No hay dinero o hay poco o el que tiene mucho lo esconde. ¿Qué podemos hacer? Podemos cambiar. Ser más sensibles con el resto. Tan simple, tan difícil, tan fácil.

En ocasiones, nos hemos acostumbrado a vivir únicamente de alegrías o frustraciones de corta distancia. Nos concierne el compromiso con los más allegados pero no con los de la acera de enfrente. Dicen que el deporte es un reflejo de la sociedad ¿cómo nos va en el baloncesto? Instituciones, Federaciones, clubes, equipos, medios de comunicación, agencias, empresas vinculadas… siempre jugamos en equipos diferentes y olvidamos que todos queremos vivir y disfrutar de la pelotita naranja. Nuestro equipo es el del yo y mis personas de confianza ¿a quién hay que ganar? Al resto.

He sido profesor de primaria durante más de diez años y marqué, junto a mis compañeros, con verde fluorescente la sobreprotección de los hij@s como un mal (casi) endémico. ‘Los míos’ o ‘lo mío’ es un catalizador perfecto para desatar una importante dosis de falta de confianza en el entorno. En consecuencia, también promueve un carente espíritu colaborativo. No es un caso aislado infantil ni de la adolescencia. Esa insensibilidad por quién está fuera del círculo de confianza llega desde adulto.  ¿y si un día nos sacan del círculo? ¿La crítica constructiva penaliza?

Partiendo de que baloncesto somos tod@s, éste necesita abrirse más que nunca a nuevos posibles aficionados, a nuevas ideas y, sobre todo, a más comunicación entre los que ya estamos. Estar cerrados lleva a una peligrosa diversificación de la realidad: la de cada uno. Tenemos más información que nunca pero ¿toda es de calidad? ¿Sabemos utilizarla? ¿y seleccionar? Es cierto que también hay crisis en los medios de información, pues ayudan a que dicha diversificación cree realidades tan falsas como interesadas. Cada uno vive en el mundo que quiere vivir pero las consecuencias nunca serán buenas.
No ser actual o no ser de actualidad hoy en día te hace invisible pero… ¿seguro que Informarse a través de titulares o 140 caracteres es estar informado? ¿hay alguien que vaya a leer con profundidad lo errores y los aciertos de este ensayo que he realizado?

Hablando de consecuencias, pasan los años y muchos clubes se debilitan aumentando sus deudas en lugar de fortalecerse. Algunos incluso juguetean con la ley, como es el caso del Força Lleida. Pan para hoy, hambre para -todos- mañana. Cuando no se puede, no se puede. ¿La magia existe? Una cosa es empezar de nuevo y otra desaparecer y aparecer. Tenemos que reinventar el sistema, el que hay ya no funciona ¿cómo? Lo único bueno de esta crisis que nos azota es que para tirar adelante sólo nos queda ser más colaborativos entre nosotros. Hoy por ti mañana por mí, seas quién seas. Tenemos instalaciones, herramientas y gente formada. La base está en que reforcemos el entorno, no sobrevivir por nuestra cuenta, vivamos a través de unir sinergias, del intercambio de cromos.  Y el que quiera salvar su culo… ¡fuera! A estudiar para septiembre.

Euroleague, ACB, Federación Española de Baloncesto, Consejo Superior de Deportes, Federaciones Autonómicas, patronal de jugador@s, prensa, papás y mamás que llevan a sus peques al baloncesto… que SÓLO compitan los jugadores en la pista y las aficiones en las gradas y los directivos por tener las mejores condiciones para sus clubes, ¿y los demás? Los demás a facilitar ese trabajo. Eso sí… Basta de 'clasismos'.

Necesitamos liderar ideas que provoquen que niñ@s y mayores se enganchen al basket, o simplemente que no se desenganchen. Tenemos que ceder en pretensiones todos pero que los clubes de barrio tengan condiciones mínimas y los profesionales máximas en lugar de mínimas, para que estos últimos sean justamente eso, profesionales. Tenemos que remangarnos todos. Quién no esté en esa onda, estorba.

Si seguismo así, seguiremos retrocediendo. Administrativos, jefes de prensa, conserjes y todo aquel que forma parte de un club no dan para aguantar mucho más. ¿Y l@s jóvenes jugadores? ¿cómo podrán lanzarse a la aventura del baloncesto siendo mileuristas, mientras viven a 500 kilómetros de su casa para compartir piso con 3 o 4 personas más? Si no recuerdo mal, el año pasado Albert Moncasi, como jugador del Girona, entonces un equipo de la segunda mejor categoría en España, comió varias veces en el comedor de un colegio.

Entiendo a todos aquell@s que cuelgan las botas para intentar sacarse una carrera, -léase el caso Nacho Guigou-, o meterse en el negocio familiar, -Edgar San Epifanio-.
¿Y los más veteranos? En la NBA es primordial tener jugadores con mucha experiencia aunque sus rodillas ya casi no les respondan. Esos que enseñan a los más jóvenes como actuar dentro y fuera de la pista. Aquí los estamos retirando a la fuerza. Léase el caso de Paco Vázquez, un ejemplo a seguir. Este verano andaba reformando un piso en Málaga, diría que para ponerlo en alquiler para afrontar su nueva vida fuera de las canchas por mucho que a él le ilusione entrenar a canteranos o, aún más, seguir clavando triples. 
¿Está desapareciendo el jugador de clase media?

Queremos que los jugador@s den espectáculo en los canchas y o en la pequeña pantalla. Qué lo den todo. Queremos que se queden en nuestro club. La realidad es que incluso algun@s de l@s mejores están viviendo en un estado de incertidumbre terrorífico… meses y meses sin cobrar ¿Y si me rompo la rodilla? Atrás familias y proyectos personales aparcados en una apuesta y amor por un deporte que no les retorna unas condiciones básicas.

Hace tres semanas estuve visitando una exposición en la Fundació Tàpies en Barcelona, la muestra lleva por título "Contra Tàpies" -por si hubiera algún interesado, se puede visitar hasta el 9 de junio-, en ella, entre varias propuestas, hay piezas de seis artistas actuales que parten de la obra artista catalán, arrojando su visión de forma más o menos explícita.

Reconozco que la exposición no me entusiasmó demasiado pero me quedé con algunos destellos, en mi opinión, interesantes, como por ejemplo la instalación titulada "Endlessly Shapeless" del artista chileno Luis Guerra que, en una especie de bajada a los infiernos imaginados por Dante, le dedica a Tàpies unos dibujos y frases cargados de una bellísima cruda realidad. En uno de ellos recoge la siguiente frase del gran Kazimir Malevich:

Estamos en un desierto: donde nada más lo sensible es actualidad