Ahora mismo estamos entre amigos. O cuatro gatos. No, entre amigos. Que los que quedan en el pabellón son los periodistas y algún familiar de jugadores. Mientras veo la rueda de calentamiento del Gran Bretaña-Serbia, respiro hondo e intento ordenar las sensaciones que tengo tras el partido. Porque las de las últimas dos horas se mezclan con las del resto del día, que reconozco que me levanté tan tristón como ayer. Que el disgusto no me lo quitaba nadie. Que ganamos a los ingleses, pero habíamos perdido un sello.
Recuerdo el reportaje de “Informe Robinson” sobre la Eurocopa del 2008, donde los médicos de la Selección hablaban que en el combinado futbolero se empezaba a gestar una buena sintonía “parecida a la que habíamos oído que tenían los de baloncesto”, decían. Hoy me sonaba todo eso muy lejano. Pero tras una mañana visitando tanques y fotografías de una Varsovia humeando por los bombardeos en 1944 en un museo militar, la cabeza se me iba despejando. Almuerzo ligero que había que ir al pabellón, que el plato fuerte, España-Eslovenia era el primero de la jornada.
Ya gana Serbia 13-9. Andrew Betts ha sido sustituido. Y menos mal, porque se está luciendo. Los serbios, cada vez más cómodos. No nos van a dar el gustazo de perder. Lo digo por hacernos ser primeros de grupo, básicamente.
Pues hoy España ha ganado, sí: 90-84 tras prórroga. Con caras muy distintas en diferentes fases del partido y una sensación global bastante mejorada. Por momentos se ha demostrado que sí se puede defender con orden y con todos los jugadores en sintonía, y que se puede atacar con paciencia y bien cocinado. Malditos primeros minutos del último cuarto que echamos por la borda los 11 puntos de diferencia que nos metía en la segunda fase como primeros de grupo.
También ha habido prórroga tras permitir una canasta sobre la bocina. Pero hay situaciones en las que soy bastante “ferrandizta”: os aseguro que prefería la prórroga a ganar por dos, porque tenía la sensación de ganar en ella claramente y una última intentona de ir por los 11 puntos que tanto ambicionaba, perdidos con anterioridad. Finalmente se quedaron en 6. Peleamos por ellos, que no es poco.
Mate de Pops Mensah Bonsu en “alley-oop” culminando un contragolpe. A ver si los británicos se una vez las virtudes que tienen. Que aunque sean pocas, algunas tienen: 22-14 pierden.
Supongo que la Selección Española se habrá reunido anoche o esta mañana para hablar largo y tendido entre ellos. Lo digo por la anulación del entrenamiento de hoy. Era muy difícil que cayesen eliminados (eso pasaba por perder frente a Eslovenia y que Gran Bretaña ganara por más de 8 a Serbia) y con ese espíritu no se puede competir –y posiblemente convivir- durante los próximos siete días. Me cuenta Roberto Hernández que alguien ha recuperado de su discoteca los “greatest hits” escuchados en los vestuarios durante el Mundial de Japón. Y eso ha servido para saltar a la pista con mucha agresividad.
Ante los gritos de ánimos de los eslovenos que completaban casi las gradas, la intensidad inicial ha sido mucha: Pau Gasol, Reyes, Navarro, Rudy y Ricky Rubio fueron los cinco de salida. Scariolo, ante la falta de solidez mostrada por Claver y Mumbrú, los aleros altos del equipo, ha seguido fiel a un sistema de tres pequeños, que no ha abandonado a lo largo del partido de hoy. Arriesgado, pero acertado.
Los problemas florecen bien pronto. Jaka Lakovic y Bostjan Nachbar salen fácil de los bloqueos y anotan triples que les dan primeras ventajas. Y si la jugada era de bloqueo y continuación, Primoz Brezec nos anota dos triples, abriéndose al exterior. En esta situación, Scariolo ordena un cambio de asignación, que no pasa nada que sea Llull quien coja a Brezec. Total, para puntear los tiros… Sale Carlos Cabezas que hoy ha tenido más protagonismo que sus dos efímeras presencias en los choque previos. Sigue terriblemente tenso.
