DEJA VU “CAISTA”.

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POR SUPER-ADMIN
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Como ya sabe todo el mundo, esta temporada presenta un aliciente excepcional, la vuelta a la ACB de un histórico de la competición, el CAI Zaragoza.

En realidad quien vuelve es el patrocinador y la ciudad, no así el club histórico, el CB ZARAGOZA, que subsiste en categorías inferiores, y que fue suplido por el actual a resultas de la pérdida de la licencia ACB por causas económicas, allá por 1996.

Pero en el imaginario de algunos aficionados, entre los que me encuentro, la metonimia en la nomenclatura alcanza a las esencias, y no podemos evitar ver en \”este\” CAI una suerte de continuador de \”aquel\” CAI.

Viene este preámbulo cebolleta a cuento de los caprichos del destino, que hace escasos instantes  ha tenido a bien emparentar el debú de \”este\” CAI en competición oficial, que tendrá lugar en el marco de la Supercopa el viernes 26 de septiembre, con el debú de \”aquel\” CAI en la senda de la ilusión y el triunfo.

Efectivamente, la suerte ha querido que el cruce de la Supercopa sea ante la Penya, el mismo equipo con el que los históricos rojillos se enfrentaron en aquellas semifinales de la llamada \”Copa de Magee\”, el primer título del club maño, en la que fue llamada competición del cambio.

La Copa de Zaragoza ha pasado a la historia como una competición emblemática, la definitiva experiencia alumbradora de ese anhelado nuevo basket en el que el espectáculo, la emoción, la intensidad y la solvencia organizativa fueran la marca de la casa ACB, la que, de hecho, le ha permitido ser embrión de la Euroliga, y modelo para todos veinte años después, ya como segunda mejor liga profesional del mundo.

El CAI deslumbró ante el Gotha del basket español, Real Madrid, Barca y Joventut, e inició  un glorioso ciclo de más de una década en la élite nacional y europea.

En aquellas semifinales cayó la Penya, que venía de ser el equipo más en forma de la competición, con 13 victorias y una sola derrota en el grupo Impar, con una inmensa exhibición de Magee, que en una lucha a muerte ante Gregg Stewart y Andrés Jiménez, se va a los 36 puntos y 15 rebotes, liderando a los maños hacia la sorpresa final con un 87-83.

La final planteaba, si cabe, un reto superior, el F.C. Barcelona de los Solozábal, San Epifanio, Sibilio, De la Cruz y cía, que amén de dominador de la Copa en la última década, llega eufórico tras batir al Real Madrid en semis con una pareja americana, importada de Italia, en la que sobresale el inmenso pívot Marcellus Starks, considerado el mejor americano de Italia el año anterior, por encima del propio Magee, actuando en las filas de Latte Sole Bologna.

Aquel día, muchos aficionados al baloncesto, no necesariamente de Zaragoza, se hicieron del CAI, aún transpuestos por la exhibición de garra y coraje que dieron en la ya histórica final ante el Barça, dominador de la Copa hasta aquel momento en que el \”sapo\” Lopez Rodriguez certificara la victoria con una bandeja imposible, remontando la línea de fondo, superando a Epi, y dejándola muy alta, ante las torres blaugrana.

Han pasado 25 años, y la Historia, caprichosa, se repite, la Penya abre la puerta de la disputa por otro título, ni de lejos comparable con aquel, pero que se antoja muy importante para la moral del club y la afición, en esta \”reintree\” en la ACB.

¿Habrá nuevo milagro rojillo?

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