El rodillo que es actualmente este Baskonia parece llegar perfectamente engrasado al momento culmen de la temporada. En el mes de marzo los de Pedro Martínez están demostrando un pico de forma brutal: Khimki +10, Zaragoza +24, Valencia +10, Joventut +14, Zalgiris +20, Gran Canaria +25, Brose +24, Barcelona +13 y Fuenlabrada +32 en el día de hoy. Son 9 las victorias consecutivas, obtenidas además por más de 19 puntos de media. Desde que el 22 de febrero el CSKA doblegara a los vitorianos en un reñido encuentro por 93-86 no han vuelto a pisar la lona.
El encuentro enfrentaba por primera vez en ambos banquillos a dos enormes gestores de grupo y jugadores, con muchos nexos de unión y que sin embargo definen dos estilos diferentes en la cancha. El Montakit Fuenlabrada de Néstor “Che” García cuenta en el presente curso con un núcleo muy definido, al menos en cuento a peso ofensivo se refiere, ya que el trío Popovic-Eyenga-Cruz anota el 50% de los puntos totales del equipo lanzando con idéntico volumen. Por su parte, el Baskonia de Pedro Martínez cuenta con el jugador más valorado competición doméstica, Tornike Shengelia y sus más de 17 puntos de media (aún buscando el ritmo tras su reciente vuelta a las canchas) pero a partir del georgiano esa responsabilidad se diluye entre los Voigtmann, Janning, Beaubois, Granger…
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El partido comenzaba sin embargo tosco, trabado y con demasiados errores. El Fuenlabrada amenazaba con llevar el timón del ritmo, ese yo-yo pausado y controlado que tan bien había venido funcionando a los del “Ché”. Lo cierto es que conseguía parar la salida en tromba del Baskonia hasta el punto de que un triple de Marko Popovic mediado el primer cuarto ponía el 13-10. El técnico catalán de los locales no tardaba en girarse hacia su banquillo y la irrupción de la dupla argentina del Baskonia, Vildoza y Garino, junto la del propio Shengelia daba otro aire al Baskonia. Energía defensiva y sensación de que se les podían apagar las luces a los fuenlabreños.
No obstante, el “Ché” adaptaba rápidamente su planteamiento a un quintento con menos centímetros pero mucho más móvil con O´Leary y conseguía acortar distancias, hasta que la intensa entrada de Vincent Poirier cambiaba las normas del juego. A base de rebotes y mates y con 7 puntos en 3 minutos como una fina declaración de intenciones el pívot francés obligaba a devolver a Olaseni a la cancha. Para entonces la herida ya era profunda (36-23).
El Fuenlabrada por su parte seguía firme en sus intenciones de vivir o morir desde el triple lanzando más desde fuera del arco (17) que desde dentro (16) aunque con escaso acierto exterior en esta ocasión. Precisamente al contrario que los gasteiztarras, que parecían olvidarse de que los tiros anotados desde más allá del 6.75 valen un punto más. No era necesario, Timma al filo del descanso y 28 tantos desde la zona ponían un duro 50-27 al intermedio.
El partido se reanudaba totalmente roto y con un coral Baskonia gustándose ante un público rendido a los pies de los jugadores. La renta no paraba de crecer hasta superar la treintena (69-38). El lenguaje corporal del siempre aguerrido Néstor García resumía a la perfección las sensaciones sobre el parqué. Matt Janning, Rodrigue Beaubois o Johannes Voigtmann se sumaban al banquete que previamente había iniciado Poirier y Pedro Martínez se podía permitir el lujo de repartir muchos minutos entre los menos habituales como Diop, Vildoza o Malmanis. Y son ya varios partidos consecutivos…
El último cuarto dejaba alguna acción espectacular por parte del cuadro local (vaya mate de Garino sobre Smits) pero el encuentro se transformaba definitivamente en un descafeinado concurso de lanzamiento exterior.
El 95-63 final supone un broche de oro para el mes de marzo en la Liga Endesa para el Baskonia, sin duda uno de los conjuntos más en forma del viejo continente. El Montakit Fuenlabrada pierde algo de terreno en su lucha por asegurar su plaza de acceso al playoff pero aún dispone de cierto margen gracias a su enorme primera vuelta y las tres victorias cosechadas de forma consecutiva previas a este bache. Mucho en juego por delante.