TOP TEN Universitario

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POR SUPER-ADMIN
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A falta de mes y medio para que de inicio la temporada de baloncesto universitario, siguiendo la tradición de tirarse a la piscina del pronóstico, ahí van mis diez favoritos :

1. – KANSAS. A priori es el equipo que más talento tiene, fruto de tres recruiting classes verdaderamente notables, lo que le da un núcleo de experiencia bastante apreciable.

Los pivots Sasha Kaun , un tanque siberiano que sabe coger la posición como pocos ya, y CJ Giles, explosivo y saltarín, son juniors, al igual que el sobrio base neoyorkino Russell Robinson.

A ellos hay que unir la clase excepcional de la añada posterior, con tres estrellas de la talla del swingman Brandon Rush, el último de la dinastía, el pivot Julian Wright y el base Mario Chalmers, que ya han mostrado flashes de brillo que han de confirmar esta temporada.

Añádasele un nuevo jugador interior en Darrell Arthur, una de las piezas más codiciadas de la última primavera, arrebatada in extremis a LSU Y TEXAS, y un prometedor base en Sherron Collins, por el que suspiraban los Fightin Illiní, y uno se encuentra con un auténtico equipazo, al que solamente queda por ganar la cohexión y química que se predican de cualquier equipo que aspire a ser campeón.

Yo apuesto a que Self va a conseguirlo, y con ello la alargada sombra de Danny Manning por fin desaparecerá del campus de Lawrence.

2. – FLORIDA. Un equipo campeón al que retornan todos sus elementos claves (encabezados por su estrella Joaquim Noah, bien secundado por Al Horford y Taurean Green), con un año más de experiencia y madurez, tanto individual como conjunta, es algo que no se da en el college basketball desde tiempos inmemoriales.

¿Por qué no elegirlo, pues, como nº 1 nacional?

Dos razones lógicas y una personal pesan en tal decisión.

Florida no es el equipo con más talento y el año pasado no fue el mejor equipo sino hasta el momento decisivo, y aun así, ante Georgetown en semis regionales, solo un rebote ofensivo de Corey Brewer que acabó en canasta más adicional la salvaron de una derrota casi segura. Es decir, no estamos ante un equipo dominante, sino ante uno que supo atrapar su oportunidad en el momento decisivo.

Por otra parte, me resisto a no ser original en la elección, jajaja.

En cualquier caso los de Donovan están ante una oportunidad de hacer historia, lo que en un college de tradición futbolera tiene doble mérito, recordemos que Duke fue la última en repetir a inicios de los 90, de la mano de la mítica pareja Hurley & Laettner.

3. – MEMPHIS. A pesar de haber perdido de una tacada a sus tres hombres más importantes, confío en el grupo que Calipari ha sabido crear en la ciudad de la Música, como ya hiciera en UMass.

Los Laurinburg Boys (un grupo de 5 recruits , de los que quedan cuatro, que llegaron del mismo instituto a esta universidad) trajeron consigo una notable calidad atlética a la par que un sentido de equipo que se hizo notar en pista. Daba gusto ver a los Tigers con dos rotaciones que aseguraban 40 minutos de intensidad, torturando a sus rivales con una presión a todo campo y un imparable juego de transición.

Solamente una UCLA roqueña pudo acabar con los sueños de título de aquel equipazo, posiblemente el mejor que han tenido desde los tiempos de Andre Turner & Keith Lee.

Joey Dorsey, Robert Dozier y Kareem Cooper formarán una tripleta interior temible, muchos kilos y centímetros, y bastante margen de mejora en los dos últimos, sólo en su año sophomore.

La inesperada vuelta de Jimmy Hunt trae consigo buenas dosis de experiencia, que el backcourt va a necesitar, sobre todo el recruit estrella Willie Kemp, un base distribuidor a quien parece que el técnico italoamericano quiere dar plenos poderes.

Por si acaso, el compacto base Andre Allen y el tirador Antonio Anderson están dispuestos a confirmar los atisbos de la pasada temporada.

El reto de ganar el primer anillo continúa ahí para todos.

4. – NORTH CAROLINA. Tras un año inesperadamente fantástico, que acabó por reivindicar la figura de Roy Williams, grande también en la adversidad, los Tar Heels parecen listos para un nuevo asalto al Trofeo, tan solo dos años después de la desbandada que siguió a su épica victoria ante Illinois en la final nacional.

