Como continuamente me llegan por correo electrónico y por correo ordinario preguntas de diversa índole y requerimientos varios he creído conveniente seleccionar aquellas cuestiones que me parecen más pertinentes y contestarlas en este BLOG, obviando aquellas demandas más intrincadas en el plano de lo personal o afectivo; soy un ente incorpóreo e inmarcesible y el único columnista que jugó al baloncesto antes que Naismith. Reconozco que estas cuestiones me fueron formuladas tiempo ha, pero en tanto lleguen las nuevas allá va un recopilatorio de hits.

Pregunta Primera. Hola, Jinete, lo primero felicitarte por tus artículos. ¿Cuál ha sido el pabellón que más te ha impresionado?

Respuesta: sin duda alguna el pequeño Palacio de la Paz, la Amistad y la Concordia de la República del Khanastán. El público está tan cerca de la cancha que ni siquiera llega a haber fueras de banda. La hinchada es muy animosa. En una encendida defensa de la ortodoxia y lo consuetudinario no tienen publicidad en el parquet y de facto no pintan en él ni las líneas del triple o del tiro de personal. Tiene capacidad para 2000 espectadores y bien que están contados, pues cada tiempo muerto suena la música y cuando se para todos los espectadores deben sentarse. El que se quede sin silla se va a la calle. Las cheerleaders son estupendas: antes iban ataviadas al modo del folclor más regional, pero como quiera que los zuecos rallaban la madera ahora van con sandalias de playa. Las distintas filas no tienen distintas alturas: la disposición es por tanto plana. Con esto se ha garantizado la exclusividad del baloncesto en su uso, pues al menos al ser los jugadores altos los de las filas últimas ven la cabeza del pívot. Creo en fin que sin duda me quedo con este pabellón.

Segunda pregunta: Hola, crack, varias veces has hablado de tu extenso equipo de analistas; a la hora de la verdad, ¿quién redacta?

Respuesta: en efecto, amigo, tengo a disposición de todos ustedes el más amplio elenco de analistas y expertos del basket que periódicamente me informan de todo. Para la redacción final somos un equipo: el base se encarga de subir los papeles, el escolta vela porque nadie le asalte, el alero me los lanza, el ala-pivot los palmea y el pívot se coge un rebote. Normalmente alguien se encarga de las vocales y deja las consonantes para un segundo. La última palabra del artículo la tengo y la pongo yo siempre.

Tercera pregunta: ¿cómo te las apañas para ver tanto baloncesto y así poder opinar sobre competiciones tan remotas como la persa o la vikinga?

Respuesta: . Yo utilizo tres antenas motorizadas a las que pongo a hacer trial por los tejados y un telescopio añadido sito en el Monte Palomar (Texas, USA). Con ello escruto todo el Universo y no me pierdo el nacimiento de una nueva estrella. Además tengo una última antena enfocada hacia el interior de globo terráqueo para que de la vuelta y capte las señales de las antípodas . El problema es que se ve desde abajo y las suelas de las zapatillas despistan y el balón cuando bota cae hacia la cámara: no lo recomiendo por tanto.

Cuarta pregunta: yo quería agradecerte todo y aprovechar para preguntarte por una cuestión táctica

Respuesta: haces bien, amigo, la táctica es una de mis especialidades y no cabe duda de que todo cuanto yo pueda decir estará bien dicho, como tú bien afirmas y convendrás conmigo no sin deletérea excogitación

Quinta pregunta: ¿cuál es para ti el baloncesto del futuro, jinete?

Respuesta: creo que yo ha he visto el baloncesto del futuro, amigo, aunque fue hace tanto tiempo que ya no me acuerdo. En una cancha al aire libre, en una perdida isla centroamericana. Los vientos huracanados dificultaban el juego. El equipo que jugaba en contra de la brisilla no podía encestar un solo balón. Por el contrario, el equipo que iba a favor simplemente tenía que depositar el balón en la bisectriz del arcocoseno de pi ene cuadrado, en línea con la canasta, vaya, y el viento por sí sólo se llevaba el balón y si era de frente este golpeaba el tablero y se iba para adentro; si era de lado, adiós balón, uno apareció dos días después en Cuenca. El huracán era tan temible que resultaba posible elevarse desde la propia canasta y hacer mate en la otra, destrozando el tablero por descontado. La sujeción de las canastas era de madera de coco y por allí eran muy testarudos, de modo que aquello sólo vibraba un poco. Los árbitros no tenían ninguna incidencia en el juego. Ambos entrenadores coincidieron en que los colegiados nunca pitaron de cara. Fue un match ciertamente curioso….

Sexta pregunta: Muy buenas, amigo Jinete, seguro que como buen conocedor del Parkground nos puedes recomendar una cancha….

 Respuesta: A ver, la cancha donde yo juego está en mi ciudad, y más concretamente en mi barrio, cerca de casa. Normalmente utilizo un balón de Sunny Delight que te regalaban hace años con la compra –que no ingesta- de un frasco de zumo. Ocasionalmente –máxime cuando se trata de grandes eventos- recurro a mi antiguo Myhome –versión angloamericana del conocido Mikasa-, aunque como está ligeramente desgastado –esto es, no tiene ya granos- y el pitorro por donde se infla se clava en las manos y genera un huevo que hace difícil el bote la gente suele poner alguna pega.

El tipo de pavimento es suelo. El material es arena: al principio creo que era un campo de césped pero las briznas murieron y ahora sólo queda el resto de arena de playa. Cuando llueve forma charcos estables: la depresión que constituye el semicírculo de la línea de personal se inunda sobremanera y quien quiera emular el mate de Jordan ha de saltar casi desde la línea de tres, un fastidio, vaya. Hay piedrecillas y conchas marinas, no en vano tiempo ha fue un puerto de mar y los residuos de filoplancton se acumulan en la reverberación de las líneas de fondo.

Sobre el tipo de canasta no sé qué decir, es una canasta normal, con un palo de poste y un aro vencido hacia la izquierda, sin red ni nada. La única red que vio aquel aro fue la de un arácnido que aprovechó la insistente inasistencia de playgrounds.

Respecto del tipo de señalización en la cancha, lo más cercano es el ceda el paso que hay en la esquina, ya en la calle. También hay una señal de badén, y es que la cancha está en cuesta y tiene dos mogotes en la derecha. Es complicado si uno va en moto. Los expertos como yo sabemos dónde driblar y cómo esquivar las protuberancias, pero para el profando aquello a veces es como jugar con un balón de rugbee. La línea de personal está pintada con tiza y los triples se calculan más o menos a ojo. Tampoco abundan los buenos tiradores como para que esa inexactitud sea un verdadero problema: al aro ladeado y feble no favorece a los exquisitos…

Cantidad de gente y todo eso… pues no mucha, la verdad. El día más habitual es el domingo, cuando van muchos padres a jugar al fútbol con sus hijos pequeños. Yo normalmente voy en días de diario y me ejercito en el tiro, lanzando guijarros contra una botella de pepsi. En cuanto al nivel de la gente… pues es muy malo en general excepto en lo que a mi respecta, que soy un crack, un jugón del parkground.

No sólo es que nadie me haya ganado nunca ahí, sino que ni siquiera lo han intentado.

En fin… pueden ustedes remitir más preguntas en los comentarios de esta misma pieza, o por e-mail, o por correo certificado sin contra-reembolso, o por donación libre de impuestos. Quizá alguna incluso la contestemos….