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El Fuenla del 'Ché': cuando 1+1 sí suman 2

Por tercera semana consecutiva, Fuenlabrada es noticia. Tras el 3-0 con el que Fuenlabrada se plantaba al final de la tercera jornada después de su victoria contra Unicaja en el Fernando Martín, ya algunas miradas se dirigieron a los libros, comparando este fulgurante arranque con otros que el equipo madrileño pudiera haber tenido en sus mejores temporadas.

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Nestor García da indicaciones en su debut oficial en el Fernando Martín (ACB Phto/E. Cobos)

La agonizante victoria siete días después ante Baskonia no hacía si no confirmar los hechos: Fuenlabrada acababa de igualar su mejor arranque de nunca en ACB. El anterior databa de 8 años atrás, cuando en la plantilla las estrellas eran los recién aterrizados Chris Thomas, Tal Burstein o Gerald Fitch, que llegaban para hacer olvidar las marchas de los Saúl Blanco, Brad Oleson o Kristaps Valters que, con Luis Guil al mando, habían firmado una temporada para el recuerdo en la afición por entonces naranja. Guil hospedaba el banquillo durante ese récord de 4-0, pero después y, tras 7 derrotas consecutivas y una especialmente dolorosa ante Joventut en el Fernando Martín en la que se abrió expediente a toda la plantilla (a excepción de Mainoldi, convaleciente de una lesión), el técnico sevillano terminó saliendo del club para que su puesto lo terminara ocupando Salva Maldonado, que salvaría los muebles firmando el 16º puesto y sentando las bases para que Fuenlabrada volviera a pisar los Playoffs la temporada siguiente. Esa misma temporada llegaba Esteban Batista y la siguiente lo haría Gustavo Ayón. Las salida de estos dos años y medio después y el fugaz paso de Bismack Biyombo dejaron a la afición huérfana de referentes durante unos años en los que Feldeine o posteriormente Panko no terminaron nunca de crear ningún vínculo con el Fernando Martín. El descenso (deportivo) terminó de dar la puntilla y sólo la salvación en los despachos y la llegada de Cuspinera del brazo de Tabak consiguieron revertir la situación.

Es por eso que la salida inesperada de Jota este verano dejaba otra vez un plano de incertidumbre y que, que Fuenlabrada haya logrado sobreponerse a todo ello con el que ya es el mejor arranque en toda su historia, superando a figuras importantes en los últimos tiempos, se puede considerar ya un hito en la que es su vigésima campaña en ACB. Fuenlabrada se movió rápido y firmó al 'Ché' García, que pisaba por primera vez el otro lado del charco en un movimiento que parecía de lo más lógico para mantener la identidad de lucha del equipo fuenlabreño.

El argentino tuvo que apagar el primer incendio, la posible salida de su capitán, Marko Popovic, nada más aterrizar. Una vez subsanado su primer problema, el club reforzó con cuentagotas y en puestos clave una plantilla que mantenía el núcleo duro, mientras su técnico terminaba la que sería su última participación con la selección venezolana en la AmeriCup. A su llegada, al final de pretemporada, pudo observar a un equipo en forma que parecía tener un mejor pegamento en el vestuario del que todos hubieran esperado, y que levantaba dos trofeos en los partidos de preparación para la temporada. Seguía siendo demasiado poco para avecinar el gran arranque de los suyos en Liga.

¿Qué tiene de especial este Fuenlabrada?

