y fiable. Jarrett Allen ya se ha consolidado como uno de los mejores pivots defensivos: un interior capaz de sumar 15 puntos y 10 rebotes y más de 1 tapón y 1 robo por partido tiene mucho valor. Fue escogido por delante de otros pivots que había en la plantilla y resultó ser una gran apuesta de la franquicia el año pasado. Evan Mobley, por su proyección y lo que se ha visto, que es poco, es muy probable que pueda llegar a serlo.
 
la gran incógnita es Lauri Markkanen, que apuntaba en los Bulls a ser un gran proyecto de futuro y que cuajó buenos números al llegar a la liga, pero bajó su rendimiento y su solidez mental. Estuvo en busca de un contrato que, a su parecer, le hiciera justicia y recaló en Cleveland, donde está encajando satisfactoriamente, pero desde un perfil más ejecutor y secundario en ataque. En todo caso, los Cleveland Cavaliers cuentan con unas piezas, una narrativa y un aura que provocan un obligatoria ojeada a todas sus actuaciones noche tras noche. 

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