Comenzaba el encuentro con un RETAbet Bilbao Basket muy concentrado a nivel defensivo, forzando errores a los gallegos, que no encontraban su juego. Dejan Todorovic empezaba ametrallando desde más allá del arco, y los bilbaínos con un parcial de 10-2 obligaban a Moncho Fernández a solicitar un tiempo muerto. Los bilbaínos controlaban el ritmo del encuentro con su defensa, y encontraba tiros abiertos para poner tierra de por medio en el luminoso, con un Dejan Todorovic inspiradísimo (21-10). Monbus Obradoiro cambiaba a una defensa zonal, para tratar de cambiar el ritmo de juego, los gallegos se iban entonando y recortaban distancias. Aparecía entonces Álex Mumbrú, con dos triples consecutivos, para devolver la ventaja a los suyos. Los gallegos aumentaban su intensidad en el rebote, y gracias a su rebote ofensivo conseguía sumar hasta 6 puntos en segundas oportunidades para acercarse en el marcador. Los Hombres de Negro sobrevivían gracias a su acierto en el triple, ante un Obradoiro que cada vez se acercaba más, y cerraban el segundo cuarto con una buena canasta de Nemanja Radovic (41-34).
Tras el paso por vestuarios, las defensas imponían su ley y el partido bajaba al barro. El ritmo de partido cambiaba totalmente, y el duelo de fuerzas se igualaba, Monbus Obradoiro cerraba su aro (hasta 3 tapones en este periodo) y gracias a su defensa conseguían un parcial de 2-9 para igualar el partido. Aparecía Artem Pustovyi, que imponía su físico ante la escasez de centímetros de los bilbaínos, y ponía por primera vez en el partido a los suyos por delante. RETAbet Bilbao Basket no se encontraba a sí mismo, colapsado ante el buen hacer defensivo de los de Moncho Fernández (49-56). Monbus Obradoiro estaba lanzado, había encontrado la manera de romper la defensa bilbaína, y ponía tierra de por medio para complicarles la vida a los bilbaínos. Pustovyi se convertía en el gigante al que nos tiene acostumbrados, y con su aparición los gallegos sentenciaban el encuentro. Los bilbaínos intentaban recortar desde el triple, pero no acertaban, mientras que los gallegos no apagaban la trituradora (74-84).