Claves individuales:

El puesto de base, más compensado

Como si hubiera observado perfectamente nada más aterrizar qué era lo que necesitaba Luka Rupnik para dar el paso adelante definitivo en Fuenlabrada, aún sentado en el banquillo de la selección venezolana, Ché decidió traerse consigo a Gregory Vargas. El base viene con cartel de sobra, pero Néstor García no lo traía sólo por sus méritos en Israel. De hecho, su rol dista bastante de lo que seguramente vieron en Haifa el último par de años. Lo de que Vargas es la extensión del 'Ché' en cancha, por manido que suene, se ajusta perfectamente al rol que Vargas ha mostrado en estos 4 históricos partidos de Fuenlabrada: el base venezolano ofrece esa defensa física que se esperaba y, en el otro lado de la cancha, apenas absorbe lanzamientos o minutos de posesión en los momentos de construcción: los balones son para Popovic o Eyenga. En los momentos delicados, sin embargo, Vargas pide la bola y da tranquilidad a los suyos. Con su entrada a cancha el pasado fin de semana Fuenlabrada sacó adelante el final delicado al que Baskonia les había expuesto, dándole sentido a un ataque que con Cruz y Popovic dirigiendo no había producido anotación.

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Vargas, en el último duelo en Sevilla (ACB Photo/F. Ruso).

Por eso es perfecto para Rupnik. El esloveno afronta una temporada importante en su devenir. Tiene uno de los contratos más largos de la plabntilla (hasta 2019). Su aterrizaje en Fuenlabrada apenás necesitó de adaptación, pero afrontaba el reto del paso adelante, sin Hakanson absorbiendo minutos. Lo suyo es talento ofensivo neto, casi todo on-ball (lo contrario a lo que ha sido Vargas) mientras que atrás puede aportar más deseo e intensidad que buen hacer. En los 2 primeros partidos, el papel de Luka se antojó vital para encontrar espacios en ataque y fuern los que dejaron su mejor versión y lo que demostraron que lo que al esloveno mejor le viene son minutos: con 19 de promedio en esos dos encuentros, Rupnik anotó 10,5 por partido y voloró por encima de 15. Para los siguientes 3, el 'Ché' necesito del baloncesto más sobrio de Vargas, y eso le dejó a Rupnik muy caros los apenas 13 minutos que jugó de promedio.

Marko y Pako

La recuperación de Pako Cruz para la causa, que la pasada temporada solo había podido firmar un par de meses en buenas condiciones físicas se antojaba un paso crucial, después de que el mexicano estampara su firma en una renovación por dos temporadas más antes de que finalizara el pasado curso. Néstor conocía a Pako y este podía afrontar esta vez la temporada con salud. El AmerCup sirvió para recuperar la confianza, y ahora el 'Ché' puede contar con una ración de puntos desde el banquillo que hasta ahora se ha mostrado más fiable que la pasada campaña, llegando a anotar en 4 de los 5 partidos partidos canastas calientes y muy importantes en los desenlaces.

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Marko Popovic, con la posesión (ACB Photo/F. Ruso).

Ese hecho per se ya es una liberación en sí misma para Marko Popovic, jugador clutch por antonomasia en Fuenlabrada que en ocasiones la pasada campaña pagó caro el exceso de responsabilidad y carga física. Este año Marko tiene a Vargas de escudero, lo que le libera de bastante trabajo defensivo y de subida del balón y tiene en Pako a otra amenaza que las defensas deben vigilar en finales apretados. Todo eso le ha llevado a jugar más liberado y enfocado en la anotación. Ese Marko Popovic sí le puede durar un temporada sano a Fuenlabrada.

Christian Eyenga

Su aventura americana, que arrancó en verano de 2010, le llevó a vestir la camiseta de hasta 12 equipos diferentes en 7 campañas, incluídas las de dos franquicias NBA (Cavs y Lakers) y la de hasta tres conjuntos de la D-League, de donde salió en cuanto vio que su salto a la mejor liga del mundo se antojaba cada día más complicado. Un breve paso por la liga china y otro más largo por la polaca fueron sus últimas paradas antes de encontrar cierta regularidad en la Lega italiana, donde disputó las últimas dos temporadas. El pasado mayo Christian Eyenga volvía al país del que salió rumbo a la NBA. Lo hacía de la mano de Unicaja, que por la lesión de Waczynski se veía obligado a reforzar su juego exterior en Playoffs. Eyenga sorprendía nada más aterrizar rindiendo como si nunca se hubiera marchado de la ACB. Esos destellantes minutos en los 3 partidos con el equipo malacitano hacían esperar que el congoleño llegara a un destino ambicioso, con metas como la Euroliga, quizás, pero la secretaría técnica de Fuenlabrada estuvo rápida a la hora de cerrar a un sustituto de primera línea para Ivan Paunic, que ya habia dado su negativa a renovar cuando había empezado el verano.

