“Es en los momentos de las decisiones que nuestro destino es moldeado.” (Anthony Robbins)
Cuentan que en la época de la “conquista del nuevo mundo” un capitán de barco, al desembarcar en una isla que se resistía a su rendición, ordenó quemar las naves para de esa manera, asegurar que los soldados lucharían a muerte, sin alternativa, sin echar la vista atrás con la posibilidad de quedarse a medias. O ganas o mueres.
Bien, pues eso hago ahora. La nave que quemo es la de entrenador de baloncesto. Hay una idea que me ha marcado siempre desde que la escuché a Aito: dedícate a entrenar mientras te haga ilusión. Bien, mi percepción de la realidad actual del baloncesto está repleta de demasiadas cosas que no puedo controlar, que no dependen de mí y que no me gustan. Tampoco voy a esconder que no he recibido una sola oferta de trabajo, sea para coordinar, para entrenar un junior o a nivel profesional. Soy una persona conocida en el mundillo, escribo, aporto ideas… es decir que no estoy escondido, y a pesar de ello, nadie ha considerado que pueda serle útil. Este hecho ha venido a confirmar el deseo que llevaba hace tiempo rondando por mi cabeza. La crisis no me sirve de excusa.
Me voy a enfocar , en lo que se refiere a baloncesto, plenamente al desarrollo del liderazgo a través de seminarios (transformaciondeportiva.com). Y a asesorar con procesos de coaching a entrenadores y deportistas. Ya hace tres años que iba compaginando ambas ocupaciones. Muchos de vosotros ya conocereis esta faceta, y los que no, ya la conocereis. La verdad es que la ilusión y la recompensa personal que obtengo de esa tarea ahora mismo es muy elevada. Estoy feliz de dar este paso, quiero explicitarlo!
Dicho todo esto, me encantaría dedicar unas líneas a agradecer:
Gracias a mis padres que me infundieron la pasión por el basket y que siempre han respetado y apoyado incondicionalmente, junto con mi mujer, mis decisiones relacionadas con él.
Gracias a las directivas que me han fichado para entrenar a sus equipos (Manresa, Vic, Alcázar, San Sebastián, Sabadell). Gracias a mis maestros Salva Maldonado y sobretodo Ricard Casas. También a los que me han enseñado lo que no debe ser un entrenador.
Gracias a los compañeros de cuerpo técnico que me han apoyado y enseñado. Afortunadamente la lista es muy larga. Y en realidad ellos son gran parte de mis mejores amigos.
Gracias a todos los jugadores que he entrenado, todos ellos me han enseñado cosas. La inmensa mayoría son fantásticas personas. Es un lujo para mí haberles podido conocer y aportar un granito de arena a su camino.
Gracias a los periodistas que me han entrevistado, han opinado bien o mal, me han escuchado y en definitiva han compartido espacios conmigo.
Gracias también a los aficionados, los que te animan y los que te insultan. Ambas situaciones representan un reto y un espacio de aprendizaje personal.
Y sobretodo gracias al baloncesto! Estoy marcado de por vida en positivo por los valores que he adquirido gracias a él. Me va a acompañar toda mi vida y estoy feliz por ello, es un privilegio. Dejar de entrenar no va a ser dejar el baloncesto. Voy a seguir vinculado a él, lo voy a seguir, voy a opinar y voy a seguir aprendiendo y estudiando, ya que está en mi ADN.
Ahora quedo al servicio del basket de otra manera, dispuesto a dar charlas, seminarios para clubs… y otros proyectos. Ojalá federaciones y asociaciones cuenten conmigo, voy a seguir intentándolo. De todas formas, mientras tanto, ya he preparado un “menú” de posibilidades. Lo voy a hacer desde la pasión y el conocimiento. Los que me han visto en acción saben que lo doy todo y se me da bien.
Y quizás dentro de un tiempo, cuando haya seguido el camino, sin mirar atrás, llegue al otro lado de la isla, y encuentre allí otro barco que capitanear en busca de una nueva isla, quien sabe? Al fin y al cabo, basketball is forever.
“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños” (Eleanor Roosevelt)