Djordjevic vuelve a clasificar a Serbia para la lucha por las medallas al ganar con comodidad a una Italia muy limitada y sin hombres altos. Los transalpinos hicieron lo que pudieron, pero con un equipo sin rebote y con solo dos jugadores de nivel alto, no pudieron pelear contra las torres serbias. Ha sido el partido de cuartos de final con menos emoción de todos y solo cierta indolencia serbia ha impedido que decidieran antes el partido.

  • No rebound, no party: Es evidente que hay una estadística que define este partido: 44 rebotes serbios por 19 italianos. Los de Djordjevic cogieron casi tantos ofensivos (17) como los de Messina en total. Esta claro que hay más estadísticas como 20 a 12 en asistencias o la más completa de 114 de eficiencia por 59 pero todas vienen de lo mismo. Ante un dominio del rebote tan incontestable, lo extraño es que Serbia no rompiese el partido antes o ganase aún de mayor diferencia.
  • El baloncesto es un deporte de altos: Esta antigua máxima se ha puesto en duda en los últimos tiempos con el auge de los bajitos maravillosos y de los altos a los que le gusta jugar como bajitos, pero de vez en cuando llegan algunos gigantes que nos demuestran que aún tienen mucho que decir en el baloncesto moderno. Italia tiene algunos bajitos maravillosos como Belinelli o Datome (aunque este es casi más del tipo alto que juega como bajito), que lo intentaron todo, pero no tiene ningún gigante. Serbia, por el contrario, tiene dos pívots de los de siempre: grandes y de zona. Aunque durante el campeonato parece haberlos infrautilizado, Djordjevic es un tipo listo y tenía claro que hoy había que cargar sobre ellos y sobre Macvan, que contra equipos sin pívots grandes es un jugador muy útil..
  • Bogdanovic decide cuando quiere: El partido fue igualado por la pasión que siempre ponen los italianos y por cierta indolencia serbia, en especial de su estrella, que falló casi todo lo que tiró en la primera parte. Pero cuando Bogdan decidió que ya tocaba dejar resuelto el pase a semifinales, hizo gala de todos sus multiples recursos ofensivos y su enorme talento para ponerse en 22 puntos como si nada. El duelo con Shved en semifinales promete ser uno de los momentos de este Eurobasket.