Eyenga llega exactamente para suplir el rol del serbio, que gozaba de muchos galones y la titularidad en el '3' y al que solo su propio bajo rendimiento de los últimos 3 meses con Fuenlabrada y la creciente trayectoria de Smits le habían alejado de disputar esos más de 30 minutos que siempre tuvo asegurados. De Eyenga se esperaba, por lo tanto, un papel similar al de Paunic, con las diferencias naturales de su juego: más atlético y por encima del aro, con capacidad de producir al poste y, aún con la mejora mostrada en el acierto exterior en las última campañas, una menor amenaza tanto desde el triple como desde la generación de puntos y ventajas desde el bote. 'Matrix' ha pulverizado, sin embargo, todas esas expectativas: de las 5 victorias de Fuenlabrada, en 2 Eyenga ha sido el máximo anotador, en 4 ha superado la decena de puntos, lanza con un 44% de acierto desde más allá de los 6,75 y es el segundo jugador que más minutos ha pisado el parqué. Su papel cobra especial importancia, además, después de que la planificación deportiva le haya dejado casi como úni '3' natural de la plantilla, con Llorca cogiéndole el relevo al ser el exterior más físico de la plantilla y con Smits y O'Leary como únicas alternativas si la salud no acompaña al congoleño durante la temporada.

La co-capitanía de O'Leary

Y hablando de O'Leary: el paso adelante más importante de toda la plantilla. La trayectoria del californiano el año describió una trayectoria ascendiente, partiendo de las dudas iniciales que acompañaron a toda la plantilla en el arranque, y de las que se fueron liberando conforme, por ejemplo, O'Leary iba ganando en importancia y desprendiéndose de ese halo de incertidumbre que, por ejemplo, a Sekulic, que aterrizó junto a O'Leary, le acompañó todo el curso. Tanto creció su importancia que este año el ala-pívot paso a ser el segundo capitán, cogindo el timón junto a Marko Popovic y representando ese pegamento que hace tiempo que ningún jugador lo era en la plantilla fuenlabreña.

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Ian O'Leary se señala la camiseta en señal de celebración (ACB Photo/E. Cobos)

Su paso adelante, sin embargo, ha ido mucho más allá de lo simmbólico: el 'Ché' le ha dado el puesto de '4' titular y O'Leary ha respondido doblando sus números e anotación (de 6,4 puntos por partido la pasada campaña, a la docena en esta), siendo el mejor reboteador (5,6 rechaces por encuentro) de uno de los equipos más reboteadores hasta el momento y mostrándose una pieza tan imprescindible que ya es, con diferencia, el que más minutos disputa en Fuenlabrada, manteniéndose 29 minutos por partido en cancha.

Sekulic dosificado

Nunca se acercó el montenegrino a lo que se esperaba de él en casi ningún momento de la pasada campaña. Era evidente, cuando aterrizaba en Fuenlabrada hace un año, que Blagota Sekulic se encontraba ya en el ocaso de su carrera y que su trayectoria sobre todo en la última campaña con Tenerife ya había empezado a describir una curva descendente. No sonaba raro, sin embargo, esperar de él una anotación cercana a los 10 tantos por partido y, sobre todo, galones en una pintura que no había tenido a un jugador de su clase en mucho tiempo. Ninguna de esas esperanza consiguió responderlas Sekulic sobre el parqué, con muchas dificultades en forma de lesiones en los primeros meses y con la alargada sombra que dejó Diagné con su marcha, un jugador nada parecido a Blagota en la pintura. El verano de por medio le ha venido, en ese sentido, perfecto a Sekulic: ahora tiene a Olaseni por delante en la rotación, un jugador que puede cumplir el papel de pívot intimadador qu él nunca fue; y ha podido trabajar en el gimnasio, lo que ha dejado ver una figura muy fina del montenegrino en este arranque.

