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Que nadie olvide a Granger Hall

No hace ni una década, ni cinco años, ni cuatro que un gran jugador llamado Granger Hall ha dejado de competir en el baloncesto de élite. Desapareció sin más. Un hombre que por su buen estar en pista siempre quedará grabado en nuestra retina.

Tantos entrenamientos, tanto tiempo fuera de casa, tantos partidos, tanto retos. Demasiados recuerdos para no estar pensando en baloncesto cada instante. 37 años parecían ser demasiados para encarar una nueva temporada, físicamente y sobre todo mentalmente.

El joven Granger Hall

A mediados de los 80 Hall ya era un hombre destacado en su Universidad, donde era uno de los Owls (buhos) de Temple. En su último año se convirtió con 16.9 puntos, 7.1 rebotes y un 55.5% en tiros de campo en el hombre referencia del equipo. La temporada anterior había sido dura para Hall, pues una grave lesión en una rodilla le obligó a disputar tan sólo 5 partidos en todo el año. John Chaney, entonces su entrenador, afirmó por aquel tiempo que “Hall es un jugador genial”.

En la Big East Conference Hall era uno de los hombres más valiosos. Entre los mejores hombres de la conferencia estaban el ex Orense y Lobos Mike Brown de George Washington, John Battle de los Rutgers y Maurice Martín de Saint Joseph´s.

En la conferencia no habían superestrellas así que las cadenas televisivas no pagaban por ofrecer aquellos partidos. Como consecuencia muchos de los jugadores pasaban desapercibidos para scouters y franquicias NBA. Un ejemplo que lo certifica es el Mike Brown, que tan sólo fue elegido en el número 69 del Draft, más tarde echaría raíces y daría un gran rendimiento en la liga profesional.

Como era de esperar Granger tuvo aún peor suerte que Brown y acabó en el número 78 elegido por los Phoenix Suns. Justamente por debajo de Arvidas Sabonis y por encima del ex CAI Zaragoza Mark Davis. Ese año, Draft del 85, Patrick Ewing fue elegido número 1.

Por supuesto el bueno de Hall no tuvo opciones de hacerse un hueco en la mejor liga del mundo así que decidió como tantos otros jugadores venir a un pequeño país llamado España del que por supuesto no conocía nada. Aquí pasaría toda su carrera deportiva, 12 temporadas.


Excelente trayectoria pero final amargo

En su última temporada en Huelva promedió 14.3 puntos, 8.3 rebotes, con un 54.6% en tiros campo y un 69%en tiros libres en 39 encuentros sin perderse ningún partido. Sabiendo esas medias podemos darle vueltas a muchas cosas... un hombre con buenas estadísticas, un gran defensor, poderoso atleta pese a su edad (23 mates), buen compañero, correcto tanto dentro como fuera de la cancha, conocedor de la liga ACB a la perfección, y lo más importante, con posibilidad de nacionalizarse ¿por qué no continuó jugando? Tras analizar todo eso de verdad creen que los fichajes del verano con Keith Tower, Steve Goodrich, Antonio Harvey, Dan Godfrey, Reggie Jackson... eran las mejores opciones en el puesto de pívot del mercado durante aquel
verano del 98.

Retirada prematura

Las ofertas que le ofrecían el verano del 98 eran poco atractivas: contratos ACB muy bajos por equipos desesperados por evitar el descenso, liga LEB, Israel, algún equipo de la Lega, A2(segunda liga italiana) o CBA, esta última una liga demasiado temible (en cuanto a viajes) para un hombre que lo ha visto prácticamente todo en una cancha de baloncesto. Sin ser ambicioso el dinero tampoco era el justo y volver a coger el petate a sus 37 años era más duro que cualquier rival que se pudiera poner delante. Su última temporada fue difícil, a la vez seguramente frustrante, pues no pudo evitar el descenso del Huelva, quizás eso también pesó en su decisión final.

La pregunta del millón sería: ¿por qué Hall no decidió nacionalizarse? Podemos dar por seguro que cualquiera habría querido un jugador semejante en su plantilla actuando como nacional.

Para resolver dicha pregunta contaremos con la colaboración de David Álvarez, coordinador de las categorías inferiores del C.B. Peñas y amigo personal de María Jesús Abio, esposa de Granger:

Álvarez piensa que las principales causas por las que Hall no intentó adquirir la nacionalidad española fueron dos: “Granger quería que le contrataran por su juego, versatilidad, veteranía... y no por su nacionalidad. Creía que como iba a ser español iba a cobrar menos y se le iba a considerar en otro escalafón. Opinión bastante criticada, dado que por su ‘estado de conservación’ le habría abierto las puertas a bastantes años más de actividad”.

La segunda razón se basa en su “profundo sentimiento americano. Él, en ningún momento, quería perder esa condición. Además, si así lo hubiera hecho, le hubiera acarreado algún problema en su país, ya que los americanos con doble nacionalidad tienen problemas con los reagrupamientos familiares y otros aspectos legales. Granger velaba con bastante ahínco por su esposa oscense y familia, un chico y una chica españoles”, concluye Álvarez.




Actualidad

Volviendo a la actualidad, a priori cualquiera de nosotros se lo imaginaría en su pueblo natal de New Jersey, Newark, casualmente el mismo que el de Shaquille O´Neal, pero no, lo más curioso de todo es que Granger se encuentra cerca de todos nosotros. el ex jugador tiene el corazón partido, como entonaría Alejandro Sanz en alguna de sus canciones, Hall tiene una casa en las afueras de Huesca, en Almudevar. Un pueblecito que yace a 18 kilómetros de Huesca de donde su mujer pertenece, y de tanto en tanto también pasa tiempo en un rancho en Ohio. Tres años después de su retirada es un hombre feliz, es un hombre nuevo.



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