JUEGO DE PATRIOTAS

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POR SUPER-ADMIN
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Estos días hemos recibido, por fin, una noticia relativamente buena acerca del estado físico del pivote chino de los Rockets de Houston, Yao Ming. Su grave lesión, que tenía todo el aspecto de ser terminal, de esas que pone fin a la carrera de un jugador, parece ser de menor magnitud de la esperada; siempre dentro de una indudable gravedad, por supuesto.

Tras someterse a una delicada operación para reparar un hueso de su pie izquierdo, parece que Yao “sólo” se perderá la próxima temporada, la 2009-2010. Según los doctores que le atienden, el pivote podrá, en teoría, volver a las canchas de juego allá para el mes de junio del año que viene. Teóricamente podrá, por lo tanto, preparar la temporada 2010-2011 con su equipo de la NBA.

Y también con el equipo nacional de su país, la República Popular China.

Es un dato objetivo que las autoridades chinas siempre han dispuesto que Yao Ming jugara con el equipo nacional chino. Incluso, si eso significaba que el hombre no tuviera reposo y que estuviera jugando, prácticamente, durante todo el año juliano. Y es que, si uno sustituyera la palabra “dispuesto”, escrita más arriba, por la palabra “forzado”, ésta también cuadraría correctamente en la frase y no cambiaría el verdadero sentido de lo que han hecho las autoridades chinas con su jugador-icono.

Aún admitiendo que Yao es un patriota convencido –cosa que ha demostrado sobradamente a lo largo de su carrera- creo que debería haber un cierto límite en estos temas; que las autoridades deportivas de un país habrían de auto imponerse un cierto control a la hora de utilizar los servicios de un jugador profesional; sobre todo para preservar su carrera el mayor tiempo posible. En el caso concreto de Yao Ming siempre me ha dado la impresión de que el jugador ha estado siempre con su selección porque las autoridades chinas le consideran una suerte de patrimonio del Estado. Y en ese sentido, aparte de su patriotismo, a Yao no le ha cabido otra opción que hacer lo que le mandaban.

Pero al exprimirle verano tras verano, al hombre no le han dejado hacer algo que es fundamental para t la salud de un deportista de alto nivel: descansar. A Yao sus camaradas chinos le han hecho jugar hasta el Torneo de la Galleta (se supone que el de la Galleta de la Suerte) sin posibilidad alguna de que el hombre pudiera siquiera pensar en reposar. Los chinos no han llegado a entender la tremenda paliza y el kilometraje acumulado que lleva Yao Ming en la NBA. Y su salud se ha resentido. Era inevitable.

Al menos, esa es mi perspectiva del asunto. Y la de mucha más gente que conoce el mundo de la NBA también. Pero, como siempre sucede, nada es categóricamente verdadero al ciento por ciento. Las conclusiones del gobierno chino con respecto a esta situación, ampliamente expresadas a través de sus órganos de prensa oficiales, muestran otro enfoque muy distinto del tema. Y, sin estar básicamente de acuerdo, lo que dicen los chinos puede llegar a ser debatible. Pero, sobre todo, puede llegar a ser muy importante para la propia subsistencia de la Liga NBA.

Es interesante leer cómo las autoridades chinas le dan un par de consejos -tal vez advertencias- al Comisionado de la Liga NBA, Mr. David Stern en su escrito. Las reflexiones tienen, además, un cierto tono a crítica anticapitalista que te retrotrae a otros tiempos.

Esto es lo que apareció recientemente en el “Diario del Pueblo”, el órgano del PCC, el Partido Comunista Chino, sobre el controvertido tema de la lesión de Yao Ming:

“…A propósito de las informaciones aparecidas en los Estados Unidos al respecto de las repetidas lesiones del jugador Yao Ming, y de cómo estas lesiones se han producido por entrenar y jugar con el equipo nacional de China, sólo podemos decir que son los partidos de la NBA los que han causado estos daños a Yao Ming. El castigo físico que recibe cada jugador durante una temporada tan larga, el alto nivel competitivo y los viajes sin fin no pueden ser obviados”. Y luego añadía el artículo: “La NBA debería considerar cambiar (reducir) su calendario de partidos para salvaguardar a sus jugadores”.

Dejando a un lado la polémica, y sin dejar de considerar a la prensa china como un mero órgano de propaganda del régimen, esa crítica –aunque exculpatoria para las autoridades deportivas chinas y claramente inculpatoria para las americanas- tiene un punto interesante de debate. Si la NBA pretende –y créame el lector que lo pretende- hacer su producto más “global”, como le gusta decir a Mr. Stern, entonces podría no ser una mala idea que la NBA acortara algo su Temporada Regular.

No es ningún secreto que la Asociación quiere conseguir dinero de los consumidores extranjeros. Sus planes estratégicos de futuro van encaminados hacia ese objetivo de manera muy obvia; y nadie se encarga de ocultarlo. Por eso, dudo mucho que a la NBA le interese aparecer en esta historia como el estamento que impide a los jugadores que son estrellas –y en algunos casos como en el de Ming, incluso héroes- nacionales participar en competiciones internacionales con su selección.

En este sentido, la línea dura de Marc Cuban –“no, no y no” a que las estrellas de la NBA jueguen con sus selecciones durante los veranos- puede llegar a ser incluso debatible, pero para nada estratégicamente rentable para los intereses futuros de la Liga NBA.

Por la misma razón -y sin entrar a discutir ahora quién tiene más culpa de que determinados jugadores internacionales se lesionen- tampoco le interesa estratégicamente a la NBA aparecer como la culpable por contribuir al exceso de horas de competición, de horas de vuelo, de lesiones y de infortunios que habitualmente acarrea su estresante temporada.

Curiosamente, además, el país hacia el que todo el mundo mira como una suerte de futuro “El Dorado” para la NBA es, precisamente, China. Los estrategas que trabajan para Mr. David Stern en las oficinas de la NBA en Madison Avenue hace tiempo que han llegado a una conclusión –y más todavía ahora con la tremenda crisis económica que tenemos encima- una conclusión que puede parecer a priori chocante: la Liga debe sacar menos dinero de mucha más gente y no cada vez más dinero de cada vez menos gente. En otras palabras: la estrategia futura de la NBA ha de pasar por potenciar a China como el gran mercado para la NBA, en vez de preocuparse por el cada vez más precario mercado estadounidense.

De modo que, si yo fuera la NBA, no obviaría lo que me dijeran –de manera más o menos oblicua y más o menos demagógica- las autoridades chinas. Porque lo que hoy puede parecer un simple tema de imagen, en el que unos acusan a otros de ser los causantes de la lesión de un jugador estrella como Yao Ming, tal vez el día de mañana se convierta en una cuestión que vaya mucho más allá de la selección, de la patria o de la bandera. Y que acabe siendo una cuestión de pura supervivencia financiera.

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