Vuelve el Gran Capitán

Foto de super-admin
POR SUPER-ADMIN
Actualizado:
Compartir: ¡Enlace copiado!

(Réquiem por los que se esperaban otra temática)

Desde Madrid, desde Málaga, desde Valencia, desde Las Palmas (clap clap), desde Badalona, desde Geerona, desde Vitoria, desde la Ciudad Condal….!un clamor de voces claman por una investigación del Jinete!  Así comenzó el célebre “caso de las entradas desaparecidas”….

“Deseo que investigue, amigo”, me conminó un mecenas, “sólo Usted puede llegar al final”, aseveró no sin antes alcanzarme un sobre repleto de invitaciones para la Copa y unas monedas de “a euro” a modo de exigua remuneración y contrapartida.  De modo que decidí abandonar mi habitualmente estricta proporción entre ocio y negocio para dedicarme full time las pesquisas.

Después de no pocas cavilaciones – a las que no soy propenso- colegí que debía comenzar por el visionado de la última escena del filme –con Van Cleef y Eastwood- “la muerte tenía un precio”, y no porque temiera yo en modo alguno desenlace o fin fatal, sino porque acaso allí estuviera la clave del presente embrollo. ¡Pum! Clint se carga al postrero facineroso. ¿Qué sucede, socio? Inquiere el Coronel. ¡Nada, amigo! –sonríe Clint- ¡Que no me salían las cuentas!

Debo reconocer que a mi tampoco. Acudí a un experto que recientemente había desentrañado el Teorema de Fermat para que me confirmara mis percepciones: si a 13.488 abonos disponibles se restan 5000 abonos de público en general, 3000 abonos de los equipos y 500 abonos de palcos de empresa… Al catedrático tampoco le salían bien las cuentas….

Decidí llamar a don Eduardo. Una musiquilla persistente a modo de versión navideña del himno del Barsa me acompañó hasta que al fin respondió el Jefe Máximo.

– Soy un colegiado. Espero sus instrucciones –bromeé tapando mi auténtica voz espectral con un kleenex-.

– ¿Josean? Musitó don Eduardo escrutando falsamente mi identidad.

– No, hombre, no. Verá, es que he encontrado cien abonos coperos en una cesta anexa a un mimo de las Ramblas y…

– Puedo proporcionarle cien más, por eso no se preocupe- me interrumpió. Aquí hay verdaderas tortas por los abonos, no se puede usted imaginar, verdaderas tortas por ver a quién conocemos para regalarlos, ya vamos por relaciones indirectas en tercera línea de consanguinidad y no hay manera, no vea usted, tal es el excedente….

– En realidad soy un scout de Phoenix –mentí con mi mejor acento australiano de la Coste Este-, ya hemos fletado un charter pero aún falta abono para el gorila enfarlopado que brinca en los tiempos muertos

– Eso está arreglado, siendo usted de donde es…

– Note que está muy gordo el cabrón, necesita al menos dos sitios, y los dos de al lado para expandirse.. además piensa llevar la peluca… y la colchoneta también, para ver más alto, claro está….

Dudé si añadir algo más y colgué. La investigación quedaba en un punto muerto y quasi enterrado.

Dos días después recibí un anónimo. Mi amigo y confidente Larry –menudo pájaro- me citaba en el bar de la esquina (Corner´s). Conocida su predilección por el dulce le obsequié con una trenza glaseada de cabello de ángel con miel y le conminé a desembuchar sus informes.

-El archivo de Salamanca…. susurró

– ¿El archivo de Salamanca? Oye, amigo, a mi no me interesan esos desplazamientos….. baloncesto, amigo, baloncesto, basket

– Verás –prorrumpió con voz argentina- aprovechando el traslado del archivo de Salamanca algún listo ha trasladado un papiro del archivo de Simancas, por aquello de la similitud –que yo no la veo por ningún lado- fonética. Lo entiendes, ¿no?. Se han llevado a la sede de la Acebé ese papiro. Y entre otras muchas cosas que no vienen al caso ya sabes lo que contiene el archivo de Simancas, ¿no, Ryder?

– Jejeje….musité.

De sobra sabía yo que el archivo de Simancas recogía las partidas de Gonzalo Fernández de Córdoba y otras cuentas míticas de cuento. Una de ellas había sido incautada por la Acebé. Afortunadamente sólo se habían apoderado de un fac símil con ilustraciones de cómic. El original permanecía intacto….

“De las partidas y cuentas del Gran Capitán y otras justificaciones que se presentan a su mayor Gloria”

-Quinientos abonos para frailes, monjas y pobres para que rogaren a Dios (y a Alá) por la prosperidad de la Copa

-Trescientos abonos para duplicar los de aquellos invitados que pudieren perder el suyo

-Cuatrocientos abonos para que los scouts de otras ligas puedan enfocar desde perspectivas diversas –al menos una por cuarto- a los distintos jugones

-Trescientos abonos para recompensar a todos aquellos que glosaren las bondades de la organización de la Copa y de la venta de entradas

-Cien abonos para la Confederación de Regantes del Tajo-Segura para coadyuvar al florecimiento de sus tierras

-Doscientos abonos para el Ministerio de Defensa por aquello de que fueron enviados sin más remite

-Doscientos abonos para los impulsores de la campaña medioambiental “Recicla algo de papel al día y conocerás la alegría”

-Cuatrocientos abonos para loar la alocución del speaker alzando al vuelo todos los trocitos cortados

-Trescientos abonos para que la Comunidad de Madrid los pueda enviar a Fuenlabrada a la mayor gloria de los traseros de la villa mentada

-Doscientos abonos para el Montepío de Fumigadores del Fuego en homenaje a la rememoración del “Palacio en llamas”

-Ochocientos abonos para jugadores, técnicos, utilleros, pasadores de mopa, jueces de mesa, colegiados, jueces de línea, pegadores de publicidad en los semicírculos, estadísticos, speakers, vigilantes de seguridad, eliminadores de pancartas, tickeadores de puerta, mascotas, cheerleaders, taquilleros, directivos, agentes, vividores, chanchulleros, birladores, aduladores,primos, parásitos, ceros izquierdistas y otras aves de similar catadura

-Quinientos abonos para las cohortes de Florentimo y Laporta

-Dos mil abonos por la paciencia de los dirigentes de la Acebé al tener que escuchar las pesadas quejas de los aficionados que se han quedado sin entrada porque no se puso ni una a la venta en taquilla.

pd: noten que todos los párrafos de texto de este artículo empiezan por la letra D -excepto diálogos y cuentas-, en un sutilísimo homenaje a que ya queda menos para el día D -de que empiece la Copa-.

¿Te ha gustado el artículo?

Compártelo con quien también ame el baloncesto.

¡Enlace copiado!