La primera vez que llegó a mis oidos el eufónico nombre, debió de ser hace cuatro o cinco años, cuando el hombre era aún niño.

Leyendo las siempre nutritivas páginas de HoopScoop, una noticia atrajo poderosamente mi atención. Hablaba de un niño de 13 añitos que había dominado en un torneo veraniego, de esos que se organizan por conocidísimas marcas de calzado deportivo en verano para futuras estrellas del baloncesto.

El cronista aludía a un prodigio físico , un "manchild" de 6-8 y  en los aledaños de las 300 libras, que había mostrado un toque dulce y finos instintos para el deporte de la canasta. El nombre de Shaquille O,Neal empezaba a manejarse con ánimo de parametrizar la ilusión que el chico despertaba.

Desde entonces, como no podía se de otra manera, seguí la pista al angelito, y lo cierto es que su carrera en las instancias previas a la Universidad, sin ser mala, en modo alguno se ha compadecido con las expectativas excitadas entre los expertos en la cosa.

Año a año, Derrick Caracter iba bajando en los rankings de los jugadores de su generación, mientras su peso iba subiendo. Problemas de caracter, sublime paradoja, eran frecuentemente citados a la hora de tratar de explicar como un físico portentoso y un talento simpar no acababa de dominar la escena colegial.

Gente como Greg Oden, a unas cuantas millas de talento respecto a nuestro protagonista pero con una excepciona ética de trabajo, y Kevin Durant le sobrepasaban en los rankings, y en la última confección previa al comienzo del periodo oficial de reclutamiento, el masivo power forward había caído hasta el puesto nº 14, en el mejor de los casos, incluso en su posición era rankeado el 7º. algo impensable hace cinco años, cuando se especulaba que alcanzaría los siete pies y dominaría el mundo.

Ayer debutó en la NCAA, en el Jimmy V. Classic ante Arizona, vistiendo la camiseta histórica de los Cardinals de Louisville, a las órdenes del no menos histórico Rick Pitino. El italo-americano, famoso por su dureza, le había exigido bajar de las 320 libras con las que llegó al campus, a 260, si quería tener una oportunidad en su equipo.

Por lo que se vió, el chico se ha esforzado, y en la cancha del Madison se presentó un jugador de físico temible, ancho, pero ágil y coordinado. El tipo ama el choque y los rivales se lo piensan antes de cruzarse en su camino.

En los apenas 15 minutos que a causa de las faltas estuvo en pista, anotó 6 puntos y atrapó 7 rebotes. Su presencia en la cancha se notó, algo inhabitual en un freshman,  el chaval tiene un especial talento para atrapar la bola, amen de unas grandes manos, y su cuerpo, que utiliza con innata presciencia, hizo el resto.

Sus canastas vinieron en dos rebotes ofensivos, que transformó dejando la bola suave arriba, con esa mano mórbida que distingue a los verdaderos jugones, y un reverso sellando a su defensor, a una velocidad inefable, sobre todo con esa masa corporal.

Pitino dice que le recuerda a Charles Barkley, yo por el momento, simplemente espero que no acabe como Dinner Bell Turpin.

Al final, algo me dice que será una cuestión de Caracter.