La clave del éxito del fichaje ilusionante de Valencia Basket: “Me iba a entrenar por la noche”

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POR SERGIO MARTINEZ
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Foto de la portada: IMAGO / Giulio Ciamillo

Mario Saint-Supéry afronta estos días concentrado con la Selección Española, donde sigue ganando peso dentro de la nueva generación de La Familia. En el último encuentro ante Portugal,  el nuevo jugador del Valencia Basket disputó 9 minutos y 19 segundos, en los que aportó 5 puntos, un rebote y 2 asistencias, con un triple anotado. Tras cerrar su etapa en la NCAA, el malagueño encara ahora un nuevo capítulo en el conjunto taronja. 

La evolución de Mario Saint-Supéry en la NCAA

La clave en la evolución de Mario Saint-Supéry durante su etapa en Estados Unidos ha estado en el trabajo y la adaptación a un rol más organizador. El propio base, en una entrevista en La Razón, ha explicado que en estos momentos de su carrera entiende mejor las situaciones de juego, está más tranquilo y sabe adaptarse a las exigencias del entrenador.

Además de esa mejora en el aspecto táctico, el nuevo jugador del Valencia Basket ha evolucionado gracias al trabajo físico, algo que ha quedado reflejado en su rutina en Gonzaga: “He estado acostumbrado a hacer dos o tres sesiones de entrenamiento diarias. Muchas sesiones de pesas a las ocho de la mañana y a las siete o a las seis y media me iba a entrenar o también algún día por la noche que estaba aburrido me he ido a las diez o las diez y media a entrenar“.

La nueva etapa de Mario Saint-Supéry tras fichar por Valencia Basket

La llegada de Mario Saint-Supéry supone para Valencia Basket incorporar a un base joven, con experiencia al máximo nivel y, además, cupo nacional, un factor especialmente relevante para la configuración de la plantilla. El malagueño firma por cuatro temporadas, hasta 2030, y puede asumir un papel importante en la rotación exterior, aportando dirección, ritmo y capacidad para generar juego.

Su paso por la NCAA le ha permitido seguir madurando y ampliar su repertorio como base, especialmente en la lectura del juego y el tiro. En su temporada en Gonzaga promedió 8,6 puntos, 3,8 asistencias y 11 de valoración, con un 40,3 % de acierto desde el perímetro.

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