Su rol ahora, por otra parte, poco o nada tiene que ver: Sekulic sigue teniendo balones para ser resolutivo en ataque, pero son soluciones más dosificadas, está pudiendo contribuir al rebote de una manera igual de sólida, pero concediendo menos rechaces ofensivos al rival y, por encima de todo, ahora tiene un cerco más intenso en el exterior, lo que hace que se tenga que pegar menos. Sus números se han reducido, y en los mismos 20 minutos que jugaba por partido la pasada campaña, ahora promedia 6,4 puntos, pero las sensaciones para con él son otras.

Claves colectivas:

El juego en los cristales

La primera clave del juego colectivo de Fuenlabrada es quizás la única observable en cifras: Fuenlabrada no ha perdido ningún duelo en el rebote (se impuso en los dos primeros, empató con dos equipos con centímetros como Unicaja y Baskonia), se ha colocado cuarto en la tabla de conjuntos con más rechaces por partido (cogen 38) y es el quinto equipo que más tapones coloca por partido, con 3,4. En estos números hay una incidencia clara de las figuras de Olaseni y O'Leary, la nueva pareja interior titular de Fuenlabrada, que sólo entre los dos ya suponen casi 10 rechaces por partido, pero también lo está el papel activo que se citaba anteriormente de Sekulic en el rebote (4,4 por partido) y, por encima de todo, y en esto ya entra en juego la siguiente clave colectiva de este nuevo Fuenlabrada, que los exteriores cargan mucho en el rebote: Eyenga promedia 5, Cruz otros 4 y Rupnik, Vargas y Popovic, tres jugadores que no superan el 1,90 de estatura, promedia más de 2 rebotes y medio por encuentro.

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Llorca celebra una acción del partido (ACB Photo/E. Cobos).

Intensidad

Probablemente la clave del éxito de este Fuenlabrada: vuelve la intensidad, el Fernando Martín inexpugnable y el equipo aguerrido fuera de casa, donde ha cerrado dos victorias en finales agónicos. En casa la química ya empieza a florecer y ya casi es imagen habitual ver al 'Ché' invadiendo el parqué o verle levantando los brazos en busca del aliento de la grada. Esa testosterona es la base de su juego: quiere llevar siempre al límite os ataques de los rivales, y en estos primeros 5 partidos, hemos visto a la defensa de Fuenlabrada forzando las posesiones a más de 20 egundos, llegando a agotarlas o a olbigar a lanzamientos alejados sobre la bocina que reducen sobremanera el acierto del rival. La pintura ya es coto privado de caza y pocos equipos la han conseguido atravesar con facilidad de manera regular,, más allá de alguna desconexión suelta. Fuenlabrada es un quipo intenso, que tampoco tiene problemas en llegar a finales cerrados, donde las figuras de Marko Popovi y Pako Cruz saben brillar y, por ahora, su forma física, entrenada a fondo por Germán Aldrín, al que se ha traído Néstor de la selección venezolana, extiende cheques que sí puede firmar.

Vestuario cohesionado

La clave de la que más difícil resulta hablar sobre el papel porque es la menos tangible y, sin embargo, en la que más insisten los jugadores cuando son preguntados: el vestuario está muy unido. Pako Cruz ha sonreído en 5 partidos más que en toda la pasada temporada, Marko Popovic sigue siendo el capitán sin fisuras de las anteriores campañas, O'Leary ha aceptado con naturalidad su co-capitanía y otras figuras como las de Vargas o Sekulic han sabido entendeer que sus roles van a acaparar menos tiros este año. Todo eso da como resultado un vestuario que hasta ahora, eso sí, en las buenas, ha dado la talla en cada partido.

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Comentarios

Equipo de hombres este Fuenla. Claro ejemplo de algo muy caro y difícil de comprar hoy en día( espíritu de equipo y humildad). Bye