La última de Cuban

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A Marc Cuban (Pittsburgh, Pensilvania, 1958), el controvertido propietario de los Dallas Mavericks, muchas gentes del microcosmos de la NBA le acusan de tener demasiados defectos: le imputan ser un engreído, un tipo poco solidario, un rebelde sin causa y sin pausa. El Comisionado David Stern le considera –y no se corta en contárselo a quien le quiere escuchar- “una china en su zapato”. La verdad es que Mr. Cuban lleva ya pagados más de 2 millones de dólares en multas impuestas por la NBA. Por contravenir disposiciones y códigos de la Liga, en un número tan amplio, y de una manera tan contumaz, que su descripción sumaria no cabría en esta columna.

El hombre ha tenido cuitas con los árbitros, con los jugadores, con los entrenadores, con el sindicato de jugadores, con sus colegas propietarios, con los blogueros, con los aficionados, con la Euroliga, con el Órgano Regulador del Mercado de Valores y hasta con el Gobierno de los Estados Unidos. Sí, incluso con el Tío Sam: Cuban acaba de abrir un portal en Internet con el que pretende controlar cómo se administran los 700 mil millones de dólares que el Gobierno ha concedido a ciertas instituciones financieras norteamericanas para salvarlas de la quiebra. Veremos cómo acaba eso. Por su parte, la SEC, el organismo regulador del Mercado de Valores, le considera un defraudador. Y la mayoría de la gente, un iconoclasta. Pero nadie le puede acusar de falta de imaginación.

Marc Cuban es, en mi modesta opinión, un genio. Para lo bueno y para lo malo. Uno de esos americanos fervientemente individualistas que, en los Estados Unidos, reciben con frecuencia la denominación de libertarios, sin que sus ideas tengan, necesariamente, nada que ver con libertarios como, digamos, Mijail Bakunin. Sino, más bien, con las ideas que plasma en sus obras el autor favorito de Cuban: el escritor y filósofo Ayn Rand. Autor, entre otros escritos, de una prodigiosa novela llamada “El Manantial”.

Lo que tampoco le niega nadie a Marc Cuban es que es, sin duda, diferente. Lo cual no es necesariamente malo en ese mundo cada vez más uniforme y más plano que Mr. Stern pretende que sea su NBA. Cuban presenta, dicen los que le conocen bien, una personalidad de corte bipolar. Es evidente que el hombre es capaz de concebir decenas de ideas, la mayoría de ellas bastante peregrinas. Pero las que son válidas son, casi siempre, capaces de aportar algo nuevo. Un ejemplo de esta dualidad: Mister Cuban es capaz de financiar la muy notable película independiente “Good night and good luck” y a la vez invertir en una compañía llamada Brondell –juro al lector que esto no es broma- que se dedica a diseñar “retretes de alta tecnología”. O crear un sitio web llamado Sharesleuth.com con el objetivo de revelar fraudes en las empresas que cotizan en los Mercados y, a su vez, vender él mismo acciones bursátiles tras recibir, presuntamente, información privilegiada.

La última idea de Mister Cuban, publicada en su blog habitual, blogmaverick, sugiere que, ante la ausencia de buena cobertura informativa de los equipos locales en la Red, y dado que la prensa escrita aplica cada vez más recortes de gastos y de plantilla, sean las ligas de cada uno de los tres grandes deportes estadounidenses las que paguen a los periodistas: el Señor Cuban sugiere que debería pagarse la nada despreciable cifra de 50.000 dólares al año a cada reportero, dicho sea de paso. Y que, además, las ligas coloquen a estos reporteros en los diarios locales más importantes, a cambio de que el equipo profesional en cuestión tenga un espacio garantizado en el periódico. Al menos, eso es lo que he deducido que quiere expresar Mr. Cuban en su blog al explicar su idea.

Es bonito que Marc Cuban crea que un subsidio anual de 150.000 dólares (el total de los sueldos propuestos por él para esos tres periodistas que cubrirían la información de baloncesto, béisbol y futbol), por periodista y periódico, pueda llegar a salvar una industria que está en claro declive e incluso en peligro de extinción. Pero los comentarios que hace el propietario sobre la falta de buena información en la Red demuestran lo alejado que está Mr. Cuban de la realidad del tratamiento de los deportes en Internet.

Además -y muy en la línea de lo que comentábamos aquí el otro día sobre Kevin McHale, el actual entrenador de los Wolves de Minnesota- Cuban considera a los blogueros una fauna especialmente nociva para su club; y para él mismo. De hecho, el dueño de los Mavs dio orden de expulsar del vestuario del equipo a todo bicho bloguero viviente. Bloguero viviente e independiente, se entiende.

Lo cual me resulta muy curioso, teniendo en cuenta que el hombre no es, precisamente, un indocumentado en lo relativo a la Red y a las nuevas tecnologías. Mr Cuban se hizo multimillonario –dando un pelotazo descomunal de 6.000 millones de dólares, para más señas- gracias a que, en 1999, vendió su negocio de radio deportiva en Internet al entonces rico y poderoso portal Yahoo!. Otro dato importante: el club propiedad de Mr. Cuban, los Mavericks de Dallas, fue uno de los primeros en reconocer la importancia de tener presencia en la Red; de hecho, el departamento de Internet de los Mavs ha estado creando, en los últimos tiempos, sitios web -más o menos oficiales- que realmente nadie utiliza. Por el contario, otros clubes de la NBA trabajan con blogueros independientes y les va muy bien. Ninguno de estos clubes suele ordenar a su personal de seguridad que “escolte” hasta la salida más próxima a los blogueros indeseables, como en su día hicieron los Mavs.

Por supuesto, estoy de acuerdo con Marc Cuban en que la cobertura informativa de los equipos locales en la Red de Redes es francamente mejorable. Los diarios de papel ya parecen haberse dado cuenta de ello y ordenan, cada vez con más frecuencia, a los reporteros que cubren la información del equipo –en los Estados Unidos se les conoce como “beat reporters”- que publiquen piezas en la página web de su periódico.

No seré yo quien niegue la importancia, ni la influencia, de los periódicos diarios de información general impresos en papel. Pero, en estos tiempos modernos, tal vez ese diario de papel ya no sea tan importante; al menos en lo concerniente a la cobertura informativa de carácter deportivo. Es evidente que Internet permite hacer muchas cosas que no se pueden hacer con un papel impreso e incluso con un periódico electrónico. La comunidad de usuarios que se desarrolla alrededor de los blogs es enorme. Así que, al menos hasta que el papel impreso pueda ofrecer el mismo contenido, la misma inmediatez y el mismo arraigo comunitario que la Web, me parece que los (buenos) blogs van a seguir manteniéndose en pie durante mucho tiempo.

Por otro lado, el hecho de que una gran Liga -por ejemplo la NBA- pagara el sueldo de un reportero del diario más importante de una ciudad –digamos, Denver- puede estar muy bien como concepto empresarial de cara a mejorar la cobertura de la Liga en un diario de información general. Pero tengo dudas de si esa idea garantizaría verdaderamente la información libre y objetiva. Y tengo muchas más dudas de si no habría un conflicto de intereses entre el reportero, el medio en el que éste publicaría sus piezas, y la Liga que le pagaría su jornal.

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