Llevan más de una semana trabajando en Las Palmas de Gran Canaria Los Quince (más el prometedor base verdinegre Josep Fanch) elegidos por Scariolo (sic!) para preparar la reválida que supondrá el próximo Mundobasket de Turquía. La lista es más que lógica, aunque quizás se podría hacer alguna modificación al gusto de cada uno. Todos llevamos un Palmi dentro, eso está claro.
Afortunadamente Scariolo tendrá que elegir entre un grupo de jugadores en el que cualquiera de ellos podría componer el equipo final. Cuyos descartados serían fijos en otras selecciones. Como diría en su lengua materna, el de Brescia tendrá l’imbarazzo della scelta. Bendito problema que ya quisiera más de un entrenador. Lo que te quita un Rafa Martínez de poder físico en el perímetro, te lo dan un Sergio Llull versátil como combo o un hombre orquesta como San Emeterio inmenso en todos los apartados del juego, o un rebote y juego al poste bajo que te da Carlos Suárez frente a la manifiesta mejoría en el tiro exterior – pero sempiterna falta de confianza – de Víctor Claver. Empatado a exhuberancia física con un Pablo Aguilar (primer descarte de Scariolo) que deberá confirmarse en la próxima temporada, juegue donde juegue (Madrid descartado, Sevilla, Málaga – dependiendo de si se marcha Printezis – Vitoria o incluso se ha especulado que hasta en Valencia formando dupla mortal con el pitinguista Savanović). Para todos los gustos, vaya.
De los Untouchables ni hablamos – más que nada porque primero eso, son intocables e inamovibles, y luego porque sería crear una controversia futil e inacabable, que dejaría por el camino bajas dialécticas notables: Imaginación ¿Sergio o Ricky? ¿Charlie Cabezas o Calderón? ¿Raül López, quizás? ¿Tres bases puros o dos y un combo? ¿Rafa Martínez? ¿Y qué pasa con Suárez, un tres y medio? ¿Y San Eme, hombre orquesta? Pues no. La mayor incertidumbre de cara al aficionado la representa la presencia de Garboman a causa de la cuestionabilidad de su presencia entre Los Doce (que no del Patíbulo). Tengamos clara una cosa. Jorge evidentemente no es ya el jugador que otrora asombrara en Málaga al planeta FIBA antes de su infortunado paso por la NBA, pero lo que ya no aporta de forma constante sobre el parquet en forma de puntos y rebotes o penetraciones fintando el tiro tras haber enchufado tres seguidas, lo aporta en forma de galones, tan necesarios en un período de transición como este. Por tanto, su mentoring a los recién llegados y que formarán a buen seguro la columna vertebral de nuestra Senior Masculina en pocos años, es necesario e inapelable. La inculcación del espíritu ganador es siempre necesaria. Y en eso Jorge, un ganador nato, es maestro. Amén de poder aportar en momentos puntuales como ha demostrado este año con Messina, en los que ha sido capaz de sacar del atolladero a su equipo.
Si caros están los puestos del perímetro, no lo están tanto los interiores, pero éstos al menos, van a tener que sudar para ganárselo. Marc Gasol, Fran Vázquez, Felipe Reyes y Jorge Garbajosa lo tienen claro, otra cosa es que Suárez, Claver y Aguilar se lo tengan que currar. Son los interiores los que quizás menos incertidumbre generan al seleccionador. Hasta después del torneo de Vitoria no conoceremos la lista de Los Doce del Patíbulo. Esperemos que sea patíbulo baloncestístico para el resto, y no para nosotros.
Porque no nos engañemos. Estamos en el comienzo de un clarísimo período de transición. Los Golden Boys campeones del Mundo Junior del 99 ya no están para muchos trotes. Bajas veremos y todos lo sabemos. Están en la treintena recién iniciada y en breve – en los próximos años – veremos que tras el anuncio de Pau Gasol de que se podría retirar tras Londres 2012, vendrá el goteo. El mismo Pau esta temporada ha tenido problemas en las corvas de ambas piernas por sobrecarga que le han valido el toque de atención de los Lakers, Felipe ha estado lastrado la primera mitad de la temporada por un problema muscular doble en el mismo gemelo. Pronto veremos que La Bomba Navarro ya no tiene ese cambio de ritmo espectacular ni ese juego de cintura. Berni – que no ha sido elegido entre Los Quince – está renqueante del tobillo maldito en un achaque que ya a cierta edad y tras semejante sobrecarga de trabajo continuada, se convierte en crónico. Hasta el mismo Rudy – a mitad de la veintena – ha tenido ya problemas físicos que le han hecho pasar por el quirófano. Estrés de competición: entrenos, viajes, partidos. Ya sabemos de qué va esto. Se quejen los del furgol de pasto del calendario.
