Responsabilidad vs Sobreprotección

Solapas principales

 

“El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.” ( Jorge Bucay)

Habitualmente se habla , yo el primero, de los déficits existentes en el ámbito del deporte de base, en referencia al papel de los adultos (padres y entrenadores) en la tarea de “formar” a los jóvenes. Precisamente el propio concepto ya es discutible: nos situamos en un plano superior que nos permite decir qué debemos enseñarle, en lugar de partir de la pregunta: cómo podemos ayudarle? Puede ser enseñarle, también, pero no solamente. En este post vengo con una buena noticia para los padres que quieren intervenir en la formación deportiva de sus hijos. Hay una cosa que pueden hacer, la mejor para sus hijos: facilitar el espacio para desarrollar su responsabilidad. A continuación voy a desarrollar esto.Hay una fórmula sobre la que quería ilustrarlo:

RESULTADO= RESPONSABILIDAD-DESAFIOS CIRCUNSTANCIALES.

RESULTADO es aquello con lo que estás realmente comprometido

RESPONSABILIDAD se entiende como “habilidad para responder” ante cualquier situación que nos plantea cualquier actividad, relación, o evento en el que estamos involucrados. Desde esta perspectiva, fomentar, potenciar esa habilidad para responder, esencialmente implica aprender, mejorar, desarrollar un conjunto de habilidades que preparan a la persona a tener más recursos.

DESAFIOS CIRCUNSTANCIALES puede ser otra forma de describir un problema, una adversidad, dificultades , etc…

Cuando, como padre o entrenador estás comprometido de verdad con la mejora integral del deportista joven (RESULTADO) evidentemente te interesa que dicho deportista desarrolle su responsabilidad. Qué sería lo contrario? Como padre está claro: intervenir sobreprotegiendo al niño o niña cuando el entrenador, el árbitro, etc… toman una decisión que supone una incomodidad o una “injusticia” (gran momento este) para su hijo. Ponemos un ejemplo típico:

Un niño juega menos de lo que consideraríamos “correcto”, e inmediatamente el padre habla con el entrenador para decirle que su niño se siente maltratado. Esta conducta qué está enseñando al niño?

Antes o después de esta conversación está la otra parte crítica que es cuando el niño presenta esta percepción de injusticia al padre. Esos momentos marcan de verdad el RESULTADO. Es decir, si decides sobreproteger o abrir el espacio para el desarrollo de la habilidad de respuesta. Si sobreprotegemos estamos quitando el poder personal, le estamos mandando el mensaje tranquilizador de “tranquilo, es culpa de…”. Lo que quizás no valoramos suficientemente es el precio que pagamos por esa inocencia (“no culpable”): la incapacidad de actuar, la impotencia. Es muy fácil eludir nuestras responsabilidades , pero es imposible eludir las consecuencias de haber eludido nuestras responsabilidades:

Entonces tres preguntas a contestar:

Con qué estás realmente comprometido?

Cuales son los desafíos circunstanciales?

Cuales son las habilidades de respuesta a desarrollar?

Contestarla en dos fases: en una primera, tal cual están, para uno mismo como padre o entrenador. Después, encontrar las palabras necesarias en cada caso para ayudar al joven deportista/jugador/hijo a hacerse esas preguntas para encontrar sus respuestas.

No es fácil, pero la alternativa es fatal. Los deportistas que “llegan”, necesariamente pasan momentos donde asumen esa responsabilidad. No podremos protegerlos eternamente. Cuanto más esfuerzo invertido en protegerlos, menos posibilidades de conseguir el resultado deseado.

Cuentan que la mariposa sale del capullo perparada para volar gracias al esfuerzo que han tenido que hacer sus alas para liberarse. Si queremos ahorrar el esfuerzo a la mariposa, seguramente sufra, dificilmente vuele nunca, ya que sus alas van a ser débiles.

“El precio de la “inocencia” es la impotencia” (Esteban M. Pinotti)

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