Tyler Hansbrough debe confirmar su estatus de estrella, ganado en una de las temporadas freshman más espectaculares que se recuerdan, sacudiendo los rancios cimientos de la ACC.

El de Missouri estará bien rodeado por los seniors Wes Miller y Reyshawn Terry, un ala pívot muy duro que además tiene buena muñeca, y los juniors Green, Ginyard y Frasor, todos ellos buenos jugadores, algunos serían estrellas en cualquier otro programa, pero que tendrán que saber adoptar un rol secundario, por debajo de su calidad.

Y es que lo que llega a Chapel Hill no es poco, tres Highschoolers que casi todos los servicios de scouting sitúan entre los 10 mejores de la nación. Los exteriores Wayne Ellington y Tyson Lawson, este último una nueva perla de la Oak Hill, y el pívot Brandan Wright deberían contar para Williams desde el inicio, y si se acercan al nivel que en su primer año mostró Hansbrough, UNC es legítimo candidato al título.

En todo caso, muchas incógnitas rodean a la química de este equipo.

5. – GEORGETOWN. La emoción vuelve a la capital de la mano de John Thompson…. III, eso sí.

Los Hoyas confirmaron en el Torneo final su buen papel en la fase regular, donde acabaron con la imbatibilidad de Duke, siendo el rival que más problemas causó a los campeones de Florida.

Este año se les va a pedir luchar por el campeonato, y para ello cuentan con una pareja interior excitante, formada por un gigante afable como Roy Hibbert, un 2,18 con engañosa movilidad y buena mano y el purasangre Jeff Green que tras salir de la nada hace dos años, confirmó su versatilidad la temporada anterior.

Por si fuera poco, Vernon “The Big Ticket” Macklin, un atleta de primer orden en el instituto viene para reforzar el juego interior.

El juego de perímetro, por el contrario, sí que suscita más reservas, aunque Jonathan Wallace siempre diera la impresión de tener controlado el ritmo y de sacrificar protagonismo anotador en beneficio del equipo. Si este hombre asume el liderazgo y crece en anotación, los capitalinos pueden contar para todo.

Ah, y por si el sentimiento revival no fuera suficiente, el fantasma del Hoya Distroya por excelencia, Patrick Ewing, se aparecerá cada noche en forma de su hijo, transferido desde Hoosier Nation.

6. – UCLA. Se hace difícil no contar con un programa de gran tradición entrenado por uno de los grandes gurús defensivos del campeonato universitario.

La marcha del superclase Jordan Farmar se ve compensada por el regreso del forward Josh Shipp, tras su lesión de cadera del año anterior, y el retorno del escolta Arron Afflalo, deseoso de restaurar su imagen dañada por un partido final decepcionante.

El poderoso tirador liderará un equipo en el que el base Darren Collison y el pívot Lorenzo Mata van a tener que asumir roles más protagonistas, a la espera de que los dos leones de Yaoundé, Richard Mbah-a-Moute y Alfred Aboya, vayan refinando sus extraordinarios instintos atléticos.

Los de Westwood empiezan a contar en el Oeste y los grandes reclutajes que se esperan en los p`róximos años de la mano de Ben Howland, son la mejor prueba de ello.

7. – ALABAMA. Sobre los Crimson Tide pesa el baldón de ser uno de los equipos con más partidos jugados en el Torneo final sin haber pisado nunca territorio Final Four.

Un nuevo año, hay jugadores para lograrlo, pero subsiste la duda de si habrá equipo.

Jermareo Davidson, un longilíneo ala pívot en trance de explotar como jugador dominante, por dentro, y Roland Steele, un base completo sin estridencias, por fuera, han de llevar a los sureños adonde no pudieron llegar tantas y tantas estrellas (los Reggie King, Eddie Lee Phillips, Derrick McKey, Buck Johnson, Latrell Sprewell, etc) que antes pasaron por Tuscaloosa.

Los secundarios son de lujo, empezando por dos sophomores: la bestia Richard Hendrix, 260 libras que se fueron calentando poco a poco en su año freshman y Alonzo Gee, otro jugón versátil del que se espera empiece a anotar en dobles figuras.

