Me gusta ver a Marc Gasol y a Álex Mumbrú en lo más alto de la clasificación de valoración de la Liga ACB. Desde que en 1991 se instaurase esta estadística que busca al jugador completo nunca un español ha conseguido liderarla al final de la temporada. Este año, sin embargo, puede ser la excepción. A Gasol y Mumbrú, seguro, se les unirá Rudy Fernández, en cuanto se recupere de sus molestias. Estos tres jugadores lucharán con otras estrellas como Splitter, Lakovic o Bullock por ser el mejor de la Liga ACB.
Este dato nos deja clara una cosa, los jugadores españoles son ya igual de importantes en sus equipos que cualquier otro jugador no nacido en España. No hace mucho tiempo, los equipos estaban formados íntegramente por jugadores nacionales a los que se les unía un par de americanos que marcaban las diferencias. Según explican los veteranos de esto, para tener éxito en ese baloncesto tenías que acertar en la contratación de los dos americanos, si lo hacías tenías mucho ganado.
Hoy en día parece que las tornas han cambiado y lo que marca la diferencia en los equipos es la presencia de buenos jugadores nacionales. Lo estamos viendo en Girona, o en Badalona o incluso en el Real Madrid, que ante la ausencia de Bullock por lesión, es Mumbrú el que ha cogido el protagonismo en ataque.
No quiero entrar en la eterna polémica sobre la presencia de más o menos extranjeros en la Liga ACB, en lo único que me fijo es en la calidad de jugadores y ésta me dice que los nacionales están ya al mismo nivel, sino más, que cualquier otro jugador.
Ahora más que nunca el jugador de casa está de moda… aunque lo que siempre estuvo y estará de moda es el buen jugador y eso, afortunadamente, abunda en esta Liga ACB.