Y aún siendo el inicio de un período de transición, no es tampoco eso lo que preocupa. O al menos a mí. No sé si a otros, aunque al menos es un consuelo saber que uno de vez en cuando no predica en el desierto. Me preocupa la dinámica del grupo – completo. Seleccionador incluido.
Nadie duda de la competencia de Scariolo como entrenador. Porque una cosa es entrenar durante diez meses al año en un club, y otra dos. El año pasado en Polonia vivimos no un conato de rebelión, si no ella misma en esencia. Mal juego, mecanizado y sin imaginación, sin chispa, sin alma. Juego de funcionarios, como apuntaría Juanma López Iturriaga durante la transmisión del amistoso en Vilna en 2009, en el que los nuestros cayeron apalizados por los lituanos. Mal juego patente durante la fase de grupos, con todos ojopláticos viendo un señor repaso táctico de los serbios de Ivković, el susto de los Brit y el suspense de la prórroga contra talentosa pero falta de carácter ganador Eslovenia del ya dimitido Jure Zdvoc (tras haber desperdiciado hasta 14 puntos de ventaja a mitad del tercer cuarto) y la derrota contra una Turquía repleta de talento pero rácana como pocas tras una más que dudosa decisión arbitral en la penetración de Sergio Llull.
Lo dice el mismo Ricky Rubio – santo y seña del proyecto mediático de Pepe Sáez desde aquel Europeo Cadete de Linares y que ha tomado el relevo del Pau Gasol + 11 amigos de Turquía 2001 o Indianápolis 2002 con Imbroda en el banco: con Scariolo todo es “mucho más controlado”. Mucho se teme este humilde juntaletras que fuese este el motivo de la Rebelión en Polonia 2009: la falta de libertad dentro de la cancha lo que condujo a aquel juego de funcionarios, sin alma. Y eso ya comprobamos que fue letal. No se pueden poner puertas al mar. Liquidarse de un plumazo la libertad de acción en la cancha a tipos como Navarro, Rodolfo o Ricky es coartar el desparpajo, la caradura de tirársela saltándose el sistema cuando la ven clara y meterla… el alma, la improvisación que no se espera la defensa, la sorpresa… favorecida por un talento inmenso. Afortunadamente, la situación límite se recondujo tras la cacareada reunión de autogestión entre los jugadores y posteriormente de éstos con el seleccionador y presidente. Desde entonces, el panorama cambió radicalmente sobre el parquet. Decía un buen amigo mío y mejor entrenador: “¿Has visto los tiempos muertos de España? Porque el reglamento exige que haya un tipo con ficha de entrenador en el banquillo, que si no… parece que tenemos un holograma como los de de La Guerra de las Galaxias…” Seguramente el aficionado recordará aquella no-inversión al lado débil de Rudy para acabar matando en la cara de Superman Howard en la final de Beijing 2008. La caradura personificada.
Y conste que esto no pretende esta entrada en el blog ser una apología del último seleccionador cesado, ni reavivar una polémica ya extinta, si no un análisis de la trayectoria las de dinámicas de la Selección Masculina Senior en los últimos años. Me contaron en su momento fuentes dignas de crédito que tras la destitución de Mario Pesquera después de la lastimosa imagen ofrecida por el equipo en el partido por el bronce en Beograd 2005 contra Francia, y la discutible gestión de recursos humanos y de juego a lo largo del torneo, llegó un pujante Pepu Hernández con un talante distinto. Cuentan las lenguas que hubo motín en Beograd, provocado por el carácter excesivamente exigente de un Mario Pesquera chapado en otros tiempos baloncestísticos. Tras el Motín de Beograd – dicen que provocado por una multa a uno de los veteranos por llegar unos minutos tarde a desayunar- , Pepu Hernández impuso otra forma de relacionarse con el grupo de jugadores. Sin jerarquías previas ni statuses, en un ambiente de inclusión a los nuevos, de mentoring por parte de los más veteranos. De Sharing: todos juntos compartiendo actividades, jugadores y cuerpo técnico: comidas, paseos, pochas… El resultado ya el primer año fue impresionante, Campeones del Mundo en Saitama 2006, dando además de un juego compacto durante todo en campeonato, una imagen de camaradería, apoyo mutuo, madurez como grupo y unidad del E-QUI-PO (recordemos: baloncesto = 5×5; 12×12, 20×20 = E-QUI-PO) imborrable en la retina del aficionado, español y foráneo. Y más aún tras la lesión de Pau poco antes del final de la angustiosa semifinal ante Argentina, que reforzó la química natural existente y la madurez de un grupo en el que todos – sin excepción – dieron un paso adelante para subir a lo más alto del podio en Japón. “Me he roto el pie, ¡me he roto el pie!”, “¡Vamos, tío! Tú eres más fuerte que todo eso”. No comments.