El entrenador Mark Gottfried, ex jugador de la casa en tiempos de Bobby Lee Hurt y cía, debe demostrar que sus habilidades reclutadoras están a la par de su capacidad de dirigir a un grupo de grandes jugadores, si quiere seguir cantando el Sweet Home Alabama.

8. – WASHINGTON. Otro programa emergente que en apenas tres años, de la mano del ex Bancorroma Lorenzo Romar, se ha hecho inquilino permanente del top 20, al punto de poder permitirse el lujo de ser un poder reclutador en el Oeste.

Y fruto de ello, los Huskies presentan una brillante pareja interior de chicos blancos y talentosos: por un lado el masivo Jon Brockman, un pívot sophomore, bajito pero fiero, que este año será el referente en la pintura, rebañando rebotes e intimidando a sus rivales con un físico de profesional, y por otro el perseguido Spencer Hawes, un 2,11 fino, con buenos movimientos y mano segura, sobrino de un ex pro que maravillara en Venecia en la década de los 70.

Por fuera, el filigranas de Justin Dentmon, base menudo y admirador de Allen Iverson, que debe dar un salto al estrellato este año y el artillero panocha Ryan Appleby, aportarán experiencia, con la ayuda de un Joel Smith que viene pidiendo paso.

Atentos a otra posible explosión, la del recruit Quincy Poindexter, un alero alto, top 25 en High School, hijo de Roscoe y sobrino de Cliff, ambos grandes jugadores de la pallacanestro.

Es cierto que han perdido mucho, pero los Huskies deben ser tenidos en cuenta para seguir estando arriba.

9. – ARIZONA. Lute Olson debe haber sufrido bastante, viendo tanto talento dilapidado y tanta indisciplina en el último quinquenio.

Pero ahora la ilusión se debe dibujar en su rostro recordando a Sean Elliot con Marcus Williams, una de las más agradables sorpresas del ejercicio anterior, un combo de 2,00 metros, con tiro fiable y dotes de penetrador, hesitation y cambio de mano incluídas.

Incluso Mustafa Shakur, hace cuatro años el mejor escolta del High School, una vez disuelta la concentración de chupones del backcourt, puede empezar a pensar en rendir en equipo antes que en catar bola.

Además, llega al campus de Tucson un tipo con pinta de surfero al que, en lugar de surcar mares le gusta horadar canastas, Chase Budinger, un blanco que la sabe meter y matar (es un gran jugador también en voleibol).

La recuperación del masivo alero tejano Jawan McClellan, excelente tirador, después de una grave lesión de muñeca, pone la guinda al pastel.

Para pensar en cosas mayores, sin embargo, los Wildcats necesitan un pívot que produzca y Kirk Walters es lo más parecido que tienen, ya que el finesse Ivan Radenovic nunca se pegará bajo aros.

En fin, que habrá que seguir de cerca a este equipo, capaz de todo y de nada.

Y llegamos al décimo puesto, y una vez más se me va a ver el plumero naranja…..

10. – SYRACUSE. Los chicos de Boeheim tienen clase y experiencia, solo que no clase de la buena – big time– ni experiencia en todas las posiciones. Hay que creer en que la tripleta de senior, en su día llamada a suplir a Carmelo y Hakim, van a dar, por fín , la justa medida de sus posibilidades.

De esos tres veteranos, el pívot Terrence Roberts es el que tiene más pinta de hacer un gran año, siempre que corrija sus problemas de leverage y afine un poquito la muñeca. Ilusión y trabajo no le faltan para ser un 15- 10.

Darryl Watkins debe dar lo que sabe, intensidad defensiva, disciplina y dureza en los bloqueos, y Demetris Nichols, acaso el más dotado e irregular de la tripleta, puede explotar e irse a los 20 puntos a la Shumpert, o comerse los mocos en el banquillo.

El resto solo puede dar alegrías al pueblo orangemen, con el escolta Eric Devendorf más centrado, asumiendo el liderazgo tras un primer año de aprendizaje, el base Josh Wright más centrado en funciones de dirección, y el esperadísimo freshman Paul Harris, el mejor recruit naranja desde Melo, un toro que seguirá la tradición de grandes interiores bajitos ( Eric Santifer, Stevie Thompson, Dave Johnson,…) que ha dado el college neoyorkino.

Año difícil, pero lleno de retos, para Jimbo y sus muchachos.

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