Serbia se va 10 puntos por delante al descanso: 39-29. Ahora, partido ramplón, ramplón.
A lo que vamos. En ataque España estaba mucho más concentrada, más relajada y se juega entre pívots, sobre todo con los hermanos Gasol en cancha, lo que maldije viendo a Macvan y Krstic el primer día y nosotros no. Y matizo: habrá tenido actuaciones muy discretas en Varsovia, pero Marc Gasol es un jugador impresionante. Y con un pase suyo se consigue el segundo triple consecutivo de Sergio Llull y la primera ventaja importante, con 29-22. Adquirimos un notable nivel ofensivo, pero la defensa, ahora en zona, es trágica: siguen tirando solos.
Venga, que los británicos ya están a seis: 35-41. Los pobres son incapaces de sacar un contragolpe sin perder el balón y se vuelven locos tirando, pero están ahí.
Con decisiones arbitrales discutidas (lo del lituano Brazauskas es de traca), el partido se calienta y sacamos tajada. A Juri Zdovc le señalan técnica. Penetración de Jurica Golemac cuando los dos Gasol en pista, que no debiéramos permitir. Pero lo disculpamos porque en ataque hay paciencia, con Navarro anotando triples producto de sistemas trabajados. Son nuestros mejores minutos de todo el torneo y nos vamos al descanso con 43-35 y en mente que lo de primeros de grupo es factible (total, tampoco es muy importante mientras gane Serbia después. Aún así, opino que psicológicamente, sí).
Las tretas tácticas de Eslovenia sorprenden durante poco tiempo. Dos triples de otro pívot que opera desde exterior, Goran Jagodnik, dan alas al equipo y sobre todo a la afición, algo silenciada. Todo se pule y nos quedamos con una defensa que por fin sí llega a los tiradores en las esquinas, que rota, que hace dudar y fuerza malos tiros. Suena a sinfonía de Chopin, “paisano” de Varsovia, por cierto. El golpe de violín lo da Nachbar cada vez que falla. Y en ataque, ahora con Felipe y Pau, se sigue jugando entre pívots, y Navarro y Rudy muestran toda su agresividad forzando faltas y entradas a canasta. Llegamos a 62-47 y al final del tercer período con 62-49. Perfecto.
Inciso: 58-44 para Serbia a falta del último cuarto. Dejemos que terceros es lo que hemos conseguido.
Y en los últimos 10 minutos, entramos en una fase que nadie quería ver. Hasta tres robos consecutivos de Goran Dragic y tres bandejas posteriores levantan al pabellón, casi tomado por los eslovenos (Ljubljana está a 7 horas en coche de aquí) y su maestro de ceremonias, un personaje con casco militar y una camiseta del ¡Estudiantes!, suponemos que de Udrih o Lorbek, de pie, alzando a las masas. Brazauskas se traga el pito, pero no es excusa para tener ese rosario de errores y pérdidas de balón. El partido se iguala (64-63) y en los minutos finales, ya ni soñamos con los 11 de diferencia. Más bien, se piensa en ganar el partido y ya. Juan Carlos Navarro (21 puntos) nos hace mantener la delantera en el electrónico forzando faltas y anotando todos sus tiros libres.
Nos lamentamos de la falta de frescura en los últimos segundos cuando nos remontan los 5 puntos, con el tiro anotado por Erazem Lorbek sobre la bocina final. ¡Por Dios, que no vuelva a suceder! Y el final, ya sabemos. En la prórroga, lo que intuía. Les íbamos a dar un repaso. La pena es que con algún error nos quedamos en esos 6 de ventaja. El partido adjudicado y la convicción que se puede mejorar, y mucho. Pero nos parecimos por momentos a lo que somos. El camino para encontrar la comodidad de los nuestros. Hay mucho que ganar en la segunda fase, pero parece ganable. Seguimos siendo los mejores, aunque no nos acordemos.
EUROBASKET 2009 DIA 3: RECONSTRUYENDO LA FOTO EN PEDAZOS
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