Cuando empiezas a jugar al baloncesto, siempre sueñas con llegar algún día a la Liga ACB. Yo alcancé esa meta el 1 de octubre de 2006, cuando debuté –junto a mis compañeros Gavel, Dragic y Brown– en Gran Canaria.

 

Recuerdo que aquel día estaba muy ilusionado, pero a la vez nervioso porque faltaba Marcus (Fizer), que estaba lesionado. Yo sabía que esta circunstancia iba a provocar que yo tuviera más responsabilidad y consecuentemente, más minutos. También estaba inquieto porque era algo nuevo, que nunca antes lo había probado; aunque una vez en el partido, me olvidé de donde estaba jugando y, pese a la derrota de mi equipo, salí contento con mi actuación en mi primer encuentro en la élite.

 

La verdad es que con el Polaris World Murcia me han pasado muchas cosas buenas. Ésta es mi segunda temporada en este club, que –y tengo que decirlo- desde el principio me apoyó bastante. Si bien es cierto que al llegar no era importante, poco a poco me hice un hueco que fue reconocido posteriormente con los dos MVP que conseguí en la LEB: el de la Copa Príncipe –el primero en mi carrera- y el de la final de la liga.

 

Ahora echo la vista atrás y me doy cuenta de las cosas que he conseguido, tanto a nivel individual como colectivo. Además, me llama la atención que muchas veces soy consciente de éstas después de hacerlas. Por ejemplo, tras el partido contra el Barça, muchos aficionados me felicitaban por el tapón que le había puesto a Fran Vázquez o, cuando después de vencer al TAU en el Palacio de Deportes, me enteré que con el mate que realicé al final del encuentro, había redondeado la cifra de 25.000 puntos del Polaris  en la ACB.

 

El reconocimiento de la gente que va a verte a los partidos, la que te aplaude cuando lo haces bien y la que te anima cuando más lo necesitas, es lo que más me llena. Porque tengo que decir que los aficionados en Murcia se portan muy bien conmigo. Todavía recuerdo que fue en el choque contra Huelva en la LEB cuando comenzó mi conexión con ellos. Desde ese encuentro los seguidores me tienen mucho aprecio y es por esto que cada vez que hago una jugada espectacular, me gusta dedicárselas para devolverles un poco el cariño que me transmiten.

 

Mi contrato inicial con el Polaris World C.B. Murcia era por dos años. Eso fue algo que valoré mucho, porque hasta el momento no había permanecido varias temporadas en un mismo club y en ese sentido, estaba buscando estabilidad. Además, Murcia está a dos horas de mi casa y eso es algo que también agradezco enormemente, ya que tengo cerca a mi familia, lo que les facilita a ellos venir a verme y a mi visitarlos cuando mis obligaciones me lo permiten.

 

Actualmente afronto un nuevo reto. Acabo de renovar por otras dos temporadas y mi pensamiento es el de ayudar en todo lo que pueda a mi equipo y seguir creciendo yo con él paralelamente. Veo un proyecto en Murcia a largo plazo y con expectativas, algo que también concuerda con la ambición que tengo en estos momentos. Sería muy bonito jugar en un futuro competición europea con el Polaris, pero por ahora, sólo pienso en salvarnos y seguir disfrutando de minutos, partidos, de la ciudad, la afición y de la gente con la que me he topado en Murcia y a la que puedo considerar mis amigos.