Tras la destitución de Hernández a dos meses vista de los JJOO de Beijing 2008, llegó Il Maestro Aíto García-Reneses, que aprovechó la oportunidad que brindaban las prisas y su excelso curriculum. El resultado deportivo – Medalla de Plata poniendo contra las cuerdas a las estrellas de la NBA a menos de tres minutos de acabar la final con aquel triple lateral de Carlos Jiménez – fue excelente. Junto con el gran sabor de boca que dejaron los nuestros en todo el planeta baloncestístico (según contaba nuestro compañero blogero Arseni Cañada, a la sazón narrador de la histórica final en la televisión pública nacional, hasta la siempre hostil prensa francesa se rompía las manos aplaudiendo a nuestros jugadores). Y la sensación de haber tenido el oro en las manos. Sin complejos, imbuidos de aquella famosa hormona que mencionaba Díaz-Miguel a Montero en un tiempo muerto en el Eurobasket del 89, y sobrantes de calidad los nuestros plantaron dignísima cara a los entrenados por Coach K, que se escaparon vivos gracias a los dichosos pasos de salida y el uso ilegal de las manos en el hand checking sin sanciones de unos permisivos Brazauskas & Cia. Hasta ahora, nuestro mayor éxito internacional, más que nada por la forma en la que se produjo y sin desmerecer un ápice a los Héroes de LA ’84, de cuya gesta servidor fue testigo como tantos otros españoles a las tantas de la madrugada. Pero fuentes dignas de crédito me cuentan que ya desde la tradicional – hasta ahora – concentración de San Fernando, existía una fractura entre cuerpo técnico y grupo de jugadores. Aunque al menos Il Maestro – otrora un control freak en sus tiempos en el banco blaugrana – les otorgaba libertad en la cancha para jugar divirtiéndose y divirtiendo, y compitiendo como ya es habitual. Sin embargo, la relación con los jugadores distaba de ser la de su predecesor. Preguntado por nuestro colega de Gigantes, Fernando Martín, acerca de su relación humana con el grupo, el de Chamberí contestaba con un: “Son unos profesionales excelentes, con una ética de trabajo increíble”. Blanco y en botella… ¡horchata! (fresquita, ahora que sufrimos los rigores del verano). “Hacía falta un poco de disciplina” declararía el preclaro técnico en la misma entrevista. Juzgue nuestro amigo lector.
El año pasado en Polonia 2009 el grupo estrenaba seleccionador. Nuevos métodos, nuevos sistemas, (casi) nueva filosofía, misma ilusión en el aficionado y en el advenedizo, lector habitual de diarios deportivos. Más control, menos imaginación, menos creatividad. Juego de funcionarios. Y los jugadores explotaron. Declaraciones del Hermanísimo – nada casuales ni calientes como se quiso vender en los medios oficialistas – inmediatas a la dolorosa derrota ante los turcos: “Hombre, habiendo en pista jugadores como Pau o Navarro, que se la juegue el último chico que ha llegado…”. La Tormenta Perfecta. Intento imaginarme la situación: “Pepe, no nos divertimos jugando así…” Y Pepe: “Déjales jugar como ellos saben, Sergio. Que se diviertan… además, los resultados les avalan”. Para unos tipos que vienen gratis a jugar desde hace más de un decenio, es lo menos que se les puede conceder: que estén a gusto en verano. El cambio contra el Coco Lituano en el partido del K.O. fue espectacular. Y desde ahí hasta la victoria final, ganando todos y cada uno de sus choques con una diferencia media a favor de 20 puntos: Lituania, Francia, Grecia y Serbia fueron las víctimas propiciatorias. Casi ná. Nunca nadie había ganado un Eurobasket con una diferencia tan abrumadora en números y juego sobre los demás rivales en la historia de la competición. Tras un triple de 8 metros de Alex Mumbrú contra Grecia en semis al límite de la posesión y con el partido decidido, me comentaba un amigo, exjugador, exárbitro y buen entendedor de basket: “esa es canasta de equipo campeón”. A fe que lo fue.
Sería deseable que tras la experiencia polaca (esa Polonia que nos recibió mal pero nos despidió en loor de multitudes), el de Brescia y haya aprendido de los hechos acaecidos el verano pasado. Que aunque falte el estandarte del grupo – cohesionado como pocos – haya renunciado a su empeño por el control de Skipper absoluto en los mandos al que está acostumbrado allá por cada club por el que pasa. Para que no volvamos a ver el maldito Juego de Funcionarios en el Air Force One de nuestro BA-LON-CES-TO que es nuestra Senior masculina. Al fin y al cabo, los que defienden, rebotean, asisten, manejan el tempo del partido y anotan, los que sacrifican sus vacaciones y se exponen a lesiones que perjudicarían sus carreras deportivas son los jugadores, que lo que quieren es divertirse como desde hace más de diez años de fidelidad a la Selección (me niego a llamarla “La Roja”), y divertirnos además de competir al máximo nivel, y no en este orden necesariamente. Por que esto, esto… esto es BA-LON-CES-TO. No un patíbulo, por mucho que sean Doce los que compondrán el equipo final.