Como ya adelantara en su momento www.solobasket.com, Eduardo Portela ha tomado posición acerca del nuevo proyecto de Euroliga. Y lo hizo en el pasado Congreso Adecco LEB Oro, en el que según cuentan, se lió parda. Y se lió parda porque el congreso estaba organizado por la FEB, el archienemigo mortal de la ACB. Dice un viejo refrán castellano que “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Y otro aún más aplicable al caso, reza que “Nadie escarmienta en cabeza ajena”. Sabio es nuestro Refranero Castellano. Pero Portela parece que lo ignora. Ya tuvo un aviso hace unos años, cuando Lorbek Sr. refundió y refundó la antigua liga de la extinta Yugoslavia en lo que es hoy día la Liga Adriática. Luego ha partido la nave de la Liga Báltica. Pero Portela no se dio cuenta – o no quiso – de que el futuro pasaba por ahí. Y ahora que Bertomeu ha puesto en marcha su proyecto, Portela se echa las manos a la cabeza y le acusa de competencia desleal: “sería una competencia desleal para los clubes ACB que afectaría a la competición nacional porque los equipos con derechos a la competición internacional gozarían de ventajas a la hora de encontrar patrocinadores o contratar jugadores”. O en su versión más prosaica: “Amigo, que se nos desmonta el chiringuito”. En un alarde de cinismo, Portela abraza ahora la causa de las ligas nacionales. Ahora. Las carcajadas de Pepe Sáez deben haberse oído hasta en la Gran Muralla china.
Recapitulemos y veamos porqué se lió parda en el congreso anteriormente mencionado. Parece ser que después de la ponencia de Portela, Pepe Sáez se deshizo en preguntas – capciosas, como las de Shaq en Blue Chips – y acusaciones veladas durante la mesa redonda, a las que Portela tuvo que poner su mejor cara de tahúr. Porque Pepe metió los dedos en los ojos de Eduardo aquel día, sí. “Arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos”, debió pensar Pepe en el momento en que Portela le conculcó la liga legada – por herencia patricia – que con tanto esmero había hecho crecer D. Ernesto Segura de Luna (Requiescat in Pacem). Y ahora se han encontrado; o están a punto de ello. Intuyo lo que debió sentir D. Ernesto cuando vio la emancipación – por llamarlo de forma eufemística – de la máxima competición que organizaba y Portela la convertía en una máquina de ingresos enfrentándose al poder federativo. Y de aquellos lodos, estos barros, claro. Pero – ¡ojo! – máquina de ingresos. Negocio. Business. First is first, que dicen los angloparlantes de ultramar. No se nos olvide. Aunque tampoco es cuestión el ser injustos, sin la contribución de la ACB tampoco se podría entender el basket nacional tal y como es hoy en día.
Durante la celebración de la pasada Copa del Rey la ACB publicó su libro gráfico conmemorativo de sus 25 años de historia – con la mitad de los mejores jugadores del basket mundial que afortunadamente han pasado por aquí durante muuuchos años. Y miren, a mí esto suena al canto del cisne. Tendríamos que ser conscientes de que nos quedan al máximo cinco años de la actual ACB, tal y como pintan las cosas. La actual crisis económica y la hipoteca contractual en la que se han movido la mitad de los clubes lastra notablemente la competición: en Bilbao se quedan sin un patrocinador que les debe 2’5 millones de euros, Manresa reza para poder seguir el año que viene, Menorca ha declarado no tener liquidez (aunque SÍ patrimonio con el que seguir hipotecándose), en Murcia vieron cómo su estrella Chris Thomas se negaba a jugar en el momento decisivo de la temporada debido al impago de varias mensualidades y este año se han librado de la quema gracias a los 800.000 euros del fichaje de Triguero, otro clásico como Estudiantes ha hipotecado su histórico nombre de club por 12 millones de euros, en Granada andan igualmente tiesos a la caza de dinero público ya que la caja local no se moja como la de sus vecinos costasoleños, en Valencia las palabras de Manolo Llorente han puesto la mosca detrás de la oreja a los aficionados y hasta en Vitoria – a pesar de Gretel, el Gobierno Vasco, la Diputación y el Ayuntamiento alaveses y San Celedonio mediante – mis fuentes me confirman que es vox populi que a los empleados del club se les debía alguna que otra mensualidad.
Es decir, que nos va a durar la ACB hasta que Bertomeu consiga la financiación necesaria para afrontar el envite de la creación de su nueva Euroliga. Así de claro y de duro. Se nos va a morir la ACB lo mismo que en su momento murieron o quedaron como ligas de formación las ligas nacionales de otros países de amplia tradición cestista (“Debemos fortalecer las competiciones nacionales. Creo en modelos sostenibles gestados para el bien de todos y no de unos pocos”, Portela dixit). Pez grande se come a pez chico.
Pregunta – capciosa, al modo de las de Shaq – ¿Y no fue el invento de la ACB lo mismo en su momento con respecto a la FEB? Y, ¿de qué se queja Portela? ¿De que se le acaba el chiringuito? ¿De que su micro-macroserve Bertomeu se lo monta por su cuenta? ¿Se planteó Portela ese fortalecimiento de las competiciones nacionales en el momento de escisión de la FEB hace 25 años? ¿Era aquello – entonces, hace 25 años – el bien de unos pocos y no de muchos? Preguntas; respuestas. Y me sigo imaginando las carcajadas de Pepe Sáez. “Quien a jierro mata, a jierro muere”. O “Quien ríe el último, ríe mejor” Refranero Castellano dixit. ¡Cuán sabio es!
El Pirata.